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miércoles, 1 de febrero de 2012

Adiós, Fátima



Hoy he recibido un mensaje a través de facebook de una alumna, vamos a llamarla Fátima,  que me decía textualmente:

"Hola, profe yo me voy a Belgica por eso no pude venir a clase, nos vamos a mudar y todo lo que esta en casa ya se lo han llevado a Belgica, y yo ahora estoy en casa de mis abuelos en Vic y no puedo venir cada mañana a las 8:00, el viernes voy a venir y el domingo 5 me voy a Belgica adios".

Fátima es árabe y me tiene agregado como amigo en facebook. No sé nada, casi nada de ella. Es extremadamente discreta y nunca dirá una palabra de más. Es trabajadora, estudiosa, y merecía estar en un nivel más alto de tercero, pese a que la tutora nunca la apoyó ni me atendió en mis demandas. Ahora da igual. Fátima se marcha a Bélgica. Nadie sabía nada. Ni su tutora, ni yo, ni sus compañeros. Su silla y su mesa están vacías. Pese a su discreción, se ha despedido de mí a su manera. Yo le intentaba motivar con mensajes de confianza en sus posibilidades. Destacaba entre sus compañeros en un curso en que la inmensa mayoría son inmigrantes (todos menos uno).

No tiene nada de especial, me diréis, simplemente una alumna se ha trasladado de país a mitad de curso. Es cierto. Sin decir nada, sin transparentar nada, ha asumido que ese era su destino sin rebelarse frente a ello, sin decir una palabra de más, y trabajando con seriedad hasta el último día en que le han dejado venir a clase. No sé lo que sabía ella, de hecho no sé nada de nada. Sólo transmito mi perplejidad, mi desconcierto, mi tristeza, por la ya definitiva ausencia de una muchacha a la que le había cogido afecto. Supongo que esto es uno de los efectos de la crisis. No es el primer caso de muchachas que a mitad de curso se trasladan a un país nuevo   y del que desconocen todo, empezando por la lengua o el sistema educativo...

No sé qué me asombra más: si la discreción absoluta de esta muchacha que no reveló a nadie sus circunstancias o la sumisión total de ella a los designios de sus padres que la llevan a una realidad totalmente diferente.

He intentado llegar a su mundo a través de su perfil de facebook pero no se puede extraer nada salvo su gusto por una cantante rapera musulmana ataviada con velo, cuyo nombre no he logrado saber en el vídeo que publica en su perfil.

Sé que no volveré a verla nunca más. Fátima se desvanece, y me deja un resabio extraño de melancolía puesto que ignoraba cuánto la apreciaba, cuánto se aprecia a personas que pese a su aparente grisura nos dejan un pedazo de su corazón, de su tristeza.

Buen viaje, Fátima. No te rindas nunca ante las circunstancias, no dejes que otros decidan tu vida. Vales mucho. Adiós.

31 comentarios :

  1. Valor, Fátima! Y no dudes Joselu que esta nueva experiencia de desarraigo, siendo tan dura, tendrá también la cara positiva de ayudar a Fátima a darse cuenta de que lo que parece natural en los roles culturales que internalizamos no lo es... Y seguramente los Joselu que se ha encontrado y encontrará en Bélgica le ayudarán a hacerse una mujer cabal que elija lo que quiere, aunque sea ser una mujer musulmana sumisa. En eso tiene una gran ventaja frente a sus pares que no han emigrado.
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    En tu blog siempre me salen frases largas :D
    ...lo siento.

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    1. Es una riqueza poder asistir a los conflictos internos de estas muchachas educadas en la sumisión, y encuentro muchas veces una extraordinaria delicadeza en su modo de entender el mundo y la realidad.

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  2. El amor nos salva de las miserias del sistema educativo.
    Muchos compañeros de los diferentes centros en los que he trabajado, me acaban preguntando. "¿Cómo es que te quieren tanto los niños con lo exigente que tú eres?
    Y es bien sencillo, yo tambien les quiero.

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    1. Creo que lo has expresado bien. Entre la distancia despersonalizadora y la cercanía afectuosa, los dos escogemos el mismo punto de vista, no por elección intelectual, sino por razón vital.

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  3. Con harta frecuencia apreciamos el valor de las cosas y de las personas cuando ya no las tenemos. Pero nunca es tarde para expresarles nuestro afecto. Seguro que tú se lo pondrás de manifiesto a través de uno u otro medio. Ella también sabrá, a su manera, valorarlo... Fijo.

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  4. Suerte a todas las Fátimas del mundo. Y nuestro apoyo y vigilancia.

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  5. Desgraciadamente, hay muchos casos como el de Fátima...

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    1. Cada vez más son los muchachos que han de marchar y dejar todo lo que tenían en búsqueda de otras circunstancias más favorables. Lo curioso es ser consciente del afecto que se les había llegado a tener. ¡Qué lejos de la consideración racista del que solo ve moros!

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  6. El otro día hablaba con un alumno rumano que ha acabado la carrera. Se presenta a las entrevistas y le piden titulación superior para puestos de comercial. Le dije que tendría que buscar fuera de España y me dijo: "¿emigrar otra vez...?". Si el desarraigo es siempre un trauma, tener que pasar dos veces por esa experiencia cuando apenas eres un adolescente tiene que ser terrible. Pobre Fátima.

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    1. Sus compañeras no parecen sorprenderse mucho ni estar demasiado afligidas. Creo que ellas ven normal ese estar con un pie en un sitio y otro en otro, siempre dispuestos a empaquetar todo y volver a marchar. Estos muchachos de la inmigración no pueden arragarse. Ellos saben que no son de aquí y que pertenecen a otra cultura distinta con sus propias reglas. Pienso como tú que es terrible este desarraigo que estos muchachos llevan encima. Quizás el Corán y el mundo islámico es su terreno de arraigo junto a muchas circunstancias cambiantes que se van sucediendo. Creo que no somos conscientes de esta pequeña tragedia de estos muchachos itinerantes a los que se juzga con harto ligereza. Yo estoy muy afectado.

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  7. ¿Sabes una cosa JOSELU?

    Siempre he pensado que todo sucede por alguna razón, aun cuando en ocasiones jamás sepamos cual es... ¡¡ Fíjate lo que ha sucedido!!

    1.- Fátima te comunica su partida, te deja perplejo y eso hace que necesites comunicarte con nosotros, cuando hacía un tiempo que no lo hacías.

    2.- En tu desesperanzado post anterior escribiste :
    “ ...el profesor puede no recibir ninguna señal externa por la que sepa que sus expectativas obtendrán un fruto...”


    Bien, ya tienes tu señal.

    Fátima no ha dicho nada a nadie que se iba, te ha elegido a ti para hacerlo. Ni a su tutora, ni a sus compañeros, ni a nadie más... a ti.

    ¿¿ No te parece este un gran fruto JOSELU ??

    Dices que estás triste por su partida.

    Sé que mi análisis es tremendamente infantil ( perdón, lo soy:-) pero...

    Yo creo que deberías estar feliz, su partida ha hecho que te des cuenta que querías a una alumna, lo que vale esa alumna y sobre todo, que esa alumna te quería a ti, que has ganado su aprecio y confinaza para contarte lo que no ha dicho a nadie más. Todo ello debería devolverte esa esperanza que creías perdida en obtener frutos de tu trabajo y además... has vuelto a necesitar escribir.

    Eres un gran profe, te apena perder a una alumna y te preocupas por su futuro, por eso necesitas contarlo y nosotros te leemos y escribimos porque con ellos demuestras que además eres una gran persona.

    Ya puedes empezar a sonreír, porque creo que tienes motivos para ello.


    Le irá bien a Fátima, estoy segura. Yo desde luego, le deseo lo mejor y...
    ¡¡Espérate!! lo mejor aun está por venir...¿ y si un día tienen que operarte y resulta que ella es tu cirujana? ;-)





    Muchos besos, me alegro que tú no hayas partido a ninguna parte;-)



    PD
    ¡¡Hasta luego FÁTIMA!! mucha suerte.

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    1. Hoy he sabido que la tutora lo sabía desde la semana pasada,igual que algunas compañeras. No obstante, valoro su mensaje personal igualmente. No importa ser el único si en el fondo también se te tiene en cuenta. Fátima es tan discreta que parece que su ausencia no se tiene que notar,pero yo la noto. Supongo que es el eterno ciclo de cambio permanente en el que no hay nada estable, por màs que los seres humanos busquemos estabilidad. Todo fluye, nada permanece. Y sí, es cierto esta circunstancia me hizo volver a escribir cuando me había distanciado un tanto del blog. Supongo que todo ocurre por alguna razón, como bien dices.

      Besos.

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  8. Buf, debe ser duro no, durísimo enfrentarse a esto otra vez. Máxime pensando en su edad. Esa en la que tus amiguetes son el centro del Universo conocido. Y me pregunto hasta qué punto es esto positivo. No sé, cerrarse tanto en banda con respecto al mundo y hacia tu familia porque no queda otra opción. Me parece un peligro. El peligro de no poder contemplar de modo objetivo lo demás por penarlo cambiante, inestable y al fin, no válido. Mmm... no sé, no sé, depende de cómo sea ella y cómo lo tome. Depende de qué aprenda o deje de aprender del asunto. Puede ser muy positivo para ella, pienso, pero igualmente puede ser muy pernicioso. Suerte le deseo. Toda la que haga falta, y un poco más también.

    Besos, Joselu.

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    1. Sus compañeras marroquíes valoran la situación no dramáticamente. Están habituadas a los cambios y migraciones que a nosotros nos cuestan tanto imaginar. Dicen que cuando cambias de país, es un salto, pero poco a poco vas haciendo amigos y aprendiendo la lengua, y todo vuelve a sus cauces. Pienso que para estas muchachas, los países por que pasan son circunstanciales, y que lo verdaderamente profundo son sus raíces que llevan con la familia y sus viajes de vuelta a Marruecos. No terminan de arraigar en una buena parte de los casos en los países de acogida en los que parecen estar solo de prestado. Es una buena situación de desarraigo existencial.

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  9. Sí, lo sé por experiencia. Estos casos de una repentina marcha dejan su huella. Y esto quiere decir que los profesores (en general) sienten que están trabajando con personas, personas a las que se les puede llegar a tener un cierto afecto. Y en este caso advierto que la circunstancia ha sido un poco, digamos, traumática, porque no se te ha comunicado. Te has enterado de una manera casual o no oficial. Y yo sé que a ti te hubiera gustado poder despedirte de otra manera. Que sientas esta marcha dice mucho en tu favor, Joselu.

    Un abrazo.

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    1. Siento cercanas a mí a estas muchachas que pertenecen a una cultura muy diferente, y soy consciente de sus conflictos y sus penalidades como inmigrantes. No es el primer caso de una alumna que a mitad de curso ha de abandonar sus estudios probablemente camino de la nada porque no les será en absoluto fácil enlazar con un sistema educativo distinto y en una lengua totalmente desconocida. La conclusión es que ellas son simples piezas de un mecanismo que está por encima de ellas y sus deseos. Y lo prodigioso es que en su fuero interno se rebelan pero su cultura les lleva a la sumisión. ¡Qué difícil es la vida del inmigrante pobre! Un abrazo.

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  10. No me arrepiento de haber emigrado hace algunos años. He crecido con cada una de las experiencias, buenas o desagradables, que me ha tocado vivir fuera de mi tierra. Estoy convencido de que el emigrante más feliz del mundo no puede olvidar los rincones donde jugaba en su infancia, el olor característico de la cocina de su casa o, aunque sea, el ruido de los carros en la calle. El sonido de cada país es diferente, el olor, los colores, el espíritu de la gente.
    El ser humano está preparado para los cambios y tiene la opción de disfrutarlos por muy drásticos que sean; pero, en mi caso, si volviera a nacer, preferiría despertar con el olor a tierra mojada por la lluvia del lugar donde quedaron mis raíces.
    Lo que más me motiva de estas reflexiones es que quienes aportan sus ideas tratan de ponerse en el lugar de los otros.

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    1. Gracias, Alberto, por tu aportación hecha por alguien que ha tenido que emigrar, y que encuentra en ello también motivos de bienestar y satisfacción por todas las nuevas experiencias que supone. El ser humano está preparado para los cambios, dices, es bien cierto, pero nunca se podrá desprender de esos olores de la niñez, de esos sonidos, de ese mundo en que vivió tal vez los primeros años de su vida. Yo solo he migrado una vez en mi vida, pero fue una migración mínima y ciertamente amable, no fue un salto como el que habéis dado vosotros o los que tendrá que afrontar Fátima con lenguas totalmente distintas. Sí, para acabar, intento que nos pongamos en el lugar de los otros, sin tópicos, pero con alguna generosidad de sabernos también relativos.

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  11. El mundo está lleno de historias como la de Fátima, Joselu, por suerte o por desgracia. La suerte es la movilidad, la posibilidad de cambiar de ciudad o de país; la desgracia, hacerlo por necesidad, porque en tu tierra natal la supervivencia es casi imposible. Hoy lo normal es lo segundo. Yo misma me siento una desarraigada. La vida me ha alejado de mi Burgos querido pero la verdad es que he llegado a convencerme de que lo importante va con nosotros allá donde vayamos. Llevamos en nuestro interior el pasado, el nuestro y el de quienes nos precedieron, y fabricamos nuestro futuro. En cualquier sitio puede haber problemas y apoyos, cualquier casa puede ser tu hogar. Lo peor es dejar atrás trocitos de corazón, alejarse de amigos y familiares. Admiro a quienes son capaces de cambiar de trabajo o de residencia sin mayor problema, yo soporto los cambios a duras penas. Ya ves: veinticinco años en el mismo colegio y aquí sigo, sin el menor deseo de irme, y menos ahora que vivo más cerca. En cambio, la adaptación a mi nueva casa ha sido más rápida de lo que pensaba, me siento bien aquí, cómoda y calentita. Menos mal, porque me temía una temporada muy traumática.
    Ojalá a tu alumna le vaya bien en Bélgica. Si sigue en la línea que nos cuentas conseguirá labrarse un futuro digno y honesto. Si sabes algo más de ella seguro que nos lo contarás.
    Un fuerte abrazo, colega. Abrígate, ya veo por la tele que también por allá tenéis un frío que pela.

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    1. Temo que Fátima, que está próxima al fin de la escolaridad obligatoria, termine dejando los estudios por razones familiares y culturales, además de la imposible tarea de insertarse en un sistema educativo distinto y en unas lenguas (valón y flamenco) totalmente desconocidas para ella. Pienso que su destino no pasa por los estudios y que esto en definitiva importa bien poco a sus familiares que pueden tener otros proyectos para ella.

      Y sí, hace frío, lo necesitaba. Me gustaría que durara. Me encanta el frío.

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  12. Bélgica debe de ser un destino con esperanza. Varias alumnas de nuestro centro han emigrado allí, después de venir de otros países (Uruguay y Argentina). Una el año pasado y otra no hará ni dos semanas. Desconozco la situación del país de destino, pero sí el de origen, el nuestro. Aquí en Cataluña, en la zona en la que vivo, muchas familias están viviendo del subsidio, sin esperanza ninguna. Muchas han viajado desde Latinoamérica buscando cobijo en la madre España y, al llegar, no han encontrado más que problemas de subsistencia. El retorno es una salida, pero parece que optan por probar suerte en otro país.
    Los adolescentes que han abandonado su país una vez sienten una desconfianza mayor hacia el que los recibe. Se muestran reticentes a echar raíces. Esa grisura de Fátima puede no ser más que la expresión del que sabe que hoy está aquí y mañana en otro lugar.
    Sea como sea, le deseo mucha suerte.

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    1. Es duro eso de no poder echar raíces en ninguna parte, el pensar que siempre se está de paso, que tus compañeros son circunstanciales… Esta muchacha había cursado la primaria en España y hablaba un más que aceptable catalán y castellano, pero se la veía retraída, tímida, gris… Y sí probablemente fuera porque sabía que nunca pertenecería a este mundo… Esta vida del inmigrante, siempre de paso, quizás pueda ser una riqueza según se asimile (cada uno es como es) pero los seres humanos necesitamos y añoramos estabilidad, raíces, amigos de adolescencia. Muy duro. Espero que Bélgica sea un destino amable, aunque dudo que ahora haya muchos destinos que lo sean.

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  13. Estupendo, José Luís.
    El mundo está hecho de muchos pequeños hilos, y me gusta tu forma de mirarlo.

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  14. Joselu, este tema es impredecible y muy complejo. Demoré mucho en abrir un blog sobre migración, porque mi intención es tratar la parte humana de este fenómeno que crece cada vez más. El riesgo está en poder llegar a personas de disímiles procedencia e idiosincracia. Es un gran reto encontrar las historias que sensibilicen a quienes nos leen, y tú lo logras con la sencillez y espontaneidad de tus ideas.

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  15. Fátima tiene sus puntos de referencia en su familia y no en los sitios en que pueda vivir. Un abrazo Lola

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  16. Yo celebro que la partida de una alumna nos haya traído de vuelta al profesor que comparte sus vivencias en este blog a modo de viaje abierto.

    A ti te dejó perplejo el modo en el que logró aceptar lo que le vino, y a mi me tenía un tanto extrañada tu ausencia por tantos días en tu espacio y en el de varios de quienes tenemos una silla y un pupitre ocupados por ti en nuestro corazón, porque es tan claro que a pesar de tus idas y venidas, eres una buena persona y nos haces bien.

    Me siento un tanto identificada con esa chica: yo también sentí la necesidad de comunicarme contigo para decirte que me iba a ausentar unos días. Pero estabas ido como ella ahora.


    Hay momentos en los que el nudo en la garganta hace que confiar se haga más arduo. Pero creo que no hay otro camino posible para las Fátimas del mundo.

    Un beso.

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    1. Creo que voy a espaciar mis publicaciones durante un tiempo. Solo publicaré cuando entienda que tengo algo que decir, algo que comunicar. La marcha de Fátima me ha conmocionado. Nunca sospecha uno que alguien pueda ser tan importante en el equilibrio de la clase, a pesar de ser un ejemplo de discreción. No obstante, la vida sigue, el curso sigue, y habremos de acostumbrarnos todos (alguna compañera especialmente) a seguir sin ella. Gracias por tus palabras que llegan en una temporada de cierto receso creativo. Un beso.

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  17. Precioso regalo te hizo Fátima, al enviarte el mensaje. Te devolvió con esa fugaz despedida todo lo que, sin duda, tú le habías dado previamente. Eso sólo lo consiguen los buenos profesores.

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    1. Lo cierto es que en este caso, sí había hecho un seguimiento muy especial de su situación. Me hizo mucha ilusión su mensaje, aunque parco y sencillo. Circunstancias como estas son las que justifican esta profesión en su dimensión más humana.

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  18. Supongo que el hecho de perder alumnos a mitad de curso por circunstancias nada agradables es algo a lo que debemos ir acostumbrándonos porque de eso vamos a ver mucho. De mi tutoría se marchó una alumna ecuatoriana el 20 de enero. Vivían bien en España hasta que el padre se quedó sin trabajo y la madre trabajaba a todas horas para sacar a la familia adelante, hasta que ni eso fue suficiente. Era una alumna problemática, con frecuencia le ponían partes y había aprendido a sortear situaciones a fuerza de mentiras, los dos hijos borraban los sms de las faltas de asistencia cada día, no entregaba notas en la agenda, falsificaba. La cuestión era su forma de enfrentarse a una escuela que no la entendía y que indirectamente le había transmitido el mensaje de que no llegaría a nada. Hablé muchas veces con ella y conseguí que no hiciera novillos y que empezara a hacer alguna que otra cosa, cambiaron cosas. Ahora ya no está. Solo espero que sea para bien.

    En general es duro, es muy duro cuando te toca profundizar en el ambiente familiar de algunos alumnos, porque encuentras situaciones que te sobrepasan. Y ahora, con el tema de la crisis, cuando cito a padres, los problemas de los hijos se mezclan con la situación familiar, familias donde el único que trabajaba está en un ERE, madres a las que se les saltan las lágrimas porque están desbordadas... pero el camino es hacia adelante.

    Te digo una cosa, cada vez me siento menos profesora de inglés y más cualquier otra cosa; repito: cada día más cualquier otra cosa.

    Y respecto a que no te hayan informado por la vía que merecerías, también creo que cada vez trabajamos más rápido, me parece mal pero así funcionan las cosas, si hay un alumno nuevo te lo encuentras directamente en la clase, en fin... somos todoterrenos que debemos estar mentalizados para cualquier cosa.

    Un beso, Joselu

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    1. Me inquieta esta sensación de desarraigo que padecen los inmigrantes, que se saben rechazados. Ellos saben que son los "moros" o los "sudacas", lo escriben en sus redacciones. La escuela es el marco privilegiado en que son tratados con equidad y son objeto de afecto o preocupación. Sí, es cierto que cada vez somos más otra cosa, que profesores de una asignatura, más con esta crisis que no va a hacer sino hacernos más conscientes de la tragedia que encubren muchas vidas de nuestros alumnos. No soy tutor, pero todos somos conocedores de la precariedad en que viven nuestros alumnos, la inmensa mayoría los estudiantes que ven en la escuela un cierto refugio, a la vez que alambrada. Un beso.

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