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lunes, 15 de febrero de 2016

¿Deberíamos hablar del futuro a nuestros alumnos?


Hoy en clase de tercero de ESO que había tratado de métrica, han aparecido en algunas conversaciones con los alumnos temas que nos han fascinado. El profesor había leído el artículo de El País sobre Inteligencia Artificial centrado en el neurocientífico computacional y matemático Nick Bostrom que coordina en Oxford un grupo de filósofos, tecnólogos, físicos, economistas y matemáticos para especular sobre el futuro inmediato de la humanidad y de los peligros que conlleva. Uno de ellos, entre muchos otros, es el progreso de la AI (Inteligencia Artificial) sobre la que Stephen Hawking ha alertado. Porque, en efecto, es cuestión de décadas para que dicha inteligencia iguale y supere a la humana que la ha programado y creado. No es ciencia ficción ya considerar que las máquinas dominan el mundo y que, llegado un momento, tomen conciencia de sí mismas y aprendan por sí solas. La mayor parte de los expertos mundiales en AI creen que esto pasará en torno a la década de 2040-2050, el espacio de vida de los adolescentes que estaban conversando conmigo y que se sentían implicados y fascinados por el tema. Ellos lo vivirán. Nick Bostrom en su charla en TED habla de que habrá que inocular a las máquinas valores morales y éticos equivalentes a los humanos y que aún tenemos tiempo de hacerlo. Esto me ha recordado las tres leyes de la robótica que plasmó Isaac Asimov en Yo robot. Un alumno, Rodrigo, rápidamente las ha localizado en su ordenador. Nerea y Andrés intervenían con pasión en la conversación que les concernía directamente. Es su futuro, y no dedicamos ni un segundo para hacerles reflexionar sobre el tiempo que ellos van a vivir y las amenazas planetarias que existen sobre la humanidad.

Es increíble pensarme a mí con catorce años e imaginar el futuro que iba a contemplar. Nadie podría haberlo imaginado. Cuando comencé en la escuela acababan de incorporarse los bolígrafos como instrumento de escritura. Todavía en el colegio al que fui había los agujeros para los tinteros en que se mojaban las plumas para escribir. El progreso ha sido vertiginoso. Igual que en aquel entonces era imposible imaginar el futuro, del mismo modo imaginar el de estos chavales cuando tengan cincuenta años, hacia el año 2050 aproximadamente es imposible, pero el avance de la tecnología, que ya ha sido espectacular, se desarrollará a velocidad creciente, de modo geométrico. El mundo de su futuro es inimaginable. Los progresos en robótica, nanotecnología, biotecnología, genética ... son tan potencialmente prodigiosos que en los próximos veinte años veremos dicha evolución a velocidad acelerada. La mente humana se ha expandido con la red global que es internet y actúa como un cerebro mundial que es cada vez más poderoso. A nuestros tres cerebros se ha añadido el global, nuestra conciencia se ha expandido. Nada es como era hace veinte años, cuando yo navegué por primera vez en internet.

Pero no solo es la tecnología lo que pende sobre la humanidad, pensará alguno de los lectores, no. Es también el proceso de degradación biológica y climática del planeta, el aumento de enfermedades nuevas propagadas por agentes infecciosos, el peligro de guerra cibernética, biológica y nuclear, el aumento de uso de drogas para el bienestar humano para evitar el dolor...  

¿Podremos controlar el mundo? ¿Somos conscientes del futuro inmediato a todos los niveles? Los robots irán desarrollando funciones propias de los seres humanos, de hecho ya lo están haciendo. En veinte años habrán desaparecido centenares de millones de puestos de trabajo. ¿Nos dirigimos a una sociedad envejecida y del ocio? ¿Cómo afrontaremos la desigualdad económica del planeta? ¿Se creará una renta básica universal para todos los seres humanos? ¿Podremos vivir sin trabajar cuando el trabajo da sentido a tantas personas? ¿Podremos vivir en una sociedad del ocio? ¿La vida humana se extenderá más allá de los ciento diez años, tal vez ciento veinte? ¿Las células cancerígenas que se autorreplican servirán de modelo para retrasar o frenar el envejecimiento? ¿Cómo serán las estructuras de poder democrático en un mundo globalizado? ¿Cómo es el futuro? ¿Qué sabemos de él?

Uno contempla el mundo y ve por un lado el avance prodigioso de la tecnología y, por otro, los conflictos crecientes, la pobreza, las migraciones, el cambio climático, la deforestación, el declive de los mares, la dependencia de los artefactos móviles...

No tengo respuestas para nada, pero a estos muchachos que ahora tienen catorce años (por decir una edad a la que doy clase) nadie les habla del futuro, solo del pasado en una educación memorística y anticuada que no reconoce su condición de seres humanos que van a vivir una época terriblemente compleja y convulsa que no llegamos siquiera a imaginar. Los profesores entran en clase con su saber avejentado y hablan y hablan como si el futuro no estuviera ya aquí, como si ese todavía lejano 2050 en que las máquinas superarán a los seres humanos como conciencias pensantes no fuera un escenario posible y probable. Da igual si es cinco años antes o diez años después. El caso es que nadie habla del futuro. Hoy me he dado cuenta por la pasión con que han charlado conmigo fuera de la hora de clase unos muchachos que han visto el futuro que se cierne sobre ellos y sobre el que nadie, nadie, les está alertando como si viviéramos en una burbuja de aislamiento sensorial y no consideráramos para nada la evolución en que estamos a base de continuas revoluciones que van a transformar todo. Creo que tendría que tener derecho a saber, a que alguien les hablara del futuro. Pienso.

33 comentarios :

  1. No se hasta que punto nadie está preparado para enseñarle a los jóvenes como será el futuro. Serían tus profesores de, pongamos, octavo de EGB, capaces de contarte que en el futuro existirían teléfonos móviles y algo como Internet donde poder encontrar información de casi de todo.

    A día de hoy podemos hipotetizar sobre muchas cosas, y seguramente habrá expertos en temas muy concretos que si que sabrán como evolucionará tal o cual tema, pero dudo mucho que ningún profesor de secundaria, padre, o educador en general sea capaz de hablarle en genérico a un joven de hacia donde vamos en el futuro.

    Es más, te diría más, creo que en determinado temas, seguramente tus alumnos puedan llegar a intuir mejor incluso que sus educadores hacía donde van a desarrollarse determinados temas.

    En mi trabajo estos días hablo mucho con un Youtuber que trabaja conmigo. Debe de tener no mucho más de 22 años. Por las tardes sube vídeos jugando a un juego donde por lo visto es el mejor de España y se saca un sobresueldo con subscriptores en varias plataformas. Su idea es dejar el trabajo pronto, cuando llegue a unos determinados ingresos para dedicarse al 100% al tema.

    El me habla hacía donde irá el fenómeno de Youtubers, como hay competiciones mundiales de jugadores de Videojuegos, con audiencias que superan incluso la audiencia de los mayores eventos deportivos a nivel mundial.

    Hablando con él tengo claro que es ve más claro que yo hacía donde va todo, a pesar de que yo seguramente tenga más cultura que el.

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    1. Tienes razón. Es imposible saber adónde nos lleva el futuro, pero sí sabemos cuáles son las materias que hoy son punteras en el desarrollo científico: la robótica, la nanotecnología, la genética, los próximos ordenadores de grafeno, la Inteligencia Artificial .... son elementos que van a conformar el futuro previsiblemente. Aunque es cierto que no se previeron los teléfonos móviles ni internet hace cuarenta años. Mi post solo ha sido una reflexión a propósito de mi conversación con estos chavales a los que he intuido sedientos de saber algo de lo que nos espera. Tal vez lo que deban hacer es leer Ciencia Ficción rabiosamente actual. La que he leído -por buena que fuera- de hace veinte o treinta años, se queda corta y no resulta verosímil. Algún día me dedicaré a la SF por ver por dónde va ahora.

      De todas maneras, la cuestión de que la AI pueda en un breve plazo adelantarnos es, además de fascinante, muy peligroso ¿No? Y esto es una previsión bastante verosímil.

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  2. Por favor, que tremendo tema pone para pensarlo. Y esto me hizo pensar, en general, en la falta de ideas sobre el futuro en las sociedades. Solo esas ideas sueltas que dan vuelta sobre IA, cambio climático, enfermedades, de los universos, de la liquidez de las culturas y más cosas. Si bien, nos dan indicios sobre lo que nos viene como humanidad pero también, nos llenan de temores. Me parece que faltan esquemas, un paradigma que nos proyecte al futuro, que nos permita ver, leer de forma integrada y adecuada los que nos están mostrando las ciencias. Con los datos de las ciencias lo que hacemos es leer pero con anteojeras del pasado algo que nos viene como futuro y eso nos da miedo: se desarman nuestras seguridades. Las ideologías políticas, los discursos de los partidos, que son los que deben y hablan a las sociedades del futuro de los pueblos, están descolocados frente a audiencias que reciben información diversa que les anuncia datos duros del futuro y la proliferación de amenazas, mientras en lo cotidiano, siguen buscando el plácido consumo y búsqueda de comodidad y la «felicidad». Qué decir a jóvenes en edades cuando las preguntas sobre el futuro son vitales para ellos. Me parece un desafío escalofriante. Ellos serán los que encuentren las respuestas, los que hagan el futuro y nos demostrarán que nuestros temores no eran tan fatales o inexistentes como ha sido en otras épocas de la historia. Pero bien, debe ser enriquecedor el diálogo que ellos plantean. Saludos.

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    1. Tengo la impresión, Vicente, que el futuro no depende de nuestras reflexiones. Se está haciendo por los científicos y tecnólogos de modo inexorable. Ha cambiado más la vida humana la eclosión de internet que cualquier discurso político de derecha o de izquierda. De hecho, la vida de la humanidad va adaptándose a lo que se termina imponiendo en el ámbito tecnológico o científico. Mientras tanto, la gente desea vivir bien y ser felices, no hay posible reflexión sobre lo que vendrá. No vivimos pensando en el futuro que es ya presente. Las amenazas que penden sobre la humanidad son tan serias que uno piensa que es mejor no entrar demasiado en ellas y vivir lo mejor que se pueda, una especie de carpe diem vital, mientras se pueda. Luego ya nos adaptaremos a ello. Pero es interesante conocer las reflexiones de mentes reputadas como la de Stephen Hawking que alerta sobre el desarrollo de la Inteligencia Artificial, y prevé que habremos de huir del planeta para sobrevivir como especie. La humanidad, como siempre, va en un tren desbocado hacia un futuro imprevisible, solo que ahora lo hace a una velocidad vertiginosa -infinitamente más rápido que nunca- y estamos en medio de un túnel ¿qué hay al otro lado?

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  3. Como madre con sentido protector antes habría respondido afirmativamente, últimamente he cambiado de parecer pq cada cual seguirá su instinto y daría lo mismo.
    De todos modos la humanidad se escindirá por diversos motivos, sobrevivirán como "elegidos" los mas aptos para determinada circunstancia que muchos no comprenderemos. Se está viendo venir, pero quizás avisar pueda resultar contraproducente por angustioso.

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    1. Por eso hago leer a mis alumnos relatos de Franz Kafka, un escritor que no era de ciencia ficción pero que con sus textos alumbró un modo de estar en el mundo inmerso en la ironía, la angustia, el éxtasis, el enigma... El futuro es tan terriblemente incierto que, como dices, mejor no pensarlo. Sugieres que habrá una selección en la que habrá elegidos y, por otro, la masa que no tendrá asideros más que el soma para aguantar la vida -esto lo añado yo-. En todo caso, leer El mundo feliz de Huxley y 1984 siguen siendo distopías altamente interesantes. De momento no las hay mejores.

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    2. Te cuento: con las herramientas que la vida me ha proporcionado, contradictorias como el hecho de ser enormemente práctica y pragmática así como mística e idealista en la misma medida, me consta que el mejor traje a mi medida o herramienta disponible para afrontar eso que hemos dado en llamar futuro es una progresiva despersonalización.

      Cuesta pero si bien la vejez duele, ayuda.
      El discurso didácticos de Kafka me parece muy digno. A los 16 en EEUU mi profe de literatura hizo algo semejante con Camus. No se si caló pero nunca lo olvidé, luego aproveché con gran esfuerzo y aprovechamiento todo lo que vida y circunstancias me ofrecieron de bueno. Y cundió mucho. Ahora intento enfocar el otro polo también a mi disposición haciendo el esfuerzo de materializar cierto nihilismo que me acompañó en la juventud.

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    3. Me hubiera gustado dar un curso basado en Camus, otra de mis debilidades. Hace años proponía El extranjero como lectura, pero nunca he tenido oportunidad de ahondar en él. Kafka permite distintos niveles de lecturas, pero Camus es puro nervio, todo él de una densidad dramática y no es sencillo para unas edades tan cortas. Me quedará esa insatisfacción: no haber abordado a Camus como merece a mi juicio.

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  4. La relación de la métrica con la robótica y la inteligencia artificial es algo que se me escapa, pero seguro que lo has hilado con "sentido y sensibilidad" :)

    Todo es válido en una clase si hacemos que el alumnado piense; lo mejor, ya lo sabemos, es ir por las carreteras secundarias, nos lleven estas al pasado o al futuro. Lo importante no es el destino, sino el enfoque, y si conseguimos alumnos que marquen la diferencia y piensen, seguro que sobrevivirán en cualquier sociedad distópica que esté por venir.
    Mientras tanto, leerles fragmentos de las obras de Orwell y Huxley no estaría nada mal... Con el permiso de Kafka, of course!

    Un abrazo.

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    1. No sé cómo surgió la conversación. A veces, ellos conversan entre ellos cuando están haciendo algún ejercicio un tanto tedioso y me meto en la conversación que derivó hacia la tecnología. No pretendo que mis alumnos sean máquinas de repetir y valoro en algo grado los intereses que van surgiendo entre ellos, sus aficiones, sus reflexiones. El estar en tiempo casi de descuento, uno ve las cosas de otra manera. Sé lo que es imposible cambiar y no voy a sufrir por ello, pero sí que puedo alentar lo positivo que hay en ellos y esta especulación sobre el futuro es de primer orden. Un profesor debe leer la prensa y estar al corriente de las novedades en cultura, en ciencia y en tecnología. Es primordial. Me es insólito no hacerlo. Y estas conversaciones ahora me son más prioritarias que la métrica de los versos, aunque no por ello, dejo de prestarle atención.

      La época de Huxley y Kafka no son alejadas, un periodo, el de entreguerras, singularmente fértil. El mundo feliz es de 1932. Los mundos de Kafka en cierto sentido son propuestas de mundos alternativos singularmente extraños. Algunos dicen que Un mundo feliz es uno de los libros fundamentales del siglo XX, no porque esté bien escrito sino por su capacidad predictiva que no ha sido todavía invalidada. Ahí tenemos el soma cada vez más presente en nuestras vidas en forma de antidepresivos y ansiolíticos que irán avanzando en su composición cada vez más refinada para retener la ansiedad y la angustia del ser humano que no las soporta. Recuerdo que en 1984 hice leer a mis alumnos de COU la obra de Orwell. Seguro que no lo olvidarán nunca. Ya me queda poco tiempo para decidir qué y cómo. Ahora estoy atento a lo fundamental y ya no a lo accesorio, y sí, me voy por carreteras secundarias.

      Un abrazo.

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  5. Teniendo en cuenta que todo es pasado, aun lo por venir, conviene llegar bien entrenado al momento en que aquello que parecía el futuro franquee el umbral de ese pasado donde todo se va almacenando un poco sin orden ni concierto, a pesar de los intento del conocimiento por no solo ordenarlo, sino aun comprenderlo. El intento de "entender" lo que vendrá e incluso de prepararse para ello me parece un exceso de confianza en nuestras capacidades. ¡Con lo que cuesta entender lo que "está ocurriendo" ante nuestros ojos atónitos día tras día! Y si somos despistados, aún más. Despistarse en el presente casi siempre significa perderse en lo pasado, reciente o remoto (a veces, como los románticos, por espíritu de supervivencia estética)... Los existencialistas consideraban que son nuestras expectativas de futuro las que nos condicionan el presente, y quizá no anden faltos de razón; mi experiencia actual me dice que resulta iluso, aunque necesario, forjarse expectativas... Lo propio de nuestro tiempo es desarbolarlas y llevar a las personas por caminos ignotos para los que no existen mapas ni gepeeses. En cualquier caso, casi estoy convencido de que el futuro nunca acabará siendo como se imagina. Ahí está 1984 de Orwell como prueba. O Un mundo feliz, de Huxley. La imaginación del futuro, en todo caso, debería servir para modificar el presente, algo que, desgraciadamente, está fuera del alcance de nuestros alumnos, salvo en una reducidísima proporción. Con todo, vivo con la expectativa de que ser clonado no sea delito, y poder hacerlo...

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    1. Estoy más o menos de acuerdo en tus apreciaciones, pero no con que sean tan inverosímiles las predicciones de las famosas distopías que mencionas, la de Huxley (1932) y la de Orwell (1948). Pienso por contra que en buena manera hay un alto nivel de cumplimiento. La idea de "soma" para conseguir la estabilidad psicológica y una cierta felicidad es innegable que está presente en nuestras vidas, tal vez para evitar la rebeldía; el declive de la individualidad es otro de los parámetros de la novela y creo que en nuestro mundo extremadamente individualista por un lado, es gregario por otro u otros; las relaciones sentimentales superficiales es otro elemento de El mundo feliz. La diferenciación en castas para las que se nacen no es todavía así pero todo se andará. Por supuesto que no es todavía todo así, pero Un mundo feliz sigue siendo una distopía altamente sugerente (influye en Matrix) y tiene bastante de virtualidad. Es sorprendente que tenga más de ochenta años este libro que, para algunos, es uno de los textos más importantes del siglo XX. Tu tratado de la vulgaridad podría ser expresivo de un despojamiento artístico y literario en la sociedad actual que apuesta por dicha chocarrería. No es exactamente como Huxley lo predijo pero tiene mucho de eliminación de la individualidad. Tampoco en The brave world hay arte, ni literatura ni filosofía, algo que coincide con el declive total en nuestro tiempo de las humanidades. Yo no diría que no tiene nada que ver el mundo de Huxley con el nuestro.

      En cuanto a 1984 solo con la creación del Neolenguaje está dicho todo. Cada vez el lenguaje es más plano, más elemental, más incapaz de expresar matices y profundidad. La lucha de bloques cambiantes, el Gran Hermano que observa continuamente nuestras vidas se ha hecho realidad. ¿O no es así?

      Creo que, dentro de que son distopías muy alejadas de nuestro tiempo actual, son en un buen tanto por ciento, bastante certeras.

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  6. Me encanta que nos nombres en tu blog. Podría seguir hablando del tema y leyendo artículos relacionados horas y horas. Espero que algún dia podamos seguir hablando conjuntamente con Nerea y Rodrigo, igual de interesados que yo, por el tema. Me dejas boquiabierto con tus palabras.

    Saludos-

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    1. Este blog se nutre de vosotros. Vosotros sois el eje, eso y mi ilusión en crear una enseñanza significativa (que tenga y que dé sentido), hecha a mi modo, el único que sé, extraño tal vez, pero potente porque sabe adónde va. Ser vuestro profesor es un lujo y me siento supercontento de que comentes. Este año va a ser un lujazo para todos, creo que no lo olvidaremos, al menos yo.

      Saludos.

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    2. No creo que lo olvide. Me gusta mucho la forma en la que hablas y te expresas, y como te interesas por que nosotros tengamos y en un futuro seamos lo mejor posible. Este blog si, se nutre de nosotros y eso me hace sentirme... ¿orgullos tal vez? No lo sé, pero te lo digo todo con que el castellano es mi asignatura favorita des de hace mucho. Imagínate ahora que tu eres el maestro. Espero que todo esto me ayude con el periodismo que quiero estudiar en un futuro

      ¡Muchas gracias!

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    3. Yo quería ser periodista, pero no pude serlo en su momento. Estudié literatura de lo que no me arrepiento, pero tengo en las venas algo de periodista no resuelto. Este año quiero irme dos meses a la India (octubre y noviembre) con mochila y escribir un libro de viajes. Lo publicaré en Amazon. Me alegro de que la clase te motive. De hecho estoy pensando en vosotros, en los más conscientes y con más intereses personales cuando la doy. Sé que hay personas de todo tipo y que algunas pueden no sentirse motivadas por la literatura, pero es lo que sé hacer. Y desde luego, conocer a Kafka a los catorce años es un lujo. Luego iremos a Cortázar. Una vez me detuvo la polícía por hacerle un homenaje cuando murió con alumnos algo mayores que vosotros. Dar literatura es un desafío. Solo hace falta que haya argonautas para salir al mar abierto a correr peligros. Me alegro de que seas uno de ellos. Gracias a ti, a vosotros.

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  7. Siempre he pensado que el hombre debe dar el paso definitivo para colonizar otros planetas y modificarlos para que sean habitables. Estoy seguro de que se puede hacer si hay voluntad, ese proyecto mundial necesario sera imposible mientras existan habitantes cuya principal actividad sea mostrar "lo diferentes" que son... como si no cagasen (con perdón)...

    Un saludo

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    1. Stephen Hawking ha sostenido que el ser humano tiene, efectivamente, que colonizar otros planetas porque la vida en la tierra será insostenible. Sin embargo, faltan muchas décadas, tal vez más de un siglo para que la humanidad pueda emprender viajes espaciales de magnitud importante. Es algo de momento alucinante solo imaginarlo, pero habrá un momento en que será la única alternativa de supervivencia de la especie humana. De momento hay que coexistir con los que cagan de colores únicos.

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  8. ¿Quien puede hablar con conocimiento de algo que no existe? el futuro es tan incierto y próximo o lejano como queramos. No creo que sirva de nada angustiarnos por todos los interrogantes que se nos plantean, nadie tiene respuestas para todo ni aun en presente, menos aun de cara al futuro y tan malo es vivir en pasado como correr con esa ansia desmesurada por saberlo todo sobre todo ya mismo en este preciso instante. Nunca hemos controlado nada, esa es la verdad, en nuestra infinita soberbia creemos prepararnos para abordar con éxito el futuro y cuando más sabemos, más terror nos entra, así que yo intento vivir lo más posible en el instante .. disfrutarlo al máximo y dejar que lo que tenga que venir venga, lo hará igualmente quiera yo, o no ;)

    Las inteligencias artificiales serán limitadas como todos, diferentes y seguramente en un futuro próximo compañeros habituales de viaje, ahora mismo hay programas informáticos que interactúan contigo, no es nada extraño, ni siquiera es futuro, presente, solo que anecdótico, un día será algo cotidiano y se integrará en nuestra vida como lo hizo un día la Tv o internet, no hay de qué preocuparse .. . nada que no hayamos superado en el pasado ;)

    Y tampoco tú debes preocuparte, siempre se necesitará leer, siempre se necesitará expresarse, entender e interpretar, la métrica no jaja lo siento!
    la métrica es tan obsoleta, como la luz de candil ;)

    No sé si dejarte besos o qué jaja contigo nunca se sabe .. bueno, uno, un besito:)

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    1. La AI está en fase de desarrollo y progresará a ritmo acelerado. Muchas decisiones actualmente las toman las máquinas. El mundo no puede funcionar sin las máquinas. Si cayera internet unos días, sería el caos mundial. Nada funcionaría. Nada. Pero en cuarenta años se cifra como muy probable la fecha en que la AI emule al ser humano. De ahí a que tome conciencia de sí misma, aunque parezca improbable, no faltará mucho. Un tema de la SF se terminará haciendo realidad. Según expertos en AI debemos prepararnos para ello. No es un debate trivial. La AI debe ser programada de tal manera que tenga criterios éticos y morales semejantes a los nuestros. No es un debate para ahora mismo, pero debemos prepararnos para abordarlo. Creo, María, que no eres muy consciente del nivel que está alcanzando la tecnología y que crecerá exponencialmente en los próximos veinte años. Dependemos de las máquinas ahora y esto irá en aumento de modo imparable. ¿Cuándo tomarás las decisiones ya por nosotros, al margen de nuestra voluntad? ¿Ciencia Ficción? No tanto. ¿Preocuparse? ¿Hay que preocuparse por el cambio climático? ¿Hay que preocuparse por la destrucción de los pueblos indígenas? ¿Por la migraciones? ¿Por la destrucción del medio marino? Depende. Una fácil respuesta es que ya nos adaptaremos a todo, hasta que el destino nos alcance, añado yo.

      Saludos cordiales.

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    2. JOSELU, si tu preocupación o la mía ayudara en algo a mejorar la vida de un solo indígena del mundo o evitara un cm cuadrado de desertización sería imperdonable no estar preocupados 8 horas al día por ello, pero no nos engañemos, la preocupación no soluciona nada, es un estado absurdo que nos anula y solo genera angustia y ansiedad, sufrir por sufrir. No me parece una postura inteligente vivir por delante de lo que toca vivir... muriendo de angustia por lo que aun no nos ocurre ¿ te parece inteligente eso a ti? ¿Cómo te preparas para lo desconocido? ¿cómo evitas lo inevitable? ¿ qué importa que nuestro futuro esté en manos de inteligencias artificiales o humanas? ¿ a caso las humanas lo han hecho tan bien como para suponer que las artificiales lo harán peor ?
      A mi me interesa lo que puedo controlar en corto, desde mi ámbito, casi te diría desde mi interior, desde mi misma en la parte que afecta a los demás, los grandes enigmas de la humanidad me queda muy grandes.


      Saludos cordiales también para ti.

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    3. Hay organizaciones como Survival con que se puede colaborar desde la distancia, al menos conociendo el problema de los pueblos indígenas. No es mucho pero es algo, y yo como profesor puedo hacer algo: que mis alumnos sean conscientes de algo de lo que pasa en el mundo. O con el blog. Está muy bien que toda la humanidad viva en el plano corto, en su interior, sin acceder a un plano más amplio. Pero alguien lo tendrá que hacer ¿No? No sé si son enigmas de la humanidad pero yo desde mi plano no me resultan ajenos ni distantes. Dicho con todo el afecto.

      Un saludo muy cálido.

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    4. Gracias JOSELU, estaremos de acuerdo siempre si hablamos de colaborar de manera práctica y efectiva en cambiar o ayudar en algo desde cerca o desde lejos, en la medida en que podamos. Eso siempre.

      Pero una cosa es estar concienciados de la realidad presente y futura y otra muy diferente morir por delante. Me niego eso, a sufrir por sufrir, a angustiarme por problemas, enigmas o dudas futuras que ni están en mi mano resolver, ni planteármelas hoy me van a aportar nada más que inseguridad y miedo de cara al futuro. Creo que no es bueno ni para nosotros, ni para nadie. Con toda la buena intención a veces sembramos miedo e inseguridad pretendiendo informar. Te pongo dos ejemplos:

      ¿Sirve de algo angustiar a los alumnos de segundo de bachiller con la selectividad cuando es obvio que les espera al final ? ¿ que se preparen que llega? Te lo cuento porque el año pasado viví en directo el hundimiento de todo un curso brillante por enparanoiamiento general de alumnos y profes. Los primeros, porque se consideraban incapaces y aterrados para abordar ese reto ante tanta presión, los profesores porque daban materia por sabida sin ser así, obsesionados con terminar el temario. Resultado, pánico general y desastre total.

      Otro ejemplo, atiborrar a la gente con información televisada sobre la instrucción de futuros procesos judiciales. Se nos está desinformando pretendiendo lo contrario. Se nos hace suponer que podemos prejuzgar sin saber o suponernos con criterio y derecho a emitir un juicio careciendo absolutamente de base objetiva. ¿Alguien puede emitir un juicio sobre una operación medica por el mero hecho de verla en la TV? No. Ojalá ahora me haya explicado mejor. El futuro es apasionante, sin duda, pero para mirarlo como quien disfruta de la inmensidad de una noche estrellada de verano, no para averiguar cuando se estrellará un meteorito y si debemos correr a la derecha o la izda para esquivarlo;)


      Otro cálido saludo y que hoy sea un gran día para ti, disfrútalo ;)


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  9. De hecho, como bien apuntas, el sistema actual de la enseñanza los enfoca hacia el pasado (y puede que hacia el presente, aunque esto también lo pongo en duda). Y ellos lo que tienen, sobre todo, es futuro. Y se debaten entre unas supuestas certezas que, para ellos, no son más que hitos memorizables, y el futuro, que es de lo que andan sobrados a los catorce años (y a los dieciocho, y a los veinte), que da miedo. Creo que la mejor manera de manejar la incertidumbre es verbalizarla, plasmarla en algo concreto para debatir y para construir.

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    1. En el pasado hay mucha potencia para iluminar el presente. Al menos desde el campo de la literatura pienso que es así. El ser humano es muy complejo y extraño, y ahora mismo, algunos -no todos- modelos del pasado pueden conectar con el presente y aún el futuro. La tecnología nos ayuda. Esta es un instrumento prodigioso para alumbrar nuestra clases. Pienso que la síntesis entre pasado, presente y futuro debe ser conciliada para dar un salto hacia ese futuro que se abre inquietante y fascinante. Los debates sobre ello deben promoverse. Los profesores deben estar informados sobre ciencia, tecnología y cultura, estar al día y plantear en sus clases debates interesantes sobre ello.

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  10. El futuro es una incógnita tremenda, siempre lo ha sido. Es absurdo predecirlo y tratar de preparar a los adultos de mañana con los conocimientos y las herramientas de hoy. A nosotros nos ha tocado vivir unas décadas de cambios vertiginosos y nos hemos ido adaptando con esfuerzo no exento de asombro. Si ves películas de los años cincuenta o sesenta que vaticinaban los cambios del futuro comprobarás que acertaron más bien poco: los coches no vuelan, no comemos pildoritas en vez de fabada, no nos han invadido los extraterrestres, no tenemos de forma generalizada robots a nuestro servicio... Que yo sepa, no vaticinaron el auge de los móviles, ordenadores y demás, y pocos dieron la voz de alarma sobre el cambio climático o la superpoblación y la consiguiente falta de alimentos. Es imposible saber qué pasará dentro de dos meses, imagina atreverse a prever cómo seremos dentro de cincuenta años... Puede que perfeccionen los robots, que encuentren el remedio para muchas enfermedades o que acaben con las guerras, pero soy más bien pesimista al respecto. ¿Qué podemos hacer hoy por los adultos del mañana? El aspecto tecnológico no me preocupa, sé que son capaces de aprender rápidamente a manejar lo más complejo, pero si hablamos de humanismo ya es otro cantar. Creo que hay que darles una formación cultural muy amplia que incluya historia, filosofía y literatura para poder comprender al ser humano, saber de dónde venimos y qué ocurrió en el pasado. El futuro no sólo se empieza a construir hoy, lleva siglos forjándose. Si falla la base humanista estamos perdidos. Eso no significa dejar a un lado la ciencia y la tecnología, por supuesto, pero si perdemos de vista lo que nos hace humanos fallaremos en todo lo demás. El futuro se construye día a día, adaptándonos a los cambios que van surgiendo. Los antiguos maestros tuvieron que reconvertirse a marchas forzadas en especialistas de lengua, inglés, matemáticas o sociales, por citar lo que nos es más cercano, y después hemos asistido al auge de las nuevas tecnologías sin apenas preparación previa. Algunos se han resistido, pero hoy día nadie escapa a su influjo. Quién te iba a decir que en tu último año ibas a enseñar como lo estás haciendo, pero ahí estás, a la última en todo lo referente a dispositivos electrónicos, digitales y demás. Has hecho un gran esfuerzo y lo has logrado. ¿Qué has necesitado? Interés, curiosidad, esfuerzo, formación previa... Creo que ése es el camino. Me parece elocuente el interés de tus alumnos por su futuro, que no pinta muy halagüeño, por desgracia, pero ellos serán los protagonistas, actores y sufridores a un tiempo de esa nueva época. Ojalá acierten.
    Un fuerte abrazo, colega.

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    1. Yo estoy diciendo mis últimas palabras a adolescentes. Hasta aquí hemos llegado. Luego me perderé en el claroscuro de sus recuerdos y los que vengan ya no me tendrán. Esto me sume en reflexiones sobre el sentido de lo que hacemos. He aprendido que la tecnología es el lenguaje del presente y, por supuesto, del futuro. Pero esta tecnología tiene que ser impregnada de humanismo. Nada lo impide. Los humanistas debemos estar a la última en tecnología. Nada impide conciliar la literatura con la tecnología. Pero utilizada con tino. Creo que he aportado la base humanista pero temo que esta se vaya perdiendo. Las humanidades ocupan el último lugar en la escala de prestigio académico. Esto se predijo en Un mundo feliz. Cuesta mucho formar a un humanista. Es el trabajo de toda una vida. Si no pensamos estética y éticamente el futuro, se nos impondrá o más bien nos aplastará. La ciencia ha dado un avance prodigioso, igual que la tecnología. El futuro es una magnitud que hay que pensar. Deberíamos saber qué no queremos. Sé que es imposible, porque la realidad se impone día a día a golpe de noticias y no podemos prestar atención a lo fundamental. Cada uno vive en su burbuja sensorial individual o -peor- nacional. Malditos nacionalismos cuando necesitamos más una visión global. Para preparar el futuro y no sufrirlo sencillamente tendríamos que pararnos a pensar. Hemos vivido un tiempo histórico muy benévolo, Yolanda. No hemos vivido ninguna guerra. El tiempo que vendrá puede que no sea tan benévolo. Muchos tienen miedo del futuro por las terribles amenazas que penden sobre nosotros. Akiro Kurosawa dejó su testamento cinematográfico en una gran película que seguro que has visto: Los sueños. Él sí pensó el futuro. La postura de no pensarlo, me entristece. Sé que es en gran manera es impredecible, pero no podemos quedarnos en nuestro plano individual sin ver más allá. Pero mi tiempo se acaba. No deja de causarme cierta melancolía.

      Un fuerte abrazo, Yolanda.

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  11. No llevo actualizado el avance de la ciencia y la tecnología. No puedo opinar sobre el futuro de estas disciplinas cuando a duras penas conozco las del presente. No soy la persona apropiada para razonar sobre este tema cuando no estoy al corriente de lo que está pasando en la actualidad. Soy un lego tecnológico.
    Pero siempre que se habla de la inteligencia artificial, pienso si todos estamos hablando de lo mismo cuando usamos el término "inteligencia": ¿Razonamiento, resolver problemas, imaginación, toma de decisiones...o qué más? Y siempre acabo pensando en lo siguiente: la emoción y los estados anímicos, ¿es inteligencia también?
    Hace unos años se puso de moda el término "inteligencia emocional" en una serie de best seller y se vendieron millones de rosquillas, perdón, libros. Bien, yo no creo que la inteligencia emocional exista. O mejor dicho, no creo que existiera antes de que el término lo inventara este psicólogo. Tendemos a creer como real y existente todo aquello que alguien inventa, le aplica un término lingüístico y tiene éxito, sobre todo de ventas. Desde entonces he visto el término "inteligencia" asociado a multitud de capacidades humanas, buscando cada cual su trozo de pastel en el éxito editorial.
    Pero dejando a parte esta digresión sobre los libros de autoayuda y su negocio millonario, y volviendo a la inteligencia artificial, ¿será posible que las máquinas puedan sentir emociones como la compasión, la empatía o el sacrificio? En un mundo que tiende cada vez más al egoísmo y al interés particular, por más que a algunos les de por salir por ahí a dar abrazos gratis o a juntar las manos para meditar por la conciencia mundial, estas emociones (y algunas otras) son, a mi parecer, las únicas que pueden salvar el mundo del desantre, no la inteligencia, artificial o no (dependiendo, claro está, de lo que entendamos por inteligencia, ya lo dije antes).
    De todas maneras, todo aquello que imaginemos para el futuro, seguramente no pasará (al menos en los términos imaginados). En el acontecer humano tiene una importancia capital lo imprevisible, lo desconocido, lo inimaginado. No es lo único que nos ha llevado de un lado al otro a lo largo de la historia, pero su importancia no debe subestimarse.
    No puedo imaginar qué desarrollo tendrá la inteligencia artificial en el futuro, pero sí que me da miedo el devenir de las emociones humanas en el futuro.
    Xavi.

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    1. Suelo mirar con atención las secciones de cultura, ciencia y tecnología en la prensa que miro diariamente. Rastreo avances, aportaciones, perspectivas de progreso científico ... Es una costumbre desde hace unos años. Pienso que las tres constituyen al ser humano en su potencialidad y presente.

      Es cierto que desde que Daniel Goleman ideó este término en su libro, se ha incorporado a nuestros conceptos fundamentales, y del mismo modo he leído el concepto de "inteligencia moral" para llegar luego al de "inteligencias múltiples" que supongo conoces. Se refieres a los distintos tipos de inteligencia confrontada al esquemático CI, el cociente intelectual, que daba medida de la inteligencia bruta de una persona. Ahora se estima que no lo es todo, que se puede ser inteligente en diversos sentidos. Inteligencias emocional, moral, matemática, racional, para la música, para la danza, para la literatura... Así hasta el infinito., No veo que sea esencialmente irracional esta diversidad de inteligencias.

      En cuanto a que el egoísmo sea la motivación fundamental del ser humano, no estoy tan seguro. Creo que hay mucho más de generosidad que de egoísmo, lo que no quita que el egoísmo sea muy importante. Pienso que en la humanidad hay muchos más casos de amplitud de miras, de desprendimiento, de sacrificio por los demás que de acendrado egoísmo. Fíjate el nivel de donaciones de órganos, de médula, de sangre, la colaboración con ONG´s, el sacrificio de personas mayores por sus nietos, por sus hijos, de las mujeres, especialmente generosas por su hogar. No creo que la humanidad sea esencialmente egoísta y sí más bien lo contrario, lo que pasa es que las emociones humanas son complejas e incluyen las luces y las sombras. Somos todavía niños en el aspecto emocional. La humanidad es muy reciente. No hemos madurado todavía como especie. Y ahora es precisamente cuando surge la tecnología propiciando la AI (Inteligencia Artificial). Es algo que en las próximas décadas va a ser una reflexión determinante, como he indicado. Y tendremos que proyectar sobre las máquinas inteligencia moral y emocional para potenciar sus elecciones correctas. Hoy se habla ya de robots combatientes que tendrían que luchar para matar al enemigo sin intervención humana. Los drones son algo así, pero ya son reales otros artefactos que podrían sustituir a los seres humanos en las guerras. Su programación sería matar, asesinar al enemigo, muy lejos de las tres leyes robóticas que diseñó Isaac Asimov en Yo robot. La primera es que el robot por su acción o inacción no debía permitir un daño para los seres humanos.

      Te sigo escribiendo luego. Me voy al trabajo. Un saludo.

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  12. ¿El futuro era esa cosa en la que ahora estamos? No. El futuro es el proyecto de nuestros sueños, esperanzas y temores. Hablar a los jóvenes del futuro es hablar de su presente. El futuro se hace hoy, aunque parezca una consigna colegial... De hecho, la tecnología que usaremos todos dentro de cinco o diez años acaba de inventarse ayer.

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    1. Y es tan extraño hablar del presente a los jóvenes.... Las aulas parecen insertas en un pasado ya muerto -porque no se sabe hacer vivo- y cuesta cambiar esta dinámica. Cuando el profesor es capaz de convertir la clase en rabioso presente, algo se ilumina en los jóvenes que asiste a ese acto. No sé si es muy exacto lo que dices que hablar del presente es hablar del futuro. Tengo que pensarlo, pero lo que sí que convengo contigo es que debería ser imperioso ser capaces da abordar el presente. Y lo de la tecnología es cierto. Ahora estamos esperando los ordenadores de grafeno que ya deben estar en fase beta.

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  13. Llego un poco tarde a tu entrada.
    Creo que el peligro futuro no está en ese mundo recreado por Asimov en el que las máquinas robots asumen el mando.
    El grave peligro es la propia inercia del sistema tan complejo, tan mecanizado, tan sofisticado que puede prescindir del factor humano sin que nos demos cuenta.
    No es que las cosas las hagan las máquinas en lugar de nosotros, es que el propio sistema ya no nos necesita para seguir funcionando y los humanos empecemos a ser material desechable.
    Va a llegar un punto en que el sistema en el que el sistema dirigirá las cosas y ni siquiera haya un grupo oligárquico humano que lo controle. Piensa en Hal 9000 de Odisea 2001, su poder no deriva de ser una máquina si no de ser él mismo el propio sistema que maneja todo lo que ocurre en la nave sin necesidad de intervención humana.

    Saludos

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    1. El tema es fascinante, me imagino a humanos rebeldes luchando contra el sistema que controla todo (no sé si para bien o para mal, desde luego los seres humanos lo hacemos rematadamente mal). Hay una novela que a mí me gustó mucho cuando la leí hace treinta años que se titula El fin de la infancia de Arthur Clarke. La humanidad se enfrentaba a una invasión exterior, eran los Superseñores que imponían una dictadura a la humanidad para que esta pudiera sobrevivir y no se autodestruyera. ¿Te imaginas que la AI imponga una dictadura a los seres humanos para preservarlos de la autodestrucción? ¿La admitiríamos? Un gobierno central, centro del sistema de la AI, con capacidad destructiva para imponer su autoridad. Nosotros no lo veremos, pero las futuras generaciones van a vivir un tiempo todavía más complejo que el nuestro en que la tecnología y cien elementos más van a jugar para cuestionar el desarrollo humano que se enfrenta a desafíos insólitos. Creo que en algún momento volveré a la SF de la que fui un buen lector también hace treinta años. Supongo que estoy muy desfasado. Tienen que haberse escrito muy buenos libros desde entonces en que la tecnología todavía estaba en mantillas. Los premios Hugo y Nébula daban cuenta de lo mejor de la SF. Hay tanto que leer y la vida es tan corta. Gracias por tu aportación, siempre interesante.

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