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lunes, 10 de mayo de 2010

Absolutamente Fellini

Durante las últimas semanas he estado sumergido en el mundo cinematográfico de Federico Fellini. Conocía algunas de sus películas pero nunca me había interesado tanto como para ver de nuevo todo su cine, que redescubrí a partir de una exposición en el Caixaforum de Barcelona sobre su figura y su cinematografía. He asistido maravillado a la evolución de una carrera artística absolutamente imaginativa y transgresora de un cineasta apolítico, católico en buena medida, que leía pocos libros y que presumía de no ver cine ajeno.

Fellini no era un intelectual, pero precisamente por eso su cine rebosa de vida por todos sus poros. De vida, de sorpresa, de intuición, de imaginación... Fellini sostenía que daba igual que una película fuera mala o buena. Lo importante es que hubiera vida en ella. Cada filme suyo es un salto en el vacío. Nunca se repitió, nunca quiso continuar el éxito de una película anterior. Cada nueva propuesta debía ser absolutamente novedosa con el riesgo implícito de equivocarse. De su extraordinaria colección de filmes elijo: El jeque blanco (1951), Los inútiles (1953), La strada (1954), Almas sin conciencia (1955), Las noches de Cabiria (1957), La dolce vita (1960), Ocho y medio (1963), Roma (1972), Amarcord (1973), La ciudad de las mujeres (1980), Ginger y Fred (1986)... El satiricón (1969), Casanova (1976), Giulietta de los espíritus (1965) me parecieron admirables pero no terminaron de cautivarme. Me reservo para verlas una segunda vez y volver a valorarlas. Una que no he citado pero que es absolutamente maravillosa es I clowns, un homenaje al mundo del circo y concretamente a los payasos. Constituye una despedida ¿provisional? de los antiguos payasos que levantó ampollas en el mundo del circo. Ésta la vi con mi hija -era en italiano y francés pero la lengua no era ningún obstáculo para seguirla-. También vi con ella Amarcord (Me acuerdo) y Ginger y Fred. Vivimos por ello en casa una temporada absolutamente felliniana.

¿Y quién entendería el mundo de Fellini sin la música circense, dramática, sentimental y romántica de Nino Rota, aquel genio intuitivo que a los diez años componía oratorios para orquestas sinfónicas? ¿Y quién seguiría la carrera de Fellini sin su relación con las mujeres a las que adoraba, sin su compañera y actriz Giulietta Masina, sin su relación con el mundo del circo, sin la evocación de la niñez, sin su formación católica cuyos ritos y procesiones vertebran varias de sus películas, sin el mar de aquel Rímini donde nació?

Fellini es un genial mentiroso. Es difícil creer en ninguna afirmación que hiciera en su vida. Prácticamente todo es inventado y a la vez es rigurosamente verdadero. No hay que buscar la verosimilitud histórica en sus obras o en sus afirmaciones sino la verdad poética. Lo otro da igual.

En la visión circense de Fellini todos somos payasos. La vida es un circo. Shakespeare también dijo que el mundo es un teatro y los hombres actores. Hay dos tipos de payasos. El payaso blanco y el payaso rojo, también llamado Augusto o Tony en la tradición italiana. El blanco es el amo, el integrado, el ordenado, el lógico, el rico, el cuerdo, el listo, frío, lunar, elegante, artístico, alegre, inteligente, autoritario... Es el más bello de todos los clowns... También se le llama Pierrot. Va maquillado de blanco y su vestuario es brillante, holgado, no lleva peluca y muchas veces un gorrito cónico...

El payaso rojo o “augusto” es el más cómico de todos los payasos, es el siervo, el rebelde, el pobre, el loco, extravagante, travieso, sociable, generoso, alborotador, tonto, recibe todas las bromas del blanco pero termina teniendo el control de la situación aunque siempre depende del blanco para realizar su papel pues es su antítesis. Lleva grandes zapatones, sombrero rojo y la cara pintada, muy exagerada, del color de la piel tendiendo al rojo. Representa la inversión del orden que le encanta subvertir, es desorganizado, despistado, torpe... pero tremendamente intuitivo y se ríe de todo.

Fellini en su visión circense decía que Hitler fue un clown blanco, Mussolini: un augusto. Pio XII: un clown blanco; Juan XXIII, un augusto; Freud: un clown blanco. Jung: un augusto. “El clown blanco es la Madre, el Padre, el Maestro, el Artista, el Bueno, o sea, lo que se debe hacer. Y el augusto, que admiraría ese dechado de perfecciones si no fuera tan severo, se subleva y se declara en perpetua rebelión".

Os planteo un divertido juego. Con algunos de los que me leéis y comentáis tengo alguna idea ya formada sobre qué tipo de payaso seríais. Yo también sé cuál sería yo, pero os planteo esta interesante reflexión para saber cuál es la opinión que tenéis sobre vosotros mismos.

Hay una tercera opción quen es el payaso excéntrico”: solitario, listo, despierto, vence todas las dificultades, se enfrenta a sus dos compañeros -el blanco y el rojo- desconcertándolos y poniéndolos en ridículo, lo imprevisto es su pesadilla, todo cuanto hace es calculado y pensado, no deja nada al azar, no necesita a nadie para actuar, es un augusto inteligente... El augusto -aunque sea genial- necesita siempre de un partenaire para actuar. Toda su ciencia es acumular el mayor número de obstáculos para vencerlos a la vez.

¿Os apetece definiros? ¿Blanco, rojo, excéntrico? ¿Es la vida un circo y nosotros payasos? ¿Quiénes somos? ¿Qué tipo de payaso sería yo?

Hay una encuesta a la derecha arriba, por si no quieres contestar con palabras.

31 comentarios :

  1. Pues no sé, yo creo que soy un híbrido de los tres. Luego pienso a cual me parezco más, a ver qué payasa soy :)

    Besos.

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  2. un Augusto... creo.
    desde luego el blanco no

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  3. Saludos, tu comentario hacerca de fellini solo me hace recordar la historia de Buda. Un dia Buda frente a los monjes y monjas -estos esperaban recibir las ensenzas de Buda- les mostro una flor... todos trataban de desentranar el mensaje, y nadie entendia nada.
    Entonces Buda les digo que solo uno de ellos habia entendido el punto, y ese habia sido el que le miro directamente a sus ojos y le sonrio, porque el tambien habia disfrutado la belleza de la flor.

    En esta vida somos payasos, sin embargo debemos recordar que tambien podemos ser genuinos, porque tenemos la opcion de darnos el permiso de encontrarnos en nuestra propia esencia para desarrollar nuestro potencial.

    Como payaso creo que seria Augusto.

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  4. Yo soy el sombrerito del payaso blanco!

    Fellini lo apunto, programare con un amigo una amanecida felliniana.

    Saludos abrazos

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  5. Desgraciadamente creo que me parezco bastante al payaso blanco.

    Saludos

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  6. He escrito sobre Fellini en mi blog hasta la saciedad y no me cansaré de seguir haciéndolo.Es un director único,un artista de verdad.Sus películas se aprecian más cuando hemos leído los libros que él escribió,por cierto,también fue un gran escritor.Y también los libros que se han escrito sobre él.
    El mundo del circo está patente desde sus primeras películas.Gelsomina es un payaso,Cabiria también.Realizó un precioso documental titulado Los clown.Has descrito maravillosamente a la pareja de payasos hoy ya desaparecido.El de la cara blanca;seridad,rigidez,el mundo adulto.El de la nariz roja;el niño,el anarquista.Yo me quedo con el de la nariz roja.

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  7. Joselu, ya te dije que guardo un recuerdo maravilloso de "La strada". Es tierna, amarga, conmovedora. Gelsomina es un personaje de los que no se olvidan, como la Benigna (mejor Benina) de "Misericordia". Grandes historias, grandes autores, grandes caracteres.
    ¿Qué tipo de payaso soy? Ni idea. Hace años que no voy al circo, no me gustan éstos de ahora, han perdido la magia y el encanto, o quizá soy yo quien ya no los ve con los mismos ojos. Me parecen grises, tramposos, artificiales. Es una pena que los niños de hoy no puedan disfrutar de aquella maravilla, se pierden tantas cosas... Recuerdo que siendo mi hijo bastante pequeño, tendría unos cuatro o cinco años, le llevé al circo, uno de esos modestos que van de pueblo en pueblo. Nos sentamos en la primera fila porque estaba casi vacío. Era invierno y hacía mucho frío. Todo iba bien hasta que aparecieron los elefantes. Mi hijo se llevó un susto tremendo al verlos tan de cerca, aunque ya los había visto en el zoo. Salió corriendo hasta la última fila, el pobre. Unos de los elefantes alivió su vientre en plena actuación y no veas lo que era aquello en vivo y en directo, qué asco y qué divertido a la vez... Recuerdos de infancia, la de mi hijo, que viví con intensidad y emoción.
    Un fuerte abrazo, colega.

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  8. De las pelis de Fellini he visto tres de las que nombras y "Cabiria" se me quedó grabada durante mucho tiempo. Yo era muy joven.
    En cuanto a los payasos, intento estudiarme y creo que me identificaría como un "Augusto excéntrico" o tal vez en muchas más cosas que al Augusto al excéntrico. Parece mentira lo que cuesta definirse a uno mismo.
    Yo a ti te veo de "payaso blanco" aunque a veces contigo me equivoco. Serías tan amable como para definirme a mí desde tu punto de vista? Un beso Lola

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  9. Yo seria un payaso reidor. Un payaso que se ríe de los demás payasos, porque a mí me encanta reir, pero no sé hacer reir... es un poco un trauma que tengo.

    Un abrazo.

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  10. Jajaja JOSELU,

    pues a mi me lo pones, súper facilísimo, yo soy clown roja de arriba a abajo.

    Vamos me clavas, cuando dices...
    "despistada, torpe, intuitiva y se ríe de todo"...
    pue, mismamente ;-)

    No conozco mucho cine de Fellini, pero desde luego LA STRADA, me encantó. Con el bruto, pero tierno de Anthoni Quinn, creo que allí se llamaba Zampanó y Giulietta Masina, la verdad es que hace mucho que la he visto, pero es de esas, que no olvidas.

    Y la inolvidable, aunque un poco pastelosa música de Rota. Fíjate a mi, no sé por qué la BOS de Romeo y Julieta de Zeffirelly, que también es de él, siempre fue el paradigma de música de radionovelas, de esas de las abuelas. O de esas escenas sobre actuadas del cine mudo, en las que los actores, más las actrices, se pasan cuarenta pueblos con sus gestos, en fin, que me he ido...jajaja sorry. ;-)

    Los payasos, sobre todo los trapecistas, el circo en general y su "olorcillo" ( que no huelo jajaja), siempre me ha encantado. De hecho, te contaré que la última vez que estuve en Barcelona, en enero, fue precisamente, para poder ver el circo del Sol, una maravilla, aunque me encantaría poder verlo en su tierra Canadiense de origen, debe ser algo increíble.

    Pues ya sabes, Joselu, yo soy, tu clown rojo . ;-)


    Muchos besos y feliz tarde Joselu.

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  11. Sigo pensando que soy un híbrido de los tres. Pero de todos modos, el que más me gusta es el excéntrico, salvo porque dices que pone en ridículo a los demás. Eso no me gusta. Y porque le asusta lo imprevisto. A mí no.
    Del rojo tengo que me parto el churro con casi todo, pero así, yo conmigo misma. Hacer reír... sólo lo consigo con quien tiene el mismo sentido del humor que yo, algo que no es muy común. Y lo de travieso... bueno, no, simplemente hago lo que me apetece cuando me da la gana. Eso sí, pero no es lo mismo.
    El blanco me parece un estirado así a primera impresión, cosa que no me mola un pelo, pero es lógico y alegre, y eso no me lo quita nadie, por suerte, pienso :) Me gusta mucho eso del blanco. Igual de ahí el sentido del humor un poco singular, no sé.
    De la estética, ni la del rojo ni la del blanco me gustan, así que me quedo con la del excéntrico también, que parece que hace un poco lo que le viene en gana, a su manera, claro está :)

    Tú eres el rojo.

    Hace tiempo, en diciembre de 2008, cuando pusiste una tanda de entradas con fotos creo que fue, colgaste unas tuyas vestido de payaso rojo. O tal cual te recuerdo, vaya. De todos modos yo creo que también tienes cosas del blanco, pero bueno, supongo que todos somos un poco mezcla de los tres. O cuando menos tiramos más hacia uno. Si no te hubiese leído ya unas cuantas entradas, te habría pintado de blanco, pero no eres blanco. Tienes mirada de niño divertido. Lo pensé la primera vez que vi la foto que tienes puesta en el facebook, y lo sigo pensando ahora. Y si te digo la verdad, me sorprendió esto, pero un montón. Así que para mí, definitivamente, tienes alma de rojo.

    Fin del psicoanálisis payasil XD

    Besos.

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  12. V., me ha encantado tu comentario. El teatro, como el circo, es un juego dramático y necesita de los estereotipos. Son roles que se desempeñan. A uno le toca ser payaso blanco, pero tiene alma de rojo, otro es excéntrico pero se viste de rojo (como Charlie Rivel). Es ese maravilloso entramado de papeles el que da juego a la vida. Entiendo perfectamente que te sientas un poco de los tres: lógica, divertida y a la vez singular. Creo que eres una payasa excéntrica, lo que no quiere decir que no tengas parte de rojo. De hecho, el excéntrico es un augusto inteligente, pero controlado. Un maravilloso juego.

    Y desde luego tienes razón en que soy un payaso rojo, pero tímido. No soy capaz de soltarme para hacer tonterías a gusto. Hubo un tiempo que sí, pero algo fue pasando y me inhibí. Pero sí, soy rojo por dentro aunque pueda parecer blanco por mi rigidez.

    Muchos besos y gracias por el psicoanálisis.

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  13. Juan Poz, entonces un excéntrico. Charlie Rivel, sobre todo al final, tenía estética de augusto pero siempre actuaba solo. El excéntrico es una evolución del augusto de modo que lo contiene, pero no necesita de partenaire. Se ha independizado y es rigurosamente original. Creo que lo eres, sr. Juan Poz.

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  14. María, estoy asistiendo a un ciclo de conferencias sobre Nino Rota en el Caixaforum de Barcelona y me ha sorprendido que este músico era un genio musical en el campo de la música clásica. Tuvo desde niño -fue un niño prodigio- a los mejores profesores de piano de Italia y de Estados Unidos. Fue director durante décadas del Conservatorio de Bari, pero se dedicó al mundo del cine, sin abandonar la música clásica en la que era, como he dicho, alguien extremadamente brillante. Él decía que todo era música que lo que cambiaba era la técnica. Fue un gozo para Fellini encontrar a un música de su categoría. Era tremendamente despistado y abstraído pero vivo y despierto para entender qué tipo de música necesitaban las películas.

    Estoy de acuerdo en que eres una clown roja. Yo también pero, como he dicho antes a V., bastante tímido. Mis hijas saben de ese alma escondida de payaso rojo que no me atrevo a sacar. Me hace falta el partenaire y eso no es fácil de encontrar. A veces lo he tenido y ha sido genial.

    Me encanta el juego payasil. En la ciudad donde vivo, se celebra cada dos años el Festival Internacional de Payasos. Este año toca, aunque tengo la impresión de que, como vaticinó Fellini, el mundo de los payasos entró en una profunda decadencia, por la evolución de la sociedad que los tiene arrinconados, pero en nuestro fuero íntimo seguimos siendo muchos bastante clowns.

    Gracias y un beso, clown rojo.

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  15. Miguel, entonces serías un excéntrico bueno y no es que los excéntricos no sean buenos, pero sí que son más bien solitarios y singulares.

    Lo que te pasa a ti, me pasa a mí también. No sé hacer reír.

    Un abrazo.

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  16. Lola, tuvo que ser una maravilla ver aquellas películas de Fellini en su momento. Yo vi alguna, pero ha sido ahora cuando me he encontrado con el magma increíble de su cine que he visto casi al cien por cien. Las noches de Cabiria es espléndida con la extraordinaria Giulietta Masina en el papel de la prostituta menos sexy de la historia del cine. ¡Qué personaje! El final es esperanzador. La última escena, tras el robo, es de lo mejor con la expresión de Cabiria entre pícara y diciendo ya empezaremos de nuevo.

    Tienes razón en cuanto a considerarte una payasa excéntrica. Cuanto más te sigo y te conozco, más me doy cuenta de lo singular que eres. Desde luego no sigues los caminos trillados y eres personal y original. No eres fácil de encasillar pues proveniendo de una familia de derechas has sabido encontrar tu visión abierta del mundo y de la realidad de modo no estereotipado. Yo soy un blanco con alma de rojo, como Toro sentado. Pero todo mi mundo íntimo se inclina fascinado por el rojo o augusto. Una vez publiqué en el blog fotos mías vestido de payaso rojo. ¿No las has visto? Te dejo la referencia JOSELU CLOWN. A ver qué te parecen.

    Un fuerte abrazo.

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  17. Yolanda, es cierto que el mundo del circo ha perdido buena parte de su capacidad de emocionar. Fellini en su película I clowns, que te recomiendo si no la has visto, evoca la muerte del circo y de los payasos. Estos se enfadaron con Fellini pero en parte tenía razón. En Cornellà, la ciudad donde vivo se celebra cada dos años un festival de payasos pero ha perdido en buena parte la magia que tuvo hace treinta años. A los adolescentes no les atrae el mundo del circo ni de los payasos y pasa por la ciudad sin pena ni gloria. A mí me gusta ir cada edición del festival. A veces hay actuaciones magníficas. Sigue habiendo buenos payasos, pero es como el cine. Todo ha perdido magia. Hace falta ser ingenuo para entenderla y hoy ya los niños parecen ya escépticos y descreídos en cuanto cumplen diez años.

    Cuando era niño iba cada año al circo a ver a los hermanos Tonetti y recuerdo que me encantaba. Una vez estuve en un circo en Lisboa en el que éramos escasamente veinte espectadores. El circo sobrevive a duras penas. El circo del Soleil es otra cosa, ya es un espectáculo refinado y de lujo y sofisticación. Y la vida del circo era a salto de mata.

    Bueno, este año volveremos a ir al circo en otoño.

    Un fuerte abrazo, colega.

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  18. Francisco Machuca, compartimos la admiración por Fellini aunque yo he tardado en conocerlo y reconocerlo. Hoy voy a ver en cuanto acabe de escribirte uno de sus últimos trabajos Ensayo de orquesta. El último Fellini es más trascendente y desesperanzado. Me gusta su evolución, tiene todo de trayectoria vital. El Casanova es dirigida por un total disidente de esa figura a la que miraba con distancia por no decir más.

    Creo que de todas sus películas me quedo con Amarcord.

    Hasta pronto, payaso rojo.

    Un abrazo.

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  19. Toro sentado, sin el payaso blanco, el rojo no existiría. Lo necesita. Es un juego. Creo que todos tenemos algo de los dos pero nos especializamos en el rol de uno u otro. Yo aparentemente puedo ser blanco pero por dentro soy rojo.

    Es una hermosa metáfora esta la del mundo del clown.

    Un abrazo.

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  20. No me sé ver como ninguno de los tres. Más bien soy el caniche que salta a través del aro. Eso sí, del payaso, tengo la habilidad de tropezar, resbalar... caer, en definitiva.

    Un aparte, que necesito consejo: mi chaval mayor va para doce años, estupenda edad para ver Amarcord, pero ¿por o a pesar de la estanquera? ¿Se me turbará, sentado a la vera?

    Salu2.

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  21. jnj, cuando mi hija de diez vio esa escena se sintió perturbada. No quise evitársela porque me parece estar filmada con limpieza, sin morbo. Es el despertar de la sexualidad lo que allí se muestra. Forma parte de la vida. Es una hermosa película que no creo que deba ser laminada. Mi hija recuerda la escena un tanto escandalizada, pero es que me ha salido puritana y ella dice que lo es. En fin. Una excelente idea verla. También te recomiendo, ya sin este problema, la peli I clowns. Da igual que la veas en versión original. Es una gozada. Saludos.

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  22. No sigo el cine de Fellini, pero mi infancia está llena de payasos (en la tele, pero también en el circo, mucho). Me hubiese gustado ser payaso si no fuese profesor (en cierta manera, lo soy por momentos). Y de serlo, creo que sería Augusto, pues Pierrot siempre me caía mal, con esa manía de hacer todo de manera ordenada...

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  23. Me siento payasa roja, Augusto..aunque hay cosas del blanco que también tengo.
    Fellini, ha hecho un cine muy extravagante y atrevido. Cuando fuí más joven, ví cosas de él.
    ¡Cuánta riqueza has adquirido con su cine!

    Te dejo un abrazo silencioso con aroma de manzana,

    Naia

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  24. Por que no me he sorprendido al ver tus fotos disfrazado de payaso y haciendo el papel de payaso? Creo Joselu que escondes demasiado en tu interior, debes de tener secretos que a lo mejor ni tu mismo conoces. Pero no cambies nunca, me gusta mucho como eres. Lola

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  25. Nahahya, me alegro de que hayamos compartido también algunas películas de Fellini con sus aventuras oníricas y fantásticas.

    Un abrazo.

    Lola, tienes razón, tengo la impresión de que existe un magma interior que merece ser desbrozado, no sé cómo pero es cierto que está ahí. De ahí mis dudas, mi angustia, mi indeterminación. Gracias por estar ahí.

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  26. Sabes una cosa JOSELU,

    aunque no te lo parezca, yo también soy tímida, mucho, pero me lo trago y disimulo. A veces queda tapada por mi extroversión e impulsividad...no sé.

    Aquí no se me nota, quizá por eso me gusta tanto este medio, aquí no existen las distancias cortas, el cara a cara, sale lo que sale, porque no hay ojos en frente.

    Por ejemplo, yo sería incapaz de disfrazarme de payaso rojo, tal cual te he visto en el enlace que le has dejado a LOLA jajaja ¡¡por cierto, estás genial y muy divertido!! En carnavales, fíjate, yo soy la que pinta a todo el mundo la cara, pero jamás me disfrazo ;-)

    La timidez a veces te paraliza y otras, increiblemente, te lanza la vacío, aun sin querer.


    Muchos besos y feliz día JOSELU.

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  27. Antonio, está claro que por aquí suscita muchas más simpatías el rojo que el blanco. Yo soy torpe y despistado y me reconozco en el primero. Y desde luego el oficio de profesor tiene mucho de actuación, de ficción, de circo, y pobre del que no sepa actuar con cierto salero.

    Un saludo.

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  28. Hola!:
    qué bueno cuando se recala por casualidad a un blog en el que se leen cosas tan interesantes. De seguro que me pasaré a menudo por aquí. Adoro Fellini, sobre todo el de La Strada y el de Giulietta de los espíritus, incluso el de E la nave va.
    En cuanto a tu pregunta lo cierto es que no me suelen gustar los payasos.Siempre hay excepciones, claro.
    Si tengo que elegir un tipo supongo que el excéntrico, aunque ceñirse a un modelo siempre sea demasiado reduccionista.
    Saludos.

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  29. A mi me gustó el Fellini de E la nave va. Una madrugada me quedé enganchado a la película, y me gustó mucho.

    Quizá sería por la música, por la forma de narrar o por el ambiente de ensueño... no sé, me hizo sentir cosas.

    Un saludo

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  30. La tengo pendiente. Espero verla en los próximos días. He visto algún adelanto y me ha interesado. Ya te diré. Un saludo.

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