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lunes, 21 de febrero de 2011

Enseñar a pensar


                                                  Michel Gove, ministro británico de Educación.

PRIMERA NOTICIA

El pasado 24 de enero aparecía una noticia en El País cuyo titular expresaba lo siguiente: Reino Unido prepara una profunda reforma de los contenidos escolares. En la noticia se recogían alguna ideas directrices de la reforma en el sentido de reducir las materias a las fundamentales: Lengua, Matemáticas y Ciencias, además de Educación Física. El resto (Arte y Diseño, Ciudadanía, Diseño y Tecnología, Geografía, Historia, Información y Tecnologías de la Comunicación, Música, Educación Personal, Social y Sanitaria) serán sometidas a una evaluación para ver cuáles serán obligatorias y a qué edades.  Por otra parte se pretende reintroducir las lenguas modernas extranjeras (que tienen el carácter de optativas). La historia tendrá como eje un contexto más amplio. Hasta ahora sólo se mencionaba al Reino Unido siguiendo las tendencias de adecuarse a lo cercano al alumno.

Un aspecto fundamental de esta reforma –que ha sido duramente criticada por sectores hostiles de la pedagogía- es volver a los conocimientos y a los hechos más que al esquema que se ha extendido en los últimos treinta años de enseñar a pensar. Algunos docentes han entendido que lo que se pretende con esta reforma es volver a la educación de los años cincuenta. El gobierno ha argumentado que de lo que se trata es de “que los alumnos tengan un núcleo esencial de conocimiento para no quedar culturalmente empobrecidos”.  El Reino Unido ha descendido lugares en la clasificación del informe PISA y se expone que Hong Kong y Shangái llevan dos años de ventaja a los estudiantes ingleses en matemáticas.

SEGUNDA NOTICIA

El Periódico de Catalunya en fecha 19 de febrero recogía algunos planteamientos de la nueva consellera de Educación Irene Rigau.  Al parecer está disconforme con  la que calificó de “pedagogía blanda” que busca adaptarse al alumno rebajando los niveles hasta lo inconcebible, relativizando la ortografía y poniendo en cuestión  los exámenes. Esta pedagogía suave es la que llevaría a que un veinte por ciento de los alumnos promocionara por decisión de la Junta de Evaluación aunque tengan de una a siete asignaturas suspendidas. En este sentido es revelador que los centros tienen en este momento como taxativos el número de alumnos que puede repetir en cada curso, lo que supone que el resto apruebe o pase por decisión pedagógica. Irene Rigau parece defender un modelo de escuela mucho más exigente, pero lo que no está claro si esto es posible con un treinta por ciento de fracaso escolar que tenemos en este momento. ¿Qué pasaría si en Primaria y en Secundaria se aplicaran criterios exigentes, se valoraran los conocimientos asentados y se actuara en consecuencia? ¿Cuál sería el nivel de fracaso entonces? ¿O entonces cabrían otros planteamientos?

Los profesores que tenemos una historia a nuestras espaldas sabemos que en los últimos veinte años se han impuesto los dogmas de la comprensividad con los que se relativizaba la adquisición de conocimientos en detrimento del proceso cognitivo que es el que debería desarrollarse.  Lo importante no es la información, ni la ortografía, ni los conocimientos sino alentar al alumno a saber buscar respuestas por sí mismo y cuya evaluación deberá ser ponderada en función de criterios que tengan en cuenta sus características y su actitud. El resultado de esta pedagogía “blanda” o “suave” creo que es evaluable por el sentido común. Por aquí hay muchos profesores y padres que entran a participar en este blog. Les hago la siguiente pregunta. ¿Cuál es el nivel de conocimientos de los alumnos o hijos que tienen? ¿En primaria? ¿en secundaria? ¿en bachillerato? ¿Tenemos alumnos formados, competentes, con capacidades comprensivas y expresivas suficientes que se expresen con una ortografía correcta? ¿Hemos sabido alentar ese precioso paradigma de “enseñar a pensar”? ¿Está la pedagogía a punto de sufrir una regresión con esa pretensión de volver a los hechos y a los conocimientos, lo que se puede interpretar como un retorno a los métodos tradicionales?  Para contestar tened en cuenta lo que veis cada día en las aulas los que sois profesores. ¿A qué se debe por otra parte el auge de la enseñanza privada entre las clases medias? ¿Qué vende la enseñanza privada? ¿Puede ser cierto que los sectores más perjudicados por la filosofía del “enseñar a pensar”  sean los más débiles socialmente? ¿Tienen un nivel aceptable de cultura, de curiosidad y de intereses intelectuales los  alumnos que cursan bachillerato? ¿Qué encontráis cada día en el aula?

¿Es posible o aconsejable una pedagogía exigente?

39 comentarios :

  1. Bueno, bajo la excusa de una pedagogía "no blanda" se enconde algo que podríamos llamar una "pedagogía neoliberal", que intenta objetivar los resultados de la escuela en una medida de "cantidad de conocimientos adquiridos" o "nivel", para poder crear un mercado escolar que pueda funcionar bajo las leyes del mercado de la oferta y la demanda.

    Se prescinde de todo lo que sabemos de pedagogía y psicología del aprendizaje, de las recomendaciones de la UNESCO (Informe Delors, y eso que también tiene su parte economicista), de la consideración de los modos de aprender, de las propuestas conectivistas... en fin, que la educación deja de ser tal, para convertirse en una instrucción.

    Puede que eso funcione para sostener la productividad china o coreana, pero ya sabemos como son las condiciones de vida, y tal vez eso es lo que algunos quieran para su hijos. Yo no.

    Tampoco es qie podamos decir que lo que tenemos sea par echar cohetes, pero arreglarlo por el camino de volver a la escolástica es de tontos. Y, sí, estoy de acuerdo en que es regresivo.

    Claro que el nivel de los políticos que tenemos en Europa... tengo entenido que hay amebas más inteligentes.

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  2. Hablo como madre y como futura docente: realmente lo que explicas sobre GB me parece lamentable, una tragedia. Creo (por lo que me cuentan amigas y amigos que trabajan allí en la enseñanza) que se enseña a pensar, realmente... No he entendido a que obedece el cambio planteado.

    Pero más me preocupa no entender qué quieres decir cuando hablas de que nosotros hemos pasado por una transformación... No se enseña a pensar más de lo que se enseñaba antes, se enseñan menos ideas, y más despacio, pero sin cambiar nada más que la cantidad de contenido y el ritmo... Mayoritariamente, es el mismo planteamiento que hace 30 años, cuando yo estudié. Solo hay dos diferencias esenciales:
    1. Los que pueden, aprenden fuera de la escuela: esta ya NO es imprescindible, salvo para otorgar un título (y denegarlo en un 30% de los casos); hay mucho conocimiento disponible para todos y todas a través de la red; hay mucho aprendizaje entre iguales, y muchísimo desarrollo de competencias al margen de la escuela.

    2. La clase media busca diferenciar a sus hijos, porque ahora es casi gratis, y ciertamente en la concertada hay un ritmo mayor, puesto que optan por desembarazarse de cualquier posible lastre. Se habla sin pudor de organizar las aulas dependiendo de la nota media del curso anterior. Y, además, tienen casi un mes más de curso, con estrategias que obligan al alumnado a seguir al pie del cañón hasta que llega el 20 de junio, y en muchos casos 3 y 4 horas de clase más a la semana (y eso son unas cuantas horas más al cabo de un curso...) Metodógicamente, no hay diferencias. Estratégica y tácticamente, sí las hay.

    No sé si mi reflexión servirá para algo, pero creo que no debemos perder la perspectiva: docentes innovadores ha habido en todas las épocas, pero gran cambio en nuestro actual sistema (el español) está aún por llegar.

    En cualquier caso, me ha gustado mucho tu forma de presentar el asunto, como oportunidad, una vez más, de pensar.

    Gracias.

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  3. Y, perdón por el abuso, pero se me quedaba una idea.

    Esto de relacionar pedagogía blanda y exigente con enseñar a pensar o enseñar conocimientos es una falacia y una simplificación.

    Lo que algunos llaman pedagogía exigente lo que defienden es una pedagogía del "sí, bwana": aceptar sin cuestionar, escuchar sin criticar, hablar sólo para confirmar que te has enterado. La exigencia es que el alumno se niegue a sí mismo sea un ciudadano sumiso que no cuestione las estupideces de sus dirigentes.

    Lo opuesto es mucho más complicado y quizá por eso no se está haciendo bien porque no se pone todo lo que hay que poner. Formar ciudadanos responsables de sí mismos, solidarios, críticos, con criterio propio. Eso es muy duro, para el que enseña y para el que aprende.

    Sobre todo cuando los mismos que te critican por blando son lo que predican los valores del éxito, del tener, del aparentar...

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  4. Estos temas son tratados con detalle por Gregori Luri en La escuela contra el mundo. Su lectura me dejó contrariado en un primer instente, pero luego he ido meditando ideas que me parecen muy importantes y necesarias. El que tenga real interés en el tema que lea el libro.

    Personalmente no entiendo nada. Hay tantos intereses y el entramado escolar es tan complejo que apenas sé en qué consiste mi trabajo. Para qué sirve la escuela se responde con similares palabras que la pregunta de para qué sirve la vida. Y para esta segunda nadie sabe dar ni media palabra de respuesta (lo más probable es que realmente no se pueda) ....

    Un abrazo, Joselu.
    José Luis.

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  5. Pues ahora que lo planteas así, pienso que la escuela pública española no está tan mal. Tengo tres niños en primaria; el pequeño, de 7 años, tiene ya muy pocas faltas de ortografía, incluso los acentos; los otros dos van peor, con bastantes errores todavía. Sin embargo, hemos conseguido que busquen información casi al nivel en que yo lo hacía en la universidad; son mucho menos dependientes de los libros de texto de lo que yo lo fui y sobre todo son capaces de criticar a los profesores, en términos compasivos, pero sin otorgarles la autoridad que no se ganan. Me parece un gran avance. Yo dejé de tener faltas graves a los 9 años, pero hasta el preuniversitario no me di cuenta de que los libros también se equivocan. Ellos lo saben ya.
    Lo que ocurre es que la sociedad, y por tanto la escuela, está más alienada que entonces y es inevitable que esa alienación resalte en el primer plano cuando ponemos la vista en lo que ocurre en la escuela; ocurre lo mismo que en la sociedad: que está materializada para beneficio de unos pocos y en perjuicio de la mayoría, que elige ser esclavo para tener la "libertad" de consumir lo que le manden comprar.
    Cordialmente, un abrazo.

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  6. Bueno, de este tema todo el mundo se atreve a hablar, cuando obviamente los profesionales del sector sois los más cualificados. Seguramente esta es una de las raices del mal...y yo no seré una excepción.

    Yo creo que hay que "enseñar a pensar", pero de verdad (es decir, no a manejar el google). Lo de hacer que Lengua, Matemáticas y Ciencias sea la mayor parte del tiempo a mi me parece correcto. La geografía y la historia se enseñan del entorno cercano pero no para aproximarse al alumno si no para formar el espíritu patriótico, en todas partes. Insistes en la importancia de la ortografía, yo creo que una redacción correcta y una exposición ordenada es más importante.

    Ahora bien, lo realmente importante es la EXIGENCIA que en la primaria y secundaria debe ser adecuada a la capacidad de cada persona. Todo el mundo debería sentirse motivado para esforzarse y avanzar.. a su ritmo, procurando frustrar lo menos posible.
    He hablado y trabajado con personas que habían estudiado en escuelas (privadas de élite) donde se aplicaba un modelo de este estilo y realmente se nota.

    Ahora lo que vamos a ver naturalmente es una desactivación del sistema de educación pública, cosa que me preocupa especialmente puesto que es el que he elegido para mis hijos.

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  7. Frikosal, es difícil saber cuál es el sistema adecuado. Yo no lo tengo claro. Pienso que uno que combine libertad y autonomía con exigencia. En estos momentos en la pública que yo conozco se ha producido una inversión de los parámetros. La pedagogía constructivista nos ha llevado a ser demasiado permisivos y a ignorar cuál es realmente nuestra función. Durante años se nos ha inculcado un sentimiento de sumisión a las circunstancias dadas (es lo que hay...) y hemos perdido el norte. La exigencia (en lo que yo conozco) es mínima. El ambiente de trabajo es escaso, muy escaso, la curiosidad es minoritaria. Hay algún elemento pero difícil de encontrar. El profesor suda para encontrar personas con las que poder hablar de algo serio. Me puedes decir que no tienen edad todavía. Que ya madurarán, pero ayer estuve hablando con una alumna de primero de ESO durante veinte minutos sobre la injusticia de las relaciones internacionales y la diferencia de riqueza marcada por la imposición de nuestras reglas como dominadores del mundo. Hablamos del comercio justo. Yo me deshacía por dentro. Esto es imposible con los adocenados alumnos que tengo en bachillerato. Hay individuos aislados que piensan, pero no creo que el sistema actual aliente el pensamiento, sí las consignas, sí el moralismo más edulcorado, sí el pensamiento (si es que puede llamársele así) burocrático. Para que un sistema sea bueno tiene que ser necesariamente exigente, un sistema laso desperdicia recursos, y todos se ralentizan, no existe el estímulo (nivelación por debajo), los tramposos triunfan y la molicie se instala. Se nos dice que no hay que abandonar a nadie, que la escuela no puede ser neoliberal, pero yo dudo que el ambiente que yo veo pueda ser estimulante del pensamiento en ningún caso. Yo no lo veo. Y lo vi en otro tiempo. Lo vi: jóvenes que colaboraban, que tenían ganas de saber... Ahora existe pero es tan reducido que uno no sabe si el origen del desistimiento es social, familiar, si es google, si es la tecnología... pero en todos los países se vive una crisis educativa similar. Todo lo que tengo son preguntas y aunque estoy dentro, no me atrevo a afirmar nada. Cada vez que consigo que mis alumnos piensen (no es frecuente) siento un especial calor por dentro.

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  8. Animal de fondo, criticamos el consumismo justificadamente, pero sabemos que una sociedad es más o menos próspera según sea la calidad y cantidad de las empresas que se crean en ella. En un pueblo o aldea africana siempre habrá alguno más espabilado que el resto y logrará crear un pequeño negocio para llevarles baldes de plástico, vestidos, abalorios, instrumentos de cocina. He visto alguna película africana al respecto. Si no hay comercio, no hay progreso. Y el comercio implica consumo en una rueda necesaria para bien y para mal. La escuela está ideada en función de ese mecanismo. No puede aislarse la escuela de su entorno liberal, del mercado de trabajo, de la empresa... El sistema que yo conocí durante años fomentaba el estudio de materias poco productivas (las lenguas clásicas, la filosofía, la literatura... ) y hubo de reconducirse para adaptarla al modelo de mercado con el planteamiento de que aquello ¿para qué servía? Creo que vivimos en una sociedad democrática (sólo lo creo) y la escuela participa de sus mismos fundamentos para bien y para mal. A veces hemos conversado sobre la necesaria sensación de autoridad que deben tener los profesores y hemos discrepado. Es bueno que tus hijos aprendan a a ser críticos con la autoridad que representa el profesor, pero el que es crítico ha de aprender también a ser consecuente y aplicarse la crítica primero a sí mismo. Hay alumnos demoledores que arremeten con la mayor crueldad hacia la autoridad del profesor y éste ha de aguantar el embate y utilizar toda su pedagogía para lograr resituar el debate. Los hay más hábiles y otros menos, entre estos estoy yo, que sólo soy un profesor aquejado de melancolía y de literatura. Me duele, pero a la vez me fascina. Creo que seguiremos luchando por que el modelo neoliberal no sea el único predominante en la escuela. Uno puede ser funcionario pero le quedan todavía unas briznas de poética, de justicia poética. En eso estamos.

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  9. Ahí está el tema, Joselu, en que llamemos prosperidad y progreso a la posesión de bienes materiales innecesarios. Yo no sé, hilando varias conversaciones nuestras, si la pobreza de algunos países la ocasionan sus "dictadores" o somos nosotros mismos quienes la ocasionamos. ¿No están esos dictadores puestos por "nosotros" para contener las ansias legítimas de sus pueblos? ¿No utilizamos a esos pueblos para obtener las materias primas que tanto nos gustan? ¿No precisamos de sus curtidos para conseguir nuestros bellos bolsos de Vuitton? ¿Dónde y quién pesca las langostas que devoramos?
    Pensar que las humanidades son materias "poco productivas" es un despropósito, porque lo que producen es seres humanos racionales, que es algo más importante que los circuitos impresos. Si se pretende adecuar la formación a la demanda del "mercado" lo que se está produciendo son esclavos; disculpas si todo esto suena apasionado, así que intentaré bajar el tono.
    Y a ver si aclaro nuestra discrepancia antigua acerca de la autoridad, porque estoy convencido de que bajo la cáscara estaremos de acuerdo. Crítica no es agresión, no es grosería, no es desconsideración, no es crueldad; todo esto es otra cosa. Crítica es saber que el profesor no es un pequeño dios y que sus conocimientos, aunque más fundados generalmente que los nuestros, no son dogmas de fe. Crítica es saber que los libros de texto y los programas pueden estar equivocados y que por un lado van los contenidos, que al final podremos aclarar por un medio u otro y cosa aparte son las relaciones entre los seres humanos; no hay otro modo de aprender mas que con el afecto de saber que estamos ambos empeñados en la misma empresa de iluminar, ilustración, lumière, la edad de la razón. La crítica debe ser compasiva siempre. Lo que ocurre es que esto no se hace muchas veces de un modo adecuado por ambas partes. Algunos profesores necesitan la "autoridad" para que no les hagan ver de vez en cuando que han intentado colar una "morcilla". Es humano, pero no está demás advertir a los niños para que se den cuenta si se da el caso. No hay más, la mayoría de los profesores son estupendos y muchos lo dan todo de sí; ya te he dicho otras veces, creo, que guardo amor y agradecimiento a todos los que me enseñaron algo; eso incluye a todos mis profesores, sin excepción. Y tengo la alegría de que a lo largo de mi vida siempre, en todos los casos, me he acercado por la calle a ellos, cuando los he visto, a repetirles sinceramente mi agradecimiento.

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  10. Joselu, no se si debo, pero me gusta el tema de la educación y me gustaría opinar. Mi experiencia me dice que algo falla, que hay un hueco por donde se nos cuela el agua. Al estudiar los medios de comunicación desde la etapa más general he visto que nos hemos acostumbrado al discurso visual y espectacularizado, algo muy rápido y dinámico, que nos deja medio idiotizados.

    Mas que un cambio en el sistema de enseñanza (que por ende es fácil), debería haber cambios a nivel de sociedad, hacer que unos valores fuertes se apilaran y una correcta moral y ética basada en la igualdad y en la democracia, en el respeto y en la ambición por saber constituyeran el punto desde donde se mueve todo.

    ¿Volver a la escolástica es un buen método? No creo que lo sea, cada época adecua su educación a los propios valores que tiene, si queremos volver atrás tendrá que ser creando modelos híbridos que concuerden con lo actual.

    Disciplina temprana, y reivindicación del profesor como profesional, MAESTRO y erudito es algo que me gustaría ver cumplido, eso sí.

    Un saludo, y espero no haber fastidiado el hilo

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  11. Animal de Fondo, respecto a producir esclavos: es que con eso no hay que dudar! pues en la legislación educativa europea se señala explícitamente que los países de la Unión formarán alumnos que contribuyan a la grandeza económica de Europa. Desde las leyes que suponen el marco de la educación común europea se dice sin tapujos que el sistema debe crear esos elementos. E imaginad qué papel tienen en ese entramado las humanidades. Lo que se prima es la formación técnica, ajena a la crítica y el pensamiento. Personas que perpetúen el entramado de producir y consumir.

    Un saludo.

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  12. Hablando en general, yo diría en respuesta a tus preguntas que:
    El nivel de los alumnos es bajísimo.
    Tampoco enseñamos a pensar. Los alumnos son acomodaticios y frente al menor reto se atrincheran en el "eso es muy difícil" de forma que la única forma de desbloquear la situación es enseñar esquemas muy pautados.
    Además tampoco cultivamos en ellos valores como el esfuerzo, el respeto o el trabajo.
    Los alumnos buenos acaban tirando la toalla porque con el ambiente que hay en las aulas cualquiera haría lo mismo.
    Y la enseñanza privada creo que ofrece que los compañeros de tus hijos estén seleccionados, porque allí se quitan de encima determinados perfiles.
    Si a alguien se le ocurriera pasar una encuesta a los profesores sobre qué piensan del sistema educativo creo que el resultado sería rotundo.
    De todos modos, tiempo al tiempo, ahora que cada vez nos aprietan más las tuercas (y si no véanse las medidas que están tomando ya en Murcia), estoy convencido de que esto acabará reventando por algún sitio.
    Aquí hacen falta decisiones valientes e inteligentes, pero parece que, como siempre, nos esperaremos a ver qué hacen en Europa para hacer nosotros lo mismo sin cuestionarlo.
    Un saludo.

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  13. Reflexiono y mañana contesto a todos los que habéis escrito. He estado volviendo a ver La clase, una película que supone un buen marco de referencia para el debate. Buenas noches.

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  14. Ya lo se Joselu, la situación es tremenda y los que estais en primera línea de combate teneis que aguantar mucho. Un día hablamos de todo esto si te parece.

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  15. Por lo que veo todos los días en mis alumnos, te diré que no sé si si están peor de conocimientos (no saben nada, solo saben lo que oyen en las noticias de la tele) o de expresión, y es que cada día se expresan peor. Y por lo que respecta a ir por ahí buscándose la vida, nada de nada. Todo lo quieren masticadito. Este es el estado de la cuestión hoy en día. De donde se partiría si se iniciara una nueva andadura. Una andadura que debiera encaminanse a conseguir dos cosas: cabezas bien llenas, y cabezas bien hechas. Si falta alguna de las dos, ya no me gusta.

    Un abrazo.

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  16. Si la escuela es reflejo de la sociedad, ello significa que se albergan en su seno las mismas tendencias que se observan fuera de las aulas. A nadie puede exigírsele que sea responsable, que tenga autonomía, que sea honesto, que hable pausada y respetuosamente, que cuide el material, que valore el trabajo bien hecho, que no sea acomodaticio, sino emprendedor, que sea cortés, que valore a las personas que trabajan para ayudarlo a tener conocimientos y a ser persona, etc., si en la sociedad observa justo lo contrario, cada día, en su propia casa y en las ajenas, en la televisión, etc.
    A mi parecer, y dejando de lado la cuestión de las metodologias, a pesar de su importancia, hay en la idea de que todos los jóvenes sin excepción han de estar obligatoriamente en clase hasta los 16 años una equivocadísima concepción de la persona que nos ha llevado al absurdo panorama que se denuncia en el blog: que haya cuotas de repetidores, por ejemplo, y que los demás hayan de pasar, sepan o no sepan. ¿Quién ha dicho que todos "pueden" saber? ¿Desde qué candidez antibiológica se puede sostener que todos los niños parten, en la carrera del conocimiento, en igualdad de condiciones? O reconsideramos esos conceptos o nada podrá ser cambiado, sino torpemente parcheado. Parece, visto desde ciertos presupuestos pedagógicos en que se basa nuestro sistema, que el alemán sea de "bárbaros" -en su sentido peyorativo-, por la separación tan temprana que efectúa de quienes se orientan hacia la formaciín profesional y hacia los estudios universitarios. Ahora bien, lo que no parece es que la sociedad alemana sea más inculta que la nuestra, ni más salvaje -también en su sentido peyorativo-, ni más atrasada, ni... Los resabios tradicionalistas, paletos y carcundas de este país se advierten también en ese aire de hidalguía con que estamos dispuestos a darle lecciones a todo el mundo o a despreciar las que generosa o interesadamente a vees nos quieren dar.
    Como hay tanto que cambiar, cualquier pequeño avance, como el propugnado de que los resultados de 4º de ESO sean reales ya me parece bien. Lo que hace falta son alternativas, es decir, inversiones, para facilitar los estudios profesionales, de grado inicial (PCUPI), de grado medio y de grado superior.
    Lo dejo, pero es para estar horas en el teclado...

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  17. Mi querido JOSELU,

    hoy, después de algunas cosas que me han ocurrido aquí últimamente, me estoy pensado muy seriamente dejar la blogosfera, pero por si lo hago, no quería hacerlo sin dejarte algo que es mil veces más importante que enseñar a la gente a pensar, por importante que sea eso...

    Yo he intentado decirlo mil veces aquí, pero mi forma aquí no encaja y es agotador hablar con gente que siento tan distinta a mi, a la que queriendo ayudar, parece que sólo molesto.

    Así que...

    ESCÚCHALE A ÉL POR FAVOR


    Un beso, JOSELU.


    PD
    Si tienes oportunidad, les pides de mi parte disculpas a Isabel y a Rosa. Y tú, sigue como eres, pero con ilusión, que nadie te la robe ¿OK?

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  18. Joselu, quienes ya tenemos una edad conocemos muchas variantes del mismo hecho: educar, enseñar, aprender. Hemos pasado por varios sistemas educativos, quizá demasiados, como alumnos y como docentes. Desde que yo dejé ls aulas de Bachillerato hasta que empecé a ejercer como maestra sólo transcurrieron cinco años, y sin embargo la situación era totalmente distinta, en unos aspectos mejor y en otros mucho peor. No echo de menos el autoritarismo, los castigos, el miedo que nos inculcaban, pero sí me gustaría volver a la valoración del esfuerzo, el respeto, el interés por aprender sin cuestionarse por qué y para qué hay que estudiar, y precisamente ése es uno de los grandes problemas actuales. Hoy, por desgracia, tener ciertos estudios no garantiza nada, ni siquiera el acceso a un trabajo digno, y con la que está cayendo parece lo único importante. Mi educación tuvo muchas lagunas que he debido rellenar luego por interés personal. Hoy los niños y adolescentes tienen demasiados estímulos, demasiados puntos de atención, y acaban por no centrarse en ninguno. Hay que saber elegir. Los maestros lo somos por enseñar a manejar las herramientas al alcance de casi todos, no sólo las nuevas tecnologías sino, sobre todo, las acumuladas tras siglos de civilización. Quienes defienden que el saber ya no reside únicamente en la persona formada tienen parte de razón, pero se olvidan del aspecto humano.Tú eres un excelente profesor de Literatura y sin ti los alumnos nunca llegarán a captar la esencia de Delibes o Lope de Vega aunque lean mucho sobre ellos. Sólo tú puedes darles las claves de la obra, enseñarles a disfrutar de la lectura, guiarles por el mundo de los libros, sea cual sea su soporte. A los docentes nos exigen cada vez más un esfuerzo incesante para estar al día pero no nos dan las herramientas necesarias: ni formación, ni medios, ni prestigio. Las leyes educativas son diseñadas por políticos o por pedagogos teóricos que sólo han visto a un niño en fotos, no conocen la realidad de las aulas ni saben cómo enseñar a leer. Y nos obligan a cambiar continuamente de metodología, de papeles inútiles, de contenidos absurdos. Yo jamás he sido preguntada, en treinta y cuatro años, sobre mi trabajo, nunca he podido decir la verdad salvo a algunos compañeros. Al inspector le preocupan los trámites burocráticos,el número de aprobados, el cumplimiento de los proyectos y normas...Bla, bla. bla... La verdad no le interesa a nadie. ¿Que quieren introducir la gastronomía en los colegios? Pues hala, a cocinar. ¿Que quieren volver al latín? Que vuelva, bienvenido sea. Pero, por favor, que nos pregunten alguna vez.
    Un abrazo, colega.

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  19. Yolanda, retengo la parte final de tu comentario. La demanda imperiosa de que nos pregunten alguna vez. Pienso sobre ello y me pregunto si lo que podemos decir nosotros tiene alguna importancia. Quiero decir que en el mundo educativo que yo conozco, hay tantas opiniones distintas como profesores. En mi mismo centro hay de todo: profesores entregados y exigentes, coherentes, que suspenden en relación a su exigencia, pero también hay otros que transigen, que son tolerantes ante la falta de calidad del trabajo porque siendo así, uno también puede bajar la suya; los hay convencidos de la bondad intrínseca del alumno y la clara percepción de que todo es culpa del sistema, los hay comprometidos, los hay vividores, los hay vagos y trabjadores, los hay imaginativos que acaban mal, y los hay grises y burocráticos, implacables; los hay con sentido del humor y los hay monomaníacos, los hay que deploran el origen y aplicación de la reforma educativa y los entusiastas de ella que piensan que todo viene porque no hemos profundizado en ella... Y luego viene el propio carácter de cada uno, la edad, la existencia o no de ilusiones, la proximidad o no a la jubilación. No pienso, Yolanda, que podamos aportar demasiado al debate educativo. De educación habla todo el mundo. Muchos creemos en la importancia del respeto y el esfuerzo. ¿Por qué no se actúa en consecuencia? Los sindicatos son minoritarios y tienen muy escasa representatividad. Creo que a la mayoría de los docentes no les gusta el debate educativo y si les preguntaran qué quieren, probablemente no sabrían qué contestar, teniendo en cuenta que no es lo mismo dar clase en los salesianos de Sarrià que en el barrio de la Mina en un instituto público. Un abrazo, colega y hacia delante siempre, claro que sí. Otra cosa son los meandros que hagamos. Tal vez el camino no sea totalmente recto.

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  20. María, no sé qué ha podido pasar, pero sería una pérdida que sentiría muy adentro que tú abandonaras la nave. He visto parte del vídeo que me has enviado. Alguien me había hablado de este señor. He pensado en ponérselo a mis alumnos de bachillerato, pero luego he desistido. Es cierto que la gente de una forma determinada se junta con otros similares a ella. Los amargados se juntan con los amargados, los quemados con los quemados, los trepas con los trepas... Afortunadamente yo no soy nada de estas tres cosas,, aunque a veces la tristeza hace mella en mí. Pero es pasajera y pienso que necesaria. Existe la tristeza creativa aunque no es frecuente. Cuando el dedo apunta a la luna, el imbécil mira el dedo. Esta es la auténtica distinción entre los seres humanos. Los que miran el dedo y los que miran la luna.

    No te puedes ir, no te debes ir... aunque más justo sería decir que no me gustaría que te fueras. No creo que tengas que pedir disculpas a nadie, a nadie has ofendido. El debate es el debate y en él debe haber ideas expresadas de un modo respetuoso. Y tú no has incumplido este espíritu. Me siento orgulloso de tener una lectora tan atenta como tú, que alienta poderosamente lo mejor de las personas. Es posible que no seamos iguales, pero me alegro de haberte conocido. Creo que es bueno para el mundo que exista una María.

    Un beso.

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  21. Toro sentado, lo he comentado en otros momentos, pero encuentro más interés, sentido del humor, ganas de aprender y ambiente más propicio entre mis alumnos inmigrantes de la ESO que entre los jóvenes desilusionados y descreídos del bachillerato. Hoy uno expresaba claramente su filosofía cuando le he demostrado que había copiado en un examen y él lo ha reconocido. Me ha dicho que las trampas son válidas si sirven para ganar (en el deporte y en la vida). Veo una juventud sin ideales, sin demasiados valores, sin demasiados intereses, sin mundo interior... No sé si este es el resultado del sistema educativo que han vivido y que paradójiamente debía enseñarles a pensar. El fracaso ha sido estrepitoso. La mayoría no quiere pensar, no tiene ningún interés en hacerlo. Puede que sea todo un resultado de la época que estamos viviendo, pero pienso que el sistema educativo que se ha construido tiene mucho que ver. Ha fracasado la pedagogía de los últimos treinta años. Es necesaria otra pedagogía que habrá de renunciar a sus mitos absurdos y que han abocado el mundo educativo a la inanidad. Lo que pasa en El reino Unido tendrá una importancia decisiva en Europa, y aquí tarde o temprano tendremos que hacer los deberes aunque la casta ideológica de la vaciedad y del "aprender a pensar" gritarán y gemirán que vuelve el neoliberalismo. Toda mi carrera docente no ha tenido otra misión que enseñar a pensar. No es algo nuevo para mí, pero para pensar primero hacen falta conocimientos. Uno no puede saber qué es la libertad sin conocer las batallas que ha habido para conquistarla, y desde luego ahora no saben nada (la mayoría). Este debe ser el paradigma del cognitivismo. La nada, rodeada de un discurso grandilocuente y formalmente democrático. Nosotros seguimos aquí pensando y dándole vueltas. Gracias por tu intervención.

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  22. José Antonio Cabrera Oliva, disculpa mi tardanza en contestar. No creo que sea posible ni deseable una vuelta a la escolástica. No creo que nadie la pretenda. Pero en todo caso recuerdo la carcajada de mofa que produjo cuando yo estudiaba en la universidad la mención a Aristóteles. El filósofo de moda entonces era Marx y la mayoría del claustro de la asamblea tomó a chacota la mención al mentor de Alejandro el Magno. Creemos que nuestro tiempo es distinto y superior al pasado, creemos que nuestros fundamentos pedagógicos son válidos e eternos. Pero todo está en constante evolución y no es descartable una vuelta a valores más firmes, sólidos y ¿por qué no? tradicionales. La nueva pedagogía ha producido eso sí cantidades ingentes de burocracia pero la labor del maestro en el aula no hay programación ni teoría aberrantemente expresada que pueda sustituir la emoción, la entrega, el sacrificio, la ilusión del profesor que se convierte en sujeto creativo ante sus alumnos. Para ello es necesaria una cierta complicidad entre los dos lados que no deberían ser enemigos, y ahora lo son. Creo que las grandes macrointerpretaciones de la pedagogía que han vertebrado nuestros sistemas educativos han fracasado estrepitosamente. Lo único que queda firme es el trabajo, el orden, el respeto, el amor al conocimiento, la curiosidad... conceptos, como ves, tradicionales. Todo lo demás es secundario. Un cordial saludo.

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  23. Enseñar a pensar... ¿qué cosa será eso? ¿Realmente creemos que se puede enseñar a nadie a pensar? Antes de nada, quizá debiéramos definir pensar, pero, en cualquiera de sus acepciones, probablemente se haría un uso erróneo del término, salvo que lo encaucemos intencionadamente.

    Nadie puede enseñarte a pensar: lo haces de forma innata, porque es la cualidad que define al humano. Cosa distinta es qué pensamos, y cómo pensamos, en definitiva, razonar, que es como hilar fino los pensamientos. Probable cuestión semántica, ello no obsta para dejar sentado, lapidariamente, que pocos o ningún pensamiento podrán sacarse de un tronco, por más que se empeñen media docena de premios Nobel. Coincido con Poz en algo que ya he repetido otras veces: no podemos ver, ni pretender, una lumbrera en cada alumno. No somos iguales, y no debemos serlo salvo en una sola cuestión: derechos y deberes. Pero la capacidad intelectual de cada uno es propia, no inducida, y no dependerá nunca de lo que te enseñen. Si se tiene esa capacidad, si se piensa, entonces sí es posible enseñar la manera correcta de hacerlo. Si no se posee, entonces no queda más remedio que remitir al tronco... Nadie es mejor ni peor persona en función de su capacidad de aprendizaje, y el conocimiento no necesariamente nos hace mejores. Por eso, cuanto antes nos demos cuenta de ello, antes dejaremos de seguir las aborregadoras directrices de los sistímicos pedabobos, quienes, a falta de mejor ocupación, idiotizan a las masas, futura mano de obra barata del sistema neoliberal, con el beneplácito y necesario concurso de los estados y la pasividad y escasa capacidad de resistencia de la estructura educativa.

    Un abrazo.

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  24. Javier, es cierto que el pensar es una cualidad innata que se ejercita o no. Sin embargo, yo he constatado en otro tiempo con alumnos normales que se podía crear un ambiente propicio al descubrimiento del mundo interior, observándolo, haciéndolo aflorar mediante la escritura, la lectura de buena literatura, los debates (más o menos inducidos). Las clases que yo recuerdo eran laboratorios de ideas. No me ceñía a lo programático y buscaba siempre motivos que llevaran a la reflexión sobre nosotros y el mundo. Un profesor puede alentar esto (que debe existir como predisposición en el alumno). Hoy constataba entre todos mis alumnos de bachillerato que desconocían totalmente su mundo interior. Lo decían ellos mismos, no me lo invento yo y era a propósito de la lectura de poemas de Rosalía de Castro que recrean fundamentalmente su mundo interior. Quedaban totalmente opacos ante su mirada que no los consideraba en absoluto interesantes. Todo conocimiento serio comienza por la observación del mundo y también por el conocimiento del yo subjetivo que observa. Quizás conocimiento sea inadecuado, porque es tarea de toda nuestra vida conocernos, pero sí es interesantes observarnos sin prejuicios y ver cómo funciona nuestro ego que contempla el mundo. Esto es lo que me gustaría alentar, pero pienso que no son buenos tiempos para ello. No percibo curiosidad en los jóvenes que tengo delante de mí. Además son prepotentes y creen que lo saben todo. Y el conocimiento, así como el pensamiento deben comenzar por el reconocimientos de nuestra propia ignorancia. Un abrazo

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  25. MIguel, cabezas bien llenas y bien estructuradas. Me apunto esta idea. Hubo un tiempo en que yo recibía alumnos cercanos a esta situación y yo intentaba entonces dinamitar todos sus puntos de vista previos. Es necesario el orden para luego ser anarquista. No puede existir el anarquismo sin una previa concepción y experimentación del orden. Tenemos alumnos desorientados, que no saben nada, saturados por otra parte de imágenes, y que no aspiran a demasiado. Es un prodigio ser joven, tener ideales y voluntad de conseguirlos. El mundo entonces se abre como una fruta fresca. Pero si a lo que se aspira es a la comodidad, al ocio, al no pensamiento y además se está vacío de conocimientos, la entropía es máxima. Hay quienes culpan al sistema, a la familia, a la publicidad, de todo lo que sucede, pero quien quiere luchar, lucha. Quien siente la necesidad de luchar, lucha contra la circunstancias. Y yo percibo muy escasa necesidad de luchar contra las circunstancias y sí de aprovecharse de ellas. Pero ahora vienen mal dadas. Alguien tendrá que espabilarse como se espabilaron nuestros abuelos. Un abrazo.

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  26. Hola Joselu: inetesante debate, muy interesante. No quiero abundar en algunos argumentos que han dicho otros mejor que yo pero, en primer lugar, es un error dejar a los políticos pensar por nosotros en el sistema educativo. No he oído a ninguno de ellos hacer una reflexión sobre los contenidos que son necesarios para ser ciudadano del S.XXI y, a muy pocos profesores, por cierto.
    Equiparar pedagogía, comprensividad,LOGSE... a fracaso es algo muy interesado y tendencioso. Sin negar los problemas de todas ellas siempre echo de menos la falta de autocrítica del profesorado al que la Administración nos paga por hacer nuestro trabajo, esto es enseñar, y no para que nos quejemos de que los alumnos no aprenden. Desde mi humilde opinión, siempre he percibido en los 21 años que llevo en esto parecidas actitudes frente a los estudios, y siempre he pensado que los resultados académicos son fruto de muchas razones. A pesar del cambio social y de valores, los métodos pedagógicos apenan han variado y en eso nuestra responsabilidad es completa, me temo.
    En demasiadas ocasiones se entiende enseñar por explicar un programa que está en un libro de texto que see evalúa con exámenes y que, generalmente, interesa poco o nada al alumnado, por lo que el esfuerzo del profesorado por mantener el interés, atención, orden etc... es enorme.
    Si en la relación entre contenidos, forma de explicarlos y el alumno, sólo respondemos con una forma unidireccional de enseñar (clase magistral), una exclusiva de evaluar (examen), un papel pasivo del alumno (receptor), una propuesta de actividades iguales para un "hipotético alumno uniforme" (todos hacen lo mismo) dejamos de lado la enorme complejidad de lo que sucede en las aulas de la Escuela pública. En esas aulas, hay repetidores, alumnado con dificultades de aprendizaje, alumnado con discapacidad, alumnado inmigrante... y ante esa diversidad tan enorme seguimos trabajando como siempre y notamos que "hay poco interés" y "poco esfuerzo".
    En fin, me estoy enrollando y creo que el enfoque es erróneo porque el problema es multicausal y le damós soluciones de "bara de bar": más dureza, más contenidos, más expulsiones, más vuelta al Siglo XIX.
    Me importa un comino Hong Kong, me importa Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca... países del norte de Europa con sistemas comprensivos y que enseñan a pensar y en los que ser profesor es muy difícil, está muy bien pagado, están actualizados y valorados socialmente.

    Un saludo cordial a todos,

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  27. Perdón, pero olvidaba remarcar que nuestros adolescentes y jóvenes son hijos de su tiempo: no ven televisión apenas, no les interesa la política, son alegres y desenfadados... son nuestro reto, nuestra "materia prima", desde luego. ¿Por qué les iba a interesar la política si al resto de mortales no le interesa? ¿Interesa la política en nuestros claustros? ¿Nos movilizamos el profesorado por cuestiones políticas? Pues eso, son hijos de su tiempo, al igual que nosotros lo fuimos del nuestro. Si queremos que cambien, tendremos que hacer que cambien, de forma consciente, planificada... Si les damos la oportunidad, sale lo mejor de ellos, como siempre ha sido, ese es nuestro papel.
    ¿Acaso alguien dijo que esto fuera fácil?

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  28. En tiempos pretéritos, dicen, el conocimiento era una especie de enriquecimiento de la condición humana. Sin más. Últimamente se piensa de otra manera, aunque no pocos siguen, “erre que erre”, considerando a la acumulación de conocimientos como lo más deseable en el proceso de la formación porque otorga un rasgo de superioridad. Muchos creemos que hoy, más que nunca, es necesario y primordial educar personas con la cabeza bien formada, que sepan pensar y razonar, mejor que personas con la cabeza atiborrada de conocimientos. Estos, por sí solos, tienen una importancia relativa. Además, las nuevas tecnologías, facilitan el acceso a los conocimientos con gran prontitud, sin necesidad de tener que acumularlos en la memoria.

    En cualquier caso, tener muchos conocimientos o saber acceder a ellos no garantiza ser un experto en esto o en lo de más allá. La capacidad de pensar siempre estará muy por encima. “El saber no ocupa lugar”, nos decían antaño. Cierto, pero el saber, si no se sabe aplicar, sirve de bien poco. Y lo que es peor, no faltan los que alardean de lo mucho que saben manifestándose como personas pedantes, despóticas y harto envaradas...como si la humildad estuviese reñida con el conocimiento.

    En el mundo de la docencia lo tenemos muy claro: mejor saber pensar y razonar que acumular datos. Pero enseñar a pensar y a razonar es harto difícil – mucho más que impartir datos - y ahí estamos...

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  29. Víctor Cuevas, he visto documentales sobre la enseñanza secundaria en Suecia (El sustituto) y el ambiente que hay en algunos institutos de Estocolmo no es muy diferente del que aparece en La clase, película que por cierto dieron hace dos días y que imagino que has visto. En interpretaciones como la tuya de la situación creo ver una visión idílica del joven estudiante (buen salvaje corrompido por una sociedad alienante) y unos profesores adocenados que siguen transmitiendo el conocimiento como en el siglo XIX. Como nada de eso coincide conmigo no me doy por aludido. Tengo un curso de inmigrantes lleno de dificultades de todo tipo en segundo de ESO. Es un curso absolutamente experimental utilizando el blog de la clase, el corto como herramienta reflexiva y expresiva y el uso del ordenador portátil que ellos tienen. Y creo que funciona en buena parte. Combino tradición e innovación, pero no trato a los alumnos con sistemas diferentes o adaptaciones curriculares distintas. Todos hacen lo mismo. Ven un corto, por ejemplo y lo pensamos juntos. Luego responden preguntas. Valoro el trabajo, la intención, la incorporación de nuevo léxico, la predisposición. Ya consideraré a quien tiene menos posibilidades. No serán las notas las únicas referencias. Es la constancia. Me gusta la innovación. Pero son alumnos (marroquíes, latinos) con buena predisposición y me da igual su nivel. Mi obligación es enseñarles. Me gusta la tecnología. Sin embargo, percibo en jóvenes de bachillerato (quizás sea el centro o sean las promociones) una desidia espantosa, falta de ganas, de curiosidad, de interés por la cultura, por la política (salvo la extrema derecha), por la historia... Según lo que dices, somos nosotros los culpables de que ellos sean así, que son hijos de su tiempo como nosotros lo fuimos del nuestro. Y un cojón de mico... Hay jóvenes (pocos) que son conscientes y luchan. Conozco a algunos, tienen inquietudes, quieren cambiar el mundo, tienen ideales. Es muy cómodo creer que los niños son así porque el mundo les ha hecho así (...)

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  30. Trivium y Quadrivium. Si mal no recuerdo en el SXVI no se enseñaban las matemáticas hasta la Universidad, cuando estaban formados los alumnos. Durante la República se diseñó un magnífico plan de estudios, los del gremio podreis opinar mejor que yo, ¿por qué no retomarlo con las correcciones pertinentes? Hay cosas que no tienen sentido ninguno.¿Como es posible que todo lo que estudia mi hijo, 13 años, segundo de ESO, pese más de 10 kilos que van como burros los pobres y todo lo que el sabe más lo que ignora venga, incluida la historia Sagrada y la Formación del Espíritu Nacional en la Enciclopedia Escolar "Faro" editada por Sánchez Rodrigo en Plasencia -Cáceres- en 1962. O en la más conocida "Álvarez" Que es más árido...sin duda, que es más feo...también. Que aprendíamos más...claro que no tiene ni dibus ni el "Recuerda que", ni...Y lo más curioso es que nuestra generación aprendió a pensar solita, no hizo falta nadie que nos dijese como, si no me equivoco, mejor o peor todos venimos con ese extra de fábrica. El problema es que aquí siempre hemos ido a remolque de... y se le ha hecho demasiado caso a psicólogos, psicopedagogos y demás ...que aquien más o a quien menos nos dieron más de una leche inmerecida y no por eso nos frustamos y ahora el niño se traumatiza por no tener una "play" ¡Coño, yo siempre quise tener una pajarera de aire comprimido y nunca la tuve y no por ello me voy a comprar un rifle y disparar contra todo lo que se menee...! En última instancia si me da la ventolera puedo aducirlo en mi defensa...¡Es que estoy traumatizado desde niño!

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  31. Todo lo que he ido rumiando en las últimas horas para soltarte en este comentario lo ha escrito mi amigo Víctor Cuevas, así que no diré mucho más. Estoy corrigiendo exámenes de 2º de Bachiller y leo comentarios más maduros que los de algunos de mis colegas docentes, pero también otros de una superficialidad insultante. Trasladar sistemas de un lugar o tiempo a otro distinto es hacer ciencia-ficción. En cuanto a los políticos, sigo sin entender cómo no hay una revolución de padres viendo el pitorreo que se traen con la Educación en este país.

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  32. Víctor Cuevas, el otro día hablaba con una alumna de primero de ESO de nombre marroquí pero que hablaba un catalán muy bueno. Estuve veinte minutos hablando con ella sobre el proyecto Cien ideas para cambiar el mundo en que están trabajando con los portátiles. Estuvimos hablando de las injustas relaciones internacionales, de las raíces de la inmigración, del comercio justo, de las emisiones de CO2... Disfruté enormemente. Era una muchacha de doce o trece años. ¿Por qué ella sí y mis alumnos de bachillerato no? Ya está bien de hacerles creer que son víctimas del sistema, que asuman su responsabilidad, que no piensen que otros van a hacer por ellos lo que es su obligación. Creo que los tratamos como incapaces y a ellos les gusta ese estado eterno de adolescencia en que no hay que tomar decisiones ni pensar demasiado salvo para saber dónde hacer la próxima fiesta. Finlandia es un caso aparte, ciertamente, pero es una sociedad muy estructurada, con poca inmigración y en la que no viven los conflictos que nosotros tenemos. Los profesores son los que son. No hay otros. Asumimos también nuestra responsabilidad, pero todos los análisis de todas las partes apuntan a su culpabilidad si hay demasiado fracaso, si el informe PISA es demoledor, si no hay autoridad, si hay autoritarismo, si se es tradicional, si se da la clase unidireccional, si se utilizan los ordenadores que la administración ha distribuido (porque los chicos chatean o se dedican al facebook y se pierde el tiempo). Se nos piden objetivos y resultados, pero a la vez se nos dice que lo importante es la socialización y que los conocimientos son secundarios que ya se pueden conseguir por otros medios (google y El rincón del vago). No me extraña que entre tanta culpabilización se haga lo que se haga, el profesor al final opte por el cinismo (más o menos intenso). Al fin y al cabo, los padres escogen la educación que quieren para sus hijos (escuela concertada, privada, segregación de sexos, centros de élite). No sé si hay una pedagogía para los pobres y otra para los ricos. Desde luego los ricos (o clases medias) no quieren oír hablar de la pedagogía constructivista. Actúan en consecuencia.

    En el ardor del debate, te envío mi más cálido abrazo.

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  33. Joselu:

    No quiero justificar en medida alguna la falta de interés o esfuerzo de los alumnos. Creo que he escrito que tenemos que intentar sacar de ellos lo mejor de sí mismos, que no es fácil y que un problema multicausal no puede despacharse con recetas fáciles.

    No dudo del trabajo que haces en clase como del que hacen otros muchos porque, muchas veces no podemos hacer otra cosa... pero no podemos seguir aplicando viejas recetas para nuevos problemas. El futuro no vende, el miedo al castigo o a la autoridad tampoco, la pasión por el conocimiento es escasa...

    Necesitamos abordar el cambio desde facetas múltiples (colaboración e implicación familiar, compromiso de los alumnos, apuesta de las Administraciones...) pero de todos los factores creo, sinceramente, que el factor clave sigue siendo el profesor. No lo son las TIC (que me parecen imprescindibles) sino el profesor y cómo organizamos la enseñanza.

    Hace dos semanas visitaba un centro en una barrio conflictivo, con inmigrantes, alumnos repetidores... y habían decidido suprimir la organización de las asignaturas en primer ciclo de ESO para impartir ámbitos (tres, en concreto) y habían tirado los tabiques de las clases para hacer clases amplias con zonas diferenciadas (pizarra, biblioteca, mesas de trabajo, ordenadores y despacho del profesor con una mampara de cristal) pero, sobre todo, hay SIEMPRE tres profesores dentro del aula y casi cuarenta alumnos dentro, en tareas diversas, con ritmos distintos, con atención diferenciada. No hablo del SEK, que podría ser, sino de un centro en un barrio humilde y marginal.

    Era sólo un ejemplo. En este centro el porcentaje de aprobados aumentó de forma significativa; mejoró la convivencia, ha mejorado la percepción del profesorado de su propio trabajo, hay más trabajo de los alumnos, más esfuerzo...

    En fin, no me quiero enrollar. Como dice Toni o Fran, esto no puede durar mucho porque las familias van a echarse cualquier día a la calle a exigirnos un cambio, no retoques sino cambios profundos que den respuestas.

    Si el cambio es dar más contenidos o volver a ellos, pues apaga y vámonos.

    PD. Detrás de los alumnos más conflictivos que he conocido en mi vida, siempre he encontrado una persona, siempre he encontrado un resquicio para el cambio. Algunos, no lo hicieron, pero son personas y nosotros (con sus familias) les educamos y, a veces, les enseñamos cosas.

    Un saludo

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  34. Joselu, el debate es imprescindible, es fundamental para poder buscar soluciones y, desde luego, interpreto que en eso estamos todos, aunque tengamos puntos de vista diferentes a TODOS nos mueve el buscar algo mejor que lo que tenemos.

    No quiero ser muy pesado pero si no hemos conseguido tras años de escolarización que los chavales disfruten con la lectura, que sepan expresarse correctamente, que sepan argumentar y debatir de forma dialogante y crítica, que sepan interpretar fenómenos sociales... algo estará fallando de raíz, ¿no?

    No ayuda la sociedad con sus valores; no ayuda el estilo educativo sobreprotector de muchas familias; no ayudan los currículos; no ayuda la Administración educativa... y creo, que tampoco ayudamos nosotros, el profesorado.

    De lo que depende de nosotros podría decir que no trabajamos en torno a un proyecto educativo en los centro; que no trabajamos en equipo; que no estamos preparados para unas clases multiculturales y diversas...

    Y a muchos chavales les importa un pimiento la educación, les resulta aburrida, les parece poco atractiva, no se esfuerzan, no estudian, van a los centros a pasar el rato con los alumnos... así es, así son mis alumnos que tendré mañana en clase, como en la de tantos y tantos y, con seguridad, haremos lo que podamos, como mejor podamos.

    No somos, probablemente, culpables del problema pero sí somos parte de la solución.

    Un abrazo

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  35. Me voy a leer y a descansar. Mañana sigo con el debate. Hay comentaristas que no he contestado y quiero hacerlo mañana, aunque tengo ya muy avanzado el post siguiente. ¡Cómo disfruto con este mundo de intecambio! Un saludo a todos.

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  36. Bueno JOSELU,


    Te confesaré que ayer no había leído tu entrada más que por encima, y ahora que te he leído, quería comentar sobre un tema, que creo tiene directa relación con lo que comentas y desde siempre me ha interesado muchísimo, por sufrirlo en primera persona, por eso no quería callarme aquí.

    Cuando se habla de nivel de exigencia, hay que saber, en otros países se sabe y aquí estamos en la época de las cavernas, en este asunto. Que además del esfuerzo, adecuación curricular y materias troncales a impartir, existe un asunto en mi opinión primordial y que a penas se aborda o en todo caso, no con la solvencia que debería.

    Son los problemas de aprendizaje y comportamental de naturaleza fisiológicos en unos casos y en otros, meramente mecánicos en el funcionamiento de los órganos de percepción, como son el oído y el ojo, que además, según los expertos suponen más del 20% del fracaso escolar que sufrimos, entiendo por tanto, de suma importancia.

    Que además, se solucionan con un correcto diagnóstico y por más sorprendente que parezca, en este país, casi nadie tiene en cuenta, siendo muchísima más importante su incidencia, de lo que la mayoría supone.

    En nuestro sistema educativo, hay una carencia casi absoluta en la formación del profesorado sobre técnicas de detección de problemas en lecto-escritura, déficit de atención, dislexia y demás problemas que intervienen directamente en el aprendizaje.

    Verás, me duele muchísimo leer, cómo muchos profesionales de la enseñanza, reducen los problemas ortográficos por ejemplo, a una mera falta de interés o atención ( muchos en tu blog, así lo han manifestado) pues bien, doy fe que no es cierto.

    No quiero pecar de pretenciosa en absoluto, pero académicamente siempre he tenido un expediente brillante e incluso he recibido mientras cursaba mis estudios de primaria y secundaria, premios por mis redacciones y trabajos en general. Pues bien, soy una absoluta negada para la ortografía, pero vamos, terrible. Siendo algo contra lo que me he peleado toda mi vida, sin poderlo solucionar.

    Pues bien, en el tiempo he constatado que de una u otra forma, yo he sufrido algún tipo de disfunción en mi percepción y asimilación de signos escritos, que ha sido la causante de este problema. Por esto, me gustaría dejar constancia aquí de ello y del absoluto desconocimiento e incomprensión que existe por parte de muchos, por este problema.

    Hemos hablado mil veces, de la dispersión que el mundo audiovisual en el que nos desenvolvemos provoca en general, pues bien, esta realidad agudiza aun más, todos los problemas que he comentado anteriormente. Si nadie se da cuenta de esta cuestión, ni la aborda, pretenderemos que cojos corran, ciegos lean y mudos hablen, con una corrección que sin ayuda, les será absolutamente imposible y sólo unos afortunados entre los que me encuentro puedan superar, aún no sé muy bien ni cómo.

    Siento la extensión ( sigo abajo).....................

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  37. (continúo y termino)................

    Que nadie me hable de la figura absolutamente decorativa del orientador escolar, porque insisto, doy fe, es absolutamente decorativa. Saben tan poquito y cuentan con tan pocos medios, que a veces da verdaderamente pena, como se pretenden tratar verdaderos cánceres de aprendizaje, con meras manzanillas;-)

    Insisto doy fe de ello en primera persona como alumna y en segunda como madre, que he tenido que irme, incluso al extranjero para solucionar problemas, que por observar muy de cerca a mi hijo, he percibido. Y que con un entrenamiento específico, por cierto, sin medicación alguna, hemos corregido, con relativa facilidad por haber sido detectado a tiempo.

    ¿Con que cuentan algunos de los colegios privados a los que acuden padres y alumnos con problemas? Precisamente con expertos en este tema, logopedas, pedagogos, psicólogos, reeducadores auditivos y optometristas que tratan de manera individualizada a cada alumno.

    No pensemos por favor, ingenuamente, que la dicotomía educación pública, educación privada, se reduce a un tema de inmigración y clasismo, la cosa es muchísimo más objetiva, aun cuando lo otro, obviamente también incide. La privada ha abordado a fondo este problema y salvo excepciones, en la pública, la inversión en los últimos años, únicamente se ha dirigido a informatizar el aula.

    Al menos esta es la realidad que yo he vivido.

    ¿Alguien va a preocuparse a fondo de este tema, para nada minoritario en este país, en post de una mejora de la educación pública que nos merecemos todos?

    Vosotros como profesionales y sobre todo, los alumnos, ni os imagináis el cambio sustancial en positivo que os supondría, que nos supondría a todos.


    Un beso grande JOSELU

    PD
    Lo de ayer, fue una especie de arrebato, pero ya está pasando, olvídalo:-)

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  38. María, gracias por tu comentario enormemente atinado en el que pones de relieve algunas disfunciones que pueden aquejar a los alumnos en la relación a la lectoescritura, y que no son abordados en las escuelas. Quiero aclarar que ni en las públicas ni en las privadas de más alto nivel o standing. Estas en el caso de que se sospeche algo, alertan a los padres y les sugieren una derivación a algún gabinete pedagógico que le hace pruebas y que pueden derivar a logopedas, optometristas, especialistas en dislexia. Fíjate si tengo el tema cerca que mi mujer es logopeda y ha trabajado como autónomo reeducando problemas de este tipo. Además mi hija pequeña tiene problemas con la lectoescritura que han mejorado desde que un gabinete la derivó a un optometrista (especialidad que no es reconocida por algunos sectores que la consideran una especie de parapsicología). Tras varios meses de trabajo y tareas diarias para casa trabajando la convergencia visual, mejoró mucho. Pero esto la escuela no lo contemplaba. No tenía especialistas como los que tú sugieres. Es una dedicación tan intensa y que requiere tanto la colaboración activa de los padres para la reeducación que no hay institución escolar que cuente con especialistas de este tipo. Desde luego las instituciones públicas cuentan con psicopedagogos que trabajan algunas dificultades en el aprendizaje pero no a este nivel que sugieres. Y tienes razón. Hay muchos niños que tienen problemas de visión, de convergencia visual (como mi hija), de dislexia (disfunción compleja y difícil donde las haya y que requiere años de trabajo intensivo), etc y que fracasan en la escuela e ignoramos el diagnóstico. Añadamos la hiperactividad tan frecuente. Es cierto que no hay posibilidad de seguimiento fuera de la atención de los padres que por su cuenta han de buscar recursos para tratar estas cuestiones. Teniendo en cuenta la precariedad de la vida de muchos de los alumnos de la pública es totalmente inabordable económicamente por un lado, y, por otro, implica una atención y seguimiento que muchas veces no tienen por parte de los padres. Tienes razón. La situación es así. No podemos contemplar casos demasiado particulares. La panoplia de posibilidades es tan amplia, la diversidad es tan compleja, que nos vemos desbordados y optamos por la calle del medio y sálvese el que pueda. Besos. Gracias por seguir por aquí.

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  39. Disculpas, llegué algo tarde.

    Estoy de acuerdo con el comentario de Juan Poz. Cada vez se hace más necesario establecer una vía de iniciación profesional bien tratada casi paralela a la ESO. Opino que tras el porcentaje de fracaso escolar se esconde una falta de atención hacia esta cuestión. Hay chavales que realmente no presentan condiciones (de todo tipo) para progresar en una secundaria, viéndose abocados a la expulsión del sistema, a la vez que obstaculizan, en ocasiones, las intenciones de otros.

    Coincido con lo expuesto por Víctor Cuevas. Por suerte o por desgracia, el factor clave sigue siendo el profesor, el que tiene la oportunidad de conocer de primera mano la realidad de los alumnos. Siempre será poco todo lo que nos podamos replantear respecto a ellos.

    Con respecto a la diferenciación que se hizo entre pedagogía blanda y dura, desde mi punto de vista resulta algo artificial. El buen profesor no es el blando ni el duro, es aquel con el que el alumno aprende, nada más.


    Por alusiones, sobre el comentario de María, no voy a extrapolar el debate planteado a lo personal.


    Saludos

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