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jueves, 2 de mayo de 2013

El libro en formato digital o formato impreso: reflexiones lectoras.



Llevo un año leyendo a buen ritmo. He leído títulos importantes como El astillero de Onetti, Santuario de Faulkner, varios libros de Thomas Bernhard y una pléyade de títulos que se pueden consultar en este enlace de Pinterest donde voy recogiendo mis lecturas desde junio de 2012. Llevo 42 libros terminados aunque hay algunos que he iniciado y no he logrado acabar.

La mayoría de mis lecturas son en formato digital. Tengo un iPad donde leo muy cómodamente y en él descargo los libros que compro en Amazon legalmente. No soy un pirata de los libros. No me lo permitiría nunca. Mi respeto hacia la escritura no me autoriza a desdeñar los derechos de autor de algunos nombres así como de sus herederos. El hecho de ser un habitual consumidor de Amazon me hace ver también que sus precios son a veces incomprensibles por la escasa diferencia que hay entre la edición impresa y la digital. Ello, no obstante, no me legitima para piratear y contribuir a hundir la industria editorial como se ha hundido la musical. Entiendo que la música, la literatura y el cine especialmente necesitan de la aportación de las personas que los amamos. Soy abonado de Spotify y ello me permite escuchar cualquier disco que esté en el mercado. Asimismo soy habitual espectador de las salas de cine y entiendo que mi actitud contribuye a mantener mínimamente esta industria y cuando se cierra una sala de cine no es con mi lamento falso de pensar que qué pena que se cierre con lo interesante que es el cine de autor.

Estoy habituado, como decía, a leer en formato digital, salvo en verano cuando en alguna manera retorno al formato impreso, bien sea porque viajo o porque me gusta en esa época retornar a los libros como retorna la cigüeña al campanario... Sigo oyendo que hay personas que estiman que el libro es insustituible por el tacto, por la sensualidad que supone, por la intensa relación física que hay entre el lector y el libro. Yo pensaba así, pero no me ha costado pasarme al formato digital como me pasé de la fotografía analógica a la digital y no lo lamento. Leer un libro en formato digital no es exactamente la misma experiencia que leerlo en formato físico pero es equiparable. La profunda relación del lector es con las palabras que están escritas, con el mundo que plantea el autor, con los paisajes que describe, con los personajes, con las ideas que contiene... y en ello es igual el formato que se utilice.

Sin embargo, he observado que no me cuesta leer libros en formato digital siempre que sean nuevos para mí. Cuando es una relectura que he hecho tiempo atrás en formato libro no puedo leerlo digitalmente. Necesito una nueva edición impresa. Tengo así un problema con la obra La montaña mágica de Thomas Mann que leí hace unos diez años. Quiero volver a leerla, pero la edición que tengo es antigua y está desencuadernada. La pena es que la tengo toda subrayada y llena de anotaciones y no quiero perderla. No me vale en este caso una edición digital que está en Amazon a un precio razonable ni me vale otra edición impresa. He de llevar mi libro a encuadernar, aunque se trata de una edición barata de hace más de veinte años. No sé si existen ya encuadernadores. Imagino que es un arte que ha tenido que desaparecer a pesar de su intensa y sensual belleza como expresión artesanal. No sé. Lo intentaré. No me resigno a perder mis notas, mis reflexiones sobre esa historia genial que es La montaña mágica y que leí durante un tratamiento antidepresivo, el primero de mi vida, que me afectó profundamente y encontré en la terapia lectora un lenitivo de primer orden. Aquella lectura fue para mí tan cenital e importante como lo fue La isla misteriosa de Julio Verne a mis trece años.

¿Que para qué sirve leer? No lo sé. Creo que no entendería mi vida sin la lectura no sabiendo exactamente qué me aporta. Hoy un alumno me ha preguntado si vi el partido del Barça. Le he dicho que no. Me ha preguntado que si me gustaba el fútbol y le he contestado que no. Entonces ha dicho que yo era muy raro porque a todo el mundo le gusta el fútbol. Vuelvo mi vista a mis cinco o seis años y me recuerdo en el patio del colegio de Zaragoza cuando mis compañeros coreaban gritos a favor del Real Zaragoza tras algún partido emocionante. Nunca me atrajo y nunca fui bueno si lo intenté. Nunca entendí el fútbol, ni he logrado tener unos colores que me identifiquen sin lugar a dudas. Me pregunto qué hubiera pasado si yo en lugar de ser un inútil en aquellos años para el fútbol hubiera destacado por mi habilidad, por el sentido del juego, por mis goles. Tal vez no hubiera necesitado refugiarme en el mundo de las palabras, de los tebeos, de los libros cuando los descubrí... Tal vez sería como el alumno que he descubierto hoy en clase de literatura de bachillerato totalmente distraído durante el comentario de Luciérnagas de Ana María Matute. He sospechado que estaba pensando en el partido del Chelsie hoy, pues sé que es seguidor del ese equipo inglés. He dado en el clavo. Su imaginación huía de la clase y se iba al mundo del fútbol, de ese juego fascinante que debe de ser pero que a mí nunca me ha logrado imantar.

Yo sigo aferrado a mi iPad y, cuando toca, a mis libros físicos, y es como si me encontrara en un campo de juego que entonces sí que me implicara, que sí me llegara. Tal vez sea un error y lo mejor del mundo esté en los campos de juego. Quizás no sean pasiones opuestas. No sé.

34 comentarios :

  1. Llevo tres meses yendo als Encants Vells y leyendo lo que para mí es un enorme placer: Libro raro, descatalogado que se me ofrece al azar. Nada de best sellers. Me gasto unos cuarenta euros a la semana(tras mucho regateo) y vuelvo a casa siempre con un mínimo de diez libros. No voy todas las semanas evidentemente.
    Leo lo que quiero leer, libros del siglo XIX rarísimos, tratados de filosofía, enciclopedias de arquitectura prerrománica, psicología, sociología, libros raros sobre historia de Barcelona, tratados de química de la guerra civil, repostería de principio de siglo...obras inposibles de encontrar de Ramón J.Sender ediciones de autor de Rubén Darío...Reportajes fotográficos de la Menorca de los años 40 y 50 et etc etc
    Cada obra con su encuadernación clásica y sus grabados. La mayoría de libros no me cuestan más de 4 euros. Para un bibliófilo como yo no hay placer más profundo que esos hallazgos semanales. Joyas entre cartones, muñecas viejas, despertadores que ya no marcan la hora desde hace lustros...Al final un buen bocata de calamares, una jarra de cerveza y un carajillo.
    Mientras esa caza bibliográfica dura, mi familia me respeta dedicándose a otras labores y no contando conmigo durante seis o más horas. sin su generosidad no podría ser. Son sábados que recordaré siempre y que saboreo como un buen vino.
    Los libros digitales no son para mí pero reconozco que me bajo revistas universitarias en PDF, pues me place leer alguna tesis doctoral o artículo erudito sobre temas puntuales de cine o literatura, también de arqueoastronomía o sociología. Los leo en PDF en pantalla.
    Leo mucho, a veces hasta dolerme la vista, tanto en papel como en PDF. Y disfruto como un cerdo en un lodazal, valga la comparación.

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    1. Yo no soy bibliófilo en el sentido que planteas. Pero disfruto igualmente como un cerdo en un lodazal cuando me adentro en un autor clásico que no había frecuentado o en un autor radicalmente nuevo como el título que voy a iniciar ahora de un autor dominicano afincado en Estados Unidos. Supongo que son niveles o estrato de lectura y ninguno es mejor o peor. Lo cierto es que los dos vivimos intensamente a partir de la palabra escrita y pasamos buena parte de nuestros días sumergidos en aventuras espirituales que nos alejan de tanta bajeza como de la que somos testigos en la realidad. Supongo que esta es la razón de ser de la literatura y vale para este tiempo y para cualquier otro pasado. Aunque detecto que el poder o valor de la cultura es progresivamente menor, así como su poder de influencia. Hoy todo es instantáneo y tremendamente inestable y tal vez sea un tuit su eje, que puede poner patas arriba el sistema político americano. En todo caso, ha sido una alegría encontrarme contigo en este diálogo cada vez más difícil entre espíritus que a pesar de su edad, siguen siendo atávicos. Iba a decir rebeldes pero no me atrevo. Quedémonos con atávicos.

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  2. Hola Joselu. Te leo desde hace tiempo pero de manera errática. Cada vez más me cuesta entar a leer en logs de compañeros de una profesión cada mez mas degradada y desesperanzada. Si me decido a cometar hoy es por el tema lectura-tecnología.

    Yo tengo un Kindle desde hace ya dos años y un iPad mini desde diciembre. el iPad me compré como primer objetivo para leer PDF, tanto los que creo yo como los que ponen los profesores de la UNED (desde hace tres cursos me puse a estudiar de nuevo otra carrera universitaria) digo los PDF porque un lector como el Kindle u otro ereader n o ha tenido en cuenta el formato mayoritario de lectura electrónica que es el PDF.

    De mi experiencia de estos dos años, con el Kindle, y unos pocos meses con el iPad, puedo decir que el Kindle como otro e-reader, es muchisimo más cómodo, es casi lectura en papel..., pero sólo sirve para leer novela o relatos. Ni siquiera sirve para leer poesia, los versos se rompen y es una lectura molesta y fea. Y no sirve para leer lo que leo desde hace tres años: ensayo de tipo científico. No es posible leer bien las otas a pie de página o al final. El e-reader es un dispositivo para narrativa, que a fin de cuentas en libros, parece que es lo que más se lee.

    Sobre lo que cuentas de La Montaña Mágica, yo he retomado su lectura en el Kindle (es una novela que ya he leido tres veces, la primera vez a los 19 años) con la misma traducción y edición que tengo en papel y me resulta mucho más cómodo, porque mi edición en papel de Edhasa tiene una letra minúscula. Eso si la que tiene subrayados y anotaciones es la de papel.

    En cuanto al iPad como puede leer perfectamente PDF, no hay problema con las notas a pie de página, pero la luminosidad de la pantalla, aunque se reduzca, hace la lectura cansada. El iPad es para el ensayo y me ha aliviado el tener que imprimir cientos de papeles. Obvio decir que el iPad como cualquier table sirve para muchas más cosas aparte de leer libros.

    Debido a la escasa diferencia de precio muchas veces entre el formato impreso en papel y el digital, aparte de que en los últimos tiempos solo compro ensayo, muchas veces agotado y escaso y no pasado al formato digital..., soy una compradora compulsiva de papel en forma de libro encuadernado. Amazon e Iberlibro son dos lugares adictivos. Y en mi casa aún queda algo de espacio.

    Yo también tengo algunos tesoros que encuadernar y no encuentro quien lo haga.

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    1. Han salido varias erratas mecanográficas, lo siento.
      Tengo un serio problema para publicar en Blogger pese a que tengo cuenta en Blogger. Tengo un blog en WordPress, peo nunca puedo comentar con mi cuenta de WP pese a que parece que Blogger lo permite y cuando lo hago siempre hay errores por más que revise el comentario.

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    2. Creo que tenemos la misma edición de La montaña mágica, la mía totalmente desencuadernada. Tienes mucha razón en tus consideraciones sobre los dispositivos móviles ideales para narrativa pero no para ensayo o poesía o teatro.

      A mí francamente ya no me queda sitio físico para libros de papel. Con los que tengo en mi Ipad ya llenaría una buena biblioteca, y lo bueno es que la mayoría los he leído, aunque me asustan en este formato los libro demasiado extensos, cosa que no me pasa con los libros en papel en que voy viendo lo que me queda en todo momento.

      He enlazado tu blog y a partir de ahora te podré seguir.

      Un gran descubrimiento tu presencia y tu pasión lectora e intelectual.

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    3. Gracias por el enlace, Joselu.

      Yo te sigo desde hace bastante tiem po, incluso en los periodo en que el blog ha estado sin publicaciones. Lo tengo en el agregador de iGoogle que desaparecerá en noviembre. Estos asuntos de la tecnología que dejan tirado también daría para hablar mucho. Esa es la gran ventaja del papel: no necesita un formato de archivo determinado que puede desaparecer en caulquier momento,conexión, baterias, etc. No es nostalgia del papel como dicen algunos, sino la realidad ¿quien nos asegura que los formatos ePub, Mobi, PDF (y no digamos los de imagen o música) o los que sean vayan a permanecer por los siglos de los siglos? es que problablemente no van durar algunos ni diez años a partir de ahora.

      Cuando acabe el curso haré obras en mi blog y ordenaré los enlaces.

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  3. Yo leo bastante y compro mucho libros, (afortunadamente tengo una casa grande). Compro casi siempre las ediciones baratas y muchos libros de segunda mano en el rastro. No creo que nunca tenga un libro electrónico y si le tengo lo más probable es que no lo utilice.
    Si compras un libro de papel no tienes que pagar a la eléctrica de turno su canon, nunca te quedas sin batería y lo puedes dejar a tus hijos con tus anotaciones al lado (lo hago en muchas ocasiones).
    Curiosamente deje de estudiar y empece a leer, pero eso ya es otra historia.
    Los libros de papel, desde luego.

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    1. Tengo una biblioteca enorme que abarca más de tres mil libros, muchos de hace treinta años incluso. El problema es que el papel se deteriora y pienso que muchos de ellos ya están inservibles, aunque nunca me desharía de ellos. Pero ¿qué hacer con ellos? ¿Les interesarán a mis hijas que los han visto como decorado de la casa? Me temo que no. Ellas quieren sus libros, inaugurarlos, y hacia los míos no sienten ninguna atracción por más que sean la mayoría obras maestras de la literatura. Una pena, pero entre el deterioro natural del papel y la incerteza de su futuro como herencia, he decidido pasarme al soporte digital aunque las eléctricas saquen su porción de beneficio, que, dicho sea de paso, también lo obtienen con la luz que utilizamos por las noches para leer en soporte de papel.

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  4. Yo quiero empezar a releer El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, también quiero La muerte de Artemio Cruz me han dicho qué es muy buen libro. No tengo idea si leer libros electronicos te dejen ese sabor de boca que los de mano. Pero lo que si me encanta es leer blog. Saludos ¡¡Felicidades!! y más ¡¡Felicidades!! Estás últimas adelantadas porque aquí en México se celebrara pronto el día de maestro. No se si allá también. Saludos muchos.

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    1. Yo leí La muerte de Artemio Cruz hace mucho tiempo y me pareció espléndida aunque muy exigente como lectura por la complejidad narrativa que tiene por las diferentes perspectivas así como del entrecruzamiento de tiempos narrativos.

      No, por aquí no se celebra el día del maestro.

      Saludos.

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  5. Joselu, cogen el libro, lo desencuadernan , si tienen guillotina y el margen lo permiten cortan un par de milímetros después se igualan las hojas y se pasa por la encuadernadora que no es sino una maquina que picotea lo que será la base del lomo, le añade cola y unas tapas de papel grueso a las que se podrá después pegar las originales y mira tu ¡Ya tienes libro nuevo! No es caro o no debe de serlo que nunca se sabe.
    He leído dos libros en formato PDF y no termino yo de.. no sé. Tendré que hacerme de una tableta y leer en ella. Hasta ahora he usado un viejo portátil que empleo para dejarme notas e ideas a desarrollar . Prefiero el olor del papel. Ahora ando entre el collar de la Paloma de Ibn Hazm , que he tenido que volver a comprar porque por alguna intervención del maligno desapareció el anterior y Santiago Posteguillo que me ha llevado a África a derrotar a Anibal en Zama. Lógicamente toca pasar por la librería para comprar el último de la trilogía. Me hace gracia tu comentario futbolero porque a mi que no entiendo de ello me gusta. Pero me gusta sin pasión ni afición veo los “partidos interesantes”, algunos, y no paso de ahí. La gracia está en “el personal”. Como no tengo, ni quiero, canales temáticos voy a ver los partidos al bar de mi calle y ahí empieza el baile. ¡Años, me ha costado años que se convenzan que no soy de ninguno!

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    1. Tengo que investigar eso de la encuadernación de los libros, un arte que debe de estar desaparecido o casi.

      Mejor que el formato pdf está el epub. De hecho hay programas como Calibre que lo convierten en e pub. Pero eso claro si tienes un lector kindle o una tableta. Yo tengo esto último y he de decir que no me ha resultado difícil dejar casi por completo el libro de papel que dicho sea de paso, en mi casa ya no cabían más libros pues tengo todas las paredes llenas de estanterías repletas de ejemplares. El formato digital ha venido a reconvertir el espacio, igual que ahora tengo todas mis fotos en el IPad o el ordenador y no en los más de cien álbumes físicos que guardo de otras épocas. Hubiera sido imposible continuar almacenadon álbumes sin tino como hacía. Con los libro es igual.

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  6. Adquirimos finalmente un iPad en casa. No obstante, sigo prefiriendo el libro impreso, no hay caso. También sucede que no resulta tan accesible para nosotros en Argentina pagar en euros desde los Apple stores todo cuanto quisiéramos adquirir: música, series televisas y películas, que inclusive podría usar como material de trabajo, aunque el material deberían proveérmelo los directivos del lugar privado para el cual trabajo. Se me iría el magro sueldo en compras de otro modo.

    Pero como no es siempre el caso, me ha pasado este año que utilizo un libro de texto que no tiene hasta ahora en el mercado local una versión en papel, sólo hay un Workbook online, debido a las restricciones en las importaciones que ha impuesto nuestro Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno... Míralo en acción para darte una idea sobre este personaje, si te interesa: Escandalosa irrupción de Moreno en la asamblea de accionistas de Papel Prensa. Da vergüenza ajena, Joselu. Todo muy democrático...

    Para acceder al libro en formato digital, tuve que registrarme en un sitio que es serio y dar datos personales: nombre completo, dirección laboral y particular, código postal, etc. Esto no lo hice con el iPad de Apple, que es bien seguro contra hackers, sino desde mi notebook y a través de Internet Explorer: craso error. ¿Sabes lo que me pasó?

    Me llegó a la semana, tanto a mi domicilio laboral como al particular, una intimación de pago a través de una firma intermediaria de abogados de una factura de telefonía celular móvil de una empresa con la que jamás he firmado contrato y de una línea que nunca fue mía. Investigando, esta vez desde el iPad, claro, llegué a descubrir que se trata de una organización delictiva que levanta datos que dejas flotando sin la suficiente protección en el ciberespacio en estas compras o registraciones virtuales y los usan para sacarte dinero. Sólo me reclaman $140, pero imagino que muchos han de caer en la trampa y pagan, haciéndolos millonarios.

    Continúa...

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  7. (Ahí va de nuevo...)

    Ya he dado con sitios donde se nos advierte sobre estos delincuentes y se nos pide que no respondamos las cartas, ni entablemos comunicación alguna, ni paguemos un centavo, por supuesto. La única consecuencia con la que te amenazan es que darán de baja tu línea, que por otra parte es inexistente. Aunque el otro día, me llegó un mensaje a mi celular que decía que soy deudora, y me hizo sentir muy mal sólo porque soy decente.

    El tema de las compras virtuales en países como el mío es delicado justamente por la falta de amparo contra quienes se apoderan de nuestros datos y los usan para este tipo de estafas, y las hay mucho peores si compras en Amazon con tarjeta de crédito.

    Es posible que con un iPad sea diferente, pero da miedo comprar virtualmente en mi país. Además ¿quién le va a prestar atención a una denuncia, si me tomo el trabajo y el tiempo que se requiere para dejarla asentada, cuando se sabe que aquí se lavan millones de euros y a quienes lo hacen, peces bien gordos, no les pasa nada?

    Hasta me da miedo publicar que tengo un iPad en casa porque te pueden llegar a entrar y a matar para robártelo: sucede y sale en los noticiarios a menudo.

    En fin, cosas de "país emergente", como le llama la señora K al nuestro, que de "lavandera" parece que tiene y mucho, y de "la bandera", sólo las palabras, que se las lleva el viento.

    Si quieres te hago llegar por encomienda el ejemplar que compramos de La montaña mágica, que no hemos podido terminar ni mi esposo ni yo, como te pasa a tí con otros libros. Está nuevito y no te lo cobro, prometo. En todo caso, si algún día me arrepiento, me lo mandas de vuelta, o te das una vuelta por aquí, o yo por allí, y nos lo devolvemos con un buen vinito, un asado en casa o un jamón serrano con tortilla de patatas de por medio allí en tu tierra. ¿Qué te parece la idea?

    Como leí ayer en una publicación de Google+, no hay mejor encuentro 3D que juntarse a compartir una rica comida o un cafecito con alguien interesante: no hay iPad que reemplace el intercambio humano.

    Un beso, Joselu y feliz de semana.

    Fer

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  8. No creo que se trate de ningún dilema: la lectura es de por sí una relación entre el autor y su lector. Esta maravillosa relación satisface, enriquece, engancha... El soporte es accidental. Influye la experiencia de cada uno, por eso hay muchos buenos lectores que se resisten a esta era digital. Es cuestión de tiempo, de generaciones. Los jóvenes lectores no reconocerán el libro de papel. ¿Habéis probado mostrar un cassette a un niño de 10 años? Ya no os invito a explicarle cómo funcionaba. Eso de la "cara A" y la "cara B". Con el libro va a pasar igual. Las ventajas del soporte digital son muchísimas, frente al placer-nostalgia-costumbre de los lectores de papel. Con todo, al igual que con la música, donde existen rincones con irreductibles melómanos de vinilo, el libro se convertirá en un fetiche de la lectura.
    Dos aportes más: el primero, el pirateo merece un debate mucho más amplio. Defender a los autores no se debe confundir con leyes que protejan a los manipuladores de la cultura y explotadores económicos del arte; y el segundo, el fútbol no está reñido con la lectura. Me encanta el fútbol, lo he jugado de joven y lo sigo con interés. Me gusta como le gustaba a Albert Camus, Lázaro Carreter, Rafael Alberti... sencillamente, el fútbol gusta a la mayoría de nuestra sociedad: por eso, la mayoría a la que le gusta el fútbol no lee, tiene un comportamiento mimético o visceral... como la propia sociedad. No es el fútbol, es la sociedad quien da la espalda a la lectura.

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    1. Yo desde luego he introducido la lectura del libro digital sin ningún trauma… y soy consciente de que en diez o quince años el libro físico será un objeto de culto. Esto se lo explicaba a mis alumnos de hace veinticinco años y lo veían inimaginable, terrible… en un tiempo en que estábamos todos apegados a los libros de papel. Sin embargo, la digitalización trae otros problemas, más si es pirateada, y es la escasa fiabilidad de los textos que no tiene un responsable intelectual de la edición que muchas veces está llena de erratas.

      En cuanto al fútbol he de reconocer que yo era un niño inhábil con la pelota hasta extremos difícles de comprender, y que nunca sentí la llamada del fútbol ni como jugador ni como espectáculo, salvo estando en un ambiente forofo en que se organizara una merienda con jamón, chorizo, tortilla y algunas cervezas o vino para ver algún partido… Entonces me daba casi igual ser del Barça o del Madrid, fíjate si era mínima mi convicción ideológica y deportiva.

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  9. Viene al hilo, en mi blog escribí, no sin cierta ironía y con todo mi cariño para los partidarios del papel:

    LIBROS

    Circula por Internet un vídeo de los Monty Python muy acertado: un anciano monje de la Alta Edad Media observa sorprendido cómo un joven novicio maneja con soltura un códice miniado, pasando las páginas y localizando los textos. Con todo, el viejo religioso prefiere los tradicionales rollos, los que ha usado de toda la vida, porque su tacto, su transporte y su manera de archivar son, alega, insustituibles.

    Trasladan a una época pasada en clave de parodia nuestro actual dilema entre los partidarios del e-book y los conservadores de la edición en papel. Si la invención de la imprenta multiplicó la difusión de las obras literarias, ahora la digitalización no solo nos libera de espacio físico sino que permite que la cultura de una vez esté realmente al alcance de todos y de forma prácticamente gratuita. Gracias al nuevo soporte cualquier persona puede disponer en poco tiempo de miles y miles de títulos. Cualquier aldea aislada en el mundo podrá reunir cientos de miles de obras en un espacio menor que un ladrillo.

    Si el cambio no se produce de manera más rápida es debido a la oposición de las editoriales, que controlan el precio de la cultura, y a que hay un sector de consumidores refugiados en el fetichismo, la nostalgia material y su desprecio por las nuevas tecnologías. Satisfacerlos significa la deforestación de varios kilómetros cuadrados de selva amazónica al año para la producción del tan deseado papel.

    http://silavesdilehola.blogspot.com.es/2013/01/libros.html

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  10. Todos de alguna forma acabamos pasándonos al formato digital por muy amantes de los libros que seamos o hayamos sido. Por cierto en eso de los precios es fundamental la diferencia abismal entre el IVA del material impreso (4%) y los de contenido elctrónico (21%) algo absolutamente inadmisible.
    Personalmente prefiero el e-book sobre el tablet. Es mucho más cómoda su uso y requiere menos trabajo visual que el segundo. Tengo la sensación de que nacen de culturas distintas y por decirlo así los creadores de los ebooks entienden mejor la mentalidad de los lectores que los informáticos punteros que han desarrollado las tabletas. Solo hay una única excepción: los cómics. Los comics son un género que siguen conservando toda su fuerza y belleza en los tablets.
    Saludos

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    1. Como me he iniciado en el tablet, no puedo evaluar lo que es el e-book al que reconozco muchas ventajas especialmente en cuanto al consumo de energía. En cuanto al cansancio que produce la iluminación de la tableta, estoy tan acostumbrado a ella que no me molesta en absoluto, además de que puedes graduar el tono de la página, la luminosidad, el tipo de letra, el tamaño... lo que hace que la lectura no sea incómoda.

      El diferente impuesto de los libros electrónicos es incomprensible y explica también mucho del precio de estos libros, aunque no del todo.

      Saludos

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  11. Son muchos los hilos que se abren en esta entrada tuya. Por un lado el tema de la piratería: reconozco que descargo versiones ilegales de libros porque no me puedo permitir pagar todo lo que leo, así de claro. Antes me tocaba recurrir a librerías de saldo o a bibliotecas públicas, y ahora voy a la red y descargo. Sigo comprando libros en papel, pero no compro libros digitales porque me parece una burla el precio y los impuestos establecidos por gobiernos y editoriales.
    Leer en papel o en digital: en mi caso también lo alterno sin grandes problemas. No soy fetichista del libro, aunque cuido bastante mis libros en papel y cuando leo en digital echo de menos el recuerdo visual de las páginas y del tacto del libro al avanzar.
    Por último, sobre el vicio lector, soy como tú un desinteresado total del fútbol, que me parece un deporte aburrido e injustamente privilegiado sobre todos los demás. No concibo mi día a día sin lectura, sea en el mundo de la red o sea en la literatura de ficción. Es verdad que esto de Internet quita mucho tiempo a la lectura, pero también te obliga a interactuar, frente a la soledad del lector tradicional.

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    1. Parece que el IVA de los libros electrónicos es muy superior al de los libros de papel. Esto es incomprensible. Yo ya no compro, salvo en verano, libros físicos. Todo lo descargo de Amazon. De hecho ya he reservado el último libro de Luis Goytisolo titulado Panorama sobre la novela en que augura el fin de dicho género narrativo lo que ha levantado una sonora polémica. Me gustan las interpretaciones finalistas. Jajaja. O apocalípticas. Por supuesto lo he pagado y son 12 € o así. Antes me lo gastaba en libros físicos y ahora lo hago en libros virtuales, que, desgraciadamente, no puedo prestar, pues Amazon lo tiene organizado de tal manera que un libro digital no puede ser prestado a nadie ni a tus amigos ni a tus hijos. Entiendo las razones pero no deja de ser una limitación insoportable. En cuanto al fútbol, he de manifestar mi total y absoluto desconocimiento, pero a la vez me doy cuenta de que una buena parte de la comunicación en este país no viene de conversaciones sobre el teatro de Sófocles o Beckett sino sobre José Mouriño, Messi, el Barça, el Madrid… En fin… que con su pan se lo coman. El otro día un alumno futbolero me decía que yo era muy raro porque no me gustaba el fútbol que gustaba a todo el mundo.

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  12. Joselu, hace casi 3 años que me regalaron un Kindle (el libro electrónico de Amazon) y lo miré con cierta suspicacia, ya que era de las "tradicionales del papel".

    Yo encontré el formato kindle muy versátil; me gusta el formato papel, el de toda la vida, pero la inmediatez y la comodidad del ebook, que consume apenas nada de electricidad y llevo en cualquier bolso no tiene competencia. Precisamente, cuando me voy de viaje es cuando más dependo de él. Llevo más de 100 libros cargados en él y sé que puedo cargar todavía muchos más.

    De todos modos, para publicaciones técnicas, es posible que el papel, todavía, siga ganando la batalla. Cuando leo ensayos, se me hace todavía extraño ir y volver a ciertos puntos (yo soy muy amiga de subrayar y anotar en mis libros). El Kindle me permite subrayar y destacar textos, párrafos, pero sigo echando de menos mis rayitas, de colores en ocasiones.

    Lo que también me niego a hacer es piratear; compro libros en Amazon y música en iTunes. No me gusta la doble moral de "bajarse" cosas para no pagar. Tuve una época, pero me di cuenta de que era deshonesto e hipócrita. Si no tengo dinero (algo bastante frecuente últimamente) hago lo que hacía de jovencita: no comprar. Necesito que me paguen por mi trabajo, lo justo es pagar a los demás por el suyo.

    Por cierto, Joselu, en Ciutat Vella siguen funcionando, creo recordar, un par de tiendas de encuadernación de libros. Si te interesa el tema miraré de buscártelas...

    Un saludo, ya ves que empiezo a escribir de nuevo.

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    1. Tu ausencia me dejó un hueco importante. Espero poderte disfrutar de nuevo. El kindle tiene ventajas evidentes sobre la tableta, pero yo ya me he acostumbrado a ella que sí que necesita electricidad para cargar constantemente la batería y que no sirve para irte de viaje por ser demasiado frágil y dependiente de la batería que se desgasta. Por eso solo leo en casa al alcance de un enchufe. Me alegro que coincidamos en eso del no piratear. Yo solo lo hago cuando quiero pasar alguna película a mis alumnos y, en ese caso, lo veo totalmente justificado por muchas razones. Gracias por tu comentario. Un saludo.

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  13. Hola, Joselu, yo creo que cualquier soporte es bueno si el contenido también los es. Cada uno puede elegir el que le permita disfrutar más de cine, la música, la lectura. Yo soy reacia a las nuevas invenciones que, sin embarg, tanto nos ayudan a veces. Soy de las últimas en todo. Conservo mi cámara analógica porque no puedo prescindir del placer de tocar las fotos y tenerlas en álbumes que conservo como joyas. Son la historia de mi vida. Me resistí al móvil cuando nos quedamos tirados en un lugar completamente deshabitado con nuestros cuatro hijos y el perro. Apareció un coche y llevaban un móvil que nos salvó. Sin embargo el móvil solo lo llevo para alguna emergencia, casi nunca hablo con él, prefiero el fijo. Sigo leyendo libros que saco de la biblioteca de mi barrio, con lo cual no me cuestan un euro y no robo los derechos de autor. Además ya no caben más libros en casa.Por supuesto no tengo ibook. El ordenador entró en mi vida por razones estrictamente profesionales, aunque ahora, desde que escribo y tengo un blog, lo uso más. Quizás seré una troglodita sentimental y pasada de moda. Un beso.

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    1. Marta, mi mujer es exactamente igual. La tecnología ha entrado en su vida a pesar suyo y por razones de seguridad o profesionales. Yo empecé a navegar por internet en 1996 pero ella lo hizo casi ocho años después cuando no lo quedó otro remedio. A mí no me ha costado adaptarme a la realidad tecnológica, aunque soy consciente de que dejamos muchas cosas por el camino, tantas que no somos capaces de evaluarlo al adentrarnos en un mundo distinto e inquietantes. Aunque tal vez el futuro siempre ha sido inquietante. Y no, no eres una troglodita sentimental, quizás eres una adelantada a tu tiempo. Y si no, al tiempo porque esta hiperdigitalización de la realidad no nos lleva a ningún sitio mínimamente habitable. Vivimos en una realidad virtual más que en la realidad de la naturaleza, de la realidad sin conexión a internet que ya nos parece inverosímil. Un beso.

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  14. Bueno... y luego de un extensísimo comentario que se fue por las ramas con el problema de los argentinos a la hora de comprar virtualmente, que poco tiene que ver con tu planteamiento y poco puede interesarte, y tomando en cuenta que no has respondido ni a mis respuestas a tus comentarios en mi espacio ni a mi mail, te lo dejo aquí, porque creo que el planteo te lo deberías hacer a ti mismo, y no la voy de chupa medias ni de optimista ni de pesimista: la voy de Fer, la de siempre, la que tú bien conoces, la que tiene habla a boca de jarro.

    Creo, desde mi humilde pero no poco apreciativa perspectiva, que tú deberías publicar un libro, Joselu. En formato digital, en papel o en ambos, buscando alguna editorial o costeándotelo tú mismo. Tú deberías publicar un libro basado en tus experiencias de profesor en la secundaria. Sólo con todos los que te seguimos aquí y en todas las redes sociales en las que estás y aportas activa e inteligentemente hace tanto tiempo, tendrías un buen número de lectores y compradores asegurado. Tal vez eso te de el sentido de subida que el blog no te está dando ya, lo cual es muy natural.

    Recuerda: "Nada se pierde, todo se transforma".

    Te lo digo muy pero muy en serio y me encantaría que me respondieras por cualquier medio que creas adecuado acerca de cuál es tu opinión al respecto, porque tú eres el mejor escritor que he conocido en un blog hasta el día de hoy, y mira que me he apuntado a muchos.

    Fer.

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  15. ...la que tiene y habla a boca jarro, quise decir, con todo el respeto, la empatía y la admiración que tus letras me merecen y desde la más pura reflexión lectora. Ahora sí, no molesto más.

    Fer

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  16. Joselu, me admira todo lo que eres capaz de leer y, lo que es más llamativo aún, de retener, tal como cuentas en tus posts. Yo he leído mucho, me encanta leer, pero ahora dedico menos tiempo del que quisiera a esta maravillosa actividad. Muchas veces mis alumnos me preguntan cómo he podido leer tanto y saber tantas historias, y es que la literatura es eso, vida, vidas ajenas o universos de otros, pero vida, indudablemente. Tengo ganas de releer libros ya casi olvidados, y me esperan otros nuevos que aún no he estrenado. A veces compro un libro que ya tengo, como el otro día en Burgos, qué cabeza la mía... En todo caso, salvo excepciones, abrir un libro es una experiencia gozosa, fascinante, capaz de hacerte olvidar dónde estás. Mi infancia no tuvo nada que ver con la de los niños actuales: nada de actividades extraescolares, fútbol, música, ballet... Mis tardes eran para la lectura y el juego en la calle, algo ya caído en lamentable desuso. No sé la cantidad de libros que leí en mi infancia y juventud, mil historias que llenaron mi mente de sueños, viajes fantásticos y relatos de amor, humor o intriga.
    ¿Libro clásico o tablet? Hoy lo primero, sin duda. No sé si algún día sucumbiré a la modernidad, de indudables ventajas: gran capacidad de almacenamiento en poco espacio, posibilidad de acceder a obras ya descatalogadas, menor precio (dicen)... Pero, ay, ese placer de hojear un libro antes de comprarlo, de oler la tinta, de acariciar las hojas más o menos satinadas... No sé leer en una pantalla como en el papel. Leer en el ordenador me marea si la extensión pasa de dos o tres páginas. Cada vez es más frecuente ver soportes digitales en los transportes públicos o en las consultas médicas, pero yo no me siento atraída por esas modernidades. En todo caso, como tú, siempre pagaré por leer en una pantalla. No acepto la excusa del precio para convertirse en ladrón. Es lo malo de la tecnología: nos hemos acostumbrado a tener gratis películas, música, libros... ¿Un creador no puede vivir de su trabajo? Entonces, apaga y vámonos. Otra cosa es el abusivo precio de los libros de texto, de lo que ya hemos hablado en varias ocasiones. En ese caso sí veo más razonable el uso digital del material educativo porque las editoriales utilizan su poder de modo descarado. Una de ellas ha llegado a ofrecernos varias pizarras digitales si elegimos sus textos, práctica habitual hoy, dada la competencia, con lo que la elección de textos se convierte en un mercado descarado, la venta al mejor postor. Será lícito, pero me siento manipulada por unos y otros. Cuántas veces habré pensado que para dar Lengua sólo necesito unos cuantos libros de lectura bien elegidos y nada de libros llenos de textos estúpidos con ejercicios absurdos y fotos de colorines... Me jubilaré sin conseguirlo...
    Felices lecturas, colega. Es un placer que todos los maestros quisiéramos inculcar a nuestros alumnos pero que rara vez conseguimos. No pueden entender que su pasión por un equipo de fútbol no les reporta nada enriquecedor, mientras que un buen libro puede hacerles ver de otra manera su vida.
    Un fuerte abrazo. ¡El buen tiempo ya parece haber llegado para quedarse!

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    1. Mis alumnos de bachillerato tampoco entienden que yo haya leído tanto, que haya dedicado tanto esfuerzo a la lectura. Es algo que no les cabe. Sin duda en estas generaciones de los móviles inteligentes (?) la lectura es muy secundaria y no ocupa el lugar que tuvo en otros momentos. Hoy día un móvil es un objeto casi de culto. Y no podemos hacer nada al respecto. Un abrazo.

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  17. Yo también leo libros en mi ipad, ya me he acostumbrado y en realidad es verdad que lo importante de leer son las palabras.
    Es precioso sumergirte en un mundo que no es el tuyo y abstraerte de todo hasta que tus ojos no dan más de sí por ese día. Me da igual para que puede servir la lectura, el placer de leer es inmenso por sí mismo.
    ¿Donde encuentro, Joselu, en ibook, el libro de Llamazares?

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    1. Somos de la misma tribu. Yo ya no entiendo mi realidad sin mi iPad. Es como una extensión de mí mismo. Leo el noventa por ciento de mis lecturas en ese dispositivo.

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  18. Y a mí no me contestas nada???

    Me ignoras ahora???

    Qué pasa???

    Fer :( ...

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    1. Fer, creía que te había enviado un extenso mail hace varios días sobre lo que planteabas. Ahora me doy cuenta de que te lo he enviado a una dirección que no es de correo electrónico sino de blogger y en tal caso es normal que no te haya llegado. En base a esta respuesta personal era por lo que no contestaba a lo que me planteabas en el blog, porque creía que ya te había respondido en un tono más íntimo. Ahora no sé si tengo tu mail. Creo que alguna vez te escribí a él. No sé con qué nombre te tengo reconocida. Como Fer no. Dime algo para reenviarte lo que te escribí. Saludos.

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    2. Me voy a fijar, Joselu, porque abrí otra casilla de correo alternativa para mayor seguridad, pero no la chequeo con tanta asiduidad. Creía que me habías hecho la huelga a mí, hombre: ¡qué susto! Que no me quiero perder la respuesta a este planteamiento en el que puedes haber llegado a mandarme al demonio, pero me da igual, ya que estoy aprendiendo a decir respetuosamente lo que siento, ya no sólo lo que pienso, a quienes valoro y quiero bien, por su propio bien.

      Gracias y un beso!

      Fer

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