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sábado, 5 de abril de 2008

Violentos y puros


El enemigo de la clase es un texto dramático escrito en la década de los setenta por el dramaturgo británico Nigel Williams. Retrata un clima violento dentro del aula protagonizado por seis alumnos problemáticos que acaban de expulsar a su profesora y esperan la llegada de un nuevo profesor. La obra ha sido adaptada a la realidad actual y traducida por David Desola y está dirigida por Marta Angelat. Actualmente está recorriendo España con un cierto éxito. En Cataluña tendremos que esperar para verla hasta que dentro de unos meses llegue a Figueres. No sé si podremos verla en Barcelona.

Mientras esperan, los alumnos se golpean entre ellos y hacen barricadas para que nadie pueda entrar, aunque en el fondo esperan que se abra la puerta para que llegue alguna esperanza, al menos en el planteamiento de Nigel Williams y por parte de los adaptadores que la han considerado como muy próxima a los conflictos que actualmente se viven en las aulas y que con frecuencia salen en la prensa.

Traigo a colación esta obra porque en ella actúa un exalumno mío, Ayoub El Hilali al que dediqué un post hace un tiempo. Representa al personaje de Falafel, un joven marroquí que se siente aislado del mundo que le rodea. Ayoub es hermano de Hamza El Hilali que protagonizó hace un año la película Fuerte Apache y que también recogí en este blog. Ambos se han dedicado al teatro y al cine siguiendo los pasos de su madre Amina que también ha actuado en alguna obra de teatro como “Amina busca feina”.

Para mí es una satisfacción ver cómo unos jóvenes que he visto en las aulas y he sido su profesor, progresan en el mundo de la interpretación rompiendo moldes y esquemas sobre las limitaciones que suponen su carácter de hijos de inmigrantes. Me alegra que estos chavales hayan sabido abrirse camino, y estaré muy atento a su evolución de la que espero estar informado.

Sin embargo, quiero hablar del texto de Nigel Williams que escenifica el cinematográfico tema de Rebelión en las aulas que tanto juego ha dado dramática y literariamente. En el planteamiento de la obra, unos chavales problemáticos y desesperados, que se aburren, escenifican peleas y conflictos que en el fondo esconden su inseguridad y su miedo. El enemigo de la clase se estructura también en torno a la clase que da cada uno de ellos sobre su tema favorito mientras esperan a su profesor. La tesis de los adaptadores de la obra es que el sistema es incapaz de dar salida a ese magma que brota de esos corazones puros y adolescentes tan extraviados en la búsqueda de sí mismos. Su violencia es expresión de esta rebeldía que les lleva a enfrentarse a todo –a los padres, a la escuela, al sistema-. Aderécese todo esto con música hip hop y reggae y se tendrá un producto que muchos aplaudirán como altamente simbólico de la realidad actual.

¡Qué plástica y teatral es la imagen del joven conflictivo y rebelde! ¡Qué juego dramático más admirable que plantea! Sin duda es un tema atractivo y vigente, pero no sé por qué los chavales conflictivos que he conocido –y son bastantes en los últimos años- no resultan tan interesantes ni tan dramáticos como aquí se ofrecen ni los considero capaces de dar una clase por sí mismos expresando su concepción del mundo y revelando sus anhelos y frustraciones existenciales. Lo que yo he visto es bastante más trivial, fruto de una mala educación sin límites impuestos por los padres o tutores, a los que estos chavales hace ya tiempo que se les han escapado.

Imagino que gustan los estereotipos y ver en esos jóvenes “airados” un símbolo es un poderoso atractivo que sedujo a Nigel Williams y a los adaptadores de esta obra, que dudo que tenga que ver en absoluto con la realidad pero que la muestra desde un ángulo muy atractivo. Los espectadores que han asistido a la obra y han dejado su opinión dicen que es una obra muy interesante y la ven como muy actual.

Sin embargo, nada en la historia de Ayoub El Hilali, uno de los protagonistas como he dicho antes, tiene que ver con el argumento de la obra, pues este muchacho fue siempre sumamente educado y nada problemático. Creo que la rebeldía no necesita de las formas violentas ni groseras para expresarse. Todo lo que lleve a magnificar la violencia en su lado estético -que lo tiene- no contribuye a construir una sociedad respetuosa con los valores humanos. La violencia es una realidad que existe por doquier, pero me inquieta que se haga con ella un discurso estético sobre la desazón existencial. Los verdaderos rebeldes no son violentos ni maleducados, no deberían serlo. Pero en cuanto pueda, iré a ver la obra.

14 comentarios :

  1. La obra pasó por Zaragoza y fuimos a verla con alumnos de 3º y 4º de ESO. A mí me pareció particularmente desesperanzadora, mostraba ese grupo de alumnos sin futuro que todos hemos tenido;pero igual mi lectura no coincide con la intención de los que la han adaptado.Los alumnos no se sintieron identificados con ninguno de los personajes, al contrario.No sintieron cercana ni su rebeldía ni sus posturas vitales.

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  2. No conozco la obra, pero me parece muy acertada tu reflexión sobre la naturaleza del joven rebelde. Yo tampoco me he encontrado con chicos conflictivos interesantes y con cosas que aportar a los demás. Si este tipo existe es muy escaso. La mayoría de los antisistema que nos encontramos en las aulas actualmente son violentos y maleducados. No son rebeldes, simplemente no han recibido una educación adecuada. El espíritu de rebeldía se refleja en otros aspectos, no en la violencia ni en la falta de respeto de los demás. Creo que esos arquetipos están muy lejos de los alumnos que actualmente podemos encontrarnos en las aulas.

    Un saludo

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  3. Silvia, te agradezco tu comentario porque es de primera fila. Yo no he visto la obra. Sólo sé lo que la prensa ha publicado. No he tenido acceso al texto del dramaturgo. He leído en un foro decenas de opiniones de jóvenes que parecen haberse sentido cercanos a la obra. Quizás sea para jóvenes más hechos que los que tienen quince o dieciséis años, se me ocurre a raíz de tu observación sobre que no se sintieron nada representados.

    Elena, veo que coincidimos en nuestra percepción. Gracias por tu presencia que sé también de primera línea. Un saludo.

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  4. Gran valor el de Ayoub El Hilali. Ese ex alumno tuyo es un ejemplo a aplaudir. La rebeldía se puede canalizar por caminos muy distintos a la violencia. Y como bien dices, hace de ella un discurso estético es inquietante y hasta peligroso.

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  5. Habla ud. en los mismos términos que Ghandi y eso es plausible desde cualquier flanco. Declárome desde ya su lector. Y de la obra de la cual hace referencia, ni modo, estoy destinado a no verla. Guatemala digamoslo así, no está entre los lugares que visitará la gira. Despídome.

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  6. Hola Joselu. Felicidades por tu entrada, como siempre interesantísima.
    Hace unos días discutiamos en educablog, un blog de educadores sociales, sobre el tema.
    Yo creo que hay que diferenciar entre algunos jóvenes con discursos antisistema y cierta rebeldía que en algún momento pueden ser violentos (quemar contenedores, tirar piedras o quemar autobuses lo es ¿no?), y que "sostienen" sus acciones en una ideologia, y los jóvenes violentos que simplemente han quedado fuera de ese sistema, que tiene que ver más con la falta de límites en la familia, negligencia de los padres, etc. donde no hay más discurso que el de la marginalidad.
    Cierto que las dos violencias son igual de criticables aunque unos y otros jóvenes tengan, ciertamente, muy poco que ver.
    Los primeros tienen a veces la simpatia de una parte de la población (sólo hay que ver como aplauden los papis a sus retoños de la kaleborroka en Euskadi)y yo diría que, en ocasiones, gozan de lo que yo llamaría un cierto "glamour social". Son o pueden ser, en todo caso, jóvenes con futuro...
    Para los segundos todo está ya perdido (o casí).

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  7. El tema de tu post creo que se puede extrapolar al "atractivo" que ha tenido en la Literatura y sobre todo en la cultura audiovisual actual, el prototipo de educación que hace milagros o redime o se pone codo con codo con los jóvenes educandos que despliegan mayor atractivo e interés por su "rebeldía".

    Por eso veo risible los halagos que reciben series como Compañeros o su sucesora generacional Física y Química deser series actuales cercanas a la realidad y fidedigna. Me río porque tras esos anzuelos publicitarios se esconde, a mi juicio una barata y peligrosa manera de enfocar la educación.

    Y por ende analizar la sociedad. Donde por desgracia campan la mala educación, la grosería y la desidia.

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  8. Estimado Joselu:

    Aun a riesgo de cometer una falta de educación por no seguir el hilo de su interesante entrada, permítame anunciarle que he llevado a cabo mi respuesta -o, mejor, reflexión- a su amable comentario en Candaya en forma de artículo. Espero resulte de su interés:

    http://candaya.blogspot.com/2008/04/leer.html

    Un afectuoso saludo,

    Aquiles

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  9. Exacto, no se debe confundir "rebeldía"con "violencia"
    la rebeldía implica una forma libre de pensar y sentir lejos de las ataduras e imposiciones de la sociedad, pero ello no significa de ningún modo que la persona "rebelde" deba ser grosera, violenta o ignorante.
    Por otro lado, también estoy de acuerdo contigo en que los chicos conflictivos que tratamos en las aulas distan mucho de esa imagen estética que representan en la obra que mencionas, más bien creo que refleja lo que nosotros quisiéramos ver en ellos por no perder la esperanza de que tengan remedio.

    Saludos muy afectuosos.

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  10. Los procesos de identificación son curiosos.
    Siempre he pensado que nuestros adolescentes ponen tierra de por medio cuando presencian escenas (de película) en las que aparecen personajes rebeldes, muy semejantes a los estereotipos que pululan en algunas clases.

    Es como si quisieran mirar hacia otro lado. Cuando les preguntas, entonces recurren al tópico: "Esto es ficción, seño".

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  11. Hola Joselu, hacia un tiempito, como un mes que no venia por esta zona. Veo que sigues igual, dando todo de ti para el bienestar de tus alumnos.
    Eres una fuente de fuerza y sabiduria para todos los que día a día trabajamos con alumnos un poco menos tocados por la varita de Dios, pero como tu dices, muchos de ellos al poner un poquito más de si mismos y no dejandose llevar por circunstancias en contra, salen adelante aprendiendo en el amor y el ejemplo.
    Gracias por estar y expresar tan lindo tus vivencias. Stell@

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  12. "Creo que la rebeldía no necesita de las formas violentas ni groseras para expresarse."
    Desde luego. Ahí está William Burroughs, socavador donde los halla, con su aspecto de buen burgués trajeado...
    A su manera, esta obra debe de ser algo así como la otra cara de aquella "mentira piadosa" que era "El club de los poetas muertos", donde se trazaba el retrato de un profesor de literatura indemne al paso de las horas y lo que éstas, con su monótono suceder a lo largo de un curso, traen consigo.
    Vivimos tiempos de máscaras y simulacros, de imposturas y afectaciones: estamos videoclipados...

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  13. No creo que se pueda generalizar, pero es posible que la violencia/rebeldía de los chavales de hoy esté muy focalizada contra el ámbito académico porque son conscientes de que ahí no les va a pasar nada. El joven rebelde de antes pegaba un portazo en casa de sus padres y se iba a trabajar; por el camino rompía coches y escaparates si hacía falta. Ahora, muchos queman contenedores por las noches y vuelven tranquilos a su casa para que mamá les ponga el desayuno antes de ir al instituto a hacerse los gallitos.
    No son todos así, pero muchos de los que van de rebeldes encajan en ese patrón.

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  14. Mucho han cambiado los tiempos,mi querido amigo,desde las obras maravillosas de S.E.Hinton;Rebeldes y La ley de la calle.El punto poético se esfumó,y los chicos rebeldes ya no saben por qué lo son,ni por qué causa deben serlo.Violentos y puros,sí,pero de aquí a unos años,todos estarán trabajando en una fábrica e hipotecados.Ellos,o la mayoría,no lo saben.
    Magnífico post,Joselu.

    Un fuerte abrazo,amigo.

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