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lunes, 28 de junio de 2010

Catalunya

Acaba de salir la sentencia sobre el estatut catalán. No la he leído, pero tampoco he leído el estatut. O sea que da igual lo que diga. Yo no lo voté. Me he tomado una copa de cava y a continuación escribo sin pretensión de lo que diga tenga la más mínima importancia. No me hagan caso. Me he tomado una copa de cava y estoy un poco ido. Que nadie me tome demasiado en serio. Quiero pensar en Catalunya. La tierra donde vivo, la tierra donde nacieron mis hijas y mi mujer. A la vez siendo totalmente ajeno porque yo nací en otra tierra de la cual apenas me acuerdo. Pero ya lo he dicho otras veces. No sé de dónde soy. Vivir en Catalunya supone cierta esquizofrenia porque el que ha llegado de afuera nunca acaba de situarse. Puede identificarse con los fantasmas de la tribu o no. Yo no me he identificado. Vivo y dejo vivir, pero nunca en mis treinta y un años en estas tierras me he sentido menospreciado o marginado. Es un espejismo lo que se hacen los que juzgan la realidad desde fuera. La realidad catalana es extraordinariamente compleja. Siempre me he entendido bien con los nacionalistas catalanes sin dejar de ser lo que soy, un español galdosiano, tal vez cervantino. A la vez he aprendido a apreciar a Raimon Llull, a Joanot Martorell, a Ausias March, a Narcis Oller, a Frederic Soler Pitarra, a Foix, a Carner, a Papasseit, a Joan Brossa… Nunca he aguantado el sentimentalismo edulcorado de Martí i Pol. Entre mis lecturas preferidas está el Quadern Gris de Josep Pla, heterodoxo donde los haya y al que nunca se concedió el Premi a las Lletres catalanes por su desviacionismo. Admiro a Boadella, el glosari de Eugeni D’Ors, a Pedrolo, a Pere Calders, a Quim Monzó… todo mezclado y heterorodoxo. No es el nacionalismo el que me guía en mi elección sino la calidad literaria. Creo que la literatura catalana es un valor muy estimable en el conjunto de la literatura de España.

Pero esto no es suficiente. Asisto con temor al desprecio que suscita la realidad catalana en los comentarios que abundan en la prensa digital. Nunca me he identificado con el nacionalismo catalán, pero tampoco con el antinacionalismo radical que abunda a veces disfrazado de racionalismo extremo. Jordi Pujol lo explicó en multitud de ocasiones. Nunca le voté, pueden tenerlo por seguro, pero he de reconocer que fue un estadista formidable y que siempre actuó con responsabilidad en la política española. La forma de ser españoles los catalanes es siendo ellos mismos. O sea que la forma de ser español es ser catalán. Esto no se entiende y leo comentarios que muchas veces son hirientes, muy hirientes. Hace unos días mantuve una polémica en un blog que estimaba, por su sectarismo, por su maniqueísmo, por su anticatalanismo radical que apelaba a la falta de moral de la pedagogía catalana, acompañado de una senyera y argumentos sesgados y faltos de rigor. Me hirió. No porque yo sea un nacionalista, que no lo soy, sino por la falta de sensibilidad que en nombre del racionalismo ofende una forma de sentir nacionalista que es la que predomina aquí y que he aprendido a respetar, aunque no a compartir.

Pero es absurdo que yo defienda esto aquí porque yo soy un antinacionalista y no concuerdo en absoluto con el nacionalismo catalán. Pero sí que entiendo su forma de sentirse herido ante muchos comentarios o formas de juzgar una realidad compleja y plural.

Les confesaré que hace años en un famoso pub gay de Barcelona coincidí con una excompañera de facultad de la especialidad de Filología Hispánica en Zaragoza. Se llamaba Carme. Ella, tras unas cuanta copas, me confesó que militaba en un partido independentista catalán pero ella lo que ansiaba era ser andaluza, sentir como los andaluces. No espero que concedan crédito a lo que escribo ni que entiendan que en un viaje que hice a Andalucía con un compañero nacionalista -herido en su niñez por la prohibición y desprecio del catalán- hace más de veinte años, él me hablara en catalán hasta que salimos de los Països Catalans y luego me torturara con cassettes de himnos de la legión o del cuerpo de infantería y que su sueño era hacer el amor con una muchacha andaluza.

Las palabras hieren más de lo que parecen. Es fácil menospreciar, juzgar o condenar lo que uno no conoce. A veces uno piensa que no se dan cuenta de que los catalanes serán españoles siempre que se les respete ser catalanes, en alguna forma diferentes, eso no implica aquiescencia con la política nacionalista catalana con la que soy muy crítico. Pero no estaría mal pensar que uno de los problemas fundamentales de este conflicto es la sensación –muy confirmada- de aversión a los catalanes que sobre todo ansían ser estimados pero siendo lo que son. Y duele leer muchos comentarios que esquematizan la situación. Los que vivimos en ambas riberas –entendiendo los argumentos de unos y de otros- podemos contribuir a una forma superior de entendimiento alejada de los prejuicios y los lugares comunes. No acepto los nacionalismos provengan de Salamanca o de Vic.

Una vez, hace años, en Alcázar de San Juan, haciendo la ruta cervantina, asistí consternado a la destrucción de un azulejo que reseñaba el nombre de un molino. Era el único que estaba roto. Se llamaba Barcelona. Me hirió sobre todo habiendo leído las palabras de un manchego llamado Miguel de Cervantes, extraordinariamente elogiosas con los barceloneses y los catalanes en general.

Pero estoy en un terreno raro que no será entendido por muchos, porque no soy un modelo de catalán ni de español, de hecho no creo que sea modelo de nada. Pero está bien así.

44 comentarios :

  1. El respeto a la idiosincracia de cada "familia" es esencial, una pena que la gente se salte ese punto.
    Pero los nacionalismos sean del tipo que sean, catalán, español o andaluz, no me simpatizan. Enfrentar a la población es una buena táctica para olvidar los problemas reales.
    De todas formas acabaremos siendo polvo, ¡qué más da el lugar de mis cenizas!
    Un saludo.

    PD: tu cava me ha dado envidia.

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  2. A mí tampoco me suscitan simpatía, pero he de reconocer que aquí donde vivo su identidad se toma muy en serio, forma parte de ellos. Los estimo y he de reconocer que tiene aspectos positivos -la defensa de la democracia- y negativos -cierto sentimiento de superioridad que no comparto. Contribuir, aunque sea en mínima parte al entendimiento es bueno. En ese sentido he escrito este post.

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  3. Joselu yo entiendo el sentir de cada pueblo, lo respeto, pero el nacionalismo de hoy en día no lleva ese camino a mi parecer...hay una cita de Arthur Schopenhauer que dice "Cuando el derecho de pertenencia no se basa simplemente en el título de ciudadanía, y tiene algún componente añadido, que puede ser étnico, cultural, de cualquier naturaleza, entonces empieza a ser peligroso porque empieza a ser excluyente de los otros."
    Yo creo que ahora el nacionalismo dista bastante del patriotismo que sería algo así como amar a tu país mientras que el nacionalismo sería odiar al que no es como tu país. Pero bueno no vivo en Cataluña ni el Pais Vasco, mi opinión quizás no valga mucho, aunque de algo si puedo hablar, del "nonacionalismo", nací en Soria, me crié en Madrid, trabajé en Ceuta y me enamoré, vivo y tengo un hijo en Cadiz, y cada vez me enorgullezco más de no pertenecer a ningún sitio, en todos los lugares que he estado me han avergonzado, apuñalado,querido y ayudado los orihundos del lugar.

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  4. Yo tampoco soy de ningún lugar, César, en eso estamos en el mismo terreno, pero intento entender a los que me rodean aquí en Catalunya y he de reconocer que me he encontrado a profesores de lengua catalana que conocen mucho mejor que yo la literatura en lengua castellana a la que admiran. Hay cafres, a veces son los que más aparecen en la prensa, pero hay un intento de ser estimados, muchas veces frustrado. Yo no soy catalán pero tiene que ser doloroso tener en cierta manera que esconderte cuando se viaja por España debido a un ambiente que es sesgado y juzga por igual a lo que es profundamente complejo y desigual. Pero entiendo tu sentimiento que es también el mío. No soy de ningún lugar. Un abrazo.

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  5. Rechazo toda forma de nacionalismo excluyente, llámese catalán, español, etc.

    Respeto a los separatistas que quieren alcanzar sus objetivos democráticamente.

    A los que no soporto - y muchos ignoran que lo son - son a los separadores...

    Me gusta decir, aunque pueda sonar a cursi, que aspiro a ser cosmopolita.

    Comulgo con muchas de tus ideas y te felicito por abordar un tema polémico con mucho sentido común.

    Un cordial saludo, Joselu

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  6. Joselu, tu post es lo más lúcido y sencillo a la vez que he leído sobre el tergiversado tema del nacionalismo catalán. Lo cuentas en primera persona con total conocimiento de causa. Los políticos enzarzados en discusiones estúpidas deberían aprender de ti. Nunca he entendido ese odio visceral hacia lo catalán fomentado desde sectores conservadores e inflexibles, incapaces de ver más allá de sus narices en nombre de una unión nacional ficticia y artificial. Se dicen tantos tópicos sobre los catalanes que es absurdo intentar desmontarlos uno a uno. Se les acusa de antiespañolismo, de querer más dinero que los demás, de ser insolidarios, de arrinconar la lengua española (más bien castellano, digo yo)... Circulan por la red cantidad de correos con argumentos estúpidos en contra de Cataluña. Yo he estado allí, aunque no puedo presumir de conocerles bien, y me parecen personas educadas, amantes de su tierra, de sus costumbres y de su lengua. ¿Por qué es un delito querer ser diferente de otras Comunidades? Los vascos también lo son, les conozco mejor y creo que tienen razón al defender lo suyo. Tras años de eternas discusiones han conseguido que el Estatut sea por fin declarado constitucional. Bravo, les ha dado tiempo a estudiarlo coma por coma, no veo la complicación del asunto. ¿O es que lo de menos era la ley? En cualquier caso, me alegro de que se acabe la discusión. Quienes la promovieron no cejarán en su empeño de armar bulla porque tienen que dar gusto a sus electores. Pues hala, que sigan, porque me temo que hoy no has sido el único en celebrar con una copa de cava la resolución del conflicto. Que se fastidien. Y que aprendan de quienes les sacan muchas cabezas en educación y buenas maneras, pese a quien pese.

    Un fuerte abrazo, colega,

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  7. Sería muy revelador saber qué motivaciones llevan a alguien a proclamarse -ante sí mismo, más que ante los otros- nacionalista. Supongo que serán muy variadas o quiza no tanto. No sé, pero es algo que gustaría saber.

    Algo que me ha extrañado en lo que escribes, ¿de verdad el nacionalista catalán tiene algún deseo de ser español -aunque sea como catalán?. A mí no me parece que sea así, pero... no vivo en cataluña.

    Por último, la polémica en Deseducativos, supongo que es con un post en concreto y con algún contertulio en concreto. En deseducativos caben muchas opiniones, y la disconformidad entre los propios colaboradores.

    Un saludo Joselu.

    ¡qué bello es junio...¡

    ¡Cómo me cuesta escribir una sola linea!

    ¡Pum catapum pum pum como nos gusta el verano...!

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  8. Joselu, a pesar del cava no eres capaz de abandonar ni por un momento tu sentido común y tu buen criterio, así que ya desbarro yo, aunque no estoy bebido.
    Ser nacionalista, ser paleto, qué importa. Tanto da sentirse catalán o español, o del pueblecito tal, "el mejor del mundo"; para el caso es lo mismo. Me parece que hay otras cosas más importantes por las que luchar o que defender.
    Dicho esto, lo que no está bien es que no dejen a la gente ser como le de la gana, hablar el idioma que quiera o respetar sus costumbres y su forma de organizarse. Me parece que eso no tiene nada que ver con nacionalismo, sino con pueblos que se defienden como pueden de lo que les quieren imponer por la fuerza.
    Y ya desbarrado, te dedico mi mejor abrazo.

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  9. Entiendo muy bien lo que dices y estoy totalmente de acuerdo contigo Joselu.
    La mitad de mi familia es de Murcia la otra mitad de Galicia yo nací Murcia. Sin embargo, desde que tenía 6 meses vivo en Catalunya. Y además en Lloret de Mar, un pueblo de la Costa Brava donde hay multitud de nacionalidades. Nunca me sentí de ningún lugar.
    Y aunque es cierto que el tema es bastante complejo también hay mucho de manipulación e ignorancia.

    Un abrazo! :D

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  10. A mí la impresión que me da, es que quienes atacan a aquellos que tienen sentimientos nacionalistas en Cataluña o donde sea, a los catalanes o a quienes sean, entienden que el ser nacionalista, para el que lo es, representa "ser más que". Yo soy catalanista = yo soy más que tú, que eres... qué se yo, asturiano. Eso es lo que molesta al que ataca, porque es lo único que ve me paerce a mí. Yo veo el mal entendido ahí (al menos en Valencia, que es lo que conozco) y desde ambos flancos, ojo. No sé, el nacionalismo yo lo entiendo como algo que te otorga una identidad, como algo que representa aquello que amas. No por ser catalanista se es menos, ni más nada, ni más español, ni más chino, ni menos jamaicano, ni menos islandés. Es algo que sientes como parte de ti (opino por comparativa, repito). Yo no me autodenomino valencianista, porque no pienso que lo sea, pero amo esto. Es así, porque es lo que conozco y es donde encuentro mi sitio. Eso no quiere decir que no me sienta española, o ciudadana del mundo si te pones. Soy yo, y mi entorno es parte de mí. Y la cultura en la que vivo, la que tengo más cercana y la que he visto toda mi vida, es parte de mí. Igual que la que te otorga ser español. No entendería sentirme valenciana y no española, porque siento las dos cosas a un tiempo. Y ya está. Soy persona y soy mujer, eso no es incompatible, por qué iba a serlo lo otro?¿
    Tal vez sea porque no conozco otra cosa que lo piense así. No sé... pero no entiendo, viéndolo de este modo, por qué se ataca. En realidad, mientras no se dañe a nadie, no entiendo por qué se ataca en cualquier caso. Tal vez sea que quienes lo hacen, se sienten de algún modo agredidos. Sus razones tendrán, supongo. Yo no encuentro ninguna. Y entre otras muchas cosas, lo malo, es la imagen que se genera en quien no conoce.
    Hace un par de años, estuve en el País Vasco. Llevaba una imagen totalmente preconcebida de aquello. Y me di cuenta de que me equivoqué al imaginar, pero estrepitosamente vaya. En ningún sitio al que he ido, me he sentido agobiada, pero realmente agobiada, abrumada más bien, de taaaaaaaaanta hospitalidad. Una cosa... pero exagerada, oye.
    Y es una verdadera pena, esto :( porque posiblemente, si no hubiese porque una de mis mejores amigas es de allá, tal vez no hubiese conocido nunca aquello. Y es precioso. Y la cultura vasca lo es, y los vascos lo son.

    Si ya es complicado hacerse una idea de algo que no se conoce de modo directo, saber, es imposible, juzgar, un absurdo, y equivocarse... lo más probable. Me da pena esto, ya te digo...

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  11. Hoy no firmo el comentario, este tema es venenoso y da para una larga conversación. Se agradece tu entrada.

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  12. Anónimo, sé que es un tema venenoso. Por eso he querido abordarlo: para quitarle veneno y echar bálsamo en la herida. Es como si se hablaran lenguajes distintos en los que fuera imposible entenderse porque cada uno habla de cosas distintas. Yo no he percibido en Catalunya un rechazo frontal a lo español -aunque sí hay sectores radicales que lo hacen pero no representan el modo mayoritario de sentir-. Por eso es peligroso quedarse con las palabras de las minorías que quieren sentirse superiores y opuestos a lo otro. Yo no percibo esa confrontación en la vida cotidiana, pero sí en los comentarios que se publican en la prensa que muchas veces son venenosos. Creo que una apertura mental es necesaria, superar los estereotipos, las ideas preconcebidas, racionalizar empáticamente, aceptar las diferencias, reconocernos, orillar toda esa mierda que enfrenta. Gracias por tu comentario que dice más de lo que parece.

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  13. Como ya dije con israelíes y palestinos lo primero y fundamental es vivir aquí un tiempo para poder hablar.
    No sé si hay muchos países en el mundo donde en una mesa de un bar se hablen dos idiomas a la vez con total normalidad y respeto, pero Cataluña es uno de ellos (remitiendo a la definición de país de Josep Pla, espacio geogràfico con caracteristicas culturales propias, por eso Josep Pla llamaba al Empordà o Ampurdán su "país"). El resto son fabulaciones de los políticos.
    Yo creo que el proceso de identificación, la matriculación sentimental de cada uno, es respetable y debería ser respetada.
    Por ejemplo, a mi no me interesan los partidos de "La Roja", no me dicen nada pero comprendo que haya quien se identifique, como comprendo que alguien se identifique con Lorenzo y no con Pedrosa y no atacaré a La Roja, simplemente no vere sus partidos.
    El problema es la identificación excluyente, por ejemplo que el principal rasgo identificatorio de
    equis lugar o creencia sea "no ser como ellos".
    Es decir que una de las características definitorias de un votante del PP prototípico sea "ser anticatalán" o que una de las características definitorias de un musulmán sea no ser "un infiel", o que una de las características de un aficionado al "Barça" sea querer que pierda el Madrid. Todo ello es lamentable, teniendo en cuenta que nuestra única caracteristica definitoria común y real es que somos "homo sapiens" o primates avanzados. No se puede avanzar mucho más de eso sin caer en las creencias y las invenciones sociales.
    Dicho esto, que yo pueda definirme como catalán no me lleva a desear "no ser" equis conjuntos de características españolas, ni mucho menos.
    Vamos al Estatut, que para mí es sólo la agrupación de unos millares de vocales y consonantes, papel mojado. Yo no lo voté por insuficiente y porque intuia lo que acabamos de conocer.
    Lo que no puede ser es el desequilibrio económico entre las aportaciones de Cataluña y lo que recibe y que esa solidaridad generosa ( con la que se puede conseguir , por ejemplo que Extremadura pueda tener un funcionario por cada tres habitantes, por poner sólo un ejemplo).
    A mi no me duele ayudar a España, lo considero necesario.
    Y siempre pongo el mismo ejemplo, en una escalera de vecinos hay sólo un vecino que no tiene coche. Sus vecinos tienen un dinero ahorrado, van con Citroen Xsara, Seat Ibiza etc, no van de restaurantes ni tienen gastos superfluos. El alcalde del pueblo les impone una cuota de solidaridad para repartirla entre los vecinos que no tienen coche que daba la casualidad que hablaban en otro idioma.
    Una vez repartidas las cuotas en total secretismo, al dia siguiente todos los vecinos que no tenían coche aparecen con un Mercedes. Y cuando se cruzan por la calle encima los nuevos conductores llaman a su donantes "¡Victimistas, tacaños, hablad en nuestro idioma!"
    Eso es lo único que me ha preocupado de la noticia, el reflejo que PSOE, PP y millones de habitantes de España se han alegrado de que a "los pedigüeños que hablan otro idioma" le hayan dado "una buena lección".
    El desequilibrio fiscal de 1500 millones de euros, me preocupa no por pesetero, sino por el futuro de mis hijos.

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  14. Bien dicho Joeslu pero tu quitas el veneno gota a gota mientras otros lo van metiendo a cubos, buscando siempre al enemigo exterior que mantiene cohesionado al pueblo y le hace mirar para otra parte mientras ellos hacen lo que les da la gana, ya sea robar para ellos o para el partido, fomentar la especulación inmobiliaria o desmantelar la enseñanza pública o el sistema de protección social.
    El anónimo de antes.

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  15. Sensatas, muy sensatas tus palabras, Joselu. Tal vez no estaría de más recordar que el entendimiento, la concordia y la estimación mutua es un camino de dos direcciones y que difamar y sembrar la disocrdia es tan fácil...

    Un abrazo terminando el té mientras leo tu entrada. Javier.

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  16. Josep Fábrega, estoy totalmente de acuerdo en las reflexiones sobre las opciones no excluyentes. El hecho de que yo sea A no significa que sea anti B por definición. Es cierto, pero es una tendencia humana a elegir no sólo por sus afinidades sino también por sus antipatías. El hecho de que no sigas a la Roja no revela que desees que pierda, pero haberlos haylos que sí que pueden razonar así. Yo desde luego procuro no alegrarme del mal de nadie y respeto el calor y la afición que recibe esa selección, que para mí es la de todos. Ese es su aspecto más importante: que en ella haya canarios, madrileños, catalanes, vascos, asturianos, etc. Sé que hay personas que no piensan esto y que preferirían una selección catalana. Sin embargo, sería un buen problema cuando los jugadores del Barça, por ejemplo, tuvieran que elegir a qué selección querrían pertenecer. ¿Cómo se haría? Sería una elección dolorosa y condicionada. ¿Qué pasaría si un catalán quisiera jugar con la selección española? ¿Se le tacharía de traidor? Ya sé que no has hablado de esto, pero me viene a la mente y quiero comentarlo contigo. No siempre se tiene ocasión de debatir sosegadamente.

    En cuanto a la otra cuestión que señalas sobre el desajuste de la balanza fiscal y el hecho de que Catalunya reciba menos que lo que aporta, tienes razón en algún sentido al sentirte incómodo. Sin embargo, las cifras en este sentido no pueden tomarse como absolutas, porque, reconociendo este diferencial, el hecho de que Catalunya forme parte de España supone tener un mercado extraordinario para sus productos que revierte de mil y una maneras ese desajuste. El hecho de pertenecer -ya sé que hay muchos que opinan diferente- a un mismo país tiene ventajas de mercado interior. Por otro lado, a la comunidad de Madrid le pasa lo mismo. Recibe menos de lo que aporta y nadie suele señalar el expolio de los madrileños. Diversos estudios sobre balanzas fiscales en diferentes países y regiones que aportan más de lo que reciben señala que el bienestar y la riqueza económica no depende necesariamente de ello, y hay regiones muy ricas que aportan mucho. ¿Qué diríamos de Alemania que ha sido la principal pagana en la UE del desarrollo de los países posteriormente integrados, incluido España, Irlanda, Grecia? El hecho de aportar más no implica un empeoramiento de la economía que depende de otros muchos factores.

    También añadiría que no sé si el nacionalismo crítico con lo español se arreglaría con una balanza fiscal equilibrada. En el País Vasco tienen un concierto económico muy favorable y ello no ha implicado un reconocimiento de las ventajas de estar en España para muchos nacionalistas y por supuesto el mundo abertzale lo rechaza de plano. Si se arreglara el déficit fiscal catalán no llevaría a una mayor aceptación de la realidad de España para ese casi veinte por ciento que votan por opciones radicales. Pienso yo, pero puedo equivocarme.

    Recibe un abrazo.

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  17. Javier Quiñones, pienso que hacen falta palabras de concordia. Si esto es una pequeña gota, bienvenida sea. Me encuentro que este tema se aborda de manera sesgada y muy visceralmente. Quiero hablar de todo -ignoro si con mucho acierto o no- en este blog y que sea un espacio de reflexión y encuentro. Un abrazo.

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  18. Anónimo, faltan voces críticas que hablen otro lenguaje diferente al de la lógica de los mercados, pero no es fácil. Escucho a Cayo Lara de IU y tampoco me convence teniendo en cuenta la jaula de grillos que es esa opción política. Es difícil ser opositor en un mundo en que nos hemos acostumbrado al consumo fácil y ésta es nuestra principal droga, además de los antidepresivos. Faltan ideas, faltan figuras relevantes, líderes o tal vez sea una rebelión en la sombra la que haya que llevar a cabo, pero pienso que serían necesarias ideas fuerza para orientar la resistencia.

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  19. V., yo no soy "ista" de nada, ni fan de nadie. Pienso como Amin Malouf que podemos combinar distintas identidades, que la existencia consiste en hacer armónicas distintas pertenencias, que los puristas son siempre peligrosos, que los que aluden a las esencias son inquietantes. Y quiero que gane la Roja porque aúna distintas opciones y sensibilidades frente a los que querrían posibilidades más puras.

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  20. Es curiosísimo este mundo JOSELU,

    resulta que presentándote como te presentas, clarito y meridiano, diciendo que no eres pro nacionalista, te tratan con el mismo desprecio que si lo fueras, no lo comprendo. Me estoy refiriendo al debate que habéis mantenido en ese blog amigo, que con todos mis respetos, sin conocerlo no debería opinar, pero si en vez de la bandera catalana estuviera presidido por el águila, el yugo y las flechas me temo que no habría diferencia alguna.

    ¿Sabes lo que me ha hecho reír y donde has estado genial? jajaja cuando has dicho: “...Reitero mis disculpas por haber sugerido que usted sea bobo. Me equivocaba. Es otra cosa”...

    A mi me encantaría soltar una de esas, de vez en cuando ;-)

    Yo creo que te comprendo JOSLELU, en cierto modo vivo una realidad parecida a la tuya, estoy en una tierra que no es la mía, rodeada de nacionalistas, unos más extremistas que otros y la verdad, los miro con el rabillo del ojo y a veces me hacen sonreír, las majaderías que les escucho, otras me da cien patadas, te soy sincera.

    Pero eso no significa, que por norma descalifique su postura, mucho menos que desprecie genéricamente a una tierra y aun pueblo, al que adoro. Entiendo que en esta vida todo lo que se defienda con un mínimo de cordura y mesura es respetable, aun cuando yo no lo comparta.

    Al contrario que tú, yo me siento Berciana y seguiré sintiéndome Berciana aunque esté en el Polo Norte. Pero jamás se lo meteré a nadie por los ojos.

    En los temas de sangre y corazón, cada uno siente lo que le pide el cuerpo y eso siempre debe respetarse.


    Es muy cierto, que a Cataluña, se le ha colocado un San Venito desde el resto de España que no es justo en absoluto, se vierten descalificaciones hirientes incomprensibles en una sociedad medianamente civilizada, pero en estos temas a todo el mundo le sale la visceralidad y asusta lo que se ve. Es triste que las personas lo confundamos todo tantísimo.

    Deberían clavarnos en la frente a todos, según nacemos un cartel con letras bien grandes que pusiera RESPETO, esa es la piedra angular de toda convivencia. Y los catalanes, como los vascos, Chinos, Gallegos y Segovianos, se merecen todo el respeto del mundo, en su tierra y fuera de ella.

    Muchos besos JOSELUE,

    ¡¡ me encanta cuanto de remangas !! jajaja

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  21. María, no sabes la satisfacción que supone poder decir lo que a uno le venga en gana, sobre cualquier tema, por difícil que sea. Y este lo es, lo sé de sobra y levanta visceralidades e irracionalismo disfrazado a veces de racionalismo extremo. Creo que una idea fundamental en esta vida es aprender a comprender a los que sienten diferente a ti, aunque a veces ello suponga conflictos, pero de los conflictos uno tiene que aprender. Y tu conclusión es genial. Los catalanes -como nadie tampoco- debe ir pidiendo perdón por ser catalanes, y los españoles que lo sientan así que les den morcilla. Entre mis mejores amigos están profesores de lengua catalana que no ignoran que yo no soy nacionalista. Soy más español que Julio Romero de Torres y la mujer morena, pero lo cortés no quita lo valiente. Amo esta tierra y el resto de territorios de España que debería aprender a abrir los ojos y no sembrar cizaña en un terreno fácilmente abonable. Lo dicho, que les den morcilla a los intolerantes. Este es un espacio libre, libre de decir lo que uno piensa, aunque se roce a veces lo insensato o lo que sea. Y me gusta que todo el mundo debata con libertad y buen gusto, como he visto hasta ahora. Besos, María.

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  22. Yo no sé si es por ignorancia pura pero como simple lectora de periódicos y oyente de radios, me alegro de que al Estatut le hayan vetado lo de nación. Nación es nación y yo eso lo llevo metido muy dentro. España enterita me gusta más que a pedacitos. No somos Yugoslavia.
    Aparte de esto, tengo que comentar que Barcelona es mi ciudad preferida de España. Me encanta ahora y me ha gustado siempre porque allí se ha respirado más libertad, más cultura y más europeismo que en ningún otro rincón de España. Yo envié a mi hija a estudiar allí su carrera y no me arrepiento. Estudió en castellano. No me gusta tampoco esa imposición de la lengua catalana sin opción en la escuela y las multas a los comerciantes que no rotulan en esa lengua.
    Yo soy muy tolerante, de verdad Joselu, puedo entender y razonar todo, pero no me gustaría que a mi nieta le impusieran una lengua que no es la suya. Es posible que sean cosas nimias las que digo, es verdad que no conozco a fondo el tema, pero es la única aportación que puedo hacer. Lola

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  23. Hola Joselu..tampoco he leído el Estatut. Soy Catalana de nacimiento de padres gallega y andaluz. Da la sensación que Cataluña es diferente, y puede que así sea. Lo que no me agrada demasiado es el exceso de nacionalismo ya que crea grandes separaciones con el resto de las comunidades. Cataluña tiene aromas que le diferencian de otras comunidades, como también les ocurren con las restantes.Todas tienen sus difencias que las hacen maravillosas y únicas.
    Expones muy claramente la situación desde tus vivencias.

    Te dejo un abrazo enorme

    Naia

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  24. Querido Joselu, te tengo, os tengo abandonados a todos. La caló, las fiestas, la apatía... Que bueno , que ya somos dos. Que yo mismo también he tocado esta semana este tema y tampoco sé por donde salir.

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  25. Yo, querido amigo, es que ya estoy un poco harto de todos los nacionalismos (catalán, vasco, español, galego...) me es igual de donde venga, son horrendos. El nacionalismo es una epidemia que siempre ha tenido que soportar la raza humana. Ese dividir, encasillar, excluir, ese poner rayas en forma de fronteras en los mapas. Desde el espacio exterior los astronautas nos dicen que no se ven esas rayas. Los continentes están expeditos, libres de nacionalismo. Ni te quiero contar la de guerras que nos ha llevado a la humanidad ese sentimiento nacionalista. Por eso, digo, habría (aunque caiga dentro de la utopía, como idea vale) que elimiar ese sentimiento. Respetar las diferencias. Y, te diré más, ensalzar esas diferencias, en ello no hay ningún problema, pero nunca excluir a nadie por no "ser de los nuestros". En última instancia me gustaría eleimar las banderas, que no tuvieran razón de ser. Ese sería mi mundo feliz.

    Un abrazo.

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  26. El nacionalismo es el capitalismo caiquil del pensamiento: una de las lacras de la ideología. No hace mucho, entre los participantes en una carrera popular mutitudinaria, la Cursa d'El Corte Inglés, llegó un corredor, con signos faciales objetivos de escasísimas luces, envuelto en la bandera catalana indepentista. Lo que para aquella criatura, con quien ningún independentista con ciertas luces querría pasar ni un cuarto de hora, ejemplificaba a la perfección el consuelo infantil que supone tal aberración ideológica para los poseedores de la misma. La estampa no era muy distinta,mutatis mutandis, de la del viejo dictador arropado en su cama hospitalaria por el manto de pilarica para obrar el milagro de su recuperación. La fe irracional -permítaseme la tautología- que comparten la religión y el nacionalismo son un atavismo del que no resulta fácil librarse, porque exige de la persona la asunión de su libertad fundamental. No ignoro que, desde la libertad, se pueda escoger la esclavitud, pero eso no convierte a esta última en auténtica libertad.
    La deriva nacionalista de una sciedad constituye un peligro público objetivo. ¿Qué fue el franquismo, si no? ¿Hacia dónde se dirigia Aznar, si no, durante su segundo mandato? ¿La vía de prohibiciones, de imposiciones y de multas del cuatripartito de hecho, hacia dónde va, si no?
    ¿Han leído esas huestes nacionalistas "Los orígenes del totalitarismo"? ¡Lo tendrán en el Índice de libros anatematizados! Y, si formaran Estado, sería el número 1 de los prohibidos.

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  27. Ay, amigo, cómo te entiendo desde la barbarie del norte... Salvando las distancias y salvando diferencias y coincidencias, yo sí que te entiendo y sé perfectamente lo que escribes... pero, bueno, tampoco me hagas mucho caso, porque me he tomado un txakoli y...

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  28. Amigo Joselu, no te martirices porque bestias hay de todos los colores y territorios. Dicho esto, todos los nacionalismos son anacrónicos, las patrias me la sudan porque mi patria es mi corazón, lo que siento por lo que estás a cinco centímetros de mí o a cinco mil kilómetros. Admiro muchas cosas de los catalanes, otras no, igual que de los andaluces o de los franceses. Más que con la identidad territorial tienen que ver con su identidad humanitaria, con su ética y su sensibilidad con la cultura.
    También entiendo que los cadáveres del Constitucional hacen flaco favor a la concordia al alimentar las tesis más exaltadas, pero ya sabes que donde la política mete su zarpa todo se marchita.
    Si los catalanes quieren un nacionalismo trasnochado como tantos, en un mundo cada vez más global, allá ellos. Como bien dices eso nada tiene que ver con el entendimiento de las personas.

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  29. A mí tampoco me gustan ni comparto los nacionalismos, pero sin embargo siento simpatía hacia los catalanes.

    Viví allí un tiempo y conocí muy buenas personas (algunos de ellos nacionalistas).

    Y aunque no se pueda decir muy alto por aquí, admiro muchas cosas de los catalanes. Pienso que hay cosas que funcionan mejor en Cataluña que en la Comunidad Valenciana, y que en algunas cosas deberíamos aprender de ellos.

    Saludos.

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  30. Joselu, entiendo muy bien tu punto, porque yo no se lo que soy! Soy un hibrido que no le permite tomar bandos, credos, ideas, tradiciones y encima ni siquiera puedo identificarme con nada... solo se que soy un ser humano, rodeado de otros seres humanos que merecen mi respeto.

    Amo el mundo y mi patria es el universo!

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  31. Joselu, yo creo que para entender según que cosas de regiones con una identidad tan marcada como Catalunya (o Baleares, como es mi caso), hay que estar dentro. Lo he dicho muchas veces, incluso en Deseducativos, pero ni caso. En fin...

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  32. Bueno, quiero decir que por eso me parece brillante tu reflexión y lo sucedido en Deseducativos es una nueva gota que me aleja cada vez más de ese blog...

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  33. Amigos, desde hace 48 horas no tengo acceso a blogger desde mi casa y no puedo utilizar mi blog. Es un problema de mi servidor de ADSL. Ahora estoy en un bar con zona wifi y puedo hacerlo. Eso quiere decir que no os estoy pudiendo responder como querría a vuestros interesantes comentarios que agradezco profundamente. Espero que se pueda arreglar el problema, pues estar sin mi blog es extraño.

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  34. La muerte o la vida de la lengua catalana dependen de las decisiones humanas. Hoy en día las lenguas son consideradas instrumentos al servicio de la comunicación, una inversión para tener una mejor oportunidad de encontrar trabajo. Y ahí el catalán tiene las de perder. Pero estamos hablando de aroma de sonidos, de infancia, de tierra que se planta en el corazón y crece. Y si no se legisla con toda la fuerza de quién se siente catalán se perderá. Todo lo demás es accesorio.
    Saludos

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  35. Estimado Joselu y queridos todos:

    Algunas apreciaciones sobre nacionalismos, sentimientos y otras hierbas:

    1. El derecho de determinación de los pueblos está reconocido por la ONU y otros organismos internacionales como respuesta al triste embrollo de la descolonización. Así pues, se reconoce este derecho para las colonias que quieren separase de la metrópoli, para las naciones confederadas que quieren dejar de serlo o para los territorios que han sido invadidos por alguna fuerza extranjera. Kosovo marcó un antes y un después que pone a Europa al borde del abismo de la fragmentación. Ninguno de los tres motivos anteriormente citados existen en Cataluña.

    2. El derecho de "autodeterminación" de los pueblos es una falacia jurídica y política que aun hoy se ve sometida a importantes discusiones. Los únicos entes capaces de "autodeterminarse" son las personas. Considerar la nación como un ser compacto con voluntad propia que se quiere autodeterminar es peligroso y nos acerca mucho al volkgeist alemán, pero no al del sturm und drag, sino al de la Alemania de los años treinta.

    3. La idea, utilizada por el nacionalismo catalán, de que las naciones son un proyecto de sus ciudadanos, una suerte de proyecto en común de convivencia, está tomada de Ortega, quien, a su vez, la cogió prestada de... tachán, tachán, ¡José Antonio Primo de Rivera! Es un concepto surgido en el seno de la ideología del fascismo para justificarse a sí misma. Quién nos iba a decir que, al final, los nacionalistas, oprimidos por la imperialista Castilla, utilizarían el glosario joseantoniano.

    4. Un país es un hecho incontrovertible del presente. Al igual que yo no puedo elegir a mis padres, no puedo elegir a mi "patria".

    5. Existe un nacionalismo español que posee el mismo lenguaje y hace uso de los mismos razonamientos que los llamados nacionalismos periféricos. Ese nacionalismo está representado en el PP, básicamente. Pero no se pierdan de vista a los del PSOE, cuyos próceres más sobresalientes provienen de la falange. Del mismo modo, el nacionalismo catalán y el nacionalismo vasco han vivido a la sombra del franquismo y de la iglesia durante los casi 40 años de dictadura. Lo que ya no me explico, lo que me parece una tomadura de pelo es el discurso de la izquierda española, que, al apoyar la razón nacionalista, es la única del mundo que ha abandonado ese internacionalismo que antaño la caracterizaba.

    6. Cuando se habla de la opresión a la que se ha visto sometida Cataluña o el País Vasco se me abren, literalmente, las carnes. ¿Opresión? Venga ya, hombre. Fue en esas regiones donde Franco invirtió más y más a gusto, con la aquiescencia servil de la burguesía catalana y vasca. La opresión, la auténtica opresión la sufrieron las zonas del centro y del sur de España, la gente de Murcia, Almería, Albacete, Extremadura... Esas sí que estuvieron oprimidas. Oprimidas por el olvido, por la pobreza y por el hambre. Tanto que nutrieron al pobrecito y oprimido norte de fregonas, curritos, putas y taxistas, mientras que los nacionalismos volvían a lanzar su discurso victimista.

    Un saludo.

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  36. Deseducativos, ¿esta opinión es consensuada del conjunto de participantes de Deseducativos o es de alguien concreto al que poder responder?

    Lo que expone aquí, sea quien sea -y me gustaría saberlo- tiene elementos razonables y dignos de considerarse. Pero me molesta la suficiencia con que está expuesta esta opinión, ésta y otras que leo en Deseducativos, que parece a veces un reducto de ideólogos frustrados o políticos que quisieran montar una nueva opción política que restableciera la grandeza de España purgada de servidumbres políticas.

    En cuanto a lo que aquí se sostiene, veo que no responde a lo que yo había planteado en el post. Y además he resaltado en cinco ocasiones al menos que soy muy crítico con el nacionalismo catalán. Lo que yo sostengo es que hay opiniones en la prensa digital muy ofensivas y de mal gusto contra una especie de idea de lo que son los catalanes, y que me parece un deporte de pésimo gusto esa altanería contra algo que apenas existe pero al lanzarlo contra la totalidad resulta ofensivo e hiriente. Pienso que el desafortunado y penoso artículo de Rodrigo Luri sobre la Grandeza moral de la pedagogía catalana está lleno de lugares comunes, de generalizaciones, de falta de precisión, de errores (como el de ABACUS)y de innecesaria agresividad contra algo que percibido desde aquí es insultante e hiriente. Soy aragonés y no he conocido a nadie que critique la moralidad de la pedagogía aragonesa con sarcasmo, a pesar de que haya también pedagogos de la LOGSE. Pero ¿por qué utilizar un adjetivo un montón de veces que se sabe que por aquí tiene sentido y se toma en serio?

    Del mismo modo lo que sostienes en tu comentario es nuevamente inexacto. No digo que no sea cierto que la burguesía catalana o vasca saliera beneficiada por el franquismo y que fuera colaboradora. Pero la clase media y la clase trabajadora catalana ¿cómo vivieron aquello y ellos eran la inmensa mayoría? Es como acusar a los guineanos de la riqueza que les está procurando el petróleo del golfo de Guinea cuando sabemos que sólo está beneficiando a Obiang y su círculo de corruptos, y que la población de Guinea sigue en la pobreza. La colaboración del franquismo con las élites catalanas o vascas es cierta, pero eso no implica a la totalidad de una población que vivió también con penuria y dificultad una dictadura que les agredió además en su núcleo fundamental, la lengua. Los murcianos, almerienses, albaceteños, extremeños... tuvieron que emigrar y es cierto que además no tenían siquiera una lengua y una cultura que sintieran como suyas y que a los catalanes les ayudó a sobrevivir y a soportar la dictadura aunque tuvieran que guardarla en la casi cladestinidad.

    Creo, sin embargo, que las afirmaciones que aquí viertes, pueden ser expresadas y matizadas de un modo menos contundente. Los que vivimos en Catalunya -y no somos nacionalistas- hemos de aprender el arte de decir lo que pensamos sin ser agresivos porque entendemos la otra parte de la situación que también conllevó enorme sufrimiento, aspecto éste que no veo cultivado en Deseducativos o en opiniones que son vertidas llenas de veneno en los comentarios de la prensa digital o los que se oyen en la gente de la calle expresando tópicos y malevolencia sobre la realidad catalana o su historia que hieren -y esto es bueno porque sólo te hiere lo que sientes como tuyo-. Temo el día en que esa ponzoña que abunda ya ni siquiera afecte y ya se sienta como ajena y distante. Y para mí Catalunya es una parte entrañable de España a la que respeto como al resto de regiones de la misma, y no me gusta que se la simplifique o reduzca su historia a esquemas facilones.

    Un saludo.

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  37. Animo Joselu, que aunque a lo mejor no estoy de acuerdo con todo lo que dices, antes prefiero estar en desacuerdo contigo que de acuerdo con otros. Dije esto era venenoso, procura que no te afecte. Un afectuoso saludo.
    El anónimo.

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  38. Anónimo, siempre me he entendido bien, a pesar de las discrepancias lógicas, con personas próximas al nacionalismo. Ello no ha sido porque yo ocultara mi visión y que en este post he mostrado, pero quiero hacerlo de una forma que no sea ofensiva, que dé lugar al debate, al intercambio, al diálogo en el más profundo sentido del término, al enriquecimiento. Muchas veces he pensado que la España profunda -por ejemplo Teruel- no puede entender las quejas de Catalunya cuando su provincia está despoblada, incomunicada y empobrecida. Cuando digo Teruel quiero decir cualquier provincia del interior que no se beneficia de las buenas comunicaciones, el clima, la abundancia de población productiva... Buena parte de la España interior -en un viaje por la Galicia profunda entre Orense y León pude constatar la despoblación, el abandono, el envejecimiento- es desoladora. A veces desde aquí, desde Catalunya, no se percibe esto y algunos mensajes que se emiten no pueden ser comprendidos cuando se tiene a esta tierra por rica y lo es. Además cuando se lamenta -con razón- la opresión sobre la lengua catalana en tiempos del franquismo, yo me hago la reflexión que he expresado arriba en el anterior comentario de que al menos había un vínculo de cohesión, de resistencia... lo que los "parias" que tuvieron que emigrar desde Andalucía, Murcia, Extremadura o Castilla -a veces a pie- no tenían. Dejaban todo y no tenían nada ni lengua ni cultura de la que sentirse orgullosos, ni tradición.
    Creo que hace falta un diálogo en que nos reconozcamos y encontremos y éste no se consigue con veneno al que no me quiero adherir. Se pueden decir las cosas de muchas maneras diferentes y éste tema -que parecía inabordable- ha permitido en general una participación sensata, pero requiere mayor profundización, eso sin duda.

    Un saludo lleno de afecto.

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  39. Tampoco yo me siento próximo a ninguna clase de nacionalismo ni patriotismo ni nada por el estilo, de ninguna clase.

    Añadir que esa despoblación que sufre Teruel se hubiera evitado por ejemplo con simplemente extender el PER a las zonas agrarias deprimidas de toda España y no solamente a Andalucía y a Extremadura. Aunque a la larga ese PER va a ser muy negativo, pero este país se caracteriza por no resolver los problemas de fondo, y confundir la democracia con el clientelismo.

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  40. Lo siento, Joselu. Se me olvidó firmar: David L. S.

    Por cierto, mi comentario sólo trataba de exponer una serie de criterios que podrían ampliar el debate. Lamento que veas suficiencia en ellos, o la expresión de un ideólogo frustrado. Tal vez sea mejor abstenerme, desde ahora en adelante, de exponer aquí mis "suficientes" puntos de vista.

    Un saludo, amigo, y buena suerte.

    David L. S.

    P.S.: Deseducativos aglutina a autores y lectores de muy distinto pelaje ideológico. No mantiene un criterio político único, pero sí intenta mostrar un solo ideal educativo. La virtud de ese blog es su pluralismo; virtud que, en los tiempos que corren -propensos a la etiqueta y al maniqueísmo-, desconcierta y descoloca a muchos. Lamento tu encontronazo con uno de los autores. También lamento que tu desacuerdo con el artículo de Gregorio Luri te haya empujado a renunciar a visitarnos.

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  41. David, te había escrito un largo comentario que se me ha borrado. Gracias por tu visita. Pienso quizás que sois más optimistas que yo y tal vez pensáis que se puede cambiar el panorama educativo. Os animo a continuar en vuestra lucha, aunque os pediría que en algunos temas fuerais más prudentes.

    Recibe un abrazo. Lástima que mi comentario se haya borrado.

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  42. A David L.S,
    Negar que Franco maltrató Cataluña es como negar el Holocausto: una falta de información histórica absoluta y una incapacidad total de ver lo evidente.
    Podría explicarte por qué, pero sería mejor que te documentaras pro ti mismo.

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