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miércoles, 1 de noviembre de 2006

Entre los siglos XIX y XXI


Hoy una profesora de mi centro me ha preguntado cómo iba todo. Estábamos los dos cuidando a nuestros alumnos y nos hemos encontrado en el pasillo. Yo estaba con tres muchachos marroquíes, dos de los cuales acaban de aterrizar en España y apenas saben unas palabras de castellano o catalán. Son bereberes, lo que marca una importante diferencia con otros alumnos de origen árabe que se consideran, no sé muy bien por qué, superiores. Los tres alumnos trabajaban con ahínco: dos hacían caligrafía con frases sencillas como “El pájaro se puso una capucha preciosa” y el otro resolvía en un cuaderno multiplicaciones harto complicadas. Los tres conversaban amistosamente y sonreían mientras resolvían sus trabajos. Es esta sonrisa la que me ha cautivado y la que me ha hecho reflexionar cuando la profesora me ha preguntado cómo iba todo.

Me he sentido especialmente útil y me he dado cuenta de que me gusta ayudar a estos muchachos que acaban de llegar del Rif o la Cabilia. Hablan entre ellos uno de los treinta dialectos del Tamazight, y se sienten especialmente agradecidos cuando reciben unas palabras de apoyo. Habitualmente, en las clases normales, te puedes dedicar poco a ellos pero hoy estaban solos puesto que el resto del grupo había ido de excursión.

Otra noticia en mi centro es que acaban de incorporarse quince alumnos chinos recién llegados de la República Popular China. Se han añadido al primero de bachillerato científico-tecnológico. Han estudiado seis meses de castellano en su país, pero su dominio, de momento, es muy elemental. Asistirán a las clases con contenido más tecnológico y tendrán horas especiales de castellano y catalán por las tardes. El grupo de alumnos parecen muy atento y disciplinado y de ellos depende su aprendizaje rápido de los instrumentos lingüísticos básicos para cursar los estudios de bachillerato. Tienen tres años de estancia en España para realizarlos.

En mi clase de Literatura Universal de bachillerato, un grupo reducido de nueve alumnos, tengo alguna estudiante de origen ruso, otro argentino y otro paraguayo. Añaden un plus de internacionalidad, que me gusta, al curso. Estamos empezando a trabajar con wikis la realización de los temas. Algún día hablaremos de ello. Supone un nuevo desafío con la incorporación de las nuevas tecnologías pero en este caso en el ámbito cooperativo.

¿Cómo va todo? Razonablemente bien. Cada vez tiendo a pensar que la enseñanza es un terreno lleno de oportunidades y de desafíos en que no hay nada definitivamente escrito y sí mucho por escribir. Es un terreno gozosamente abierto a la innovación y a la experimentación. Puede ser que no obtengamos de entrada resultados óptimos. El alumnado es muy variado y complejo y está inserto en una sociedad también compleja y poco cohesionada. No hay que medir nuestra acción por el número de fracasos que obtengamos, que serán muchos y serán inevitables. No podemos pensar que nuestros alumnos nos vayan a tener como centro de sus vidas y que nuestras materias sean lo más importante para ellos. Sus carencias son muchas y sus ganas de aprender limitadas. Ello no impide que muchos días, o al menos algunos de ellos, miremos nuestra tarea con especial ilusión y que tengamos unos momentos de gozo esperando ver qué resultados tiene nuestra introducción de las nuevas tecnologías en las aulas, o cómo van adaptándose unos alumnos recién llegados del desierto, sin apenas intrucción previa pero con ganas de sentirse útiles y estimados, como queremos todos.

Y un blog es eso: la posibilidad de contarlo. Cómo un profesor alterna la tecnología del siglo XXI con instrumentos de aprendizaje del siglo XIX como puede ser la destreza de la caligrafía. ¿Cómo va todo? Pues razonablemente bien.

Proyectos: llevar a mis alumnos de cuarto de ESO a ver la película de Al Gore Una verdad molesta o inconveniente que va a ser estrenada por fin en España. Luego escribirán sobre el cambio climático en el blog educativo Lengua en movimiento (que les invito a visitar, especialmente en el área de Comentarios). Espero que mis alumnos se conciencien sobre el mundo que han de intentar conservar. A veces tiendo a pensar que viven todavía en la luna y que no son conscientes, como tantos adultos, de lo que está en juego y el poco tiempo que tenemos para intentar hacer algo al respecto.

Hay que procurar trabajar a gusto. Y pasarlo bien.

3 comentarios :

  1. Todo un despliegue de actividad. Enhorabuena.

    Implicarse en tantos proyectos surte, a veces, un efecto narcótico sobre el áspero sinsentido de la existencia.

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  2. Cierto que es toda una experiencia el trabajar con gente de otros paises. Por aquí, este es el primer año que llegan alumando no MENAs (menores emigrantes no acompañados), es decir que viven aquí con su familia. Son colombianos y es muy enriquecedor. Por cierto, creo que la diferencia entre arabes y berebes, procedentes de Marruecos, es más una diferencia entre "urbanitas" (Tanger, Casablanca...) y los que proceden de entorno rural.
    Saludos y animo.

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  3. Enhorabuena por esa excelente labor multicultural. Tenemos la oportunidad de intuir como será la futura sociedad dentro de diez años. Completamente diferente a la actual, en unas cosas mejor, en otras peor. Ahí estamos los humanos con los mismos anhelos y temores de nuestros ancestros. ¿Has oído hablar del síndrome de Ulises?. Me lo contaron en un curso sobre las diferentes culturas que estamos acogiendo. Creo que ya hablamos sobre ello en otro post.
    Un saludo

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