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sábado, 9 de marzo de 2013

Hugo Chávez y Ortega y Gasset



Estos días intentaba en clases de cuarto de ESO explicar qué fue el Novecentismo como reacción contra la sensibilidad modernista. Y me encontraba con problemas. Tenía que referirme a la idea de arte puro no contaminado por el sentimentalismo, idea que se plantea en libros como La deshumanización del arte de Ortega y Gasset y en la sucesivas vanguardias que van contraponiéndose, en una secuencia que va del cubismo al expresionismo, del futurismo al DADA y luego al surrealismo. No es fácil explicar qué significa arte puro, ni a los muchachos de la ESO ni a los alumnos de bachillerato. La idea del sentimentalismo es esencial en su conformación espiritual. Aman el sentimentalismo y no pueden entender que el arte (lo que ellos entienden como arte) pueda estar alejado de ello. La idea de pureza artística que supone una emoción intelectual es muy difícil de transmitir porque ellos no sienten esa dimensión estética que deriva del parnasianismo y su idea de l'art pour l'art, o lo que es lo mismo que el arte no está supeditado a una intención moral, religiosa o social. El arte es arte considerado solamente en relación a criterios estéticos. Pero esto no es de recibo en un tiempo tan moralista y sentimental como el que vivimos. Entendemos que el arte debe ser políticamente correcto y que debe estar cargado de sentimentalidad, la sentimentalidad del pueblo que ama a Chávez y se estremece con las circunvoluciones de ese culebrón emocional que es Pulseres Vermelles (Pulseras rojas). Y es que es difícil, si no imposible considerar una relación con adolescentes que no sea profundamente moralista y sentimental. Lo piden, lo exigen, no entienden otro tipo de relación más distanciada o intelectual.

Por tanto es muy difícil transmitir que en la historia del arte, hubo un tiempo en que las élites se distanciaron de esa concepción popular de SENTIMIENTO+MORALISMO y crearon la idea de un arte puro que nunca fue entendido por el pueblo, pero marcó poderosamente a los escritores y artistas más destacados de las décadas de los primeros treinta años que provenían del Modernismo.

Y es que no es fácil explicar qué es una emoción intelectual alejada del sentimentalismo. Pero es importante para comprender qué fue el arte vanguardista que consideraba putrefacta cualquier emoción sentimental, y que concebía lo esencial del arte como puro juego (alejado tal vez de la vida) y que exploraba nuevas formas estéticas contempladas con ironía o abiertamente con humor proveniente de un cruce de neuronas que se maravillaba con lo nuevo y lo esencialmente diferente. El arte del pasado estaba muerto, se pensaba, o se utilizaba como elemento renovador como hizo la generación de 1927, capaz de alumbrar una síntesis entre la tradición y la vanguardia.

Pero hoy día no existen ni tradición ni vanguardia. Los profesores no podemos acudir a un pasado que nos sirva de base porque nuestros alumnos no lo tienen, acostumbrados a vivir en un presente tecnológico sin pasado que se inserta en la revolución futurista de Marinetti que rechaza todo saber enclaustrado, bibliotecario y museístico.

De hecho podemos decir que la realidad del presente, al menos la que contemplan estos muchachos de quince y dieciséis años es una mixtura entre futurismo y sentimentalismo. Vivimos un tiempo plagado de sentimientos elementales, pródigamente gregarios, y una consideración de que el pasado carece de cualquier relevancia.

Y entretanto tengo que explicar que hubo un tiempo en que el arte se acercaba a la deshumanización, al alejamiento de los sentimientos, a la pureza, a la ironía... teniendo en cuenta que son consideraciones que están totalmente fuera de sus paradigmas vitales. Tal vez haya que esperar a la década de los treinta del siglo XX cuando la poesía se reorientó hacia lo humano y sentimental como anunciaron Neruda y el proceso de rehumanización de lo poético.

Ser profesor es enfrentarse a las contradicciones de la historia de la literatura y el arte y darse cuenta de que el arte del pasado es visto desde las perspectivas del presente, un tiempo que consagra fundamentalmente todo lo emotivo y lo sentimental como eje de un modo de ver el mundo.

Los sentimientos nos marcan, nos dirigen, nos rodean, nos condicionan... Y uno no entiende toda esta marea chavista sin esa concurrencia sentimental tan añorada por las masas populares que ven siempre esa dialéctica entre razón y sentimiento escorada hacia el segundo término porque es el que domina en su corazón.

No, no es fácil hacer entender el Novecentismo y la generación de 1914 que propugnaban la deshumanización del arte.

Pero hubo un conato de debate en clase de cuarto de ESO sobre ello, y eso me satisfizo y hasta diría que me emocionó, si no fuera porque yo relego mis emociones a un segundo plano más intelectual que primario. 

20 comentarios :

  1. Me parece que fue el gran Ramón quien, tras comprobar que sólo iba a museos, hemerotecas, fonotecas, bibliotecas, etc., se percató de que sólo le gustaban los cementerios...
    Por otro lado, hoy me he enterado de que Chávez prohibió Los Simpson en su televisión de partido, y me parece que fue por la cuestión religiosa.
    Caudillo, que no dictador, llamaban hoy a Chávez, en una Cata al Director, y me pregunto si a él no le hubiera gustado que le llamaran profeta...bolivariano, por supuesto.

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    1. Lo que hubiera dado estos días por estar en Caracas… Me hubiera maravillado asistir a esa catarsis colectiva e indagar entre las gentes sobre el porqué de la fascinación que les causaba Chávez, mientras que a mí su imagen me producía suma irritación y enfado.

      En cuanto a la anécdota que cuentas de Ramón, yo la hubiera atribuido a Juan Ramón, otro escritor que desde sus años más infantiles y adolescentes le cautivaba recorrer los cementerios y mirar las tumbas de los niños muertos.

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    2. ¿Y a quién no deslumbra que lo endiosen, aunque sea como parte del todo? La retórica "populista" es eso: endiosar el concepto pueblo y extender la gloria divina a todas las partes del Todo, contra el que Savater escribió su famoso panfleto.
      P.S. Lo de Ramón está en Automoribundia, por cierto, un título quevedesco muy suyo para autobiografia.

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  2. No, no es fácil. Estamos rodeados de mensajes artísticos que manipulan fácilmente nuestras emociones. De ahí que seamos fáciles víctimas, también, de los políticos que hablan a las tripas antes que a la cabeza.
    Así nos va.

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    1. Acabo de ver una película japonesa sorprendente titulada Despedidas dirigida por Yôjirô Takita. Me ha emocionado pero ha sido de un modo tan sutil y permitiendo el distanciamiento emocional que me ha cautivado. Había emociones y sentimientos, claro que sí, pero tratados con tanta delicadeza que uno podía entenderlos racionalmente, y como espectador asistía a un debate intenso en el interior de mí mismo. La riqueza de sugerencias era exquisita y el clima dramático excepcional. Pero en ningún momento me he sentido manipulado ni llevado sentimentalmente al lugar que desea el director. Era libre y mis reflexiones me pertenecen porque no me han querido condicionar. Esto es lo que quiero decir. Cuando una obra está cargada de sentimentalismo es como si nos quisieran encarrilar, llevar a algún lado. Es preciso un adecuado equilibrio entre razón y sentimiento para producir tal vez un espectáculo que emocione intelectualmente. Aprecio mucho más esta emoción que la primaria. Quiero que una obra me asalte simultáneamente el corazón y la mente. Y es muy cierto todo lo que dices. Gracias por tu presencia.

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  3. Yo no se de arte, he visto algunas que decían que eran grandes obras y no me han dicho nada. Posiblemente porque carezca de los conocimientos necesarios para interpretarlas, algunas veces pienso que si el arte necesita interpretación y explicación, no es arte es tecnología (por llamarlo de alguna forma). Es difícil amar aquello que no comprendes de forma natural, es difícil que arranque sensaciones.
    Tal vez por eso a Chavez y a los caudillos que llaman populistas les siga tanta gente, porque les entienden o eso creen o eso creemos...

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    1. Muy fina tu apreciación sobre la comprensividad del arte. Acabo de ayudar a mi hija de trece años a comentar un poema que le han puesto en el colegio. Era de Dámaso Alonso. La interpretación del mismo era imposible para niños de su edad, a pesar de que aparentemente era muy sencillo. Eso quiere decir que para poder comprender una obra artística (pictórica, musical, literaria, cinematográfica…), la primera impresión está muy bien, pero es necesaria una mirada más profunda que sitúe la obra en su contexto para intentar saber qué significa o qué quiso expresar el autor con ella. La complejidad es inevitable. Eso no quiere decir que conocimientos complejos no puedan ser explicados de forma sencilla y comprensible. Así he hecho con el poema que le habían puesto a mi hija. Ella no podía dar con la clave del poema, porque su edad no se lo permite. Hacía falta una mirada que conociera al poeta, la situación que expresa y tener experiencia de la vida, y aun así, pienso que muchos adultos tampoco habrían sabido explicarlo, a pesar de ser transparente.

      En cuanto a Hugo Chávez, es cierto que fue un "caudillo" (qué mal recuerdo nos trae esta palabra a nosotros) que tomó al pueblo como eje de sus acciones y le hablaba con el lenguaje del pueblo. Y el citado pueblo (los "monos" que es como llaman en Venezuela a los desharrapados que viven en favelas) se encontraron reconocidos en sus palabras. Esto hay que decirlo en su favor. Otra cosa es que su política económica fuera sensata, que haya dejado a Venezuela en buenas condiciones, teniendo en cuenta que es probablemente uno de los países más ricos del mundo con unas entradas en dólares inmensas para una población de unos treinta millones de habitantes. Veremos si los "caudillos", una vez muertos pueden permitir la continuidad del país, si la orfandad de los venezolanos les permite continuar o siempre estarán pendientes de lo que fue un día en las palabras de su héroe, de su líder. Pero sí, a Chávez se le entendía, demasiado. Pero no me gustó nunca su alianza con un déspota teocrático como Ahmadineyad, el presidente de Irán, un país de estructura medieval en su forma política y demoledoramente represivo.

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    2. Define política económica sensata, porque yo trabajo para un fabricante mundial y ese hasta hace poco pensaba y exigía que el mercado estuviese en continuo crecimiento. Cosa que no parece muy sensata, la verdad. Venezuela lo que no ha invertido es en medios de producción. Pero primero hay que acabar con la miseria, dar un medico a la gente y que coman todos los días, esos "lujos" que muchos llaman populismo y para algunos venezolanos eran "arte" hasta hace bien poco.
      La economia mundial es un entelequia que se basa en un crecimiento infinito, mientras eso no cambie, nada en el fondo cambiara. Es como los atontados que nos piden que trabajemos más, ¿donde? si aquí seis millones de personas no encuentran ocupación.
      Muchas veces nos fijamos más en las formas que en el fondo.

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  4. Es difícil acercarse a este periodo con esos planteamientos tan teóricos. Creo que la única pervivencia de aquello en nuestros días sería el tratamiento del humor desde la intelectualidad, algo que sigue existiendo en las redes sociales juveniles, quizá algo descafeinado, pero con unos postulados similares a los que hubiese planteado, por ejemplo, Gómez de la Serna.

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    1. Explicando el tema, me di cuenta de que me había metido en un buen berenjenal al que no era fácil encontrar salida. Es un periodo tan difícil de explicar como lo fue en su tiempo de entender, puesto que las masas rechazaban el arte intelectual, la idea de arte puro, como constataba Ortega y Gasset en el libro arriba citado. Sin embargo, cuando en el antiguo COU planteaba un ejercicio vital de recrear un espectáculo vanguardista (desde el cubismo hasta el surrealismo) siempre fue un éxito rotundo y mis antiguos alumnos guardan un recuerdo extraordinario de aquellas experiencias. El vanguardismo entendido como crítica total del pasado estético y cutlural es un juego en el que se entra fácilmente y se experimenta como trance realmente genial. Otra cosa es entender la idea que expresa de arte puro, no contaminado por la emoción sentimental. Hace un par o tres años fui a ver una exposición de Sorolla con lienzos enormes que están en Nueva York en la Spanish Society, y aquello fue un éxito multitudinario de público. Centenares de miles de visitantes en Barcelona unido a la de otras capitales españolas. La pintura de Sorolla era anecdótica, folclórica, tópica... pero por su contenido humano y sentimental atrajo extraordinariamente al público. A mí no me gustó. Pero es indicativo de por dónde va el gusto popular que ama lo tópico, lo sentimental, lo barroco, lo grande ... y no lo contenido, lo experimental, lo puro ... El arte nuevo en los años de referencia era minoritario y lo sigue siendo en la actualidad y continúa como desafío para el profesor que lo pretende explicar (y no lo consigue). En cuanto a las agudeza de ingenio de los tuits y facebook, es posible que algunos adultos jueguen a esa relación insospechada de conceptos, pero no es lo que veo en la comunicación entre adolescentes en sus mensajes a los que falta claramente agudez e ingenio. Saludos.

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  5. No sé cómo hacer todo eso que dices. Mis clases de Lengua en sexto de primaria no tienen esas honduras, evidentemente, pero hay ocasiones en que encuentro, a un nivel más primario, idénticos vértigos, por decirlo de alguna manera. Los alumnos están en otro lado. Romanticismo. Ciencia-ficción. Twitter. Telecinco. WhatsApp. No sé a qué todo lo que hacemos. En alguna ocasión, a correo interno, me has contado lo que padeces cuando enfrentas la literatura y el mundo. Y es eso. Literatura y Realidad. No hay un término quizá. Ellos por un lado. Nosotros, por otro. Incasablemente.

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    1. Lo de honduras a que llego es un decir, claro está, una cosa es lo que el profesor pretende y por lo que apuesta y otra cosa es lo que consigue en realidad, teniendo en cuenta que el noventa por ciento del alumnado no escucha lo que dice el profesor, y muy pocos lo intentan pensar. Hay alguno, siempre hay alguno, pero desde luego no es un clima general. Sin embargo, el profesor agradece las interpelaciones de ciertos alumnos que se interesan por el tema planteado. Son problemas complejos que no están a su alcance además. Y sí, es cierto, por un lado ellos y por otro lado, nosotros. Dos universos que se rozan en el mejor de los casos, y es cierto que el profesor se pregunta qué tiene que ver lo que él explica, que no deja de ser un pasado lejano, con lo que ellos viven en este preciso momento. Es un buen debate al que se intentan dar respuestas pero ninguna me parece convincente. Incansablemente.

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  6. Me pregunto si estas no son características de la juventud en todos los tiempos, a diferencia de que en la era de telecomunicaciones esa voz del sentimentalismo se amplifica y se sobrepone a todas las demás.

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    1. Probablemente sea así: el Modernismo tenía mucho de romanticismo y atrajo fuertemente a los jóvenes que sentían exaltación en los sentimientos tristes y decadentes. Son más las épocas en que predominan los sentimientos que en los que se buscan refrenar. A las clases populares y a los jóvenes les atraen los sentimientos más que su contención para crear un marco más hondo, y, desde luego, facebook es una eclosión universal de sentimentalismo en grado superlativo. Es como el subconsciente de la humanidad en la que lo emotivo ocupa un lugar totalmente destacado.

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  7. Has comentado en una de tus respuestas (me asombra que contestes a todos, cuánto te cunde el tiempo) que has visto la película japonesa "Despedidas". Yo la vi en cine y juraría haber escrito sobre ella, pero no lo encuentro. Me pareció diferente, atrayente. El mundo oriental no me es apenas familiar, y bien que lo lamento. Sus películas me resultan extrañas. No he visto muchas pero recuerdo el tremendo impacto que me causó la famosa "El imperio de los sentidos" y más tarde "La balada de Narayama", que no recuerdo haber visto en televisión, dura y cruel.
    La visión de la muerte es radicalmente distinta aquí y allí. En "Despedidas" se aprecia la delicadeza, el respeto, el cuidado por los detalles para preparar el último viaje de un ser querido. El músico en paro forzado a ganarse la vida de modo tan inesperado resulta tener una sensibilidad especial que él mismo ignoraba. Hilvanando con la muerte de Chávez, ¿qué habrán sentido los que han manipulado su cadáver? Leí en ABC que no habían mostrado imágenes del cuerpo, pero no es asunto que me interese demasiado. Hay asuntos que se magnifican según los intereses de cada cual. Puede ser un disparate que se diga que el Imperio le provocó el cáncer, supongo que visto desde aquí parece un esperpento, pero quién sabe, no es imposible. Sé más bien poco de Chávez. Me parecía un hombre excesivo para todo, tanto en su inagotable verborrea como en su pasión política. Por estos pagos no entendemos esas actitudes, somos más fríos, a pesar de ser latinos. Chávez sabía cómo hablar al pueblo, tuviera o no razón. Aquí ya estamos cansados de supuestos líderes fatuos, creídos, chulos, aburridos e inútiles. Corremos el riesgo de dejarnos arrastrar por algún "iluminado" que nos ofrezca una mínima esperanza creíble como ocurrió en Alemania con Hitler, pero hoy por hoy no hay nadie así a la vista. Sólo hay grisura, monotonía, apatía...
    ¿No te llama la atención cómo se manipula la información sobre la salud de los poderosos? Chávez estaba desahuciado hace tiempo, pero no podía decirse. Tampoco supimos toda la verdad sobre el fin de Franco, por ejemplo, y no me digas que no parece un sainete cada intervención quirúrgica del Rey. Siempre destacan que entró por su propio pie, que la operación salió fenomenal, que su recuperación es espectacular, como si tuviera que demostrar que es excepcional, un superhombre. Es el ensalzamiento gratuito de quien ostenta el poder, en todas las épocas y en todos los países. ¿Cómo no vamos a desconfiar de todo cuanto nos dicen?
    Un fuerte abrazo, colega. Aún estoy con las malditas notas, claro que el frío y la lluvia no despiertan las ganas de salir, pero menudo planazo de fin de semana...

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  8. Te había escrito un largo comentario que se me ha borrado en el que hacía referencia a mi predilección por el cine japonés y te citaba a una serie de directores que me habían marcado. Desde luego La balada de Narayama de Sohei Imamura es uno de los filmes que más me han conmocionado… pero hay una pléyade de directores realmente sensacionales que tienen una sensibilidad y arte distintos a los occidentales. Despedidas es una película que me cautivó en grado superlativo. Hace tiempo que no veía algo tan hondo y tan bien hecho, a pesar de que he visto bastante cine últimamente, pero esta película es singular. Me identificaba con el protagonista y su aversión por la muerte (es la misma que tenía yo) y entiendo su horror, sus náuseas, sus aprensiones, su miedo a decirlo a su esposa por ser algo impuro. Es una película muy profunda que nos habla de la muerte y eso ya es algo sensacional. Y lo hace con una extrema sensibilidad y delicadeza. Es un poema visual. Es totalmente lírica. Bellísima.

    En cuanto a lo de contestar a todos los que escriben tiene su interés. He acabado los exámenes y solo me quedan las evaluaciones este miércoles y jueves. Ya las notas están puestas. Quedan dos semanas para semana santa.

    Chávez: ya está casi todo dicho. Hoy había un artículo muy interesante de Mario Vargas Llosa que representa todo lo contrario a Chávez. Lo he leído con mucho interés sabiendo la animadversión que levanta en la izquierda latinoamericana la figura de este escritor peruano al que se considera vendido a Miami. Y es que el fundamentalismo de la izquierda es también increíble.

    Un fuerte abrazo, colega.

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  9. El arte de convertir en arte cualquier tipo de disciplina es propio de mentes muy despiertas. ¿Qué es arte y qué no es arte? Si alguien es capaz de contestar a esta simple pregunta, dará con la piedra filosofal de la concepción artística. Lo que pasa es que, como decía al principio, hay gentes que tienen la facultad de divinizar cualquier cosa. Hasta las dictaduras. Hasta el esperpento. Hasta la muerte.

    Un abrazo.

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    1. Estos días estoy explicando en bachillerato el tema del esperpento y leyendo Luces de bohemia de Valle, y ahí sí que me has dado en el centro puesto que sí que es cierto que el "esperpento" valleinclanesco es una de las mayores creaciones de nuestra literatura. Supongo que no te referías a ello sino a la definición convencional de "esperpento" que se refiere a algo grotesco y absurdo… y no sé si con ello lanzabas un dardo envenenado contra lo que ha significado Chávez sobre el que hoy Mario Vargas Llosa escribía un lúcido artículo que desnudaba su régimen.

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  10. Perdón por el borrón, pero tenía una falta (un exceso) ortográfico que al verlo hasta me han dolido los ojitos.

    Buf, ¡menudo berengenal! el arte como concepto per se y el chavismo. Hemisferio izquierdo vesus hemisferio derecho. Lo puro frente a los sentimientos.
    Es una buena manera de acercar el arte a tus muchachos y espero que algunos llegen a conceptuarlo en su yo interno una vez pasada la tormenta hormonal que ahora padecen. El arte como sentimiento, el sentimiento como arte y la ausencia del mismo en el arte. Tardarán un tiempo en enterderlo, los que lo entiendan porque son demasiados los (ya mayores) que aún no han llegado a ello. Como dice un pintor amigo..."ni color ni formas, ni leches...¿Te gusta o no te gusta?
    Y de Chávez... en tiempos convulsos el pueblo necesita líderes y si el lider muere en su apogeo mejor porque se transforma en mito y el mito perdura.
    Ha muerto un lider y ha nacido un mito y de seguro que buena parte del arte humanizado lo empleará a favor o en contra pero no dejará indiferente a nadie.

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    1. En la idea del te gusta o no te gusta, leches… hay trasfondo. Es cierto, algo nos gusta o no nos gusta… pero todo depende de la previa educación del gusto. Hay pintura fácil hecha directamente para gustar al público. Son los cuadros que se ponen en los salones de marinas, campiñas o muchachas agraciadas. El gusto es un criterio que nos ayuda y a la vez no nos ayuda. Yo he visitado exposiciones de artistas populares (Sorolla) con cuadros tópicos y folklóricos que me desagradaban profundamente pero dicha exposición recibió aquí en Barcelona a más de doscientas mil personas, además de las que tuvo en otros lugares de España. Joaquín Sorolla sí sabía qué pintar para gustar a la gente y lo sigue haciendo. Muy cerca había otra exposición de otro pintor también llamado Joaquin (Mir) que no recibía ni una centésima parte de público que la otra y, sin embargo, era un pintor mucho más arriesgado frente a la fórmula de éxito de Sorolla. Joaquim Mir planteaba un juego difícil con la pintura y con el público, lo que hace que no sea un pintor popular. Algo gusta o no. Pero ¿qué nos aclara esto? En su tiempo Valle Inclán fracasó como dramaturgo. Su teatro era imposible y no gustaba. Cincuenta años después se montó Luces de bohemia en Madrid y fue un éxito. Por ello, aludir al gusto para definir la calidad de una pintura o una obra artística nos conduce a interrogantes sobre el gusto del público tendente a lo fácil, a lo sentimental y a lo tópico. Eso es lo que gusta. Lo que hace pensar, lo que cuestiona, lo que descoloca no suele gustar más que a las minorías. No es un tema de solución sencilla.

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