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jueves, 23 de septiembre de 2010

Diarismo

                                                     Los amantes, René Magritte
He tenido algunas ideas que me han acompañado desde siempre. Me ha gustado comunicar y  referir mi propia vida . Desde muy pequeño me hice un lector compulsivo de tebeos hasta que descubrí los libros a los diez u once años. Empecé con libros juveniles que me apasionaban: Julio Verne, Emilio Salgari, Richmal Crompton … Cuando leí La infancia recuperada me di cuenta de que Fernando Savater y yo habíamos tenido una formación lectora (no sé si decir literaria) semejante. Coincidíamos en nuestra pasión por la aventura en el mar y por los personajes anarquistas como Guillermo Brown. Paralelamente a mis lecturas de aventuras, empecé a aficionarme a escribir diarios. Me he pasado toda la vida de alguna manera escribiendo diarios sobre mi existencia cotidiana o sobre mis viajes. Habitualmente ilustraba cada día con un dibujo que resumiera el espíritu de esa jornada. Pasaba un buen rato escribiendo con mi pluma pelikán e intentando encontrar un componente esencial en cada día para que no se limitara a ser un recuento de hechos intrascendentes y triviales.  He perdido mis diarios de adolescencia lo que es una pequeña tragedia. Estaba bastante desorientado y no me atrevía a escribir abiertamente sobre mis conflictos personales (las chicas, la confusión de la sexualidad, mi transformación, las relaciones con mis compañeros y con mi aspecto físico). Hace falta tiempo para  emprender un diario en que se escriba con total libertad. Tiempo y conquista de ese sentimiento de libertad interior. Pero si uno escribe todo lo que se le pasa por la cabeza, puede ser ciertamente peligroso porque uno puede convertirse en transparente para los que algún día -inevitablemente- puedan leer esos diarios y se asomen a tu  mundo interior oculto que para nada es el que es conocido públicamente. Pienso que ofrecemos a los demás sólo una pequeña parte de lo que somos, como un iceberg cuya mole gigantesca está debajo del mar. Los seres humanos somos extraños y muchas veces tenemos recovecos y vueltas insospechadas. Lo sé por mí y por la intensa observación a que me he dedicado durante muchos años de mí mismo y de todo lo que me rodeaba.

Un día me di cuenta de que me atraía mucho más inventarme mi propia vida partiendo de hechos que eran en apariencia reales. Aprendí a transformarme, a ser otro o varios otros, a desdoblarme jugando con la identidad. Me gustaba la suplantación, la hipersensualidad que llegaba a desbordarse en misteriosos encuentros inciertos o fruto del azar. Me atraía pervertir la noción de realidad llenándola de extrañas resonancias, de símbolos, de juego erótico con las palabras. Escribir –aunque sea mal- te da ocasión de crear un mundo imaginativo que se nutre ciertamente de la realidad, pero también de los sueños, de los deseos o de las imágenes que robas a los libros que lees. Fueron años de brújula y anarquía, que me parecen ahora luminosos, aunque más vale que nadie lea aquellos diarios que tengo escondidos.

Luego vino la Gran Depresión, un hundimiento anímico y existencial que me duró varios años. Mis diarios se hicieron negros, obsesivos, autodestructivos, girando en círculos que me recuerdan las imágenes infernales. Nada se mantuvo en pie. Leer lo que yo escribí en esos años revela un hondo dolor personal -viscoso y lleno de adherencias necrófilas-. Preferí dejar de escribir. Contemplarme dando vueltas al eje del sufrimiento no llevaba a ningún sitio. Era escalofriante cómo llegaba a escribir sobre mí mismo. Con qué odio, con que pasión por desaparecer o extinguirme. Sólo algunos hilos invisibles me unían a la vida.

El pleno marasmo vital empecé a escribir en este blog hace cinco años. Inicié otras aventuras blogueras que hice desaparecer, pero, a pesar de mis intensas dudas, continué escribiendo aquí con frecuencia. Me ayudaba a objetivar, a salir de mí mismo, huyendo de esa profunda sima en que estaba sumido. Escribir, comunicarme, elaborar, pensar, tensar mi profesión haciéndola objeto de una intensa búsqueda personal son unos de los objetivos de este blog al que no hay que hacer nunca demasiado caso, puesto que les he advertido a los que me leen que suelo mezclar realidad y ficción. Ese retorno a lo imaginativo pienso que es un signo positivo. Ya no escribo diarios, pero éste pequeño proyecto personal que es Profesor en la Secundaria es una especie de diario fabulado en que casi todo es verdad, salvo unas gotitas de ficción que aderezan la mezcla. Además es público y abierto a todo el mundo. Mi vena de actor también se revela y se excita ante ese momento en que uno le da al icono de "Publicar entrada". Nunca cuando escribía diarios había sospechado que algún día existiría semejante maravilla. 

33 comentarios :

  1. Joselu, me encantan tus reflexiones, en gran parte coincidentes con las mías, sobre el hecho de escribir. Tengo cientos de papeles sueltos, desorganizados, escritos tiempo atrás, en diferentes épocas de mi vida. Releerlo a veces me hace sonrojar y otras me parece que ha sido escrito por otra persona, y es que quizá yo era otra entonces. Empecé muy pronto a escribir diarios, todavía lo hago de alguna manera, aunque desde que descubrí el mundo de los blogs, como tú, plasmo mis ideas, opiniones y ocurrencias en este espacio maravilloso y abierto, menudo invento... A veces tengo varios temas para desarrollar y me cuesta decidirme por uno; otras, como ahora, no me siento en condiciones de hacer partícipes a los demás de mi estado de ánimo, tan triste tras la muerte de mi hermano. Me siento floja, débil, baja de moral . Tengo que darme un tiempo y no forzar nada, todo llegará. El duelo es necesario, pero cuesta pasarlo.
    La lectura siempre está ahí, no la abandono. Ayer acabé "Los ojos amarillos de los cocodrilos" aprovechando quizá la última tarde templada que me permitía leer en la calle. Siempre tengo algo entre manos, lo necesito. Leí los clásicos juveniles que mencionas, tan alejados de las lecturas adolescentes actuales, por desgracia. Salgari, Verne, Scott y tantos otros nos trasladaban a mundos mágicos, lejanos y desconocidos. Nunca me he inventado otra personalidad, pero sí he soñado con ser pirata, cruzado o guerrero. Lo que habría dado por ser Sigrid, la eterna enamorada del Capitán Trueno...Hoy soy una luchadora en otras lides.
    La comunicación es una constante en mi vida. Ahora encuentro eco en otras personas y descubro mundos ignotos que me hacen ver mi estrechez de miras a veces. Todos necesitamos contar lo que nos pasa, relacionarnos con los demás, sentirnos acompañados. Lo difícil es saber qué contar y qué callar. Las teclas no se quejan, son obedientes. Las pulsas y aparecen las palabras, te olvidas de que pronto serán leídas por otros, en cierta manera dejan de pertenecerte.
    Un fuerte abrazo, colega.

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  2. Yo nunca he escrito un diario. Bueno, una vez me compré uno que me llamó la atención por sus cubiertas, pero creo que llegué a escribir como diez o quince páginas, no más. Y cuando he escrito algo, siempre ha sido para alguien que no era yo. Siempre hubo un destinatario. Creo que porque escribiendo tengo más tiempo para pensar lo que digo -en caliente soy muy burra, por suerte me cabreo poco-, salvo en algunos casos en los que no me alcanzó y porque estaba que explotaba. La última vez le escribí a mi hermano, hace un año y poco, al respecto de lo leído, no me dijo ni mu. Probablemente nunca lo haga -estaba realmente desesperada, y también muy, muy cabreada con él-. En fin...
    Como evasión. Tengo los pies clavados en el suelo y no me desagrada en absoluto, así que tampoco. Aunque reconozco que a veces te envidio. Como cuando colgaste aquel relato en el que dos Joselus se encontraban en una... cafetería, creo que era. Me encantó, ya lo dije. Yo no sería capaz en la vida de escribir algo así, por mucho que me guste al leerlo. Ni eso ni tantas otras cosas. Pero bueno, para eso estáis los que tenéis ese don! :D
    El blog... pues la verdad es que no sé hasta que punto diría que es personal en realidad. No me paré a pensarlo. No me preocupa en demasía tampoco. Será eso.
    En cualquier caso son sólo una minúscula fracción, pero sienta bien tener donde, y cuando uno quiere, eso sí. Sea lo que sea. Al menos a mí. Y también que alguien escuche algunas veces. Eso también. Y sin embargo... la única privacidad que queda está en nuestras mentes y de ahí pocas veces sale, más por no poder, que por no querer :)

    Besos, Joselu.

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  3. Felicidades entonces por esos cinco años de blog. Es un buen trabajo del que en mi opinión puedes estar orgulloso. Si algún día se hace una selección de blogs, alli deberá estar el tuyo.

    Es muy difícil escribir con plena libertad, aunque sea un diario que supuestamente nadie va a leer. Y no digamos en un blog. Yo nunca lo he hecho y ahora tengo la tentación de contar cosas más personales, pero la reprimo de momento.

    Un abrazo.

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  4. Algo escribí...poca cosa, poemas, bastantes poemas que celosa guarda mi mujer. Con el tiempo lo olvidé, quizás algun poema de tarde en tarde, hasta que empecé a usar los ordenadores y comencé a escribir en periódicos locales que raramente publicaban algo y guardé un buen montón de pequeños artículos de opinión, escribí de nuevo más poemas y empecé una novelita de ficción de la que habrá unas 10 hojas y hace dos años, soy más nuevo en esto, comencé la andadura blogera y no sé, talvez no me importe tanto ser transparente...total no tengo vicios dignos de mención ni de arrepentimiento, gano honradamente mi pan y mis aspiraciones son mas bien escasas...ser medianamente feliz...no mucho, así cuando me den el palo...me dolerá menos. Y bueno, si un secreto profundo único...ser capaz de cambiar este puñetero mundo, aunque sólo sea una miajina.

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  5. Compartimos la infancia lectora, y personajes como Guillermo, yo recuerdo haber devorado una colección de él, si no me falla la memoria era una colección de tapas duras en rojo y blanco con ilustraciones, el interior en blanco y negro.

    No he escrito diarios.., con excepción de Waldenland25.


    Saludos. Qué gusto el fin de semana...

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  6. ¿Sabes JOSELU?

    A mi me ocurre como a MALO, nunca me ha importado demasiado ser transparente aquí, tampoco tengo gran cosa que ocultar. Es más, seguramente sea lo que más me ha enganchado a esto, ser y decir lo que me apetece en cada momento y tal cual sale. Justo lo que pocas veces puedo hacer en le mundo real.

    Alguien me dijo una vez, que le parecía incoherente, al irme siguiendo en mis comentarios y puede ser cierto, pero ¿quién no? Seguramente en el tiempo vas cambiando en algunas cosas de opinión, en otras, según el día juegas y te dejas llevar por el momento, nadie es del todo coherente en la forma, supongo que lo importante es serlo en el fondo, y ahí, intento serlo.

    Yo sí que escribí diarios, creo recordar que hacia los 17 o así, supongo que en esa época estaba más confusa que de costumbre, que ya es decir y fue una forma de desahogar. Aun los conservo y me río mucho cuando los leo. Como soy un desastre, y lo dejo todo por ahí, me temo que hasta los han leído personas que aparecían en ellos, y no muy bien paradas por cierto. Pero en fin, el tiempo ha ido ordenándolo todo y los reproches del pasado vistos en perspectiva, no dejan de ser roces generacionales, que ahora provocan ternura por ambas partes. A mi me ayuda mucho recordar como era yo entonces, para entender mejor a mi hija por ejemplo, todos pasamos por lo mismo en otro tiempo, sólo que con frecuencia se nos olvida.

    Siempre me ha encantado escribir, pero a parte de los diarios, en clase y por mi trabajo, nunca lo había hecho hasta descubrir este mundo y cada día me gusta más. Seguramente sea de las cosas que hoy por hoy, más feliz me hacen sentir... ¡¡ me lo paso en grande yo sola !! :-) y de verdad que salvo el pudor de lo que pensarán los demás al leerlo, me importa muy poco controlar lo que me sale, me pongo y lo que me sale, pues ahí va... En mi caso además, siempre he tenido muchísima imaginación, recuerdo que en un test que nos hicieron en el cole, justo en esa casilla, se salían las estrellitas que marcaba su porcentaje, hasta me llamó la directora y el que los interpretaba, porque les pareció muy extraño jajaja Seguramente por eso, dejarla libre por aquí, me oxigena tanto por dentro. Antes la tenía siempre como atada:-)

    Creo que desahogar no es que sea bueno, es que es imprescindible, por eso para gente como nosotros, es verdad que descubrir este mundo, ha sido una verdadera maravilla, una especie de paraíso mental. Me encanta haberte conocido en este paraíso, JOSELU.

    Tú como otros que incluso tienes en este blog, me parecéis gente genial, de verdad. Me siento tremendamente afortunada, por haber tenido la suerte de encontraros aquí y poder compartir tantos momentos.

    Muchos besos y feliz día.

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  7. Sí, se ha ded reconocer que la "realidad" pura y dura nos dea siempre un poco insatisfechos, que lo propio de los humanos es mezclarla encarada o descaradamente con la ficción. Autoficción, la llama Doubrovski. Maravilla, la llamas tú, y yo me quedo contigo.

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  8. La identificación es inevitable. Mil caras pero una sola mente. ¿Podría ser que fuéramos todos la misma y única cosa? De otro modo no entiendo que sean tan coincidentes y reiterativos los pensamientos e ideas de tantos y tantos seres. O quizá es que tenemos las mismas experiencias, compartimos la misma cultura social y bebemos cerveza en las mismas tascas...

    Un abrazo.

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  9. Yo nunca escribí un diario ... quizá para eso hace falta ser más constante y disciplinado de lo que soy. Completamente de acuerdo en la metáfora del iceberg, cuya mole subacuática quizá sea desconocida en parte también para nosotros mismos. Puede que la escritura sea una forma de buceo que nos permita explorar las pareces, los huecos y fisuras que escondemos bajo el agua.

    Muy interesante también lo que apuntas del juego, la ficción, la suplantación ... todos, ignorándolo o a sabiendas, somos en parte una ficción cuando creemos ser lo que no somos.

    Saludos cordiales, Joselu.

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  10. Zim, somos ficción pura, somos la idea que tenemos de nosotros mismos construida con mayor o menor habilidad. La personalidad es una construcción propia y de los que nos observan (y nos quieren o nos odian). Está bien que la escritura nos lleve a ahondar en nuestra parte fuera de foco. Saludos.

    Javier, todos nos enfrentamos al mismo destino (nacer sin pedir permiso, crecer, amar, procrear, envejecer y morir). Imagino que ello proporciona ángulos muy coincidentes que se expresan en la literatura por medio de símbolos o metáforas. Y en tanto, intentamos encontrar algún sentido a lo vivido. Tal vez.

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  11. Juan Poz, pues viva la maravillosa autoficción que nos permite vivir más allá de nuestros límites.

    María, no me cabe duda de que estás hecha de una sola pieza, sin ángulos muertos. Se nota en tus escritos, en la proyección sana de tu ego cordial y sin doble fondo. Pero no todo el mundo es así para bien y para mal. Me reafirmo en que hay personalidades que sólo muestran una parte de sí mismos y que la mayor permanece oculta incluso para ellos mismos. Imagino que es una bendición ser unitario y sin zonas de sombra. Algún día me gustaría experimentar por unas horas esa sensación. Supongo que por eso escribía obsesivamente mis diarios: para intentar entender, objetivo que a duras penas voy logrando, pero que no desisto de alcanzar algún día, aunque sea en el último momento. Besos.

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  12. Serenus, me alegro de haber coincidido en nuestro aprecio a Guillermo Brown. Siempre deseé haber pertenecido a la banda de los Proscritos. La vena anarquista que tengo (no sé si de derechas o de izquierdas) me viene tal vez de la lectura de Guillermo. Cuando todo está ordenado, me encanta que venga alguien a desordenarlo. Saludos.

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  13. Malo, durante mucho tiempo me creí con la posibilidad de cambiar un poco el mundo. Las zonas oscuras me llevaron a la conclusión demoledora de que no hay ninguna probabilidad de cambiarlo en su esencia, lo que no quiere decir que el mundo no cambie. De hecho está cambiando permanentemente. Internet lo ha cambiado por completo. Pero al ser humano, con su complejidad, con sus ambiciones, con su maldad o bondad en cantidades inciertas, no hay quien lo cambie. Pienso que no hay progreso moral desde el tiempo de las cavernas. No somos mejores que nuestros antepasados, y tal vez ellos en algunos sentidos fueran más generosos que nosotros que nos hemos vuelto absolutamente individualistas (lo que tiene derivaciones positivas y negativas). Me temo que yo ya no aspiro a cambiar el mundo, si acaso dar un poquito de apoyo o de afecto a las personas que pasen cerca de mí, como mi familia, mis alumnos, mis amigos... Poco más.

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  14. Frikosal, lo curioso es que tú desde tu enfoque filosófico-dialéctico-humorístico-pesimista proyectas mucho de tu estado interior. Una escultura está hecha de volumen y de vacío. Tan importante es uno como el otro. Si algún día necesitas expresar algo más personal, me gustará conocer tu proyecto.

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  15. También a mi me gustó mucho Guillermo. No se si los niños de ahora lo entenderán.

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  16. Frikosal, me temo que no. No he sabido de niños que lo lean (yo lo leí con doce y trece años), pero sin embargo, Enid Blyton sigue triunfando y se reeditan sus libros. Yo prefiero sin lugar a dudas a Guillermo, el bueno, el malo, el proscrito... Era genial.

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  17. V., es curioso este post puesto que va revelando quiénes han llevado adelante la aventura de un diario y quiénes no. Yo se lo recomendaría a cualquiera en fase de formación como mis alumnos adolescentes, pero no sólo a ellos. Ya no escribo porque tengo el blog que cumple magníficamente como sustitutivo. No es lo mismo, claro, porque en el diario no te diriges a nadie en especial salvo a ti mismo; y en el blog hay potenciales destinatarios. Es un diario en la red, en que entre líneas se puede percibir el estado de tu vida y de tu ánimo. Al menos cuando te leo, es evidente tu situación anímica. No tengo tiempo para llevar un diario con el blog. Ha habido diaristas contumaces. El caso que me gusta traer a colación es el de Azaña. En plena guerra civil era capaz de escribir cada día, a pesar de ser el presidente de la república que estaba siendo derrotada. Increíble. Llevar un diario es apasionante. Besos.

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  18. Yo escribo mi diario en forma poética que creo es la mejor manera de poder llegar a la gente, sin oscuridad, siendo siempre yo mismo. No me gusta el falso vaivén de halagos que abunda en los blog y admiro el tuyo aunque cuando lo profesionalizas me alejo un poco.
    Hay muchos poetas que conozco que se pasan años sin leer ni una línea de otro, dicen que es la única manera de sacar la entraña, de no parecerse a nadie. Algo de razón llevan.
    Saludos

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  19. Yolanda, me ha encantado tu comentario, en buena parte coincidente con lo que yo expongo sobre la necesidad de la escritura a través de los diarios y que ha vertebrado mi vida. Hubo un tiempo que escribía con total libertad, sin pensar que algún día alguien pudiera leer lo que escribía. Enorme error, porque algún día nos iremos y lo que escribimos allí quedará con destino incierto. No sé si algún día destruiré mis diarios. Creo que será lo mejor. Son demasiado íntimos y no aportan nada a nadie salvo mi necesidad expresiva. Leer un diario de hace veinte años por ejemplo es desconcertante. Tengo registrados todos los días, pero en mi memoria las cosas no sucedieron en el orden que sí fue real. Cuando relees un diario te das cuenta de cómo fue realmente, pero no tiene demasiada importancia porque lo que cuenta no es lo real sino lo que la memoria ha salvado y ha ordenado a su manera. La vida contiene tantos momentos que es una tarea imposible que nuestra conciencia tenga un sentido del orden de lo que pasó. Esto es algo que me inquieta cuando releo.

    Entiendo tu duelo. No hay que forzar las cosas. Uno está triste y es normal. Alguien querido se ha ido y nos ha dejado con un enorme hueco. La tristeza nos va ayudando a hacernos a la idea hasta que su ausencia sea menos dolorosa. Un abrazo muy fuerte, colega.

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  20. Me satisface mucho haber sido uno de los primeros náufragos que avistaron este 'cálido iceberg', casi cinco años atrás. Me complace leer tus entradas vivificantes y también las zonas oscuras, cuando era necesario que hallasen vía de escape. El mundo de los blogs se ha convertido en una terapia de escritura en la que siempre estamos acompañados en soledad. Esperemos que nadie nos quite este juguete.

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  21. No, JOSELU, te equivocas,

    nadie está hecho de una pieza. Todos somos como un collage hechos de luces y sombras, que vamos pegando como podemos, cada uno, a su forma. Quizá algunos estamos hechos de pedazos pequeñitos y tal vez por eso, más sencillos de manejar. Pero ángulos muertos, esquinas, rincones y recovecos, los tenemos todos. Lo único que intento, es llenarlo todo de velas, para que aun ahí, se pueda ver algo, pero a veces, muchas, se me apagan, no creas :-)

    Un beso JOSELU y feliz finde.

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  22. Antonio, una larga y madura andadura ya la que llevabamos a cuestas en esto de los blogs, pero que abordo con ilusion renovada cada vez que me viene a la cabeza algún post o alguna idea que quiero centrar. Es una parte esencial de mi vida. Afortunadamente pienso que todavía tengo pasión por comunicar. Temo el día en que este "juguete" pase y nos lo quiten, o nos lo quieran cobrar por su uso. Disfrutemos entretanto.

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  23. Rubén, este año pienso abordar temas relacionados con mi profesión. Sé que a algunos eso se lo hace más distante, pero intentaré hacerlo con cierto interés incluso para los que no sois del gremio de la tiza (o la pizarra digital).

    Por otro lado, me doy cuenta de que tu bitácora es una suerte de diario personal cuyas claves sólo tú conoces. Los que te leemos nos acercamos un poquito a ese núcleo irradiador de imágenes y de calor humano.

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  24. Joselu, tus reflexiones en las últimas entradas me han cautivado. Las he ido dejando para recordarlas en Google Reader y, al releerlas ahora, me han parecido muy sugerentes. Frente a la tendencia de muchos blogs, me gusta mucho de "Profesor en la secundaria" la intensidad y la reflexión más o menos detenida. Prometo comentar con detalle alguna de esas entradas que me han calado. Pero, hoy, al menos, quería detenerme para darte las gracias.

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  25. Raúl, bienvenido. Cuando veo un comentario de alguien no habitual, me suscita inmediatamente ganas de conocer al autor. Ahora me pasaré por tu página web. El hecho de que nos atraiga algo que leemos, es síntoma de una complicidad que descubrimos con alguien. Me alegro de tus palabras.

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  26. Pues te diré, querido y admirado Joselu, que cuando te descubrí (hace ya por lo menos un par de años) descubrí un personaje. No de novela, no de ficción, sino real. Pero sé que es un personaje ficticio, no real, ni siquiera virtual, sé que es un personaje imaginativo, un personaje que tú has creado de tu vigorosa imaginación, que mezcla realidad y ficción, pero que crea realidades. Y ese personaje (Joselu) me fascina. Lo admiro. Me encanta su prosa, sus delirios literarios y políticos, sus ansias de justicia, es en fin, un personaje que admiro por su valentía, su entereza y su sinceridad. Y es un personaje al que le da vida un profesor en la secundaría que me gustaría que estuviera un montón de años más moviendo los hilos de este entrañable personaje.

    Un abrazo.

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  27. Miguel, gracias por tus generosas palabras que vienen de alguien como tú con buenas vibraciones y a quien también le atrae esa mezcla imprecisa de realidad y ficción, como nos has mostrado en algunos relatos entrañables, y que no deberías dejar. Joselu, tal como lo presentas, es bastante mejor que el que mueve sus hilos. Gracias y un abrazo.

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  28. "si acaso dar un poquito de apoyo o de afecto a las personas que pasen cerca de mí, como mi familia, mis alumnos, mis amigos... Poco más".

    Pues con ese poco, que me parece a mi, más que suficiente, y mi poquito y la miajina de ilusión...yo creo que algo cambiaremos...creo que esto es como la teoría del caos...que el aleteo de una maripoda...bien, seamos nosotros las alas de esa mariposa.

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  29. Me ha encantado la entrada, Joselu. Y por supuesto, escribí diarios y la pluma Pelikan me parece la mejor.
    Los diarios los quemé, junto con todas las fotografías y cartas que consevaba del pasado cuando me casé. Es que me casé mayor y quise empezar de nuevo, sin nada, borrón y cuenta nueva.
    Y también comparto contigo la vena histriónica, que trasluce el cansancio de ser siempre el mismo. Yo encontraba una catarsis magnífica viajando, cuando era soltero, ya que me inventaba personajes risibles y los representaba: en una nueva ciudad trataba de ser uno de los que podría haber sido, pero siempre sin seriedad, que era lo que me sobraba aquí. Y te diré que reírse de uno mismo es maravilloso o al menos lo fue para mí.
    Y en eso estamos.
    Un abrazo.

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  30. Yo también escribía diarios de pequeña y luego en mi juventud. Llevaban un candadito y yo guardaba la llave muy escondida entre mi ropa para que nadie se enterara de mis secretos. Ahora también escribo en folios de vez en cuando pero siempre los rompo despues. La diferencia entre tu y yo era que mis escritos eran de niña boba que no sabía nada de la vida, y los tuyos de vivencias importantes. En lo que podemos coincidir es en que yo también me inventaba aventuras y personajes.
    Creo que me reiría mucho si leyera algo de lo que escribí en mi juventud. Ahora con el blog ya soy yo mísma y mis circunstancias y creo que tu ya no te transformas tanto como tu piensas que lo haces: cuando lees mucho de una persona, de sus vivencias, de sus avatares, de sus pensamientos llegas a saber, en cierta medida claro, como es en realidad.
    Has escrito un post muy bueno, con mucha miga Joselu. Besos Lola

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  31. Malo, por ese aleteo de mariposa. Pienso que hay algo que podemos hacer. Yo era desmesurado y pensaba en mi inocencia soberbia que podía transformar la sociedad. Fui militante político en tiempos del antifranquismo y en la transición. Luego tuve demasiada fantasía (maravillosa imaginación)y creí románticamente en el poder del ego ante el universo. Ahora me he adecuado a la realidad y sé que mi influencia es mínima, subatómica, pero un poquito sí. Por ese aleteo, sí.

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  32. Animal de fondo, tengo entre mis tesoros más preciados esa pluma pelikán que compré hace más de veinte años. Pero ahora escribo poco a mano. Era una aventura espléndida aquellos diarios que ahora no dejan de ser una fuente de inquietud. Y me temo que tendré que destruirlos algún día. No puedo dejar que llegue lo que escribí sin ninguna limitación moral o estética. Tampoco pienso que valga demasiado. Son instantes de la existencia cuyo valor se reduce a su impacto estético. Me encanta tenerte cerca como lector, como crítico y como amigo. Y como escritor. Un abrazo.

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  33. Lola, qué placer tenerte de nuevo por aquí. Aunque ahora yo me cambiaría por ti y me iría a Brasil y no escribiría nada. Mis diarios son un problema. He escrito demasiado y demasiado sinceramente. Y lo que corresponde a un momento y a una situación de la vida no puede ser entendido mucho tiempo después por otras personas, que podrían ser mis hijas. He de destruir lo que escribí. No tiene valor literario pero sí emocional o existencial. Eres un personaje excepcional. Me encanta tenerte como amiga y comentarista. Y pensadora.

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