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lunes, 16 de agosto de 2010

Lonxe

Lorenzo Varela

Uno de los poetas que quiero traer aquí porque me parece excelente -tanto en gallego como en castellano, las dos lenguas de Galicia, mal que les pese a los intolerantes fundamentalistas- es Lorenzo Varela (1916-1978). Fue un eterno emigrante trasterrado y exiliado tras la guerra. Nació en un barco, el Navarre, frente a las costas de Cuba adonde emigraron sus padres. Pasó unos años allí hasta que, debido a la crisis económica en la isla, se trasladaron a Argentina donde estudió la primaria. Hacia 1930 volvió a Galicia para estudiar Bachillerato en pleno periodo republicano. Allí entró en contacto con miembros del Partido Galeguista y conoció a Castelao. Del galleguismo evolucionó al troskismo y se acercó al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). En 1935, acabado el bachillerato, se trasladó a Madrid para estudiar Letras. Empieza a colaborar en periódicos como crítico literario y a participar en la vida cultural de aquel Madrid tan extraordinariamente rico. El estallido de la guerra civil le lleva a alistarse -y a afiliarse al Partido Comunista- y pronto alcanzó el grado de comandante de una brigada de la undécima división. Escribió para míticas revistas republicanas como La hora de España y El mono azul, así como participó en 1937 en el Segundo Congreso Internacional de Escritores Antifascistas junto a Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Ernest Hemingway, César Vallejo, Louis Aragon, André Malraux...

La derrota le llevó al exilio en el sur de Francia donde estuvo en un campo de concentración, hasta que pudo embarcarse en el Sinaia con destino a Mexico. Llegó a Veracruz. Allí retomó su actividad literaria -colaborando intensamente con Octavio Paz en la revista Taller- pero conflictos con otros exiliados -que volvían a reproducir las diferencias de la guerra civil- lo llevaron a viajar de nuevo a Argentina en 1941 donde aún residía su padre. Allí publicó un libro excelente en castellano, poco conocido, titulado Torres de amor (1942), su primer libro en gallego Catro poemas para catro gravados (1942), y posteriormente un poemario espléndido, Lonxe (1954) del que extraigo uno de sus poemas para que lo conozcáís. Lonxe significa “lejos” y su título ya idea de su contenido que hace referencia a la guerra civil tomando como protagonistas a los héroes de la guerrilla surgidos del pueblo y su lucha por la libertad y la justicia. Quiso viajar a los Estados Unidos pero no pudo por su adscripción comunista. Se trasladó a Montevideo (Uruguay) durante el periodo más álgido del peronismo (1947-1952). Tras su retorno y el fin del régimen de Perón, colaboró como crítico literario con los principales periódicos argentinos como Clarín, El Mundo, La Razón, De Arte y La Nación. Tuvo una relación tormentosa con Estela Canto, antiguo amor de Jorge Luis Borges. En Argentina mantuvo una estrecha relación con otros exiliados gallegos como Luis Seoane, Rafael Dieste, Antonio Baltar, Arturo Cuadrado... que le ayudaron a mantener el vínculo con su tierra.

La dictadura argentina de los años setenta y la represión que desencadenó, unidas a la muerte del dictador Franco, le llevaron a volver a España en 1976 donde era un perfecto desconocido -todavía lo sigue siendo- a pesar de haber sido un significativo miembro de la generación de la desgraciada generación de 1936, su calidad, su capacidad de análisis literario y su magnífico hacer poético. Murió, casi de tristeza, poco después de la vuelta a España en 1978.

Su vida estuvo marcada por la tragedia y la fatalidad. Ernesto Sábato, el escritor argentino, lo vio como un barco desarbolado y a la deriva fruto de ese profundo desarraigo y la permanente añoranza de un mundo perdido, lo que no impidió que viera también el mundo con una honda esperanza. Fue un excelente poeta y un hombre generoso e íntegro, que merece ser recordado como persona y como creador.

Xesus Lorenzo Varela fue homenajeado en el Día das letras galegas de 2005.

Dejo aquí un enlace a uno de sus poemas de Lonxe (O galo), que he seleccionado. Y también recojo unas palabras explícitas y clarificadoras de Lorenzo Varela, según mi entender, sobre la relación entre lo gallego y lo español. No tienen desperdicio. Me sirven de contrapunto a esa sectaria e intolerante declaración de Manuel María que me hizo conocer María.

Concluye aquí este pequeño ciclo de semblanzas de cuatro poetas gallegos que me han servido para profundizar en ese rico mundo de la lírica de la saudade que inició Rosalía de Castro, el origen de todo. Sé que no hay muchos lectores en estas fechas, pero para mí ha sido una buena y apasionante experiencia. Espero que alguien también haya disfrutado de ello.

18 comentarios :

  1. Me impacta la mirada de este personaje. Es una mirada triste y fuerte a la vez. Será, es posible, una percepción muy subjetiva de mi mente pero la he tenido antes de leer tu texto. Yo te he leido y me has hecho entender a través de la poesía gallega, lo que es la saudade. Besos Lola

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  2. Por supuesto. La buena poesía siempre de disfruta.

    "¿Quen son eu, quén me trouxo, quén me ten de levar?"

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  3. Estupenda serie de poetas la que nos has ido ofreciendo. Me ha llamado la atención esa historia de tristeza y exilio. Y también la referencia al buque Sinaia, nuestra particular 'patera' de intelectuales huidos de la barbarie fascista(Aub, Buñuel, etc.)

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Josep, en estos días de inmersión en las letras gallegas rebuscando en la biblioteca de Foz, he podido encontrar esa profunda relación con la tierra de distintos poetas para los que Galicia (o Galiza) no era una mera elucubración. Este poeta, Lorenzo Varela, vivió pocos años en Galicia (los del bachillerato) pero se sintió profundamente enraizado en un mundo que sintió propio y que llevaba dentro del corazón. Este es un misterio para mí porque yo no tengo tierra ni patria (salvo la literatura). No hay país que me espere ni que yo tenga por mío. Y siento de ello, sin embargo, un enorme vacío. Hay quienes se sienten ligados emocionalmente al sitio donde nacieron, como la abuela a la que oí una copla cantada a su nieta Judit en un pueblito aragonés llamado Colungo: "Yo nací aquí; esta es mi tierra-". Es ello, este sentimiento, del que carezco por mi desarraigo vital, el que me intriga y me lleva a preguntarme si yo podía haber sido de algún lugar. Lo más cercano a esto es un sentimiento de cercanía con lo español, pero no tiene cuerpo. Mi vinculación es sobre todo literaria: Berceo, Juan Ruiz, Alfonso X, Fernando de Rojas, Garcilaso..., Galdós, Torrente Ballester, etc. No me siento vibrar, como cuando leo a estos poetas hablando de os eidos (Uxío Novoneyra) ni a Celso Emilio Ferreiro. Ellos tienen lo que no tengo yo. Y ese sentimiento me fascina. Puedes tomar todas estas reflexiones como anotaciones sobre la emoción de la pertenencia. Tú quizás la tienes -de modo natural- pero yo ni la tengo, ni la puedo transmitir a mis hijas para que tengan un lugar, una tierra, un paisaje. Mi paisaje es el mundo, pero las personas necesitan algo más cálido e íntimo. Es lo que veo en estos poetas que he comentado. Entiendo la sensación de trasterrado de Lorenzo Varela, y su sentimiento íntimo de fracaso. Un cordial saludo.

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  6. Antonio, efectivamente el Sinaia fue el barco de la tristeza. No viajaban en él ni Max Aub, que estaba en el campo de Djelfa (en Argelia) y fue después en 1942 cuando embarcó en el Serpa Pinto en Casablanca. Buñuel había salido de España vía Ginebra para dirigirse a los Estados Unidos donde se prohibío cualquier película en contra de Franco. Pero sí, el Sinaia como otros barcos, fueron para algunos, en algun modo privilegiados, la forma de huir hacia tierras mexicanas de la barbarie. Los otros se quedaron en Europa esperando la invasión nazi y ser deportados a Mathausen u otros lugares tan siniestros. La experiencia del exilio, tras haber perdido una guerra y tener que abandonar la Patria, y no tener nada por delante ni por detrás, es una tragedia a la que desde aquí se ha prestado poca atención. Lorenzo Varela fue, como he escrito, un total desconocido cuando volvió a España. Torres de amor es un libro espléndido. No lo dejes de conocer, si no lo tienes presente. Un abrazo.

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  7. Francisco, un hermoso verso de este magnífico poeta que es Lorenzo Varela y del que no es fácil encontrar poemas en internet. Yo estoy en la biblioteca de Foz donde están sus obras completas y me ha maravillado su capacidad poética, su musicalidad (un poeta ha de tener sentido musical)y su mundo propio que expresa con profunda carga humana y existencial.

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  8. Lola, la saudade es difícil de comprender. No es simplemente melancolía. Es algo más profundo. Me gusta ahondar en ello cuando con mis alumnos estudio los poemas de Rosalía de Castro en bachillerato. Saudade es tristeza, nostalgia, desgarro vital... Es difícil de delimitar si uno no es gallego y yo no lo soy. Un abrazo.

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    Respuestas
    1. ¡Cuanto tópico en esta respuesta!

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  9. Aún tengo que leer los tres post anteriores. No conocía a este poeta, realmente a parte de Rosalia de Castro no conozco mucho a los poetas gallegos. Aunque igual mi padre me sorprende y tiene algún libro por ahí de alguno de estos autores.

    Un saludo Joselu. Gracias por presentarme a nuevos (para mi) poetas.

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  10. Esta vez, sí que coincidimos JOSELU,

    no es que conozca muchísimo del trabajo de Lorenzo Varela, pero lo poco que conozco, me parece precioso.
    Además, su declaración de principios respecto del idioma galego, lo que significa ser galego y a la vez Español, podría firmarlo ahora mismo. Porque se trata de eso, de sumar, no de excluir.

    Una de las cosas que no soporto de los nacionalistas fanáticos, es que siempre caen en los mismos errores, excesos e imposiciones que critican. Reprochan a los que en su día les impidieron su derecho a expresarse en su lengua vernácula, haciendo luego ellos exactamente lo mismo. No hay nada peor que el revanchismo.

    Y yo creo que solo respetando, cuidando y dejando libertad para que cada uno se exprese en el idioma que mejor se sienta, las cosas funcionarán.

    Todos los que de una manera activa lucharon contra el fascismo del tipo que sea, aprenden a ser tolerantes. Lorenzo Varela, creo que incluso llegó a ser comandante de un batallón republicano durante la guerra civil. Precisamente, porque el fascismo es sinónimo de intolerancia.

    Por desgracia, hay muchos, sobre todo en el mundo de los nacionalismo, que dándoselas de liberales, progres e incluso pseudo intelectuales, son tan fascistas como el que más.

    VERÁS COMO ESTO, SÍ QUE TE GUSTA :-)

    A QUENLLA, é un grupo de música galega composto de xente comprometida con ó idioma galego, pero que eu sepa, nunca o enfrentaron o castelán, quenlla significa tiburón:-)


    Moitos bicos, XOSELU ¿Gústate o teu nome en galego? :-)

    Espero que lo hayas pasado muy bien en Galicia.

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  11. No estoy segura si es "gústate" o "gústache" ¿?

    sinto, sorry y lo siento, no sé más.

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  12. ¡Qué familiar el gallego viniendo de tierras portuguesas! Tuve que irme hasta allí, torpe de mí, para descubrir que Pessoa es persona en castellano y que estaba determinado a su existencia heterónima.
    Por otro lado, creo que quienes se sienten tan enraizados en el paisaje, son los más universales, porque la vivencia de las aguas, las rocas, los árboles, los animales, por distintos que puedan ser, es una y la misma aquí y allá. Como recuerdo portugués, para mi colección de galerías muertas, me he traído una castaña de Sintra, con su erizo, aunque el trajín del equipaje ha roto éste, pero ha preservado aquélla, que se suma a las que ya me acompañan en esta mesa cada día.
    Me ha parecido que en esta revisitación de Lisboa los entendía mejor que la primera vez. ¿Habrá florecido mi media sangre gallega?

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  13. Ha estado bien, y lo he seguido con interés, este ciclo que nos has regalado sobre los poetas gallegos, que dicho de paso, eran para mí unos perfectos desconocidos. Y este último tiene la característica de estar tocado por la Guerra. Por aquella y que sea "nunca mais" confrontación entre españoles. Tiene miga. Y lo que hay que tener para poder vivir de sus ideas y morir de viejo, aunque, según cuentas, le pudo la tristeza.

    Un abrazo.

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  14. Ola, María, estiven dous días na serra de Caurel e non lera o teu comentario. Gustoume o poema musicado de Lorenzo Varela. Nas miñas estancias en Galicia atopo moita xente tolerante e aberta que sente integrada en España. Con todo, detecto en internet comentarios que en nome dun purismo inverosímil defenden unha Galicia inimiga de España. Nótase a intolerancia no ton, nos argumentos sesgados e nunha mirada fanática que odia á maioría dos galegos. Un bico, aínda emocionado pola miña visita ao Caurel.

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  15. Mari Carmen, ha sido una buena ocasión también para mí penetrar superficialmente en la literatura gallega. Me ha servido para aumentar mi competencia en gallego y para llenar momentos de tránsito en estos días en Galicia. Galicia es una maravilla, y forma parte en su núcleo de la cultura de España. Sentirse gallego es sentirse también español, como dice Lorenzo Varela. Un bico.

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  16. Juan Poz, parece que todos tenemos alguna sangre gallega. Mi apellido Varela lo reivindica desde la lejanía. Estos días le daba vueltas a que toda la emigración gallega que fue a América se encaminó a Argentina como destino preferente y no a Brasil como hubiera sido lógico por la relación entre las dos lenguas. Hay movimientos lusistas en la ortografía y en el hábitat lingüístico que pretenden emparentar gallego y portugués, pero son realidades muy alejadas en su fondo cultural. Quizás sean primos, pero no hermanos. En todo caso dos hermosas lenguas cuya literatura merece la pena conocer. Algún día quiero leer Os luisiadas que todavía desconozco. Un abrazo desde Galicia.

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  17. Miguel, efectivamente Lorenzo Varela siempre se mantuvo fuera de su lugar, de su tierra que añoró. Fue un excelente poeta tanto en castellano como en catalán, pero permanece desconocido para la inmensa mayoría. Torres de amor es un excelente poemario que no sé si está fácilmente accesible. Yo lo he encontrado en una librería pública gallega en la sección de poesía gallega. Gracias por interesarte por esta crónica que ha servido para conocer aspectos ocultos para mí de la cultura gallega y española. Ha sido un placer ocupar mi tiempo en este somero ejercicio de conocimiento.

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