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viernes, 18 de junio de 2010

Víctor Nubla



Hubo un tiempo en que tuve un cargo en mi instituto. Era Coordinador de Actividades. Un verdadero lujo aquello de organizar jornadas, semanas culturales, festivales, fiestas… Recuerdo que radiografiaba Barcelona rastreando su vida intelectual y cultural e intentaba hacer llegar a un modesto instituto del cinturón industrial lo más vivo, lo más comprometido, lo más revolucionario y actual que se estuviera cociendo en los antros vanguardistas de mi amada Barcelona. Disponía de presupuesto y libertad para proponer apuestas arriesgadas. El espíritu pedagógico todavía no se había adueñado de nuestras instituciones de enseñanza media y podíamos idear y llevar a cabo experimentos que tuvieran relación con el conocimiento, la filosofía, el arte y la cultura en general.

En aquel abril de 1998 decidimos dedicar unas jornadas a la Poesía Visual de origen conceptual. A través del mundo de la magia, entré en contacto con el mejor representante de dicha poesía, el gran poeta catalán Joan Brossa, que nos hizo el honor de visitarnos y recorrer nuestro taller polipoético de poesía Visual organizado por COU y el recién inaugurado Bachillerato Artístico. Supe que el MACBA había organizado unas experiencias sobre poesía visual y conceptual. Propuse que varios participantes –estudiantes de escuelas artísticas- vinieran al instituto para coordinar la producción y creación de poemas visuales. Por otro lado organizamos unos encuentros con artistas visuales que enseñaron a los alumnos las técnicas de la antipoesía, el OULIPO y la Patafísica.

Resumo rápidamente aquella semana que fue un éxito de participación, de imaginación, de creatividad, de espíritu vanguardista… Pero hubo una anécdota que no quiero dejar de contar. Fue lo más cómico de la semana aunque en aquel entonces yo lo viví de modo distinto.

El uno de abril de dicho año, yo había asistido en el Harlem Jazz Club de Barcelona a un recital de uno de los artistas más célebres y difíciles de clasificar en el panorama de la Música abstracta o conceptual. No sé muy bien si estos adjetivos pueden definir la personalidad controvertida, vanguardista, rompedora, de Víctor Nubla. Tomando unos gin tonic a las doce de la noche pude escuchar su concierto de sonidos de saxo y órgano sin melodía y distorsionados por ordenador. No sabría cómo definir aquella música o antimúsica, pero en aquel contexto me pareció una idea genial para llevar a mi instituto. Dicho y hecho, teníamos amigos comunes y no costó demasiado convencerlo para que viniera a actuar el 23 de abril (Sant Jordi), en aquella semana dedicada a la poesía y en especial a la de Joan Brossa y el mundo de la magia. Víctor Nubla me sugirió que en el gimnasio en que tendría lugar la actuación, colgáramos mantas para evitar la reverberación de los sonidos. Allí estarían en la fecha indicada, él y su compañero.

He dicho que aquella semana fue un éxito pero no he dicho toda la verdad. El concierto de Víctor Nubla era esperado con expectación. Había transmitido que su música era revolucionaria y que era lo más avanzado en cuanto a experimentación.

Ocasión de gala a las doce de la mañana en un soleado día de Sant Jordi, tras toda la mañana llena de actividades polipoéticas, improvisaciones teatrales, creación de poemas visuales… El gimnasio estaba lleno con más de cuatrocientos alumnos esperando los primeros acordes. En el escenario había dos músicos con órgano y saxo y un sofisticado distorsionador que conectaba el sonido amplificado a varios miles de vatios por los altavoces del polideportivo convenientemente manteado según su indicación.

Pues bien. Empezó Víctor Nubla a tocar. El sonido era brutal. En mi vida he oído unos sonidos más monstruosos en cuanto a dimensión. El gimnasio parecía estallar y estar a punto de reventar. Tuvimos que casi taparnos los oídos, y desde luego a las doce de la mañana aquel recital de sonidos desestructurados y antimelódicos estuvieron a punto de romper los tímpanos de los asistentes –alumnos y profesores- que salieron en estampida del gimnasio hacia el patio. He dicho que había dentro unos cuatrocientos en total. A los dos minutos, el gimnasio se había quedado vacío salvo media docena entre los que me encontraba yo que miraba desesperado la situación. Para mi sorpresa, los músicos estaban encantados y no parecieron sorprenderse para nada y continuaron con entusiasmo renovado su antirrecital por medio de juegos tonales, contrapuntos de sonidos industriales salidos de alguna producción hipnótica, delirante y esquizofrénica. Era música industrial, desafinada, conceptual y no sabría más que decir porque en medio de mi desesperación me encontré con esa media docena de alumnos –ningún profe- que se sentaron en medio de la amplitud del gimnasio a escuchar aquello que estaba sonando. Fuimos pocos pero los que se quedaron estaban cautivados por la desestructuración de aquellos sonidos.

Al terminar el concierto una hora después, fui a hablar con los músicos que habían continuado impertérritos durante toda la sesión. Víctor Nubla me vio decaído y me dijo con una gran sonrisa: ¿Bien? ¿No? Yo miré la desolación del gimnasio e hice un gesto expresivo pero me dijo Víctor: ¿No te habrá preocupado lo del público? De las audiencias sólo se preocupan las televisiones.

No entendí muy bien la situación, pero yo estaba al borde del llanto o de la carcajada. Afortunadamente, mi amigo Alberto, que había llevado varias mantas, me invitó en su casa a una exquisita tortilla de patata.

Dejo el vídeo para que os hagáis una ligera idea de lo que fue aquello. No es de la ocasión pero sirve como orientación. No deja de tener gracia, pero quizás mejor oírlo por la noche y convenientemente motivado en otro lugar.

(Macromassa es el grupo de Nubla. Él es el que toca el saxo en el centro de la imagen)

21 comentarios :

  1. No, pero me hubiera gustado hacerlo por lo que he visto en su web. En todo caso fue una experiencia fascinante que primero fue recibida con burlas y reticencias por parte de los alumnos pero posteriormente, cuando tuvieron que ponerse a crear, se dieron cuenta de las posibilidades de este tipo de poesía. Entraron rápidamente en el juego. Y la sesión con Brossa fue genial. Luego comimos con él, estuvimos charlando y él se pidió, como solía, dos huevos fritos. Desde entonces sé que el arte conceptual no es fácil pero merece la pena tenerlo en cuenta.

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  2. Y que haya profesores así sueltos por el mundo...


    No estoy muy al tanto de todo este tema del arte conceptual, pero este verano pienso darme un chute de vanguardias (mezcladas con mesalina poética).

    Además tengo desde hace tiempo idea de crear con los amigos una pequeña escuela de surrealismo y patafísica. Algo al estilo de lo de Platón pero un poco mas cutre...

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  3. Acabo de descubrir este blog-espacio de reflexión y ya he tenido que deborar dos entradas (todo hay que decirlo-densas). Me parece admirable los intentos de transmitir la cultura, aunque a veces no sea del gusto de todos, y su intento por mostrar otras "escena" de la música (o no-música) fue maravilloso.
    Personalmente me ha gustado. Y también decir, y ya me marcho (pero no sin antes apuntarme los pasos para volver), que aunque no he leído Oblomov, ni tenía constancia de su existencia, lo que planteas en esa entrada también lo he disfrutado y que ya me gustaría a mí haber sido alumno en ese instituto en el que el profesor nos da la magistral lección del día con una canción de los reveldes.
    No se puede medir en kilómetros ni euros cuando uno divaga por los caminos del pensamiento, así que no se encuentre perdido, porque no hay dos formas iguales de ir a parar al mismo sitio cuando uno trata con esto que llamamos cerebro (y que otros llaman espíritu).

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  4. Miquel, el lenguaje vanguardista de raíz conceptual es muy controvertido. Para algunos es puro engaño, y para otros representa la experimentación del arte en consonancia con el tiempo que estamos viviendo y sus mitos o antimitos. Tuve ocasión de entrar en el mundo brossiano y pude ver que había una enorme coherencia interna y evolutiva. Nada de lo propuesto era totalmente arbitrario. Supongo que es el criterio por que hay que valorar y ponderar el arte conceptual: por su capacidad analógica y coherencia.

    Espero que puedas llevar a cabo tu escuela surrealista. La experimentación del surrealismo es de lo más gozoso que puede llevar a cabo un joven.

    Deglutoria, me alegro siempre cuando hay una nueva visita que ha llegado por azar -la mayor de las veces- hasta este blog. Encuéntrate cómodo y, si quieres, participa, polemiza, discrepa, critica, disiente o lo que quieras. Un cordial saludo.

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  5. Mi querido Joselu tengo que decirte que esa música mi cerebro no la entiende. Y óyeme bien o léeme bien, yo quiero entenderla pero mi cerebro no me deja. Besos Lola

    De todas formas te felicito por tus ideas.

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  6. He leído tus palabras a la vez que escuchaba la disonante música. Me imagino la escena ("tierra trágame").
    Lo rompedor tiene sus riesgos, y por lo que he leído en tu blog, has corrido más de uno (luego no vale decir que eres improductivo).
    En 1998 el espectáculo debió de ser mayúsculo, hoy probablemente no causaría la misma expectación.

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  7. Quizás con unos cubatas, en un ambiente adecuado por la noche, en buena compañía, sea diferente. Aquel día fue un desastre sin paliativos pero a Víctor Nubla desde luego no le arredró en absoluto y no le importó un ardite. Gracias, Lola. Besos.

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  8. Lu, la música experimental desestructurada tiene un público muy reducido. Lo cierto es que a mí puede llegar a gustarme mucho más que la música de discoteca machacona y repetitiva que se estila. No obstante en otro orden de cosas he conocido a un músico catalán -compositor con varios premios internacionales en el campo de la música concreta- que ha tenido que exiliarse a Aragón por el nulo reconocimiento que tenía su obra en Catalunya. Todo lo relativo al arte conceptual es considerado -con razón- con gran prevención por parte del público. No hay duda de que sigue gustando Sorolla pero el público no asiste cómodo a los experimentos vanguardistas en que, para entenderlos, hay que participar emocional e intelectualmente.

    Pero sí, fue "un tierra trágame" que me dejó un rostro bastante acongojado.

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  9. El s.XX fue una época rompedora en todos los órdenes.

    -Nada más comenzar el siglo, Einstein enunció su teoría de la Relatividad e hizo tambalearse a la Física Clásica de Newton.
    -El mundo percibía con desencanto y tristeza el derrumbamiento de lo que había sido su mundo y la proximidad de una Gran Guerra, a la que luego sucedieron otras.
    -El arte plasmó este desencanto, esta sensación de pérdida de los principios que habían regido desde la Antigüedad, en todos los ámbitos:
    -En literatura, aparecen las corrientes filosóficas existencialistas
    -En pintura, El grito" de Munch nos lo expresa todo
    En arquitectura y escultura, se rompe con lo anterior, empezándose a usar todo tipo de materiales, incluso de desecho, en las obras.

    También la Música rompe con lo anterior, sucediéndose una serie de corrientes, entre las que destacan el impresionismo, el dodecafonismo, la música concreta, la aleatoria, la música por ordenador y ésta y la electrónica, muy experimentales todas.

    Se trataba de experimentar con los colores, la luz, los materiales, los sonidos, pues se creía que lo clasico había dado de sí todo lo que podía dar.

    Lo que nos pasa, creo yo, es que nuestra cultura es tan clásica, tan sujeta a reglas, que se mama y se aprende en nuestra vida diaria. Por eso comprendemos (sí, encajamos, asimilamos) mejor el arte hasta el s. XX que el posterior.

    Creo que la cultura y la aleatoriedad en muchos casos del arte actual nos dificultan su comprensión y la capacidad de disfrutar de él.

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  10. Hola, Joselu, llevaba tiempo sin pasar por aquí, pero vuelvo y me encuentro en un lugar muy reconocible.
    Un abrazo

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  11. Bueno, la metaficción y la deconstrucción llevan a donde siempre ha conducido la literatura a "hacer verosímil la realidad".
    Todos los caminos llevan a Roma.

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  12. Seño, la experimentación es una vertiente necesaria de la exploración de los límites del arte, aunque muchas veces se roce o se incurra en la inanidad, la falta de sentido, la intrascendencia o el absurdo. Pero ¿cómo explorar los límites del arte sin llegar a ellos? No soy un entusiasta de de todo tipo de arte de vanguardia, pero sí pienso que -siendo muy crítico con él- no todo es inservible.

    Hombre de barro, bienvenido al territorio de la incerteza, al desierto en que todos nos hacemos preguntas e intentamos buscar alguna luz.

    Josep Fábrega Agea, es una buena e interesante forma de expresarlo. La vanguardia es una parte necesaria de nuestra forma de ver las cosas. No todo es bueno, evidente, pero no es vana la atención a lo que sucede allí. Soy un tradicionalista en muchos sentidos, pero a la vez me siento vanguardista, y no pienso que ello sea contradictorio.

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  13. ¿Recuerdas lo que te dije en la otra entrada, JOSELU? Pues eso, que eres un valiente.

    Es increíble los riesgos que has asumido en un entorno tan cartesiano como un instituto.
    Al menos, así veo yo en general los centros educativos. Siempre se mueven dentro de lo políticamente correcto, lo ortodoxo, nada de experimentos. Ni en métodos de enseñanza, ni en propuestas culturales o artísticas. Por eso, me parece alucinante los que les llevaste jajaja ¡¡no me extraña nada la estampida!! sinceramente, yo me hubiera quedado sólo por solidaridad hacia los artistas y los organizadores jajaja nada más, lo siento.

    A mi, ya lo sabes, me gustan casi todos los estilos de música. Exactamente igual, que cualquier tipo de expresión artística, siempre he estado abierta a todo y lo respeto si veo esfuerzo y entrega en ello.

    Pero para mi hay una premisa fundamental, para poder apreciar algo, incluso aunque no lo comprenda y es, que me haga disfrutar. Si como ocurre con este tipo de sonidos, persiguen impactar, generar angustia, estridencia, distorsión, ser transgresores y rompedores, suponiendo que esa sea su finalidad, mi enhorabuena porque lo consiguen, pero sólo eso.

    A pesar de ello, lo siento JOSELU, con todos mis respetos, para mi esto no es arte. Es sólo una forma de expresión, respetable como toda, pero muy alejada de la belleza y si se aleja de ella, se aleja de lo que al menos para mi, es arte, con mayúsculas.
    El arte conceptual en general, bajo la disculpa de que lo importante es la idea, es un cajón de sastre en el que cabe casi de todo y el hecho de que se carguen todo soporte formal, desnaturaliza la esencia de lo que yo considero arte.

    Yo no puedo comprender, como en lo antiestético visual o auditivo alguien puede apreciar algo que no sea desagradable. ¿Alguien me podría explicar como en lo desagradable y antiestético hay belleza?

    Ahora bien, de la misma forma que algunas personas puede sentir placer, cuando les golpean o les hacen sufrir, supongo que algunas personas encontrarán su aquel, en que les golpeen la vista o los oídos, es mi única explicación para estas corrientes, a parte de la mera transgresión.

    Mira, si tu escuchas muchas veces a Shomber o Halffter, hasta puede que finalmente termines disfrutando de la distorsión de sonidos, pero es que aunque no lo parezca, ellos siguen una armonía, desarmonizada, pero formalmente estructurada. La arbitrariedad tanto en el sonido, como en la pintura, es eso, casualidad e insisto, para mi la genialidad del arte, nunca es casual.

    Desde luego, no es más que mi opinión personalísima de todo esto y seguramente estaré muy equivocada. Espero que por favor, me disculpes, por enrollarme tanto con esto.

    A pesar de todo lo dicho, bravo por experimentar y probar, creo que es algo esencial, para aprender y saber de verdad lo que a uno le gusta y efectivamente, siempre puede uno llevarse sorpresas.

    A mi, me temo que estos sonidos no me gustan, ni me gustarán jamás. Mira un último ejemplo y ya lo dejo, prometido jajaja A mi no me gusta nada la música máquina, en una ocasión me dijo alguien,
    -eso es, porque no has escuchado con una pastilla- Lo siento, le dije, ni pienso hacerlo en la vida ;-) si tienes que estar drogado, para disfrutar algo, es que estamos todos locos.

    Y dicho esto, te aseguro que disfruto tanto con un aria celestial, como con un riff endiablado de guitarra eléctrica, pero ni uno ni otro, tienen nada de casual, ni requieren más ayuda, que la de querer disfrutar.

    Montón de besos JOSELU y que disfrutes mucho del resto del finde, hasta con esto, si eres capaz jajaja

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  14. María, probablemente tienes razón en todo lo que afirmas sobre la necesidad de poder disfrutar de algo para poderlo apreciar.

    Sin embargo, cuando oí a estos ¿músicos? por la noche no me dejó de parecer interesante. Víctor Nubla ha llevado una trayectoria muy coherente desde los años ochenta y es desde luego una figura destacada dentro del panorama experimental. Yo pensaba que mis alumnos -de Cornellà- eran duros y que resistirían aquello. Varias veces los había llevado a ver espectáculos de La fura dels Bauss que suponía en teatro experimental una estética rompedora, postindustrial, transgresora, agresiva... y quedaron fascinados. Si tal vez aquella música hubiera tenido un contexto teatral quizás hubiera tenido algún sentido. Me sentí fatal. Pero equivocarse formaba parte de aquel desafío de traer nuevas estéticas. La opinión de los alumnos desde luego fue contundente. No les gustó en absoluto. Y yo que pensaba que eran chicos de barrio duro...

    Besos, María, gracias por tus palabras.

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  15. Joselu, no hablaba de que el arte de vanguardia sea inservible, sino de nuestra poca formación para entenderlo, pues nuestra cultura nos ha "educado", por decirlo así, para un tipo de arte más clásico. Es nuestra herencia grecorromana (y que conste que yo, agradecida a ella, ¿eh?)

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  16. Seño, el arte de vanguardia es minoritario, no puede dejar de serlo porque es transgresor. Lo que sí, poco a poco, se va incorporando a nuestro modo de ver las cosas. El surrealismo, el futurismo, el expresismo, el dadá... en buena manera forman parte de nuestra visión y en la misma publicidad se ve su herencia, igual que en el lenguaje cinematográfico... Y sí, es cierto, entrar en el arte de vanguardia, no es fácil y no estamos preparados, pues no deja de ser elitista y además surge muchas veces la impresión de banalidad. Es el precio de trabajar en el límite. El diálogo entre la vanguardia y la tradición es fecundo. Sería horrible si todo fuera vanguardista. ¡Qué mundo más atroz! Yo me acojo a esa herencia grecorromana, oriental, africana marcada por el clasicismo, la armonía, la tradición... y me siento mucho más cómodo. La vanguardia es para experimentar límites, y es divertida, pero no lo es todo.

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  17. Joselu, no puedo ver el vídeo (supongo que lo es), así que no puedo opinar sobre lo que dices. No sé nada de músicas vanguardistas o rompedoras, soy más clásica y más aburrida quizá. Sí he visto algo de teatro experimental, pero no me gustó nada. Supongo que hace falta una formación que no tengo para apreciar todo eso. Ya ves, anteayer vi "La venganza de Don Mendo" en la versión de Tricicle y me gustó muchísimo. Una obra estrenada en 1918, mil veces representada, y sigue fresca y risueña como pocas. De todas maneras, organizar actividades como tú hacías antaño tiene un mérito indiscutible, sea cual sea el resultado. Tiempos aquéllos, dirás, y con razón. Ahora hay que elegir cuidadosamente cada salida y si algo resulta mal ya sabes quién va a ser señalado como responsable, por eso cada vez se hacen menos. Una pena.
    Un fuerte abrazo, colega.

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  18. Alucinante. Desde luego, lo tuyo fue valentía en estado puro. No me atrevería yo a nada parecido, pero más por miedo a los profesores que a los alumnos.

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  19. Tengo la suerte de conocer a Nubla, incluso después de haber sido fan de su música y de sus proyectos. Me habría encantado estar en el evento del que hablas. Me he reido muchísimo al leer la experiencia y sobre todo con su actitud y contestación ante el tema del público. No puedo decir mucho más salvo elogios a su obra y a lo que hace. Te felicito por haber tenido la oportunidad de mostrar ante un público, a una de las personas más influyentes e históricas de la música vanguardista en España.

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  20. Me gustaba mucho el violín de Antonio Graña en Macromassa. Alguien sabe que fue de él? Gracias

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