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martes, 11 de noviembre de 2014

Las Meninas y El Quijote


Pocas veces me he encontrado con un grupo humano en la clase de literatura de bachillerato tan fascinante como el de este año. Son doce: ocho chicas y cuatro chicos. Los chicos no cuentan. Están totalmente fuera de juego y me duele que sea así, pero es así efectivamente. Y las ocho chicas, son cuatro de origen magrebí, dos latinoamericanas y dos nativas. Lo fascinante es el nivel de implicación en la clase, la intensidad de los debates que se originan, las preguntas continuas y pertinentes, la capacidad que tienen de comprender los problemas literarios que se derivan de El Quijote en cuya lectura estamos inmersos. Hay alguna de estas muchachas cuya agudeza literaria es prodigiosa y eso el profesor lo nota por la precisión de muchos de sus comentarios a la lectura y a los problemas planteados en clase. Falla en general su capacidad expresiva, el dar forma a lo que entienden porque su lenguaje es harto precario, su léxico escaso y su agilidad verbal no es excesiva, además del nivel ortográfico que es preocupante. Sin embargo, no es fácil encontrarse con un grupo que sea tan fácil motivar y que responda con prontitud a estímulos intelectuales planteados con rigor. El profesor disfruta en la clase y nota que estas muchachas también disfrutan, y eso es el máximo a que un estudioso de la literatura puede aspirar.

Hoy les he explicado El Quijote del mismo modo que me lo explicó en la universidad de Zaragoza, el investigador y profesor Agustín Sánchez Vidal. Mediante el cuadro de Las Meninas de Velázquez, un cuadro conocido por todos pero que no es demasiado comprendido, al menos para mis alumnas ha sido una revelación.  Las Meninas presenta a las dos infantas que han irrumpido en el estudio del pintor. Las dos miran al frente donde se sitúan, fuera del cuadro, sus padres, los reyes, que están posando para Velázquez que se incluye en el cuadro, una verdadera audacia por su parte. ¿Por qué sabemos que lo que está pintando Velázquez son los reyes? Porque los vemos reflejados en el espejo que hay en el fondo del cuadro. ¿Qué refleja ese espejo? ¿A los reyes directamente? No, eso es lo genial porque por estudios de angulación de la imagen sabemos que lo que refleja ese espejo no es a los reyes sino el cuadro que está pintando el pintor. Es un juego de reflejos y de relación entre realidad y ficción, problemas profundamente barrocos ya que el hombre barroco, el hombre de pensamiento y los artistas reflexionan sobre la contradicción entre realidad y apariencia, entre realidad y sueño, entre realidad y ficción. ¿Qué es real? La naturaleza de la realidad se hace centro de la reflexión del artista barroco, y así sucede en El Quijote en que la realidad que nos plantea la novela es compleja. 

Hay dos narradores: uno arábigo, coetáneo de don Quijote que lo conoció y estuvo cerca de sus andanzas. Este es Cide Hamete Benengeli. El segundo autor encuentra los manuscritos en árabe de Cide Hamete y los hace traducir por un moro aljamiado. Algunos han supuesto que este segundo autor es Cervantes, aunque daría lugar a discusión este extremo. El segundo autor recoge el testimonio de Cide Hamete sobre Don Quijote comentándolo y llegando a descalificar al primer autor por ser moro y ya se sabe que los moros mienten. Tenemos pues dos voces narrativas que se contradicen sobre lo que cuentan. A estas se une la voz del traductor que también comenta lo que traduce juzgando a veces por inverosímil la versión de Cide Hamete. De tal modo que tenemos tres voces narrativas que entran en contradicción contando una historia que tiene como protagonista a un personaje que se inspira en los libros de caballerías para dirigir su acción. Este personaje, Don Quijote, debate continuamente con Sancho mostrando cada uno una visión de la realidad distinta y en conflicto. En la primera parte don Quijote transforma la realidad para acomodarla a su mundo de ficción. Donde hay molinos, él ve gigantes, donde hay rebaños, el ve ejércitos enemigos, donde hay ventas, el ve castillos, donde hay cortesanas de vida fácil, el ve a altas damas y doncellas. En la segunda parte, en cambio, don Quijote ve las cosas como son en realidad, pero son los demás, que han leído su historia publicada, los que para reírse simulan un mundo de caballerías que no existe. Así don Quijote verá a tres labriegas donde Sancho le dice que es la excelsa Dulcinea del Toboso. Y toda la segunda parte es el territorio que tiene como eje el desencantamiento de Dulcinea del Toboso pues para Don Quijote, esta ha sido encantada. No puede verla como él la imagina, puesto que la ve degradada. En la segunda parte todos imitan el mundo de caballerías de Don Quijote para burlarse de él, y esta historia nos es contada desde tres ángulos de visión distintos, el de Cide Hamete, el del traductor y el del supuesto Cervantes que niega los anteriores. ¿Qué es real y qué es ficción? La ficción se imbrica en la realidad que es tan ficticia como la primera pero nos da la impresión de ser real. El resultado es una realidad muy compleja y conflictiva. Don Quijote de la Mancha no es simplemente la historia de un loco trastornado. No. Es una reflexión metódica sobre los límites de la realidad y su relación con la ficción y la literatura. Es un juego apasionante de pura literatura, pues es una obra basada en modelos literarios anteriores a los que se da un extraño giro que convierte la aventura de don Quijote en la prospección artística más compleja que se ha visto en la historia de la literatura y generando un héroe que adquiere ante nosotros una dimensión humana sorprendente, pues en medio de todo este entramado de complejidad, emerge una vida humana en toda su grandeza, su miseria e incertidumbre. Todos nos unimos al viaje vital de don Quijote, un viaje humorístico y cruel, en el corazón de la literatura.

Don Quijote es la historia de un caballero cincuentón que se aburre en su lugar y decide meterse en los libros de caballería para disfrutar de una vida más alta y amena. Se mete y como en un juego de espejos semejante al de Velázquez transforma la historia de la literatura y del modo de enfrentarnos a la compleja relación entre realidad y ficción. Y esto lo hizo también un cincuentón fracasado, un tal Miguel de Cervantes, cuya vida distaba mucho de ser feliz o exitosa y sí más bien amarga y desdichada. Su obra triunfó como libro de reír, un libro cruel, que encantó a los españoles, pero fueron los ingleses los que descubrieron la verdadera dimensión literaria de Don Quijote. Los españoles olvidaron El Quijote durante más de un siglo despreciándolo por ser un libro que gustaba tanto a los ingleses. Solo Galdós, dos siglos y medio después, continuó la obra de Cervantes asumiendo sus planteamientos narrativos.


Y lo cierto es que El Quijote es un libro del que todo el mundo habla y conoce la historia de los molinos de viento, pero muy pocos han entrado a fondo dentro de él. Para mi placer, en clase de literatura de bachillerato, las muchachas han entrado en el juego y, seducidas por él, juegan ya con los narradores y el multiperpectivismo de la narración. Me lo paso bomba.

29 comentarios :

  1. Me parece fantástica esta actividad, Joselu. Cuesta Dios y ayuda interesar a los jóvenes en la literatura, más allá de las simplezas que suelen leer (los que leen, claro). Nuestro inmenso patrimonio cultural merece ser conocido y disfrutado pero solemos quedarnos en los tópicos, en lo más manido y publicitado. Más allá del episodio de los molinos, ¿quién conoce otro pasaje del Quijote? Es "ese libro" que muchos dicen haber leído pero que casi nadie conoce. "Las Meninas" es el mejor cuadro de la historia de la pintura, según los entendidos, pero qué poquitos saben interpretarlo. Y no digamos ya relacionar ambas obras para diseccionar su juego entre realidad y ficción. Si hoy viviera Cervantes, o Quevedo, les sobraría material para escribr sobre lo que estamos viviendo. ¿Es verdad lo que nos cuentan? ¿Cuánto hay de mentira u ocultamiento en lo que creemos saber? Don Quijote vivía su locura en clave de bondad, sin doble intención, intereses espurios o afán de lucro, por eso le costó recibir palos y desagradecimientos sin fin intentar cumplir con su sagrada labor. ¿Quién podría ser hoy una sombra siquiera del Quijote? Vemos una cosa y nos cuentan otra. Se nos pone cara de estúpidos cuando escuchamos mil y una excusas absurdas e increíbles. Los molinos de hoy son gigantes reales, poderosos que manejan a su antojo nuestras vidas y dineros sin ningún escrúpulo. Cualquier Quijote que quiera luchar contra ellos dará con sus huesos en tierra, no tiene ninguna posibilidad. ¿Qué es real? ¿La amenaza o la rabia? ¿O la rabia provocada por la amenaza? ¿O la fuerza que sojuzga al que osa desafiar su poder? Velázquez era un asalariado que pintaba por encargo, nadie le consideró un genio en su tiempo. Los maestros también somos asalariados que intentamos pulir a diario la tosquedad de nuestros alumnos, dicho sea sin ánimo de ofender. Dices que tus alumnas (interesante dato) poseen buenas dotes para el análisis y la crítica, pero fallan en su expresión, ese gran mal de nuestro tiempo. ¿Por qué nos resulta tan difícil contar lo que pensamos? Desperdiciamos nuestra arma más valiosa. Cuantos más instrumentos tenemos, peor los utilizamos. A Cervantes le bastó una pluma y su talento; a Velázquez, sus pinceles, sus pinturas y unas finas dotes de observación. ¿Qué cuadros pintaría hoy? Unos esperpentos negros y sucios, tan sucios como la mierda que nos rodea. ¿Son capaces tus alumnas de diferenciar las palabras huecas del mensaje que pretenden transmitir? No es difícil interpretar a Cervantes, a pesar de su juego entre realidad y sueño, deseo y ficción. No era oscuro ni torticero, era inteligente y hábil. Sufrió incomprensión e injusticia pero nunca se dio por vencido. Por eso volcó todo su afán de justicia en su antihéroe. Hoy lo somos casi todos los humildes ciudadanos, pero, como decía el título de una película, nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto. Eso sí, mientras estemos vivos podemos dar mucha guerra y al menos siempre, siempre, nos quedará la palabra, como decía el poeta.
    Estoy muy cansada, qué curso llevo... Y este frío aletarga tanto... A ver si te escribo con calma un día. Un fuerte abrazo, colega.

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    1. Los dos genios vivieron una España en decadencia y sintieron profundamente ese hecho. Fue una época de claroscuro tanto en literatura como en pintura. Es el barroco. Un tiempo en que los personajes literarios y pictóricos adquieren dimensión profunda. Me gustaría pensar que en este tiempo hay igualmente artistas capaces de ello.

      Yo no estoy cansado porque tengo media jornada. Es la mayor bendición que conozco salvo por lo que se cobra a final de mes. Pero nos apretaremos un poquito y viviremos con pasión nuestra profesión. Hace mucho tiempo que no sentía un placer igual al entrar en las aulas. Me estoy reencontrando con mi profesión. Me siento feliz.

      Un fuerte abrazo.

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  2. Continúo con más interés tu blog, formo parte de ese grupo que te escucha con atención y descubro un mundo nuevo de posibilidades y conexiones.
    Nada sabía sobre la interpretación de la meninas, me resulta muy muy placentero que me tus reflexiones me enseñen a pensar desde información que no poseía.

    Besos de agradecimiento.

    tRamos

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    1. Disfruto escribiendo. La escritura es una de las formas más creativas de pasar el tiempo. A veces viajo solo y paso muchas horas en soledad. Aprovecho el tiempo escribiendo un detallado diario en que a veces me invento un interlocutor para desdoblarme y dialogar con él, tal como hace Cervantes con Don Quijote y Sancho. Es una novela en que pasan cosas, pero la mayor parte del tiempo se lo pasan dialogando los dos personajes. Esta es la mayor aportación de El Quijote. El diálogo. Gracias por tu interés. Besos.

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  3. Las Meninas de Velazquez es un trabajo asombroso, más alla de su simbolismo, es una obra maestra en su ejecucion. Todo esta hecho al milimetro, los personajes, el ambiente, los cuadros de la estancia, todo. Lo que se pinta es la vision de los Reyes, no del pintor y eso es tremedamente dificil. Siempre me gusto este cuadro.

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    1. Es una buena forma de expresarlo. La visión de los reyes. El espectador está en el punto de vista de los reyes. Tendríamos que reflejarnos en el espejo que refleja el cuadro que está pintando Velázquez. Genial.

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  4. Uf, flipante la relación Meninas/Quijote. Me habría encantado que me lo hubiesen explicado así; seguro que le habría puesto un interés infinitamente mayor a la lectura.

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    1. Luchida, El Quijote necesita de una cierta introducción para saber que constituye un juego apasionante. Es cuestión de dos horas y la obra cobra otra luz para el lector.

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  5. Un placer leerte, seguir aprendiendo y disfrutando con tu entusiasmo.
    Hay que reconocer que la literatura es una de las asignaturas más fascinantes.

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    1. Supongo que entre mis profesiones reales e imaginarias, la de profesor de literatura es una de las que más me enorgullece. ¿Quién no pondría en su vida un profesor de literatura en algún momento? Por cierto, ayer mi hija de quince años me comentaba que tiene que hacer un regalo tipo amigo invisible a una compañera de básquet. No sabía qué regalar. Yo le sugerí un libro y se me echó encima diciendo que los jóvenes no leían y que sería algo fuera de lugar. Me quedé pensando que faltan profesores de literatura y más, falta la literatura como materia. Mucho antes que la filosofía desapareció la literatura de los planes de estudio. Y eso lo hicieron los buenos, los de izquierda, los que votábamos. En fin.

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  6. En "Las palabras y las cosas", de Foucault, hay un análisis de "Las meninas" que acaso pudiera interesarte, aunque es algo lioso. Ya se sabe cómo son los franceses, más agudos que un relente. O sea, que al final las has metido en el laberinto de los narradores... Te deben de ver como un Diablo Cojuelo que les vas destapando los tejados de la literariedad, que decían aquellos repelentes formalistas rusos...

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    1. No sé hasta dónde comprenden. No tengo ni idea. Por sus preguntas da la impresión de que les está interesando y mucho. Me encanta eso de ser Diablo Cojuelo. ¿Tienes ese estudio de Foucault? Yo no. Y supongo que no debe ser fácil conseguirlo.

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  7. Por cierto, me ha salido un 39.339 como número de calle. ¿Pero de qué ciudad son esas direcciones?

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    1. Voy a quitar la identificación con número, a ver si no recibo spam para hacerlo más ágil. Sí que es un número curioso a fe mía.

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  8. Para mí, el mayor logro de las TIC ha sido precisamente esto que mencionas: poder mostrar en el aula en todo momento cualquier intertexto que sea interesante para entender lo que leemos y para situar en su contexto tanto la lengua como la literatura. En cuanto a la grandeza de Cervantes y Velázquez, nada que añadir.

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    1. Ayer comentábamos el episodio del yelmo de Mambrino y aparecía la famosa bacía del barbero. Ninguno sabía qué era una bacía. Nada más sencillo que proyectarles imágenes de la bacía y de Don Quijote con ella en la cabeza para que entendieran el juego.

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  9. Muy interesante el paralelismo con "Las meninas". Lo incorporaré a mis explicaciones también. Un saludo.

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    1. El autor se introduce dentro de la obra como Cervantes dentro de El Quijote, novela en que continuamente está mezcládose realidad y ficción y al final no sabes qué es más real o qué es más ficticio porque en definitica todo es ficción. Yo no he olvidado la clase que me dieron hace más de treinta años comparando el cuadro con la novela. El paralelismo es extraordinario.

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  10. Sumamente interesante y didáctico, estimado profesor. Sigo este viaje literario de paralelismos y juegos de espejo, de realidad y ficción, con mucho interés.

    Un abrazo.

    Fer

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    1. El espejo es uno de los juegos filosóficos más intensos que existen. Y la intersección entre realidad y ficción es tan apasionante que uno tiende a ver la vida en esa tensión que lleva a la creación tanto existencial como pedagógica. Un abrazo.

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  11. Qué interesante... Cuando pensamos que está todo perdido, que la educación no tiene futuro ni sentido... saltan chispas y recuerdas por qué elegiste esta profesión.

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    1. Este año tengo media jornada voluntariamente y entiendo que cada clase es un prodigio por el entusiasmo que tengo. Buena parte de la saturación proviene del número de alumnos, del horario intensivo, de la presión horaria. Ahora vivo muy feliz el hecho de ser profesor. Esto es algo que me concedo cada cierto número de años y repercute en mi calidad de vida.

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  12. Me gusta lo que dice Foucault sobre Las Meninas en Las palabras y las cosas es sencillamente extraordinario y está en el meollo de su filosofía que ha dado un giro copernicano a las ciencias sociales. Se ha hablado y explicado mucho sobre el Quijote, mejor leerlo y que cada uno elija la parte que más le gusta del solomillo.

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    1. Me he descargado el libro de Foucault para leer el ensayo que me habéis mencionado Juan Poz y tú. En cuanto a tu afirmación de que cada uno elija que más le guste de El Quiote, no es aplicable a un entorno escolar de bachillerato en las circunstancias que señalo. Necesitan puntos de apoyo, orientación, máxime en una lectura que no es del texto entero sino de veinte capítulos espigados a lo largo de las dos partes, y además haciéndolo con premura de tiempo pues las lecturas oblgatorias apremian. No es un club de lectores avanzados lo que tengo en clase, Dr. Krapp.

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  13. Muy interesante la relación. Cualquier día de estos me vuelvo a poner delante de "Las Meninas". No acabo de entender esa implicación de las chicas mientras que los chicos parecen estar ausentes. Me llama mucho la atención un bachillerato de doce alumnos, algo impensable por estos lares, sencillamente habrían derivado a los alumnos a otro centro. Respecto al medio horario, en mi centro hay varias personas con él. El que puede lo tiene, y aun siendo ese el caso los últimos tres años están siendo insufribles. Muchos empiezan a plantearse si les merece la pena dedicarse a la enseñanza y valoran otras alternativas donde se les trate mejor. A los interinos los contratan hasta el 30 de junio y en septiembre los examina el Departamento, es decir, profesores que no les han dado clase nunca y no saben nada de ellos. Demencial.

    Besos.

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    1. La literatura española es una opción de Modalidad que solo cursan alumnos del humanístico. Nuestros bachilleratos son muy reducidos, muy numerosos en las instrumentales pero minoritarios en las de modalidad. Suelo tener estos alumnos o menos. En cuanto a la falta de implicación de los varones, depende de la promoción. En esta denotan una falta de interés total por las diferentes materias. No es solo la literatura. Realmente no sé qué están haciendo ahí, salvo calentar la silla porque no hay muchas más opciones en ciclos formativos o laborales. Tenemos alumnos mueble, en este caso son los chicos, no sé por qué. De todas maneras, tradicionalmente suelen implicarse más las chicas en una materia como esta. Yo me he tomado en diferentes momentos de mi historia un respiro con la media jornada y este año estoy francamente bien. Cruzo los dedos.

      Besos.

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  14. Quería decir que el Departamento examina a los alumnos de los profesores interinos

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  15. Me encanta tu entrada. Es una buena manera de mostrar el perspectivismo en el Barroco. Solo quería hacerte un pequeño comentario y es que es solo una infanta la que hay en el cuadro: Margarita. Muchas gracias y un saludo.

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    1. Gracias por la información. Había tomado por infantas a dos de los personajes que aparecen allí. Un saludo.

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