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sábado, 14 de enero de 2006

Yara


Nací aquí, pero toda mi familia es brasileña. Mi infancia está unida a allí. En las fiestas seguíamos las costumbres de allá, cantábamos sus canciones...Y sigo escuchándolas. Muchas tratan sobre la amistad. En Brasil hay mucha pobreza, pero se da más importancia a las relaciones humanas, a la amistad. Este es amigo, y eso es importante. Estoy conectada con Brasil. Si alguien me dijera que no soy brasileña, tendría razón porque no he nacido allí, pero lo siento como mío, sé lo que pasa allí, tengo a mi familia... He conocido a mi familia a trocitos. Vienen a veces a vernos y hemos de separarnos nuevamente. Mi abuela llora cuando hablamos por teléfono. Brasil es parte de mí. Brasil nos divide. Mi primo se ha ido a vivir allí. Ha sido un palo. Yo estaba muy unida a él. Me gustaría visitarlos, ver a mi primo, pensar que están a diez minutos.

Brasil es otro mundo. Me gustaría conocerlo. Nunca he estado allí. Me han hablado de su belleza, de su mar... Pero tengo miedo de conocerlo porque sé que allí hay mucha pobreza y riqueza juntas. Aquí hay un nivel medio, pero allí se producen muchos contrastes. Al lado del rascacielos de lujo están las favelas de gente que no puede vivir. Al lado de un casino, al que llega la gente en coches de lujo, hay pobres tirados en la calle. Esta mezcla me da miedo. Me dolería verlo. Me deprimiría.

Participo en diversas actividades aparte de cursar primero de bachillerato de Ciencias Sociales en el instituto. He hecho teatro durante siete años. Me encanta el teatro, me sirve para evadirme. Este año lo he dejado para poder dedicarme más a los estudios. Pero volveré a él. También soy voluntaria de la Cruz Roja de Juventud, soy Delegada del Consejo de la Mujer de la Juventud -del Ayuntamiento-, soy voluntaria del CRAJ (Centro de Recursos Asociativos de la Juventud). El voluntariado me permite implicarme en temas sociales, pero me deja más flexibilidad de horarios para los estudios.

Me impliqué en movimientos sociales desde muy pronto. Mi madre no quería que estuviera en la calle dando vueltas como se suele hacer. No digo que no sea divertido, pero ella quería que hiciera otras cosas. Quería que ocupara el tiempo en tareas más productivas. Le he cogido el gusto. Hay otra forma de hacer las cosas. Sales con otras personas que te enriquecen y te aportan otros puntos de vista. Tienes así más de un grupo de relación. El grupo de teatro me aporta poesía; el CRAJ me facilita la imaginación -nos disfrazamos, colaboramos en la organización del Festival de Payasos- ; en el Centro de la Mujer te enseña que hay que luchar por cosas, que no somos seres pasivos, que hay que estar implicado. Necesito tener todos estos grupos para ser yo.

En cuanto a mi futuro he pensado muchas cosas. De pequeña quería ser abogada. Ahora pienso en Periodismo o Comunicación Audiovisual, es decir, hacer un carrera. También he pensado en montar una empresa, un gimnasio por ejemplo, he pensado meterme en política... He pensado en muchas posibilidades. Tengo todas. Depende de mí, de mi esfuerzo. Creo que puedo conseguir lo que quiera. No me importa el tiempo que tarde en hacerlo. Me gusta todo. Iré viendo lo que vaya viniendo. Pienso que cuando llegue el momento sabré tomar la decisión justa. Cuando he tenido que tomar una decisión, lo he hecho y ha sido positiva. Lo mismo me pasaba con el bachillerato. No sabía qué opción tomar y creo que he elegido bien.

Me siento totalmente integrada en España. Salir con gente tan distinta te hace ser más abierta, pero eso no quiere decir que no me sienta diferente. No he querido serlo, pero lo soy. A la gente muchas veces -no sé por qué- no le gusta que tengas tu propia personalidad o que pienses de otra manera que no es la de ellos. Me van aceptando más. En el colegio era algo rechazada pero en los demás grupos era muy aceptada. Teníamos algo en común por lo que luchar. En la Cruz Roja queríamos ayudar a la gente, y eso nos unía, pero al colegio veníamos obligados. No teníamos nada en común. Sentía que no era mi sitio. Ahora sí. Se ve todo de una manera más amplia.

Miro el futuro con optimismo. Veo las notas que tengo y son buenas. La cosa es no obsesionarte ni ser pesimista. No debes decirte "No voy a poder". Yo iré hasta donde me lleven mis posibilidades. Y sí, consigo aprobar. Yo creo que puedo. Podré hacer lo que quiera. Me hace ilusión pensar eso.

Este post es un resumen de una grabación que hice a finales de diciembre a una ex-alumna que me pareció interesante para conocer sus puntos de vista.

4 comentarios :

  1. Todos somos iguales, pero unos menos que otros...

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  2. Disfruté de su testimonio, como inmigrante que soy. Es lo que nos sucede a los que andamos rodando por el mundo, que tenemos que inventarnos un país en la imaginación al que pertenecemos -- y aunque regresemos algún día a aquel que lo inspiró descubriremos que ninguno se puede igualar a ese espacio íntimo que llamamos nuestro y que llevamos donde quiera que vamos.

    Ver mi Libro abierto.

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  3. Muchas gracias por tus comentarios, ya me dirás cómo fue la clase... :)
    Besos

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  4. Me he perdido en esos ojos, esas posibilidades abiertas. Eso es ser joven: que te quede todo por suceder y tú estés al borde de todas las opciones, puro en cierto modo de la elección y sus consecuencias. Se elija lo que se elija, el don es estar ahí, en el momento de antes, ser como esta chica distinta y clara. Que le vaya bonito, que bien lo merece.

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