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viernes, 20 de diciembre de 2013

Y si se estuviera en un error…



Nuestro país está inmerso en una terrible crisis económica con seis millones de parados, una economía en estado de shock que no tiene mejores planteamientos para estimular el empleo que la construcción ya que no se alienta otro modelo productivo. El gobierno ha aprobado una larguísima lista de recortes del estado de bienestar que llevan a la privatización de servicios públicos, la precariedad de los más desfavorecidos, la congelación de las pensiones, el retraso de la edad de jubilación, una reforma laboral que deja a los trabajadores sin derechos, a la que todavía se exige desde la OCDE que sea más restrictiva y abarate el despido... Son cosas que todos sabemos y solo menciono de pasada.

Además de la crisis económica profundísima, hay una crisis institucional que empieza con el descrédito de la monarquía envuelta en la corrupción y en actitudes nada ejemplares, el descrédito del sistema representativo y el monopolio de los dos grandes partidos, la percepción pública de la alarmante corrupción que han traído los años del pelotazo, la sensación de impunidad de los culpables de corrupción, la manipulación del sistema judicial para taparla, la pérdida de toda credibilidad del tribunal Constitucional al que se sabe parcial y al servicio del PP, el declive del PSOE, inmerso en una tremenda crisis de identidad y que arrastra sus legislaturas anteriores de miopía estructural y optimismo de un líder al que no se puede calificar sino como un ingenuo tonto, la pérdida de fe de la juventud en el país y sus expectativas que llevan a que los mejores tengan que abandonar España en busca de futuro perdiéndose así la inversión hecha en su formación...

Pero esto no acaba aquí porque tenemos, aunque no la queramos ver, una aguda crisis del sistema territorial que va a llevar a un conflicto morrocotudo con la cuestión catalana a la que desde Madrid, gobierno y oposición miran con distancia y menosprecio. El otro día decía este blog que Cataluña se está yendo de España, y no hay ninguna reacción sobre ello. Ayer un diputado socialista se mofaba en el Congreso, con palabras hirientes, sobre el hecho de que los catalanes se fueran a ir de España, y que para evitarlo habría que darles chocolatinas. Me pareció una inconsciencia tal que me llevó a pensar que desde el resto de España no saben qué revolución se está operando en Cataluña en la conciencia social de un cada vez mayor rechazo a seguir unidos a España, arrostrando para ello todos los peligros con los que se amenaza a su economía como la salida de la UE o la pérdida del mercado español. Los catalanes son habitualmente conservadores por aquello de que la pela es la pela, pero observo una saturación tal en la percepción de la unión con España, que están sacando la rauxa que los impulse definitivamente a la independencia. Opción que no es una broma, advierto. Yo la tomaba así hasta hace poco, pero progresivamente me voy dando cuenta de que esa crisis en todos los sentidos de España como proyecto estimula, con una pasión difícilmente comprensible para el que no vive en Cataluña, una querencia formidable a iniciar un camino en solitario, por doloroso que sea ese proceso. Y se sabe que va a ser doloroso pero se considera necesario.

Se puede ilegalizar la consulta prevista y lograr que no se haga, pero no se podrá evitar la convocatoria de elecciones plebiscitarias que tengan la independencia como eje. Y que nadie dude del resultado de las mismas, saldrá mayoritariamente, sobre todo si el estado sigue sin reaccionar e ignorando cualquier atisbo de diálogo. Esta es la percepción desde aquí. ¿Qué pasará si el Parlament aprueba una moción unilateral de independencia por mayoría de la cámara? Quedará la opción de suspender la autonomía catalana y encarcelar a Artur Mas, pero ello será imposible de ejecutar. El estado no está en condiciones de controlar la administración catalana con decenas de miles de funcionarios que no obedecerían las órdenes impuestas. El conflicto sería terrible, y llevaría a la movilización de millones de personas en las calles que considerarían a Artur Mas como un mártir.  Un aspecto fundamental es que las masas son las que están llevando la dirección del proceso antes que los partidos políticos que son arrastrados por ellas. Alguien decía que el estado podría hacer intervenir al ejército, pero yo dudo que esto llegue a ser realidad. Por un lado el ejército español no está diseñado para intervenciones interiores, no es el ejército del franquismo, pero ¿alguien se imagina a los tanques patrullando por la Diagonal? El conflicto se internacionalizaría y cualquier error en la represión llevaría a una reacción tremenda de la población catalana que vería de nuevo allí a sus peores demonios históricos.

¿Qué debería hacer el estado para evitar esto? Dudo que pueda hacer nada porque las cartas están ya echadas y todos han asumido unos papeles trágicos que parecen irrevocables. Esto no parece que vaya con Rajoy, anclado en una visión sesgada y neofranquista,  que ignora totalmente qué está pasando y desprecia incluso la posibilidad de reunirse con Artur Mas. Psicológicamente es el proceso de negación de la realidad. Rubalcaba se ha atado al timón y ha perdido la oportunidad de ser un estadista sin ser capaz de ver más allá de sus narices, tal vez por temor a ser tachado de antipatriota. Es la ceguera española lo que va a llevar a la catástrofe dolorosa de la independencia de Cataluña que yo percibo con un íntimo temor porque estimo que España es una parte esencial del alma de esta tierra. No quiero una Cataluña pura enfrentada a España.

Solo quedaría aceptar el referéndum, negociarlo con los partidos catalanes e intentarlo ganar con generosidad, demostrando que esa unión no es una imposición sino una necesidad que no proviene de la amenaza ni del odio o del menosprecio. Los padres de la Constitución Miquel Roca i Junyent y Herrero de Miñón recientemente han afirmado que el problema no es constitucional sino político, que depende en realidad de la voluntad política y no de la letra de esa carta magna que también, como sabemos, está en profunda crisis.

Haría falta visión política e inteligencia. Y yo añadiría que fe en España como proyecto compartido porque no debería permitirse que una región tan importante como Cataluña pudiera sentirse aplastada. ¿Por qué no reconocer que tienen derecho a expresar su opinión? ¿Por qué darles la impresión de que están por la fuerza? Si el estado se sintiera fuerte no dudaría en aceptar el reto. Y no dudo de que actuando con astucia y generosidad lo ganaría. Pero si todo sigue así, la independencia de Cataluña será irremediable y además en breve plazo. Pero será muy doloroso para todos.



11 comentarios :

  1. Es triste de verdad esta situación. Las distintas culturas,y territorios que componen eso que algunos todavía llamamos España no deben estar dentro de ella por narices o manu militari. "España" debería ser un proyecto sugestivo de vida en común que atrajera a las diferentes regiones "naciones" si se quiere a agruparse bajo ella.
    Hoy España es el cortijo de unos cuantos decadente desde hace siglos que no enamora, (la Cataluña independiente de Mas y sis compadres no creo que sea muy diferente ni aporte mucho más).
    Creo que esto debería ser como un noviazgo. No puedes obligar a la otra persona que te quiera, que se quede contigo. La puedes obligar pero entonces no sería un noviazgo.
    No estando de acuerdo con la separación, entiendo a los catalanes que no quieren quedarse
    Un abrazo y buen fin de semana

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  2. A mí me parece todo una orquesta desafinada. Me dan vergüenza y miedo los directores: Rajoy y Mas. Ninguno de ellos tiene la altura suficiente para conseguir un diálogo. Y ni siquiera para conseguir la independencia. Habrá demasiadas heridas que seguirán creciendo. Y no conseguiremos ya restañarlas. El independentismos crecerá hasta que sea inevitable por cualquiera de los caminos posibles o imposibles. Y recordaremos el tiempo en el que unos desaprensivos nos gobernaban.

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  3. Yo creo que, por unas razones u otras que ahora ya no importan, se ha llegado a un camino sin retorno. Se ha lanzado uno por el tobogán y no puede parar hasta el final. Rayoy y Mas son convidados de piedra. A lo mejor ellos también han hecho algo o mucho por alimentar esa bestia que se ha creado. Pero ya no hay remedio, el presente ahoga todo el pasado, y el futuro es virginal e impoluto. Ilusionante para algunos y fatal para otros. Como siempre. Dos posturas irreconciliables, e innegociables. ¿A quién le voy a dar la razón, a los independentistas o a los otros, a los españolistas? ¡Y yo qué sé...! Todos tienen razón. Ese el tema. Y ellos lo saben; por eso el problema lo considero irresoluble. La historia dará razón a unos o a otros, porque el presente es intrincado y negro. ¡Ojalá la cordura guíe a nuestros gobernantes! Total, Joselu, que no te he aclara nada, o casi nada. Porque es que sobre este tema no tengo nada, o casi nada claro.

    Un fuerte abrazo y que te siente muy bien los turrones y el cava.

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  4. Lo bueno que tiene ser catalanes y españoles es que uno puede despotricar de dos gobiernos. Ser catalán a secas -que, grosso modo, es la forma normal de ser catalana- solo nos permitiría hacerlo de uno. Me parece una pérdida lamentable. Por otro lado, se nos quiere vender la idea de una Cataluña en las antípodas de España cuando, en realidad, son especulares, y ambas llenas de especuladores, ventajistas, golfos, ladrones y prevaricadores. ¿Que va de Mas a Rajoy? Nada. Y quienes quieran ver diferencias sueñan despiertos. ¿Qué va de Junqueras a Cañete? Nada. Y quien quiera ver diferencias es que se ha emporrado. ¿Qué va de la Marta Rovira a la Ana Mato? Nade de nada. Y quien advierta diferencias está aún en primero de Primaria. Lo cutre no entiende de fronteras; lo caciquil, tampoco. La demagogia no sufre fronteras, y crece hasta en los páramos ciurgentes y pepénicos con feracidad de jungla.
    Ayer Jiménez Villarejo se despachó a gusto contra el aldeanismo de ICV y su renuncia al ideal internacionalista de los trabajadores oprimidos y huillados. Los dos monaguillos angélicos, Camats y Herrera, o al reves, que tan poco monta de ambas maneras..., se alían con la burguesía neoliberal y explotadora para defensar¿el que? Pues el sueño de una noche de verano, ansí.

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  5. España, que yo sepa, no ha pasado un siglo sin una guerra que la arruine, es así de triste y de real y yo estoy seguro que habrá otra.
    El nacionalismo es lo que tiene, provoca guerras, el desviar la atención de tus problemas, la sede de los partidos gobernantes están una registrada por los Guardias y la otra embargada por el Juzgado que es una curiosa forma de querer a tu nación.
    Eso de que los territorios que más aportan deben recibir más es tan falso como los que las personas que tienen mucho dinero deben tener distinto tratamiento en los servicios públicos porque pagan más impuestos. La Justicia Social (odio la palabra Solidaridad) debe ser vertical en la sociedad, los que más tienen más aportan; como debe ser horizontal, los territorios más desarrollados deben contribuir con más que los menos desarrollados. Sorprende a ver a mucho "solidario" nacionalista, me recuerdan a los señoritos dando la propina a los jornaleros el día de la fiesta en la película de los "Santos Inocentes", la solidaridad de los curas que beben en vasos de oro y dandan los desperdicios a los pobres, el señoritismo rancio y casposo de que "no todos pueden ir a la universidad" ¿van a ser igual que nosotros? o la tan traída y llevada ," si no trabajan es por que no quieren".
    Yo odio con todo mi corazón las limosnas, las odio, solo son el fruto del fracaso de la Justicia y en ningún caso su sustituto.

    ¿Donde estaban estos sinverguenzas salvapatrias cuando la crisis se anunciaba? en ella, ¿donde estaban cuando se cerraban las fabricas para especular con el suelo, sin contrapartidas? poniendo la mano, se enriquecieron con nosotros, con nuestro trabajo y nuestra ignorancia y ahora quieren enriquecerse con nuestra sangre y ¿sabes que? lo harán, ya lo hicieron sus abuelos y antes los abuelos de sus abuelos. Nosotros mirando la bandera, mientras nos roban la cartera, somos gilipollas o tal vez solo somos personas con una falta de futuro manifiesta y por lo tanto el caldo de cultivo apropiado de un despliegue de medios brutal para tapar su enorme fracaso como gestores. Han sido ineptos, vagos y ladrones ¿que empresa les pagaría una nomina?, pues eso. Que el que se ponga a mirar la bandera, que tenga cuidado, que esto ya ha pasado muchas veces.

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    1. Sin hablar de la ruptura entre familias que están causando estos sinvergüenzas.
      Un saludo y disculpa el vocabulario, mis recursos son limitados.

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  6. A mí lo que me molesta de todo este conflicto es el oportunismo de ese sector catalanista que ha pactado con gobiernos de todos los colores en épocas de mucho mayor centralismo, pero que ahora trata de pescar votos en el río revuelto de una crisis en la que el color de la bandera es la menor preocupación de sus ciudadanos. Vender la independencia como un camino al paraíso es a mi juicio un error que nos costará caro, se lleve a cabo la consulta o no. Pienso que un pacto por una nación federalista con otras comunidades hubiese sido más viable y quizá hubiese servido de camino hacia una futura república. Ojalá llegue alguien con menos ansia de poder y más ganas de mirar al futuro.

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  7. Cuando dices "Es la ceguera española lo que va a llevar a la catástrofe dolorosa de la independencia de Cataluña", quizá estas participando, aun sin proponértelo, en la misma trampa que el señor Mas ha tendido a la población cautiva catalana, haciéndoles creer, mediante la manipulación sistemática de la realidad histórica, que Cataluña ha sido, siempre, menospreciada, explotada y saqueada por España, más concretamente por Castilla, en lo que no deja de ser un evidente anacronismo y una fatal ausencia de conocimiento de la realidad histórica, en la que no todo vale para justificar las reclamaciones presentes.

    Si los catalanes desean No ser españoles, Joselu, estupendo, creo que es su derecho. Pero, si las leyes actuales no lo contemplan como posibilidad, habrá que cambiarlas. Ahora bien, la forma de hacerlo no es la confrontación directa, las amenazas en términos jurídicos y políticos, la sublevación de la masa ciudadana y los hechos consumados, sino la negociación, la negociación y la negociación, para que, algún día -estoy seguro de ello-, los catalanes, y cualesquiera otros pueblos, puedan manifestarse libremente. Lo contrario es demagogia. Y echar la culpa de esta situación al resto de los españoles no catalanes es como decir el juez que cómo no iban a violar a la chica los pobres muchachos si estaba provocando su hombría con la minifalda que llevaba puesta.

    Un abrazo

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  8. Quiero agradeceros a los que habéis participado en el post por medio de vuestros comentarios vuestra presencia en un tema tan espinoso y complejo. Gracias Unsui, Pedro Ojeda, Miguel, Juan Poz, Toni Solano, Juan Poz, Temujin… vuestros comentarios me han hecho reflexionar. No puedo responderos uno por uno porque la situación es tan cambiante que es difícil tener un criterio sólido. Es cierto que el catalán medio ve las cosas de forma diferente a como las habéis planteado lo que habéis intervenido, excepto Unsui. La política del PP es abominable en todos los sentidos y también se envuelve en la bandera fuera de Cataluña. ¿No es cierto que sería una opción en algún sentido deseable el poderse desembarazar de ese partido y esa política casposa, rancia y reaccionaria además de centralista con un referéndum que nos independizara de la España del PP? Es difícil ser español. La derecha es montaraz y de reminiscencias neofranquistas, además de corrupta y tener a España como coto privado de sus chanchullos y latrocinios. Pero lo cierto es que CIU no ofrece perspectivas mucho más halagüeñas en Cataluña. Como bien ha dicho Temujin, su sede está embargada por deudas, y sus miembros son con frecuencia conspicuos corruptos (caso Palau, Pretoria, las ITV). Creen ser diferentes y más finos demócratas pero la mierda huele igual aquí y allí. Las gentes nacionalistas sueñan con una Cataluña nueva y diferente, no dominada por la banca sino por el poder popular, pero no hace falta ser demasiado pesimista para advertir en qué se convertiría la nueva Cataluña en manos de convergentes y los asamblearios de Esquerra. Cataluña y España se contrapesan. Es una mezcla que modera esa tendencia al esencialismo catalán. Sería una catástrofe que triunfara el secesionismo y tuvieran que separarse. Ello dejaría un odio larvado que duraría décadas en que ambas entidades se podrían hacer mucho daño.

    Por eso me atrae la idea de que un líder de la derecha asumiera valientemente el referéndum de pertenencia de Cataluña a España o no. Sería valiente y no me cabe duda de que el votante medio catalán enfrentado a la libertad de decidir optaría por seguir unido a España a la que le unen lazos muy profundos. Pero esa negativa berroqueña de decir taxativamente que no, impulsa el independentismo y eso no es bueno. No es bueno que una gran parte de una comunidad autónoma se considere en una jaula de la que querrían escapar. Tener la oportunidad de salir sería el mayor aliciente para desear permanecer dentro, quizás en otras condiciones. Haría falta mucha generosidad y amplitud de miras, y sobre todo menos tribalismo político.

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  9. "No es bueno que una gran parte de una comunidad autónoma se considere en una jaula de la que querrían escapar... "
    Si supieras lo poco que importa en el resto de España lo que está ocurriendo en Catalunya. Además todo el mundo tiene derecho a elegir su jaula o si lo prefieres crearse nuevas ilusiones mentales para satisfacer esas necesidades que le da sentido a ésto que llamamos vida y que rehuye cualquier significado.
    Creo que a muchos catalanes no les importa tanto conseguir su independencia como darse cuenta de que a muchos nos da lo mismo que se vayan o que se queden. Ellos que se consideraban tan importantes, tan imprescindibles y tan por encima del resto de pueblos al final se sienten ninguneados de esta manera. Terrible ataque a un ego colectivo tan desmesurado..
    Felices Fiestas con retraso.

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    1. Pues a mí, Dr. Krapp, me importa mucho. Vivo aquí y me veo en medio de este torbellino nacionalista mayoritario. Y no sé qué nacionalidad voy a tener en breve tiempo, ni si va a haber fronteras, ni quién me pagará la pensión, ni si se va a abrir una espiral de resentimiento en las dos direcciones que me va a coger nuevamente en medio cuando lo único que deseo es seguir en una Cataluña que forme parte de España.

      De todas maneras si fuera real esa desafección generalizada hacia Cataluña que pareces expresar, no habría mayor problema en autorizar la consulta, pero el gobierno la rechaza categóricamente. Lo más lógico sería decirles que si quieren irse, que se vayan, que tienen las puertas abiertas. Pero están cerradas. Y yo lo temo porque deseo fervientemente que Cataluña siga siendo tierra española. Yo no la sentiría mía si no fuera así. Y tendría que tomar decisiones muy complejas, yo y mi familia. No es fácil la posición de personas como yo.

      Felices fiestas, amigo Krapp.

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