Páginas vistas desde Diciembre de 2005

domingo, 6 de mayo de 2012

El espacio vacío



Durante unos meses hemos estado leyendo en clase Bodas de sangre de Federico García Lorca. Mis alumnos han interpretado con placer papeles buscando cierta dramatización de las escenas. Les gustaba leer y seguir los meandros de esta tragedia de tierra y sangre. Nos sentábamos al final de la clase y buscábamos un espacio diferente para la lectura dramatizada. Les ha gustado.

Como colofón he proyectado una versión de José Luis Gómez alojada en Youtube en la pizarra digital de la clase. Los alumnos -mayoría inmigrantes latinos y magrebíes- han podido seguir la representación con los textos delante. Han sido dos días y medio de proyección que han complementado la lectura. Luego ha venido el debate sobre la experiencia. Es aquí donde quiero hacer hincapié sobre lo vivido en clase. Bastantes han sentido traicionado el texto que habían leído por la representación teatral. Han visto confrontada su interpretación y su imaginación con la puesta en escena. Han encontrado la interpretación exagerada, han considerado que la Novia era más fea de lo que ellos habían imaginado, algunos decían que era antigua, que parecía que gritaran... En definitiva, no era como se lo habían imaginado y la representación les confrontaba con una visión que no les gustaba.

He pensado que mis alumnos no tienen noción de lo que es una representación dramática. Bodas de sangre, igual que todos los textos teatrales, no está ideado para ser leído sino para ser representado, y representado en un espacio dramático, el espacio vacío del que habla Peter Brook, y supone una experiencia vivida frente a los espectadores que pueden implicarse o no en el espectáculo. Mis alumnos no han visto teatro. No lo han visto nunca. No saben qué es una representación teatral. Como sustituto les he proyectado una versión en la pantalla de la clase, pero esto es una componenda porque el teatro es una experiencia única e irrepetible, arriesgada, que se vive en directo. ¿Cuál es el problema? Que el teatro es económicamente inabordable para mis alumnos. Esto añadido a que en Cataluña es difícil ver teatro en castellano. Es caro, muy caro. Una representación escolar les cuesta unos siete euros. Estas representaciones son elementales y situadas en un entorno escolar lo que no contribuye a lo que es la experiencia del teatro. El teatro hay que verlo en sesiones para adultos, en un ambiente apropiado. No es ideal juntar a doscientos adolescentes por la mañana y llevarlos a ver una función teatral. No, el teatro supone ciertas circunstancias que implican una experiencia total que llevan a que la realidad representada nos envuelva. Y no es tampoco una garantía.

El teatro es un hecho complejo. Durante unos años yo asistía en Barcelona a dos representaciones a la semana. Ello iba unido a mi experiencia como actor en grupos de aficionados. Veía el teatro en función de mi punto de vista pero también en función del de mis alumnos de clase media. Hubo años en que vieron entre cinco o seis espectáculos teatrales, la mayoría por la noche, en funciones para adultos. Algunas representaciones inolvidables fueron en el Instituto del Teatro de Barcelona de carácter gratuito consistiendo ellas en talleres de los propios alumnos que interpretaban frente al público.

El teatro es un género muy caro. Una entrada a un espectáculo cuesta entre 20 y 30 euros. No lo pongo en cuestión. Supongo que debe ser así. Sin embargo, no llego a imaginar que todo el teatro de Sófocles, de Eurípides, de Esquilo, de Shakespeare, de Molière, de Lope, de Calderón, de Tirso... fue representado ante el público popular de su tiempo en el que había hambre de teatro no existiendo ni facebook, ni la televisión, ni  internet ni el cine. El teatro ocupaba un lugar en el imaginario colectivo que es difícil considerar por nosotros. Quizás yo he vivido situaciones que me ayudan a comprenderlo. Fue en Indonesia hace más de 25 años. Asistí a espectáculos de marionetas o de sombras que duraban toda la noche. A ellos asistían masivamente niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos que reían viendo la representación del Ramayana, que era totalmente conocida por ellos, pero cada vez era diferente y reían con igual ganas.


El teatro es una experiencia inigualable, pero yo no puedo ofrecérsela a mis alumnos por su elevado coste. No puedo pedirles siete euros para ver un espectáculo escolar (que no me gusta) en un contexto ya condicionado, y, por supuesto, no puedo llevarles a ver por la noche representaciones que cuestan 25 euros.

El teatro es un lujo cultural, solo apto para clases media ilustradas. Durante la transición del franquismo a la democracia, los actores se agrupaban en compañías cuyo único placer e interés era transmitir emociones, crítica, alternativas y estaban sustentados por la idea de repulsa a la dictadura y la aspiración a la revolución.  Eran sesiones económicas en que se percibía en los espectadores esa hambre de teatro y se producían la mímesis y catarsis colectiva que llevaba al clímax teatral.

Vivir el teatro es participar de una ceremonia, de un rito, de una vivencia colectiva en la que deben combinarse el ansia y la magia del escenario. Los actores y sus personajes deben vivir con intensidad y llegar a los espectadores produciendo algo que es inigualable, único, singular. El espectáculo total. Y eso no depende del presupuesto del espectáculo. No. Es otra cosa. Es el alma. El teatro es una experiencia mágica.

Que mis alumnos no podrán vivir.

Pero seguiremos leyendo textos teatrales. 

36 comentarios :

  1. Hola Joselu, te acuerdas de los famosos" Estudio 1" que daban tantas obras de teatro clásico, contemporáneo, etc.En esa época yo era una estudiantilla, pero mí padre que era un hombre que le encantaba el teatro: me dejaba ver las obras que me gustaban.Después tenía que pagarlo con dormir menos horas(porque se emitian un poco tarde)... con sueño...pero valía la pena!

    Tienes razón es un espectáculo caro, pero todo lo que conlleve un atrezzo...Yo ví Bodas de Sangre en película y la interpretó Antonio Gadés(claro lo destacable era el cuerpo de baile)muy bien representado para mí gusto.Pero no tiene nada que ver con la representación teatral que es dónde se encierra toda magnificencia de la obra.

    No es qué; a la juventud nos les guste el teatro o séa caro(que lo es...y el cine también). Es que tienen demasiadas cosas para distraerse.Y antes no teniamos nada o casi nada y el solo hecho de asistir a lo que fuera, teatro callejero, circo, verbenas, etc. Era un regalo...y un despertar de los sentidos!,.Tambien veniamos de unas economias un poco chungas y claro estos momentos se saboreaban como caramelos...digo yo?

    Un abrazo Joselu(te iba a felicitar pero tú no eres mamá jajaja).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La película de Antonio Gades es espléndida. He dudado si pasársela a mis alumnos. Otros años lo hago. Esta vez he elegido una versión más teatral y ajustada al texto, pero el resultado no ha sido óptimo.

      Es cierto que los adolescentes tienen muchas más tentaciones tecnológicas pero si de alguna manera pudieran asistir a representaciones teatrales en directo sería magnífico, igual que si pudieran escuchar música clásica interpretada por algún cuarteto de cámara. Pero la cultura es cara y no es apta para clases populares que no tienen acceso a ella, y menos en los tiempos que corren en que no hay para lo que no se considera vital.

      Están muy habituados a lo tecnológico pero cabría despertar otros resortes como el contacto con la naturaleza, la convivencia, y también, como no, la cultura. Es una lucha desigual porque lo fácil es facebook. Hace tiempo yo salía con mis alumnos en fines de semana y acampábamos en algún paraje natural o entrábamos a cuevas por la noche. Hoy es impensable por muchas razones. Primero porque ningún profesor accedería a pasar el fin de semana con sus alumnos; segundo porque nadie asumiría el riesgo que comporta llevarse a un grupo de adolescentes ante lo que pueda pasar. Hemos cogido miedo y tememos las responsabilidades legales que cabrían en caso de problemas; por otro lado también tendría un coste económico inabordable, y además no les atraería especialmente. Es curioso que esto fuera normal hace veinte años y ahora resulte inimaginable.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Qué razón tienes, Joselu... Suelo contarte todas mis experiencias como espectadora teatral, sabes que me encanta el teatro y Madrid tiene de todo. Además, en algunas localidades ofrecen obras muy estimables a bajo precio (aquí, 8 euros): Yllana, monólogos, "Cinco horas con Mario"... Las salas suelen llenarse y hay que sacar las entradas con tiempo. Ver el musical con canciones de Sabina hace poco me costó 55 euros, y estaba lleno... Entiendo la frustración de tus alumnos. Yo fui una vez, hace años, con un grupito de alumnas de 8º a un teatro de verdad, en Madrid, a ver una obra de Tirso de Molina, creo recordar, nada que ver con esos espectáculos de bajo coste que mencionas, preparados para escolares, no demasiado buenos pero relativamente baratos. No suelo llevar a mis alumnos, salvo que me ofrezca ciertas garantías, me parece algo así como las tiendas de todo a cien, un quiero y no puedo. En Cataluña, además, la cuestión idiomática juega en contra de manera alarmante. Es una batalla injustamente perdida.
    ¿Es caro el teatro? Yo creo que sí, por eso me lo tomo como un lujo relativamente asequible. ¿Debería ser más barato? Por supuesto, pero quién le pone el cascabel al gato... Supongo que poner una obra en pie conlleva mucho tiempo y esfuerzo, pero lo mismo decían los cantantes y han tenido que rebajar a la fuerza los discos para seguir vendiendo alguno. Ni de coña llegan a las ventas de antaño, pero ya han ganado lo suyo.
    Yo suelo preparar obritas con mis alumnos para la Semana Cultural. Las representan para los alumnos más pequeños y gustan a todos. Este año sólo he conseguido poner en pie una versión de "La cigarra y la hormiga" que escribí hace tiempo, mis alumnos actuales son más apáticos y no estaban por la labor. En cambio, les encantan las lecturas dialogadas, especialmente si son divertidas. Dramatizar un texto es una actividad estupenda, motivadora y original. Siempre achacamos a la falta de tiempo la consecución de estas iniciativas. ¿Es más importante aprender las conjugaciones, los tipos de rima, los recursos estilísticos? Yo creo que no, pero me obligan a cumplir con el programa, y no llego a todo lo que quisiera.
    ¿Son buenas las adaptaciones cinematográficas? Las españolas suelen serlo, aunque si has visto o leído el original pueden resultar decepcionantes. Hace unos días repusieron "La colmena" en la versión de Mario Camus, es un buen ejemplo de lo que quiero decirte: es una película digna, pero se queda muy por debajo de la obra de Cela. Galdós tuvo mejor suerte con la serie de "Fortunata y Jacinta", por ejemplo. En España tenemos (casi habría que decir "teníamos") excelentes actores de teatro. Hoy es difícil encontrar buenos declamadores de verso clásico, un género nada fácil. Muerto Valladares, quedan muy pocos que se le acerquen siquiera.
    El teatro no puede morir de inanición, la cuestión es encontrar la fórmula que satisfaga a casi todos. Los docentes hacemos lo que podemos, pero con tan pocos recursos, y cada vez menos, ya me contarás, y si los chavales no se acercan a él en el colegio, ¿cuándo y cómo lo harán?
    Un fuerte abrazo, colega.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El hambre de teatro solo se desarrolla yendo al teatro con frecuencia, y eso no es nada fácil por todo lo que hemos dicho. Actualmente los alumnos tienen graves problemas y gastar aunque sean siete euros es difícil. Muchos no podrían pagarlos y además los espectáculos teatrales son inciertos. Cuando yo iba al teatro, repasaba la cartelera teatral y estaba informado de todo lo que se hacía en Barcelona. No me gusta llevarles a ver algo que yo no he visto previamente. Creo que es peor que vean un espectáculo mediocre que no vean nada. Hay ocasiones en que he confiado en lo que me ofrecían y he tenido desagradables experiencias que alejan a los chavales del teatro. No es fácil. Seguro que hay funciones interesantes pero hay que conocerlas y además su coste es imposible para mis alumnos. El teatro es hoy por hoy un lujo. No digo que sea caro. No lo sé, pero para el público popular es inaccesible. Por eso recuerdo el tiempo de la transición en que había infinidad de espectáculos teatrales interpretados por compañías comprometidas que creían en un enfoque revolucionario (¡ingenuos!) del teatro. Se creía que el teatro, igual que la poesía, eran armas cargadas de futuro.

      Lo único que es barato y asequible es leer teatro en clase. Lo otro tendrán que imaginarlo.

      El teatro solo es para clases de buen nivel adquisitivo. Y ha perdido su romanticismo.

      Un fuerte abrazo, colega.

      Eliminar
  3. ...acabo de ver "La viuda Valenciana" esta colgada en la red.Entrar en la "Acequia" son las lecturas que dirige Pedro.- Me he quedado con un grato sabor de boca...

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Inasequible para los alumnos y hasta para los profesores... Al menos para mí. Viviendo tan al día, después de pagar los onerosos costes de la enseñanza privada, es rara la ocasión de ir al teatro. Y a veces, se equivoca uno de obra, como nos pasó con la de Sampedro, en el Goya, y las posibilidades de volver se van diluyendo. Cuando se acierta, sin embargo, como El retablo de las maravillas, de Els Joglars, la dicha deviene casi euforia, porque, en efecto, como bien dices, Joselu, la magia del teatro constituye una epifanía para el espectador, amén de la catarsis si ve un drama. Hace poco vino Fraser a nuestro instituto con una obra sobre la Generación del 27. Produjo un impacto emocional en los alumnos como ningún otro espectáculo anterior lo había logrado. Sé que el hecho teatral es el de la cartelera normal, para todos los públicos, pero hay compañías escolares con un nivel muy digno; el mismo modo que las hay impresentables, claro. El teatro en clase lo hago yo, eso es evidente; pero trato de convencer a mis alumnos, more Calderón, de que todos lo hacemos, cotidianamente y de que, además, sabemos distinguir en el acto los buenos de los malos actores y actrices, y que lo esencial es captar cuál es la obra, de qué va y, sobre todo, cómo podemos meter la mejor morcilla del mundo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todos los años nos vienen ofertas de funciones teatrales de Transeduca y alguna otra organización con costes alrededor de siete euros por alumno. Sin embargo, me disuade no conocer los espectáculos que van a ofrecer. Es posible que algunas tengan un nivel digno y merezcan la pena, pero así a priori es difícil decidir sobre la conveniencia o no de un espectáculo. Tengo miedo por experiencias muy deficientes que he vivido apostando sin haber visto los programas. No puedo permitirme fallar en la elección, y tampoco quiero que vayan al teatro simplemente por ir al teatro sea lo que sea que vayan a ver. No le veo fácil solución teniendo en cuenta además que nuestro gimnasio tiene unas condiciones acústicas lamentables si vinieran al centro.

      Hubo un tiempo en que los institutos de bachillerato se construían con sala de actos incluida. Sé que el tuyo la tiene, pero eso no es lo habitual y desde luego es impensable en los institutos de los años sesenta a esta parte. El teatro es un lujo con el que se contaba en los años treinta a cincuenta, pero no en los proyectos que se hicieron después. No sé si estoy equivocado, pero si el instituto poseyera un salón de acto digno podríamos plantearnos experiencias más atractivas y teatrales.

      Eliminar
  5. Estoy absolutamente de acuerdo contigo: el teatro no es para ser leído, pierde toda la magia que sólo cobra en el escenario, en la complicidad que se produce entre actores y espectadores. Recuerdo mis clases de una materia que se llama "Shakespeare" en el profesorado de inglés: sólo se estudian obras del Bardo. Era tal el grado de deconstrucción textual para el análisis literario que cuando finalmente se nos proyectaba alguna versión escénica de la pieza, sentíamos que era una experiencia nueva, como si jamás hubiéramos leído el texto.
    Y es bien cierto también que ha quedado vedado para las masas, por su alto costo, por su típica nocturnidad, porque la oferta de buen teatro es reducida y está limitada a una zona céntrica de las grandes ciudades (al menos en Buenos Aires), que implica desplazarse y eso también cuesta y conlleva sus riesgos hoy por hoy. Ya no viene a nosotros de modo accesible y popular. Y se lamenta.
    De todas maneras, lo que tú haces como profesor es valioso, porque aproximas a tus alumnos a un género exquisito que tal vez alguna vez tengan inquietud de experimentar y sepan valorar gracias a esta experiencia de aula.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lo único que podemos hacer, Fer, por lo que hemos dicho anteriormente. En el caso de Barcelona y su área metropolitana el caso es el mismo que en Buenos Aires. El teatro ha quedado alejado de las nuevas generaciones, sobre todo si son de origen popular. Es una pérdida considerable, respecto a otro tiempo en que era más habitual la asistencia a espectáculos teatrales o su participación activa en ellos como actores improvisados. Nada de esto es posible hoy día, al menos donde estoy yo trabajando donde no contamos con un salón de actos ni nada parecido.

      La cultura, hoy por hoy, Fer, es para las élites económicas.

      Hacemos, no obstante, lo que podemos. Y si se trata de leer textos, los leeremos.

      Besos.

      Eliminar
  6. A mí me encanta leer teatro. Me imagino la escena y disfruto de verdad. El teatro, está claro, está para representarse. Y ahí, con unos actores que hagan bien su función es donde se alcanza el cenit de lo que supone el teatro. Pero, repito, también puede uno disfrutar del teatro leyendo tranquilamente una obra en su casa. Otra cosa es cuando esto se tiene que transmitir a un alumnado. Entonces esto no me vale. Aquí hay que representar, hay que vivificar la obra teatral. Y entonces los alumnos responden. A todos les encanta representar (aunque sea simplemente leer) un fragmento de obra teatral. Más complejo es interpretarla, pero si uno se toma la molestia, puede llegar a ser muy gratificante.
    ¡Adelante con tus actividades teatrales!

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto que les gusta mucho leer teatro, sobre todo si las intervenciones son dinámicas y ágiles. Es el caso de Lorca cuyos conflictos les llegan e interesan y les hacen pensar. Por ejemplo es todo un debate sobre quién tiene la culpa en la obra. Supongo que recuerdas que la novia se escapa con su amante el día de la boda. En primer lugar mucho condenaban a la mujer claramente. Tuvimos que darle vueltas a la situación para que vieran que no era tan clara esta cuestión y que respondía a esquemas extremadamente rígidos y culpabilizadores con la mujer. La próxima que vamos a leer es La casa de Bernarda Alba. Su lectura dista mucho de ser dramática pues están muy condicionados por sus dificultades de lectura y su vergüenza muy elevada.

      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Mis alumnos viven en una zona rural a una hora de la ciudad en carro. No tenemos pizarra electrónica, internet funciona a veces y no en toda la escuela. La vida de mis estudiantes es prácticamente una obra de teatro. El arte está muy lejos de sus preocupaciones cotidianas,aunque estoy seguro de que se emocionarían mucho asistiendo a una presentación teatral. En algunos teatros citadinos los estudiantes y maestros tienen derecho a descuentos; pero rara vez se llenan. Aunque las representaciones son bastante dignas, la gente prefiere destinar sus recursos a otras actividades más accesibles. Yo mismo no me puedo dar el lujo de ir a las funciones de los teatros más conocidos de la ciudad.

    Hace unos días les llevé a mis alumnos un títere, además de otros objetos, para que lo dibujaran y escribieran una historia. Lo primero que hicieron algunos fue tomar en sus manos el pequeño títere. Se los pedí de regreso por el temor a que rompieran su frágil cara. Al final de la clase, una de las alumnas me pidió que se lo diera por unos minutos. "En mi vida he tenido un títere en mis manos", me dijo. Tal vez muchos otros niños tampoco hayan tenido esa posibilidad, pero el hecho es que si no le facilitamos el momento de experimentar lo que pretendemos enseñarles, difícilmente aprenderán o se motivarán con lo aprendido. Muchos de ellos han expresado su interés en participar en la obra que presentaremos al final de curso. Lo haremos a nuestro modo; pero, definitivamente, no los podré llevar al verdadero teatro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Durante algún tiempo viajé por indonesia. De ello hace 25 años. Me maravilló que el teatro (de sombras, de marionetas, de personas…) fuera un espectáculo totalmente popular al que asistía la gente del pueblo por unos pocos céntimos. La representación duraba toda la noche y allí se fumaba, se bebía, se comía, se dormía siguiendo el hilvanar de la narración que hacía el dalang o maestro. En los templos de Balí hay representaciones y danzas en multitud de veces al año. Los actores o bailarines no recibirán probablemente ninguna remuneración. No viven de ello. Son aficionados que participan de una pasión desde su infancia y su único placer es representar participando de una cosmovisión compartida con la gente. No hay esa división entre profesionales que han de vivir de ello. Algo parecido en España son las cofradías de procesiones en muchos sitios de España o las fallas en Valencia. En cuanto al teatro, falta totalmente su arraigo popular que lleve a ser un espectáculo necesitado por el pueblo, por las gentes. Seguro que en tu país, en Mexico (creo ¿no?), hay multitud de representaciones populares en las fiestas de los muertos. Algo de esto es lo que viví en Indonesia. En occidente, el cambio, es muy caro de producir. Quizás porque no sale del alma del pueblo. Lo hemos perdido.

      El teatro sale del alma. Y eso no es fácil cuando se pierde el paladar y la necesidad.

      Yo tampoco podré llevarlos al teatro, no sé si verdadero, yo diría que profesional. Aunque pienso que en el nivel aficionado puede haber muchas sorpresas. Pero las desconozco.

      Eliminar
  8. Joselu sigue dandole vida a la literatura a traves del teatro.

    El teatro fue mi pasion. Usabamos "el teatro del oprimido" para buscar soluciones a nuestros problemas. Nuestros escenarios eran las calles, los buses, etc, en el cual paulatinamente integrabamos a los espectadores en la obra.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Silvia Porras, se puede hacer teatro en cualquier sitio. El teatro es una dimensión dramática y existencial. He hecho teatro en la calle y el público ha quedado cautivado. Ëramos aficionados pero es la ideación lo que lleva a que un espectáculo llegue a ser apasionante. No hace falta mucho, pero el director y los actores deben lograr que el público vibre, y eso no es fácil. El profesor debe conocer a fondo el mundo teatral de su ciudad y saber negociar. Y ahora que no hay ningún presupuesto para el teatro, es totalmente imposible.

      Para hacer lo que dices es necesario formar parte de un colectivo de actores. Y mis alumnos no lo son. Y tienen una vergüenza tremenda que se plasma incluso en sus lecturas dramatizadas.

      No, no es fácil.

      Eliminar
  9. No sé ni por dónde empezar, por lo que para mí supone el teatro. Lo más sencillo es suscribir eso que dices de que el teatro es una experiencia mágica. Para mí desde luego que lo es, creo que no lo cambiaría por nada. Es verdad que el teatro es caro, pero aún nos queda a los pobres algún resquicio -hablo de Madrid- de ver teatro a lo largo del año por poco dinero. Los teatros nacionales tienen abonos que permiten ver unas 6 obras al año por menos de 60 euros, y la posibilidad de asistir a otras gracias al abono con entradas al 50%. En la periferia ofrecen, bien es verdad que por poco tiempo, las obras que se ven en el centro (La laureada "Veraneantes" ha pasado por Arganda a 9 euros). Siempre nos queda el día del espectador (sí, ya sé, la vida moderna, las prisas, los desplazamientos...) y el Clásico (sí, ya sé que solo está en Madrid, y que no hacen demasidos bolos) ofrece a mitad de precio entradas los días de pre-estreno. Hay salas pequeñas que no son tan caras como las grandes, y siempre hay alguna compañía, incluso de aficionados, que sorprende.
    En cuanto a los alumnos, opino como tú que los teatros escolares a veces matan el gusto más que avivarlo, aunque en los últimos años estos espectáculos se han dignificado mucho, a pesar de las limitaciones que les imponen: han de adaptar lo que sea a cuatro actores y a 50 minutos. A mí me alimentaron el amor por el teatro profesores como tú que llevaban a sus alumnos al teatro en los 80, por la tarde. Yo lo he hecho en alguna ocasión -a mí me llevaban varias veces al año- Más que el precio (a partir de un determinado número la entrada puede salir por unos 9 euros)el inconvenientes es que la mayoría no está por la labor, pues el adolescente actual lleva muy mal que le saquen de su rutina, por aburrida que esta sea. Si encima les dices que no les llevas ni les traes, que han de desplazarse por su cuenta, ni te cuento. Aún así, es algo que volveré a hacer: por ese puñadito que se queda con la boca abierta solo con poner el pie dentro de la sala. Lo de no construir salones de actos en los centros es una perversión más del sistema. Así se evitan este tipo de cosas, o los recitales poéticos, o las conferencias...Un abrazo, y ánimo con esas lecturas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me temo que tendremos que animarnos con las lecturas pues no hay más opciones. El teatro es muy caro, vivimos en el extrarradio, no hay ningún tipo de afición (puesto que lo desconocen), no hay bonos, el teatro todo es en catalán (y yo soy profe de castellano), no pueden salir por la noche (el teatro empieza a las nueve generalmente)… Quedan funciones escolares ofrecidas por algunas compañías por siete u ocho euros. No conozco el espectáculo y he de llevarlos a ciegas. No es el problema de que sean aficionados. Yo he representado teatro siendo un aficionado delante de cuatrocientos chavales dispuestos a arrollarme y se han quedado fascinados. No, no es ese el problema. Es un problema de falta de infraestructuras de representación en los centros, de presupuesto, de afición y de profesores que amen el teatro. Yo actualmente por mi vida familiar no puedo dedicarme a ir al teatro como hice en otros tiempos (saliendo dos veces por semana lo que me permitía conocer la oferta teatral de Barcelona en todos sus ámbitos). Es plantearse un imposible. Pero pienso que dentro del teatro aficionado puede haber grandes sorpresas. La magia del teatro no necesariamente viene dada por el presupuesto. Dos actores en escena, solo con una manzana pueden tejer una escena apasionante. Sé de qué hablo. La afición al teatro solo puede venir dada por la asistencia a todo tipo de espectáculos teatrales (para adultos, aclaro: detesto las funciones escolares con programas para adolescentes).

      Pero esto es imposible, Carlota.

      Un abrazo. Seguimos leyendo eso sí.

      Eliminar
  10. El teatro es escritura y espectáculo. El teatro nace de la mente de un autor y es escritura, como una pieza musical nace en una partitura y luego se transmite a través de una audición.
    Por lo que dices quieres que tus alumnos gocen del espectáculo teatral con toda esa magia y fulgor que sentías tú. Es complicado transmitir las propias emociones. Aunque las cosas fueran más fáciles y tus chicos pudieran asistir a un espectáculo teatral quizás no se sintieran tan implicados como te sentási tu mismo. Incluso en el mismo contexto todo depende de muy diversas circunstancias, como el estado de ánimo de cada cual en el momento preciso o incluso de algo tan aleatorio como la colocación en el patio de butacas. Yo mismo he pasado por momentos diferentes y sinceramente me conmueve más una obra de El Joglars, de Els Comediants, de Dagoll Dagom o de aquel viejo T.E.I. que cualquier clásico antiguo o contemporáneo aunque se llame Lorca.
    Es complicado transmitir emociones, cada uno las encuentra en lugares diferentes. Lo mejor es dar razón de su existencia, contar la propia experiencia, y que cada uno las busque donde mejor la apetezca: Viendo teatro, yendo a un concierto o asistiendo a un partido del Barça.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El problema, Doctor Krapp, es que estos chavales no pueden ver teatro, sea del que sea. Me da igual si es Violines y trompetas en el Paralelo o los que has citado que ya no sé si actúan. He visto teatro de todo tipo y no necesariamente basado en un texto como el de Lorca. La experiencia del teatro en una sala es lo que yo no puedo facilitarles. Otra cosa sería qué obra sería la más apropiada para iniciarse. He tenido promociones de alumnos que han ido múltiples veces al teatro (eran otros tiempos y eran de clase media y no inmigrantes) y adquirieron verdadero interés por los espectáculos teatrales. Pero como todo, no se puede apreciar algo si no se ve. No sé si he logrado explicarme bien. No lamento que no les guste la versión de Bodas de sangre de José Luis Gómez. El texto les ha encantado. Es el problema de la puesta en escena y ello no está a nuestro alcance por motivos económicos. El teatro, como digo, es muy caro y no está dentro de sus perspectivas. Y pienso, doctor Krapp, que la emoción de un espectáculo dramático es distinta a la de un partido de fútbol o un concierto. Lo lamentable es que esto no sea posible, que mis alumnos no puedan ir al teatro en condiciones. Pero no puedo hacer nada. El tipo de obra que vieran sería otra cuestión, y no he sostenido que fuera de Lorca.

      Eliminar
  11. Curiosamente, el teato no es algo complejo, sino muy sencillo. Lo que nos falta es costumbre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, costumbre, hábito, y una vez perdidos estos es casi irremediable su incorporación. El teatro debería formar parte de la memoria sentimental y de la formación de las sociedades desde niños. No es así.

      Eliminar
  12. Joselu, noto resignación en cada una de tus palabras.
    Por lo demás, no puedo estar más de acuerdo contigo. El teatro es un lujo fuera del alcance de muchos bolsillos. No obstante, me ha gustado mucho la alternativa que has pensado; no es igual, es cierto, pero al menos intentas acercarle el teatro un poquito más a tus a tus alumnos. Es, sin ninguna duda, una labor que cualquier actor no sabría transmitir.
    Un saludo, Joselu!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lucía, he vuelto a leer mi texto y no percibo resignación en ninguna de mis palabras. Sí, reconocimiento de la realidad en que me muevo. Es así y no puedo cambiarla. No depende de mí. Lo que hago es lo único que se puede hacer. ¿Tú fuiste a ver teatro con tu instituto? ¿Qué has visto hasta ahora? ¿Forma parte de tu educación sentimental el teatro?

      Un saludo.

      Eliminar
  13. Es prohibitivo para los alumnos, para algunos profesores y para millones de parados. Es una pena. Hay alternativas, sin embarg. Sé que las representaciones escolares son un sustituto bastardo, pero a veces tienen una alidad comparable a la del teatro profesional más exigente. Hace unas semanas vino a nuestro teatro Ricardo Frazer con una exigente obra sobre la Generación del 27. Para nuestros alumnos, que nunca han ido al teatro comercial, fue una experiencia inolvidable y emotiva. Para los profesores que lo vimos también. Entiendo que la magia del teatro requiere la sala pública, como el cine la sala de proyección adecuada, y que la presencia física de actores y actrices es insustituíble, pero lo cierto es que cada vez más se está convirtiendo en un arte de minorías exquisitas, casi como la ópera. Y si uno tiene la mala suuerte de equivocarse, como en el caso de La sonrisa etrusca, en el Goya, una patochada de montaje y de interpretación, la cosa adquiere ya ribetes de arte periclitado. Suerte que si uno acierta con Els Joglars y ve El retablo de las maravillas, sale de la sala diciendo que quiere volver cada semana. Pero los altos costes de las obras acabarán con el teatro; como le pasa a las corridas de toros. Y cuando los gobiernos no puedan suubvencionar más la cultura, ¿qué será del teatro, entonces? Pues quizás se abra un futuro esperanzador y se convierta en un arte popular subversivo, a partir de un "teatro pobre" como lo quería Grotowski. ¡Brindo por ello!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo cierto es que el teatro no tiene por qué ser caro. La esencia del teatro es que haya actores y espectadores predispuestos al encuentro. Es necesario un lugar apropiado con una aceptable sonoridad y un par de focos y un equipo de música. Con esto se pueden alcanzar las más altas cimas del teatro y no es necesario que los actores sean profesionales. He visto improvisaciones en escuelas de teatro que tenían un poder evocador y un dramatismo que no consiguen grandes centros de Teatro Nacional. Falta el hábito de representar, se ha perdido la idea de la mímesis sustituyéndola por el hábito de sentarse frente al televisor o el ordenador y ser más o menos pasivo. Me da igual si son "pastorets" o pequeñas comedias o representación de clásicos o improvisaciones. En mis alumnos no veo predisposición para la representación y desde luego falta el lugar adecuado. Hay demasiado sentido del ridículo. Es una suerte tener un teatro como tenéis vosotros. Hace falta tiempo, entusiasmo y deseo de cambiar el mundo o de hacerlo más hermoso.

      Cuando estudiaba teatro vi una vez una representación en el teatro de la Riereta de un actor frente a un único espectador que había caído aquel domingo por allí. Nadie dice que en ese acto de comunicación no se contenga toda la esencia del teatro.

      Se puede hacer teatro pobre, pero primero ha de ser una necesidad existencial y social y por lo que veo esto no es así. Pervive el dramatismo en multitud de procesiones que son espectáculos teatrales colectivos, en las fiestas populares como los moros y cristianos, en los Misterios de Elche, en las representaciones de la Pasión, pastorets… pero el teatro incorporado en las escuelas no funciona ni como espectadores ni como participantes. Al menos en lo que yo veo.

      No sé si has visto mi respuesta a tu anterior intervención. Me sorprende porque dices cosas que también decías allí, como si no hubieras visto lo que te contestaba.

      Un abrazo.

      Eliminar
  14. No sólo es inasequible para tus alumnos, lo es para la mayor parte de nosotros. Es triste, pero es así. Donde vivo hacen teatro a precios "normales", pero casi siempre es teatro infantil. Lástima.
    Tus alumnos tienen suerte de tener quien les muestre ese increible mundo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Nuria, tenemos unos cuantos ejemplares de algunas obras de teatro y ello permite que no se lo tengan que comprar ellos y podemos leerlo en clase.

      Los precios normales son inaccesibles para mis alumnos y tal vez los que pudieran piensen que merece mucho más la pena comprarse unas bambas Nike o tener saldo para el móvil. Esta es la realidad, Nuria.

      Un abrazo.

      Eliminar
  15. ¿Con que no les gustó?
    Su interpretación y lo que vieron o qué es y cómo es. Me gusta el teatro, todo el teatro, me aficioné hace muchos muchos años viendo representaciones del PTV (Pequeño Teatro de Valencia) o de Grupos independientes de Zaragoza en salones de actos de Parroquias y similares… y me gusta, me encanta ver versiones distintas de la misma obra… Hace 4 0 5 años el Max se lo dieron a un montaje de la Vida es Sueño y era fantástico ver el montaje respecto a los montajes clásicos, o ver los montajes cinematográficos de Macbeth, el mejor el de Welles.
    Por cierto buena obra para los muchachos, con una temática por desgracia aún muy actual y pura pasión… intenta llevarlos a ver algún grupo independiente en escenas alternativas…

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Donde vivimos no hay muchas posibilidades de escenas alternativas, y, por pequeño que sea el coste, es inabordable para mis alumnos que no pueden pagar muchos ocho euros más el transporte que son 2 euros más. Creo que tienes una imagen del teatro que existió en los tiempos de la transición. Ello unido a que en Cataluña apenas hay teatro en castellano. No es fácil.

      Eliminar
  16. Me da que con la ópera debe suceder algo similar. Pero sólo me lo imagino, porque no puedo saberlo. Y lo más seguro es que me quede con las ganas.

    Un besete, Joselu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ir al teatro una familia es carísimo. Pongamos que cada uno cuesta por lo bajo de 15 a 18 €. Entiendo que los costes son los que son, que hay que mantener la sala, ganar algo los actores y el director, pagar los permisos, los derechos de autor si hay…

      Además el teatro ya no es una necesidad de la mayoría de las personas.

      De la ópera ya ni hablo. Me temo que solo es para clases elegidas. La cultura no es barata, no. Cada vez menos.

      La subida de tasas universitarias va en esa dirección. También parece que el ministerio ha expresado la idea de que conviene menos bachillerato y más formación profesional.

      No interesa que la gente llegue a la universidad. La idea de nuestros padres de que ello era un signo de progreso, ha quedado obsoleta.

      Un beso.

      Eliminar
  17. El teatro ha sido siempre mi pasión. En los años 40 y 50, mis padres tenían un palco en el Teatro Principal de Alicante, lo alquilaban todos los años con un matrimonio amigo y eso me sirvió para ver muchas obras y de muchos autores así como zarzuela y ópera.
    Hace unos años llevé a mi hija en Madrid a ver una ópera, La Traviata, y la ví llorar en algunas escenas. Yo , me emociono siempre.
    Gran pena que desde pequeños o adolescentes, no puedan disfrutar de teatro los estudiantes ya sea por el precio de las entradas o por la poca oferta en ocasiones. Creo que un pais donde hay amor al teatro es un pais mucho mas rico. Un besito.

    ResponderEliminar
  18. ¿Entenderían tus alumnos una obra de Jardiel Poncela? Por ejemplo: "Eloisa está debajo de un almendro"?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La leen en segundo de bachillerato. Es una de las obras que entraban para la selectividad. El problema es que no la tenemos en el instituto en número suficiente para que la puedan leer. Tenemos unos quince ejemplares de algunas obras y los llevamos a clase. La idea de que sean ellos los que se compren los libros es cada vez más extraña e imposible, Lola.

      Un beso.

      Eliminar
  19. Ponles "El Viaje a Ninguna Parte". Así comprenderán el Teatro y lo verán, incluso antes de entrar, con otros ojos. Sin ánimo de dar lecciones, sino todo lo contrario: las recibo de ti (de usted).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El viaje a ninguna parte es una película maravillosa, entrañable, compleja, densa, elocuente… pero mis alumnos no la soportarían ni la entenderían. Cualquier trabajo complejo y que no sea actual es muy difícil para ellos, y esta película es antigua. Es la realidad que hay en las aulas. Y sí prefiero que me trates de tú. Un cordial saludo.

      Eliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...