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jueves, 18 de junio de 2015

El papa Francisco pone el dedo en la herida global


Hoy he leído medio alborozado, medio desolado, el extracto de la primera encíclica del papa Francisco titulada Laudato Si en que asume las tesis científicas que evidencian la causa humana del calentamiento global. Dejo aquí el enlace para quien quiera leer la noticia en su origen. El papa habla asimismo sobre la pérdida de la calidad de las aguas, de la contaminación de los acuíferos, la tendencia a la privatización de este bien común que es el agua, y, de igual modo, sobre las amenazas gravísimas que existen contra la biodiversidad y su consiguiente pérdida de numerosas especies –grandes y minúsculas-, la deforestación de los pulmones del planeta (Amazonía, la cuenca fluvial del Congo, Indonesia...), la contaminación de los océanos...

La raíz del calentamiento global es el patrón basado en el uso intensivo de los combustibles fósiles (carbón, gas, petróleo). El consumo es desordenado y gigantesco por parte de los países más poderosos del planeta, y ello está repercutiendo trágicamente en continentes como África que se está desangrando, desertizando y empobreciendo por efecto de la sequía que empuja a millones de seres humanos fuera de sus lugares de origen, que, a la vez, se da en zonas de conflictos bélicos. Estos son los hombres que vemos llegar en pateras por el mediterráneo –añado yo-.

En París, a final de año, se celebrará la cumbre internacional en que habrá de aprobarse el nuevo protocolo de reducción de gases de efecto invernadero que se aplicará a partir del 2020. El papa Francisco une su voz a las más críticas del planeta alertando a los países desarrollados para que asuman su compromiso claro en favor de las energías renovables y para aportar recursos a los países más necesitados para apoyar políticas y programas de desarrollo sostenible.

Hasta aquí, el resumen de la noticia. Ahora va mi comentario.

El planeta está en estado de emergencia. Se encienden las luces repetidamente y suenan los timbres de alarma. No sé si queda margen de maniobra para reorientar nuestras políticas de desarrollo. Me temo que si no cambia a nivel global nuestra mentalidad, vamos directamente al desastre climático provocado por el efecto invernadero. La situación es más que alarmante. El mundo se está transformando delante de nuestros ojos, pero vivimos tan absorbidos por nuestras circunstancias que no advertimos los signos inequívocos de que nos vamos directos a una catástrofe planetaria. Ya no es cuestión de ser o no alarmistas. El papa Francisco ha asumido ya una posición que es alarmista porque, efectivamente, estamos en estado de alarma. Todo el tiempo que tardemos en reaccionar va en contra de nosotros. ¿Habremos de presionar a los gobiernos para que orienten la producción de energía hacia las renovables? ¿Habremos de reducir nuestra dependencia cada vez mayor de un consumo disparatado de energía? Coches, aires acondicionados, calefacciones, turismo, exceso de iluminación permanente...

No creo equivocarme si intuyo que nuestro nivel de vida tendría que descender drásticamente para enfrentarnos a esta catástrofe climática. Esto nos afecta a nosotros como países desarrollados pero también a los países en vías de desarrollo y que reclaman su derecho también a contaminar para crecer. Y es que la contaminación ha sido un signo de crecimiento industrial y político. Crecer es contaminar. Esta ecuación es maligna porque si seguimos con ella veremos muy pronto los cambios a nivel irreversible que van a tener lugar en el planeta. Es como si viviéramos en un estado de ceguera voluntaria. No hay más ciego que el que no quiere ver. Siempre que he abordado este tema ha obtenido escasa respuesta. El problema es terriblemente complejo porque no nos damos cuenta de que una de las causas de que millones de hombres estén migrando desde África y Asia hacia Europa es el cambio climático que se combina con crisis planetarias derivadas de nuestras prácticas políticas y militares. Cuando inician cada día miles y miles de hombres y mujeres la travesía del mar mediterráneo para llegar a Europa, ello es claramente un efecto colateral del cambio climático. No los queremos aquí, pero ¿quién puede vivir en sus países arrasados por la sequía, por la guerra, por la barbarie, por la pobreza?

No queremos ver ni oír. Las palabras del papa Francisco han sonado potentes. Pero dudo que los gobiernos cambien. Dependen de opiniones públicas que solo quieren bienestar y escuchar cantos de sirena. Esos somos nosotros. Los que debemos aullar y ser conscientes de que el tiempo se está acabando.



30 comentarios :

  1. Hace bien pero me.parece tarde.
    La consciencia global no funciona sin acciones tajantes..
    Sobran cuerpos consumistas y el futuro no es halagüeño ni esperanzador. Habrá que prepararse para morir en masa junto a las inocentes especies extintas o en vías. Ni psicología ni psiquiatría actuales lo pueden asumir, la política menos. El caos dominará hasta que por necesidad se imponga algún orden. Nuestro género se escindirá mas aun pero los privilegiados seguirán siendo minoría .

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    1. Tengo hijas de quince y dieciocho años. Espero que ellas puedan tener un futuro y también los que sean mis nietos y mis biznietos, aunque yo no pueda verlos. Tu visión es totalmente desesperanzada, aunque rabiosamente lúcida.

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  2. Las migraciones de África a Europa no tienen nada que ver con el cambio climático. La verdadera razón es la ridícula natalidad europea, que no alcanza ni de lejos la tasa de reposición. Los inmigrantes ocupan el hueco que les vamos dejando tras décadas de políticas sociales progresistas que lograron destruir la familia tradicional y desligar la sexualidad de la procreación. El fenómeno inmigratorio es más radical en aquellos países donde antes cayó la natalidad por causa de estas políticas, caso de Francia, mientras que en España apenas estamos conociendo los primeros compases.

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    1. Hombre, responsabilizar a la conciencia progresista de la baja natalidad es como achacarles también el maquinismo y el paro. El progreso se da en las sociedades y transforma nuestro modo de ver las cosas. En los años cincuenta del siglo pasado se tenían en general todos los hijos que mandaba dios, pero se inventaron los anticonceptivos y ello dio lugar a la idea, aceptada por la iglesia en otros parámetros, de la planificación familiar. Ha sido una deriva generalizada propiciada por el bienestar, las altas expectativas de placer a que se quiere llegar, la dificultad de conseguir empleo, la incorporación de la mujer a la vida laboral. Es algo que es inevitable: la reducción de la tasa de natalidad. Y además esperamos que nuestros hijos sean universitarios y no peones de obra o jornaleros de la recogida de la fruta. Es una mezcla de muchas cosas. ¿Políticas progresistas? Es como querer que sigamos escibiendo con pluma entintada en un tintero en lugar de con ordenadoresl Ocurrente pero totalmente disparatado. Lo que no quiere decir que no tengas razón. La tienes, pero es intentar oponerse a una lógica matemática que tienen las sociedades que viven en el bienestar y que conocen los anticonceptivos. Sería como aspirar a parir con dolor aunque exista la epidural o aspirar a vivir la vida en su verdadera densidad sin vacunas o sin antibióticos como hacían nuestros ancestros. Todo esto es progreso.

      Por otro lado, el calentamiento global está provocando sequías desoladoras en tierras que hace veinte o treinta años eran fértiles y permitían la vida y las cosechas, así como el nómadeo y el cuidado del ganado. El Sahel es una zona inmensa en África que era habitable en el pasado inmediato. Ahora no lo es porque ha cambiado el clima de precipitaciones medias anuales, además de la introducción de EI y Al Quaeda, las guerras intertribales. A ello se une la creciente escasez de aguas interiores que se están agotando. El planeta se está desecando. Y esto provoca migraciones hacia países que necesitan efectivamente mano de obra barata. España hacia 2050 (y antes) será un país de viejos y no habrá niños.

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  3. Si no respetamos ni que el salmón cumpla su sueño escrito en lo eterno de echar a rodar la rueda de la vida en su cuna, en la cumbre del rio, al levantar tantos azudes, tantos “deportistas” con su morral al hombro cómo vamos a combatir el calentamiento global. Si la filosofía actual es que el no hacer nada es mejor que hacer algo extremadamente caro de lo que luego nos podamos arrepentir como llenarlo todo de molinos de viento. Siempre actuaremos en base a los hechos, no a las predicciones porque creemos que adaptarse a los cambios está en la misma naturaleza humana y esto puede que no sea así.

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    1. Si alguna vez he sacado el tema que hoy nos ocupa, apenas he tenido comentarios, y, si los he tenido, han sido para sostener lo que afirmas: que el ser humano sabrá adaptarse a las circunstancias que puedan sobrevenir, así que intuyo contigo que no actuaremos en base a las predicciones por sombrías que estas sean sino a los cambios que puedan venir, y que, sin duda, ya están llegando y llegarán. Terrible pero esa es la que parece ser la naturaleza humana. En Cataluña todo se supedita al "prusés" de independencia, algo que nos desune frente a lo que podría unirnos. Así llegaremos desunidos y enfrentados internamente para no ser capaces de decidir qué hacer en este sentido de prevenir la catástrofe ecológica que va a venir, que está viniendo. ¡Qué ceguera más increíble!

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  4. No leí toda la encíclica del papa Bergoglio pero es una verdad obvia. La carrera consumista es tan alucinante y destructiva que me parece estar viendo una película. No termino de asimilar que nos esté sucediendo ésto a la especie humana. La consigna parece ser no querer ver ni oir. No parece ser util tampoco el hablar ni argumentar ante las hordas de autómatas que avanzan hacia ni ellos saben dónde.
    Disculpas Joselu, no es nada optimista mi mirada.Abrazo

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    1. No hay que ser optimistas sino realistas porque es evidente que nos ponemos anteojeras y tapones de cera para no ver ni oír. El problema es que las consecuencias las vamos a pagar todos, los concienciados y los que no. Solo importa el presente, esta es la filosofía que alumbra nuestros días. Solo el presente. ¿Y el futuro? No es real. Abrazo.

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  5. Hola. es un tema muy complejo para solucionar porque hay muchos intereses económicos de países y gobiernos de primeras potencias y miran hacia otro lado... seguimos en contacto

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    1. Sí, es una cuestión muy compleja, tanto que mejor no arriesgarse a opinar no sea que se haya de pensar.

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  6. Me gustaría jugar a poner en boca de Pablo Iglesias, por ejemplo alguno de los puntos de la encíclica en una conversación con algún votante del PP y ver su reacción...
    No tengo la formación y la información suficiente como para afirmar o negar que estemos en una situación limite para el planeta, pero personalmente creo que es así.
    Soy bastante pesimista en cuanto a que tenga solución. No me imagino un partido político proponiendo en las elecciones las medidas necesarias para salvar al planeta,sies que quiere ganar las elecciones. Con esto del cambio climático y demás problemas relacionados pasa como con dejar de fumar. Sí, el tabaco es malo, sí hay estudios que lo demuestran, pero... mañana dejaré de fumar,hoy no. Sólo así
    Buena semana
    j

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    1. Pero dejar de fumar es una decisión personal y puede tener éxito. Yo he dejado de fumar hace más de quince años. Dejar de agredir al planeta y reducir nuestro consumo energético es una decisión colectiva de miles de millones de ciudadados y de más de dos centenares de países que hay en el mundo, todos absorbidos por su política concreta y particular para la que no es imprescindible la agenda conservacionista. Y además la gente no querrá aceptar sacrificios muy importantes cuando solo está inmersa en su búsqueda incesante de placer, que es el mal de nuestro tiempo.

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    2. Por eso soy pesimista!
      Un abrazo
      j

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  7. La ultima frase era Somos así. El corrector...

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  8. Francisco está en una jaula de oro, y no quiere reconocer lo que vale...

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    1. Bueno, es mejor un papa, con la influencia que tiene, que está abierto a las causas del mundo actual más que vivir en la contrarreforma de Trento o en el concilio Vaticano Primero. Y el Vaticano no deja de ser un trozo de historia de Europa con su arte, con su presencia en el mundo... Quiero pensar que es mejor un Francisco que un carcamal.

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  9. Reconozco que a nivel individual todas las prácticas ecológicas valen bien poco frente a la acción destructora de las grandes empresas o las grandes explotaciones ganaderas, por ejemplo. Que se trata de una acción global, el cambio climático, que exige una concertada acción política mundial me parece evidente. La acción popular puede conseguir influir en esas negociaciones, sin duda, y es conveniente que, como para todo, haya una movilización que respalde esas posturas conservacionistas, porque, en esto de la ecología sí que nos podemos permitir el lujo de ser conservadores. La experiencia no induce a pensar que se imponga la razón por encima de los intereses a corto y medio plazo, porque es tradicional la ceguera para todo aquello que implique el largo plazo. En términos antropológicos esto parece una reedición de la vieja escisión en la horda primordial y cómo la primera acción de los separados consistió en hacerse con el terreno de caza de los rivales para asegurar su supervivencia. Hoy en día, sin embargo, como escribí en el post dedicado a Adou, los asediadores del mundo rico lleno de pobres propio (y ajenos) es posible que perezcan ante la ciudadela asediada, antes que conseguir entrar en la marginación...

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    1. Ceguera ante el largo plazo, pero ceguera también ante el corto plazo, y ceguera respecto al presente que está siendo modificado por el calentamiento global. Es como si no quisiéramos ver qué está pasando en el mundo actualmente: los cascos polares se están fundiendo a ritmo creciente así como los glaciares; tormentas tropicales ciclónicas, maremotos, desertización de grandes zonas del planeta, agotamiento de las aguas subterráneas, extinción de especies a nivel mundial, agotamiento de los mares... Esto podría ser ya una llamada de atención pero creo que existe el convencimiento de que si la realidad fuera tan extrema, habría un gobierno mundial que pondría los primeros atisbos de remedio a la situación considerando los intereses globales. Pero esta es la primera equivocación. La situación es grave pero no hay gobierno mundial sino multitud de microgobiernos que miran solo por el presente y sus intereses políticos dentro de los que no entra la salud del planeta. Ahí tienes a los catalanes absortos en el color de su deposición y el prusés. No son los únicos, claro, pero es indicativo de que los intereses políticos concretos entran en colisión con la determinación global que requeriría enfrentarse al calentamiento global. Por eso la aparición del papa Francisco puede ayudar un tanto pero no creo que pueda cambiar la propensión de mirar al dedo en lugar de a la luna.

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  10. El Papa se suma a la voz de los científicos, de los ecologistas, de los que tienen sentido común. Bienvenido. Ahora solo hace falta que juntos consigan hacernos comprender a todos que, en efecto, hay que vivir de otra manera. No peor, sino de otra manera. Pero todos: los poderosos primero, el primer mundo primero. Dar ejemplo. La iglesia católica también.

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    1. Tengo la impresión de que toca vivir peor, no solo de otra manera, porque implicará muchos recortes para lo que ahora entendemos como nivel de vida. El precio de salvar el planeta será alto, muy alto. Menos consumo a todos los niveles y eso tiene derivaciones muy importantes que no alcanzamos a ver en una vorágine de consumo desenfrenado. No será sencillo, no, porque consumo elevado equivale en cierta manera a desarrollo. Contaminación equivale a crecimiento. Si no, mira el grado de consumo energético de los países del mundo. Los pobres apenas contaminan. Los grandes consumen varias veces el planeta. No es tan sencillo como vivir de otra manera. Esa otra manera está por descubrir y no será fácil.

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  11. ¿Recuerdas cómo me apasioné por este Papa cuando fue elegido? Como buena argentina, ya lo he bajado del altar donde lo había puesto, Joselu. Como argentina y compatriota del Papa, se me hace difícil digerir ciertos encuentros que este Papa ha tenido con un sector del gobierno de mi país que nada está haciendo por nuestras libertades o nuestra empobrecida y ninguneada calidad de vida. Es aún más difícil pensar que nuestra calidad de vida puede precarizarse todavía más, pero todo es posible en este mundo nuestro.

    Un beso.

    Fer

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    1. Supongo que el papa ha de mantener contactos a alto nivel con los mandatarios de los países le gusten o no. Él no representa un poder argentino sino vaticano, eclesial. En todo caso hay que reconocer que con esta encíclica se ha puesto en el lugar que corresponde, ha hecho lo que había que hacer. Ahora se trata de que tenga alguna influencia en la conferencia de París que se tiene que celebrar.

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  12. ¿Y no ha dicho algo del aborto en el mismo texto? Me fío muy poco, más bien nada, de la Iglesia católica, sea quien sea el Papa, supuestamente progresista y rompedor. El aparato eclesiástico es demasiado grande para cambiarlo a estas alturas. De algún modo tienen que recuperar fieles, almas cándidas y acojonadas (ya sé que me lloverán las críticas) dispuestas a todo con tal de ganarse la felicidad eterna. ¿Que toca ser ecologista para alcanzar el Cielo? Pues vamos allá. ¿Y todos los científicos y demás entendidos que llevan décadas diciendo que si seguimos así nos vamos a quedar sin Tierra, sin casa? Estoy convencida de que alguien le pondrá remedio cuando sea más rentable y lucrativo salvar el planeta que cargárselo. Al final todo se reduce al puñetero dinero, lo que de verdad nos mueve. Sabemos que hay energías alternativas que no interesa desarrollar porque los amos del petróleo y demás no lo permiten. Si surge una posiblidad, compran la patente y ya está, y llegado el momento oportuno lo sacarán del cajón para montar otro chiringuito a su medida. No es cierto que nuestro planeta no pueda darnos de comer a todos, es como la gestión de la crisis: quien sabe, no puede, y quien puede no tiene ni puñetera idea. Nos culpabilizan a los consumidores: no al aire acondicionado, no a los combustibles de origen orgánico, no al bienestar que tenemos porque estamos envenenando el aire, el agua y todo cuanto tocamos. ¿Por qué hemos sido siempre tan burros? ¿Por qué no podemos ser sensatos alguna vez, siquiera por puro egoísmo, porque de seguir así nos iremos todos al carajo? La Iglesia siempre ha presumido de defender la vida, y lo decían mientras quemaban herejes en la hoguera, cuando torturaban sin piedad o cuando condenaban a las madres solteras. Ahora toca cambiar el mensaje, al menos en apariencia. Siempre han sido maestros del engaño y la doble moral, así que, lo diga quien lo diga, no puedo creerles aunque esté de acuerdo con el mensaje. Algo persiguen,sin duda.
    Seguro que te parezc demasiado escéptica. Lo soy, me han hecho demasiado daño como para darles otra oportunidad. ¡se acerca la hora del cierre definitivo! Ya te contaré cómo lo llevo. Un fuerte abrazo, colega.

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    1. El caso es que lo que sostiene la encíclica no es una verdad incontrovertible al menos en el planeta norteamericano donde hay una tendencia a considerar esto como un ciclo del planeta, el calentamiento que estamos padeciendo. No se considera que es fruto de la acción humana sino un proceso cíclico más. En este sentido ese importante la voz del papa para apoyar este debate en base a evidencias científicas que resultan aplastantes. Pero ya se sabe que en cualquier tema, por claro que pueda ser, aparecen voces discrepantes. La inmensa mayoría de la comunidad científica ha sostenido que el cambio climático es producto de la acción humana. Es posible que el Vaticano pretenda de nuevo tener influencia, pero no habría que desdeñar la presencia de una voz que esta vez se pone en el lugar adecuado. Prefiero esta voz a la de un Benedicto XVI, ya definitivamente desfasado. Vamos creo yo. Su encíclica puede ser un elemento más en la conferencia de París que se ha de celebrar a final de año. Es mejor esto que el silencio.

      Momentos importantes para ti, que espero me cuentes. El año que viene me toca a mí.

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  13. Hola Joselu,

    He leido parte de la eciclica y me parece magnífica. Creo que es de gran valor que lo diga una persona tan influyente en el mundo como el Papa. Y o nos ponemos las pilas todos o el colapso civilizatorio esta a la vuelta de la esquina. Pareciera que vamos en el titánic donde miestras los músicos tocan y to parece normal y guardamos la apariencias a pesar de que el barco se hunde.

    Un saludo.

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    1. Sí, me ha sorprendido gratamente encontrar esta preocupación en la primera encíclica de Francisco. No sé si puede ayudar a consensuar un nuevo protocolo más audaz que el de Kioto. Creo que no se ha cumplido ni de lejos. El problema es que los estados son soberanos a la hora de gestionar recursos energéticos y ellos dependen de sus estados de opinión y de las presiones de las energéticas, así como los poderes fácticos empresariales. Es difícil decir a la población que no se va a crecer en el sentido clásico cuando hay cinco millones de parados. Todo crecimiento lleva anejo gasto energético, incluido el turismo del que España es importante receptor mundial. No es un problema sencillo. Los ingenuos piensan que solo es controlar la temperatura del aire acondicionado o reciclar mejor, pero es algo mucho más profundo y costoso, mucho más costoso. Y además ¿quién garantiza que si lo hago yo, los demás también lo hagan? Es el caso de Alemania donde existe una fuerte conciencia sobre el tema. Ellos parece actuar, pero ¿los demás lo hacemos? Berlín es una ciudad de bicicletas. Solo hay que darse cuenta lo lejos que estamos de eso en nuestras urbes.

      Un saludo muy cordial.

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  14. No he leído la encíclica, mañana que estaré mas tranquilo, aquí es festivo, seguro que tendré tiempo, espero.
    Pero la cuestión principal y Tu análisis es lo interesante y nos lleva a la pregunta de siempre: ¿Es el ser humano un virus para el planeta? ¿Está Gaia responsiendo a nuestra agresión? Vamos por buen camino si lo que buscamos es la extinción.

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    1. La hipótesis de Gaia de James Lovelock es elocuente. La tierra es un organismo vivo y nosotros somos diminutas criaturas que alteramos el orden ecológico. Gaia seguirá, pero nosotros podemos pasar sin mayor gloria y sí desdicha. Sin duda, vamos por buen camino si lo que buscamos es la extinción. No parece que busquemos otro objetivo, pero lo hacemos sin conciencia, como si no quisiéramos enterarnos, oliéndonos nuestra propia mierda y sin mirar a la luna. Mañana también es aquí festivo.

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  15. No sé, os leo y la verdad que no acabo de estar de acuerdo con vosotros (ni un solo comentario medianamente positivo, que yo recuerde).

    Por supuesto coincido en que lo que se le está haciendo al planeta no es nada bueno, y que ese estilo de vida consumista es absolutamente irracional e irrespetuoso con los recursos (a la par que con las personas, como estamos viendo). Pero también creo que es porque se está haciendo con una tecnología que aunque a nosotros nos parezca muy avanzada, todavía está en pañales. La misma tecnología actual ya está empezando a mostrar el camino que se puede seguir, y eso que en mi opinión es muy precaria, para todo lo que se podría conseguir teóricamente. El gran problema de la energía, se puede solucionar con energías limpias como las actuales renovables, y el problema de la contaminación, con procesos industriales más respetuosos con el medio ambiente, que sin duda se pueden conseguir. Sin entrar en lo que la inteligencia artificial puede hacer en procesos como los de reciclado y tratamiento de residuos.

    No estoy de acuerdo con que más progreso conduzca inevitablemente a más contaminación, de hecho alguno de los países más desarrollados son los que más respetan su medio ambiente, y en los que la población está más concienciada en cuidarlo. También la riqueza y el desarrollo juegan a favor de la demografía, está claro que mientras más rica es una sociedad menos niños se tienen, y eso ayudaría a estabilizar la población del planeta.

    Tampoco creo que a lo que habría que renunciar condujera necesariamente a una peor calidad de vida. Lo que pasa es que hay mucha gente con un concepto de la calidad de vida estúpido, para la que ésta consiste en comprarse el último modelo de teléfono o de coche, aunque para ello tengan que trabajar 12 horas al día. Aunque eso sí, tal vez habría que acabar con esa obsolescencia programada, y en vez de comprarnos un teléfono cada año habría que fabricar los teléfonos para que duraran lo máximo posible, en vez de los dos años que dura la garantía. Y eliminar todo ese consumo y producción redundante de miles de empresas produciendo lo mismo y compitiendo entre ellas.

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    1. Bienvenida tu opinión, Antonio, es un lujo tenerte como comentarista aunque en líneas generales no comparta tu optimismo por diversas razones. Solo traigo algunas. Estados Unidos consume varias veces los recursos del planeta anualmente, igual que la mayoría de los países desarrollados, incluido España. Pero no solo son los países desarrollados sino los emergentes: China, Brasil, India, Rusia. Son países altamente contaminantes y con una población de varios miles de millones de habitantes. Actualmente la tasa de contaminación es inmensamente superior a la que sería aconsejable. La fusión de los casquetes polares, la desertización del Sahel, el agotamiento de los mares son imparables por la sobrexplotación y el calentamiento global. Querría pensar que todavía hay tiempo para cambiar la tendencia, pero los países emergentes quieren crecer. Ahí tienes a China con una contaminación atroz cuyos habitantes en Pekín han de ir con mascarillas. Me uniría a tu optimismo pero no puedo. Pienso que hemos sobrepasado el punto de no retorno. Eso sí, desearía que tuvieras razón.

      Un cordial saludo.

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