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martes, 16 de abril de 2013

La revolución 2.0 a examen



Estoy en un centro que se acogió al plan de 1x1 de la Generalitat de Catalunya para surtir de ordenadores a los alumnos subvencionándoles el 50 por ciento del coste, lo que dejaba los 300€ en 150€. Posteriormente este programa se anuló de modo que son ahora los alumnos los que han de pagar la totalidad del artefacto informático. Una de las razones que se esgrimieron para acogerse a este programa era de índole económica. Efectivamente, si un alumno en 1º de ESO compra un ordenador, le vale (si no lo rompe o lo inutiliza) para todos los cursos. Han de pagar las licencias digitales de una editorial que surte de contenidos todas las materias, lo que supone 30€ al año.

Sin embargo, la realidad es que un diez o quince por ciento de los ordenadores están fastidiados, o en reparación, o ciertamente hay problemas de conexión por razones equís. La posibilidad de trabajo es muchas veces incierta, y sabemos lo que cuesta que los alumnos paguen esos 30€ que cuestan las licencias digitales. Hay que ir detrás de ellos e insistir todo el curso.

En la revolución 2.0 hemos intentado todo... pero parece haber llegado a su límite. El ordenador no es ninguna novedad para nuestros alumnos y la calidad de su trabajo en líneas generales, contemplado desde mi atalaya, no ha mejorado en absoluto. Los resultados son paupérrimos. Quizás otros tengan otras perspectivas y puedan aducir que la revolución 2.0 ha traído mejoras sustanciales en algún sentido.

Yo tiendo a crear mis propios materiales y los comparto con ellos a través de EDMODO, esa plataforma educativa que ofrece posibilidades muy interesantes. El resto de profesores se apoyan fundamentalmente en los materiales de la editorial que nos surte educativamente. Necesitan en general un esquema organizado de la asignatura y esto se lo proporciona la editorial correspondiente.

No sé qué pensar. No sé si la revolución 2.0 se ha agotado o ha mostrado claramente sus límites que se manifiestan cuando nuestros alumnos son incapaces de interpretar un texto expositivo o informativo, o bien son más bien poco diestros en elaborar un texto con un mínimo de coherencia y las correspondientes propiedades textuales.

La búsqueda de información es precaria cuando esto era una de las metas más claras de la revolución digital. Raramente saben buscar la información y menos evaluarla para discernir qué es lo importante o qué no. Se han hecho máquinas de copiar contenidos y maestros del corta y pega. Y el nivel es tan mínimo que ciertamente cuando ellos redactan, que es raro, se percibe una precariedad angustiosa.

Nadie compra los libros de lectura. Esto es algo que pertenece al pasado. En el mejor de los casos el profesor les envía pirateado el archivo pdf del libro que hay que leer y ellos intentan leerlo en el ordenador, lo que es altamente problemático por la incomodidad que ello supone.

Todo evidentemente está condicionado por el bajo nivel económico y cultural de nuestros alumnos que se sitúan en un entorno social muy débil.

Sin embargo, cuando uno sabe de centros en que los alumnos llevan libros de texto impresos y que compran los libros de lectura, tiende a sentir una añoranza de un tiempo en que esto era posible. El libro de texto ha mostrado su eficacia, pese a todo su posible cuestionamiento, en cuanto a organización de los materiales, disposición coherente y exposición de todos los niveles de la lengua... Claro que hay editoriales y editoriales, y solo con el trabajo continuado con una de ellas se da cuenta uno de sus límites y de sus fallos, puesto que es en la praxis donde es posible la evaluación pertinente de los materiales y de los ejercicios prácticos necesarios para la consolidación de la materia.

En ocho años de blog he ido evolucionando de posturas favorables a la escuela 2.0 con reservas a sentir actualmente sus límites que se cifran fundamentalmente en su fragmentarismo, en la tendencia a la falta de concentración, en la dispersión de esfuerzos, en la infinitas maneras de enfocar una materia fuera de la orientación tradicional.

Ya nada supone novedad para nuestros alumnos en el mundo digital. Y en el fondo lo que queda del proceso educativo es la coherencia, la estabilidad, la organización y en contrapartida la capacidad de esfuerzo y el hincar los codos de nuestros alumnos. No hay ideas geniales sin estos elementos detrás que suponen la motivación.

Los libros de texto llegaron a un punto en que cansaban, yo lo viví. Ahora son los ordenadores los que han mostrado su insuficiencia y sus vicios, y también han llegado a cansar. Si yo pudiera, que no puedo, me gustaría que mis alumnos tuvieran libros de texto de una buena editorial, pero esto ahora solo está al alcance de clases sociales no agobiadas por la crisis por el alto coste de los mismos.

En todo caso la revolución digital no ha supuesto ninguna mejora real en el nivel de nuestros alumnos, más bien al contrario. Se supone que debía insertarlos en el mundo del futuro y los ha dispersardo totalmente. Es curioso que en Sillicon Valley haya escuelas a las que llevan a sus hijos los empleados de Apple y Google en que han decidido que no haya ordenadores porque les restan experiencias físicas y emocionales.

En fin, el debate está abierto. 

24 comentarios :

  1. ... por no hablar de la "visibilización" de las tareas escolares, que han convertido Youtube, Slideshare o muchos blogs en un auténtico cenagal de trivialidades e inexactitudes. Si al profesor le resulta casi imposible encontrar contenidos dotados de una mínima coherencia, no digamos a los alumnos.

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    1. En algunos centros se desdeña a la Wikipedia por su falta de fiabilidad. Sin embargo, yo la utilizo porque dentro de la oferta que hay en general es de lo que más confianza me ofrece, pese a que hay que mirarla con cuidado y valorando las informaciones. Pero ¿fuera de la wikipedia hay fiabilidad, incluyendo estos blogs y slideshares que citas? ¿Cómo tener acceso a fuentes fiables? Es un problema, para nosotros y para ellos que no se preocupan de esta cuestión y se limitan a copiar.

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    2. Creo que parte de la tares del profesor es justamente seleccionar las fuentes fiables para cadsa tema, como se hace en la universidad, al tiempo que tratamos de enseñar el criterio que usamos para definir esa fiabilidad

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  2. Quizás hace tiempo que también llevo cuestionándome el modelo 1 a 1. Un modelo que, cuando ha llegado a lo que estaba previsto (dinero repartido entre algunos que han vivido muy bien de ello) ha dejado de ser válido para la Administración. Ni se atreven con las tabletas por miedo a ser lapidados por gran parte de los padres que, más allá de la novedad inicial, están viendo la tomadura de pelo que ha supuesto ese engendro maravilloso que, supuestamente, permitía convertir todos los bits a aprendizaje.

    En mi centro se funciona de la misma manera. Curiosamente, también soy el único que uso Edmodo. Curiosamente, los docentes usan las editorial que se lo da todo masticado (con mucha menor calidad que unos libros de texto que, como muy bien dices, están a años luz de lo que se consume actualmente). Ese es un gran problema. No hay mejora real. Las recetas en digital para usar el mismo material (más paupérrimo a todos los niveles) es algo que, inevitablemente, nos está llevando a la situación que comentas.

    No creo que haya ganas de que cambien las cosas. Sólo es cuestión de satisfacer egos, suministrar placeres que no obliguen a pensar y, posteriormente, beneficiarse de una sociedad incauta y pasiva.

    Para los dirigentes (curiosamente hijos de padres comprometidos con la política -prefiero dejarlo así-) ya se han creado sus centros educativos. Unos centros alejados de todo lo que se vende como innovación y, donde realmente en lo que se enfoca el esfuerzo es en la preparación. Miniwaldorfs adaptadas a modelo nacional. Realmente curioso que lo que se vende para la mayoría no lo quieran para consumo de sus hijos. Muy curioso (como tantas cosas).

    Quizás sea producto de una primavera de elevada efervescencia sanguínea pero, cada vez tengo más claro que todo esto de la revolución 2.0 está siendo un completo timo.

    Un saludo, y gracias por hacerme reflexionar fuera de mi entorno más controlado.

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    1. A mí no me cabe duda que el uso de los ordenadores, los netbooks, no ha supuesto una mejora en la calidad del aprendizaje teniendo en cuenta que se depende de editoriales y contenidos de muy escaso nivel, o de un nivel inferior al de los libros de texto cuyos contenidos eran verificables. Se ha hecho todo a ritmo frenético, para satisfacer una demanda que se creó, pero la calidad es muy escasa, y a nivel de ejercicios son ridículos al menos los de la editorial TEIDE que parecen diseñados para alumnos absolutamente incapaces. Sin embargo, los profesores que tienen el mundo de los ordenadores por delante, necesitan ese programario para orientarse. En un libro los contenidos son más claros y evidentes y suelen estar mejor diseñados. Nosotros no nos podemos echar atrás, entre otras cosas porque el nivel socioeconómico no permitiría que cada alumno se gastara un promedio de 350 euros anuales en material escolar, como mínimo. Los libros han quedado para centros con posibilidades, lo que significa que nuevamente nos han confundido (o nos hemos confundido). Ha habido mucho fundamentalista que ha propugnado la revolución 2.0 como un cambio de paradigma radical. Pero yo no lo veo por ningún lado. Mis alumnos son los que son. Si tuviera alumnos de alto nivel sería posible dicha revolución con cualquier sistema. El alumno medio y bajo, que es mi nivel, por no decir muy bajo, no aprovecha nada de esta revolución. Ciertamente no funciona. Y sí, es verdaderamente un auténtico timo.

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  3. Ya te he expresado en otras ocasiones, Joselu, mis reservas sobre las supuestas excelencias de la informática aplicada a la educación. Yo utilizo bastante el ordenador, ya lo sabes, pero en clase apenas enciendo la pizarra digital. Un colega, en cambio, la usa continuamente porque es exclusivamente suya y no ha de compartirla con nadie. Yo tengo dos grupos y hacer un uso equilibrado de ella supone mover cincuenta chavales con todo lo que ello supone: desorden, tocan lo que no deben, molestan... Cierto es que las actividades digitales les atraen más, pero no aprenden más con ellas. Sí se nota avance en los alumnos que practican en casa las actividades del blog que "alimenta" mi colega (es una trabajera considerable mantenerlo activo, como bien sabes), pero pocos lo hacen.
    Aquí en Madrid hace unos años nuestra querida Espe no quiso facilitar la adquisición de ordenadores en los colegios esgrimiendo las razones más peregrinas imaginables. Ahora ni nos lo planteamos, estamos a años luz de semejante proyecto. Ni siquiera podemos adquirir más pizarras, así que nos estancaremos en ese sentido.
    El alumno que no sabe escribir a mano tampoco lo hace con un teclado, y el que no lee un libro tampoco lo hace en una pantalla. Yo he conseguido que mis alumnos usen con regularidad la biblioteca, y me parece un gran logro. Además, no es raro que tengamos serios conflictos con alumnos que cuelgan en Tuenti o similar fotos o comentarios insultantes y agresivos hacia otros compañeros. Lo hacen desde sus casas, evidentemente, porque sus padres no los vigilan, pero el problema siempre se traslada al colegio, que debe solucionar un desagradable asunto en el que no tiene arte ni parte.
    Mucho me temo que la tecnología va mucho más deprisa que la educación y que la sociedad en general. Es difícil conjugarlo y armonizarlo todo. Algunos auguran la cercana muerte del libro de texto como tal, es un escándalo lo que cuestan, pero, ¿crees que será más barata la versión digital? Yo creo que no.
    Aún nos quedan retos por delante, compañero. Mucha fuerza y mucha paciencia... Un fuerte abarzo.

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    1. Yolanda, la versión digital que nosotros utilizamos cuesta 30€ para el conjunto de asignaturas, de modo que nos comprometemos a utilizar una determinada editorial para todas las materias, sea buena o mala. El coste es muy inferior al de los libros de texto, pero aun así tenemos muchos problemas para que se paguen estas franquicias de uso por los problemas económicos. Otra cuestión es la calidad de estos materiales. Al comprar un paquete completo y cerrado la variabilidad es enorme. En lo que respecta a lengua castellana, la calidad es poco recomendable y supone un serio problema que ellos tengan acceso a la información porque o no tienen internet en casa o bien no les funcionan los ordenadores a un porcentaje significativo. Al final les hacemos copiar los contenidos que proyectamos en la pizarra volviendo al método tradicional de copiado, y la revolución digital se estanca de nuevo porque carecía de base. Los colegios de élite miden el uso de los ordenadores con tiento. Sin imprescindibles en casa pero en el colegio se siguen dando la clases como siempre: explicación y toma de apuntes, con el consiguiente estudio posterior. Es decir, el sistema tradicional que no ha sido superado por estos aprendices de brujo del llamado conocimiento en red que se suponía que tenía que venir a cambiar todo y superar el viejo paradigma. Pero con alumnos como los que tengo yo, no cabe duda de que el método de toda la vida es mucho más eficaz, y cuanto más reglado sea mejor. No puedes dejar nada al arbitrio de la imaginación porque sencillamente no es la cualidad más extendida. Un abrazo, colega.

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  4. Ni los libros ni los ordenadores valen para nada si detras del mozo no hay alguien (unos padres, un tio, un amigo, una ilusión) que le obligue a estudiar o al menos a intentarlo. Si nunca han leído malamente redactarán. No sé, tal vez las cosas no son como antes, los conceptos no son los mismos.Siempre hubo quienes querían hijos como fuerza de trabajo pero era más común oir aquello de "estudia para ser un hombre de provecho" pero la fuerza del sistema, la gota malaya publicitaria del "lo quiero lo tengo" ha sido más eficaz, tanto que ahora tenemos demasiados analfabetos funcionales. No entiendo qué mecanismos son los que hacen ver no sólo a los críos sino a los mayores tambien la distorsión de la realidad que es la tv, las pelísculas o los anuncios...no entiendo ese inconformismo continuo en el coche, en el movil, en el... y al tiempo el más absoluto conformismo y desprecio hacia cualquier forma de cultura o formación. Tal vez la situación económica actual haga despertar a algunos y podamos corregir algo pero me temo que no va a ser facil. Hemos creado una sociedad vana, vacía, güera y deberemos culpar nuestros pecados.

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    1. Malo, la necesidad de cultura es la última que yo percibo en el mundo en que yo me muevo, ni entre adolescentes ni entre mayores. Raramente se percibe un ansia por la adquisición de cultura. Eso es algo exótico incluso entre graduados universitarios. La cultura es de muy escaso consumo y lo que abunda son sucedáneos de bajo nivel. Y no creo que la crisis cambie la tendencia de ello. La sociedad es progresivamente más huera y no creo que tenga remisión. Habremos de aceptarlo porque no queda otro remedio. O eso o darse con un canto en los dientes.

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  5. Joselu, he disfrutado leyendo tu entrada. Ha sido una experiencia poco menos que catártica.

    En nuestro centro, este fue uno de los principales puntos en el orden del día para la reunión de jefes de departamento. Resumiendo, nos hallamos en franca retirada; aunque, también es cierto que el ataque nunca había sido con el grueso de las tropas educativas. Yo siempre he preferido el papel y he procurado aducir, en su defensa, razones de todo orden: emocionales, funcionales..., y aun económicas. De todas formas, estas aventuras del 1x1 y del 2.0 hacen bueno el dicho "Miente, que algo queda". En los escasos años que ha durado, la administración nos ha mentido descaradamente; sin embargo, ahora nos queda una mejora evidente en el equipamiento de las aulas (pizarras digitales, cañones proyectores...) y, de vuelta al papel, de momento, hemos añadido gratis la licencia digital.

    Llevo en danza un site de retórica, otro de sintaxis y un tercero de comentarios de texto; a ello se añade un blog docente, otro de lecturas con los alumnos, otro de cierta ocurrencia quijotesca para el bachillerato; el moodle del curso; la plataforma digital con el libro electrónico... Estoy a favor del papel, pero no solo del papel.

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    1. Juanjo, no sé el tipo de alumnos que tendrás. Quizás tengas un tipo diferente al que yo frecuento, pero me temo que un site de retórica y otro de comentarios de texto solo tendrían donde estoy yo algún uso si fuera obligada la participación y en bachillerato. No confío que ellos por su propia inercia frecuenten estos sites… Hace más de siete años que empecé en la ESO con el mundo de los blogs cuando era una novedad radical, pero todo eso ha envejecido totalmente y no supone ninguna novedad ni despierta ningún interés, entre otras cosas porque las ideas no lo suelen despertar. Puede ser que yo me equivoque y haya otros mundos distintos al que yo suelo vivir. Puede ser. No lo niego. Pero yo me baso en lo que yo vivo. Y la experiencia sobre nuevas plataformas es muy decepcionante si se deja a su propio interés. Pero reconozco que hace siete años era una experiencia radicalmente nueva y movía su participación y su interés. Ahora no. O yo no lo veo. Y lo he intentado todo (blogs, wikis, sites, edmodo… )

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    2. Bachillerato y obligado, tú lo has dicho. Los he rebautizado: Gómez es don hipálage, Valls es doña metonimia... Y, en cuanto al de comentarios..., este curso solo consultas esporádicas a la espera de otra promoción como la pasada, más despierta, más dinámica, más... ¡En fin!

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  6. Siempre me ha gustado estudiar con un libro de texto. Saber exactamente que tienes que atenerte al libro a mi me daba seguridad. Si te empapas el libro y lo entiendes y lo asimilas sabes seguro que tienes un aprobado, como poco, en el bolsillo. Pero claro, me figuro que esto es para gente que tiene interés en aprender.

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    1. La curiosidad que yo percibo por aprender es propia de un diez por ciento del alumnado y soy optimista. El resto practica la pereza, la desidia, la desgana, la holgazanería con menor o mayor gracia. Y esto es para los libros de texto y para los ordenadores. Cualquier sistema envejece rápidamente. Ahora se habla de las tabletas, pero en poco tiempo estarán anticuadas. Ese es el problema. La próxima revolución serán las gafas con conexió wifi que permitirá grabar, tomar fotografías, ver vídeo a tamaño de treinta pulgadas. Pero serán prohibidas en muchos sitios por su cuestionabilidad ética y social.

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  7. No puedo hablar del modelo 1x1 ni de la Escuela 2.0 porque a nuestra comunidad no ha llegado ni llegará. Intuyo que de haber llegado estaríamos en situaciones parecidas, porque llenar las aulas de aparatos sin preparar el terreno y sin dotar de herramientas físicas y metodológicas a los afectados es una cuestión peliaguda. No soy tan pesimista al respecto. Yo sí he notado mejoras en la aplicación de las TIC al aula, sobre todo en aquellos grupos en los que esa 'terapia' ha sido de tratamiento continuado a lo largo de varios cursos. Mis alumnos de Bachiller que ya participaron en proyectos de callejeros, por ejemplo, son hábiles buscando información, sintetizándola y exponiéndola. Desde luego no ocurre lo mismo cuando solo han manejado ordenadores en la asignatura de informática (sigue habiendo chavales que acaban el instituto sin haber tocado un ordenador en el aula). Para que la revolución 2.0 llegue a algún puerto -no sé si bueno o malo- se tienen que dar muchas circunstancias: una actitud positiva del profesorado, un asesoramiento y dinamización profesional y un plan de implementación en el aula sistemático a medio plazo -mínimo diez años vista-. Evidentemente, parece que han fallado muchos de esos puntos y así no vamos a ningún sitio.

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    1. La generación que tengo yo en cuarto de ESO, se ha formado con los netbooks que tienen desde primero. Se supone que yo tendría que percibir en su competencia lingüística (en sentido amplio) algún signo de que este proceso había sido positivo, y no es así. Nuestro centro en buena medida está en la prueba de Competencias Básicas muy por debajo de la media de Catalunya en cuanto a Catalán, Castellano, Matemáticas e Inglés. La digitalización no ayuda a redactar un texto ni a comprender bien un texto escrito, así como no ayuda a reconocer categorías morfológicas y funciones sintácticas, figuras retóricas, tipos de textos, movimientos literarios… He intentado todo, incluidas las cazas del tesoro que han tenido resultados peor que mediocres. Mis alumnos saben muy poco y desde luego no saben seleccionar la información, más allá de copiarla. Aquí tenemos una generación subida con los ordenadores y el resultado no puede ser más desolador. Probablemente ellos no tengan la culpa pero lo cierto es que no han ayudado en ningún sentido. Sé que hay debates sobre si es importante o no todo lo que he citado como currículum, pero en la medida de que a los alumnos que vayan a bachillerato sí les serán exigidos unos conocimientos sobre lo mentado, me veo obligado a impartir algo cuyo valor e interés desconozco. Y es verdad que la generalización de los ordenadores no ha traído consecuencias positivas. Tal vez os salváis de la quema gracias a eso y todavía guardáis la ilusión de que pueda revolucionarse algo con el apoyo digital. Tal vez como excepción sea interesante, pero como norma, no funciona. Se aburren en cuanto hay que trabajar en algo más o menos en serio. No, no está claro adónde vamos.

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  8. Querido Joselu... entre aceptar y darme con un canto en los piños, prefiero lo primero, más que nada por lo incómodo y la dentera que da la segunda opción. Pero no deja de ser una pena que en este invento que hemos organizado la cultura y el saber sean algo anecdótico y extravagante.

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  9. La sacralización de cualquier realidad tiende al acriticismo, y cuando recuperamos la iconoclastia fundamental de la especie nos avergonzamos de nuestro devoto pasado. Espero que lo mismo que le sucede al 2.0 le ocurra al nacionalismo aldeano que pretende hacer pasar por el no va más de la modernidad, asomando la espardenya antropológica como el calzado del futuro. Siempre me he opuesto a la presencia de los ordenadores individuales en las aulas. Uso el mío particular como máquina de escribir y como enciclopedia, labor esta última en que reconozco haber dado un salto cualitativo de una magnitud inconmensurable, gracias a Google, pues me ha ahorrado mi buen número de horas perdidas en las bibliotecas y en viajes de ida y vuelta. Estoy de acuerdo contigo, Joselu, en que el problema principal es que hemos hemos dejado solos a nuestros alumnos frente a una herramienta que, para ser usada como se debe, exige de ellos una competencia lingüística que no poseen, y que, mucho me lo temo, no van a conseguir frecuentando el ordenador. Tengo al suerte de enseñar español para extranjeros, y ello me permite usar sólo de vez en cuando el ordenador, pero para según qué ejercicios, como los de Edu 365, con una solo, el de profesor, sobra y basta; ellos, que escriban en el cuaderno, que es lo que toca: practicar la escritura.
    En mi instituto, tan parecido al tuyo, tenemos el problema añadido de los robos entre compañeros, unos desalmados y los otros pardillos. Ahorraremos en libros de texto, pero vamos a tener que gastarnos bastante dinero en cámaras que controlen los movimientos de los alumnos por el instituto para evitar esos robas que suponen una auténtica tragedia para las familias que han hecho un esfuerzo enorme.
    Cuando empezó el auge imparable de los ordenadores, siempre me hacía la misma pregunta, cuando me decían que facilitaba el trabajo intelectual: ¿qué se va a escribir con ellos?, porque una cosa es que te sea fácil el hecho de escribir y otra muy distinta tener algo que merezca la pena ser escrito. Antes de los ordenadores leía muy pocas cosas interesantes de los demás; ahora, cada vez menos. Algo falla.

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    1. Ha habido un movimiento muy potente en congresos, jornadas, y empresas (Telefónica) que han promovido la escuela 2.0 como una objetivo medular. Nosotros llevamos cuatro años con los ordenadores en el aula y sí ciertamente han conseguido dispersar más la mente ya dispersa de nuestros alumnos, desordenarles pese a la contradicción que supone… y nos les ha ayudado nada en lo fundamental. La generación que ahora culmina cuarto de ESO es muy deficiente a todos los niveles. Podemos inducir que la informática no ha ayudado a mejorar. Ha habido mucho papanatismo con las mejores intenciones que ha hablado de nuevo paradigma kenrobinsoniano, pero la realidad es tozuda y nuestros alumnos son los que son, y los tenemos delante de nosotros. ¿Se pueden sacar ya consecuencias? ¿O debemos callar todavía? A lo que veo, la introuducción de los netbooks solo ha traído un efecto positivo y es la introducción colateral de las pizarras digitales. Eso sí que ha sido un buen avance.

      Y sí la facilidad física para escribir no supone que haya algo interesante que decir. Se escribe mucho más a nivel de redes sociales, pero lo realmente valioso es mínimo.

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  10. Supongo que conoces el cuento de cuando Toth inventó la escritura, le dedique una entrada en mi blog:
    http://suicidasperezosos.blogspot.com.es/2010/03/el-elixir-del-recuerdo.html
    Cuando pensaba que sería felicitado por el Faraón éste le reprochó que hubiera inventado algo que hacía a los hombres esclavos de sus palabras y haría que la gente no se esforzase en memorizar cosas para repartirlas a los demás mediante el lenguaje oral.
    Llevabamos muchos siglos de acelarción y resistencia hacia lo nuevo y en esa modulación entre el exceso y el retroceso las cosas se van asentando y avanzando. La revolución 2.0 es un hecho irreversible en la educación, al menos lo creo. Simplemente en ese proceso como en cualquier proceso en crecimiento hay mucho fracaso, mucha tontería y gente que quiere plantar un árbol sin raices. Pero irá adelante porque el mundo ha cambiado y la educación debe hacerlo con él. Nosotros mismos ahora nos estamos comunicando a través de Internet y no en un una revista educativa de los años 70 a través de las cartas al director.

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    1. Como puedes suponer, soy un adicto a internet. Llevo ocho años publicando en el blog y paso buena parte de mi vida conectado a la red de redes mediante la que mantengo un intercambio muy intenso de información con múltiples fuentes. Sin embargo, se esperaba que la introducción de los portátiles sería muy positiva en la educación y nosotros ahora recogemos los frutos de dicho proceso, y, como he dicho a otros comentaristas, no ha supuesto ninguna mejora en absoluto y más bien al contrario, lo que me confirma la cuestión de que la informática intensiva no solo no ordena la mente de los adolescentes, bastante desordenada, sino que contribuye a alterarla todavía más y logra extender vicios ya existentes como el de la copia despiadada… Hay usos realmente positivos de internet… pero los banales, los distractores, los potencialmente contrarios al rigor intelectual son también infinitos. Se supone que deberíamos ser nosotros los que enseñáramos el correcto uso de internet… y lo intentamos, pero la fuerza de esta red es tal que se nos escapa de las manos. No, no estoy satisfecho de la experiencia de cuatro años de internet masivo en las aulas. Cada vez me doy cuenta del valor añadido que tienen los métodos tradicionales que ayudan a concentrarse. Nos han vendido mucho humo a cuenta de la revolución 2.0. Luego queda la terca realidad en que contemplamos a nuestros alumnos. Y la radiografía no es buena para los que han utilzado masivamente el ordenador en el aula, que es de lo que se trataba.

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  11. El ordenador e internet en sí mismo son magníficas herramientas académicas. Es importante que los alumnos sepan todas las posibilidades que les ofrece porque yo aún a veces encuentro en los informes de laboratorio que me entregan (primero de carrera) que me dicen cosas como "no teníamos cómo comparar el valor de la constante relacionada con el material" porque no se la habíamos dado mascadita en sus apuntes.

    El problema que yo veo, es que estas herramientas han de servir para que esforzándonos lo mismo que antes, vayamos mucho más allá, no para facilitarnos la vida y seguir aprendiendo lo mismo. Por ejemplo, si se pueden hacer trabajos con el ordenador, pues esperaré que por lo mismo tenga unos mínimos de estilo, ortografía y estructura que no exijo que me entregan los trabajos hechos a mano. Y yo veo que eso es algo que los alumnos no entienden... ni tampoco la mayoría de los profesores.

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    1. El uso de internet en secundaria (donde yo trabajo) propicia muchos vicios que tienen como eje la búsqueda de la simplificación y la comodidad absoluta en la resolución de los problemas planteados. La tendencia es siempre a querer acaba en treinta segundos lo que debería ser objeto de una investigación de un buen rato, y la consecuencia es la copia pura y dura. En mi ámbito de observación no veo que internet suponga una mejora en los métodos de trabajo dado el descuido y la desidia absolutos que reinan en las aulas. Supongo que en otros lugares será mejor.

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    2. Justo a la misma conclusión que tú, Demóstenes, he llegado yo. Si cuando estudiábamos perdíamos horas repitiendo páginas enteras por usar la máquina de escribir, el tiempo que ahorran debería usarse no para hacer menos, sinó para hacer otras cosas.
      Por otro lado, si no enseñamos a nuestros alumnos a seleccionar la información necesaria y rechazar la incorrecta o poco precisa, sabiendo que aquí estamos todos utilizándolo y que ellos también son y serán usuarios, ¿quién se lo enseñará?

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