Páginas vistas desde Diciembre de 2005

jueves, 27 de mayo de 2010

Mi biblioteca


Mi biblioteca es extraña. Creo que es una metáfora de mi interioridad: desordenada, caótica, multiforme, incompleta…

No tiene sólo un cuerpo o una localización precisa. La biblioteca abarca toda la casa, casi todas las habitaciones tienen anaqueles en los que se amontonan libros con un orden impreciso o un desorden exacto. Hay secciones, claro que sí, todas preciadas: narrativa española de postguerra (una de mis pasiones), teatro, poesía, novela negra americana, ciencia ficción, horror, novela criminal contemporánea, obras completas de Baroja, el 98 en todas sus vertientes, literatura medieval, literatura renacentista y barroca, siglo XIX (todo Galdós y cinco ediciones de La Regenta), literatura hispanoamericana (que recorrí en los ochenta pero en la que no estoy puesto en las últimas tendencias), literatura africana (una de mis secciones más completas), literatura inglesa, francesa, rusa, portuguesa, norteamericana, narrativa reciente, aventuras…

Pero mis libros apenas mantienen una lógica ni una ordenación. Cuando pienso en un libro que quiero releer u hojear he de trazarme un mapa imaginario sobre dónde puede estar colocado y ello es sumamente vago. Detesto el orden. Creo que el orden en su lógica abrumadora conduce a la muerte como conclusión final. Quiero tal vez que la muerte se embarulle cuando venga a buscarme y no sepa si encontrarme en un género u otro, en una sección u otra, que no sepa dónde está el libro que resume todo. Que no sepa quién he sido: alguien esencialmente sin terminar y que abraza la vida en su vertiente más imperfecta e inconclusa. Quiero perderme en mi biblioteca desordenada. Encontrar libros por azar como maravillosos tesoros. Redescubrir, releer sin temer la desilusión de la vuelta a un territorio de mi juventud.

Los libros me han dejado huellas profundas. Hoy mi hermano me decía que yo vivía en los mundos de Yupi mientras él vivía en la realidad real, en el mundo real. Me ha hecho recapacitar esta opinión porque tiene algo de cierto. Mi mundo es la literatura, mis recuerdos son esencialmente literarios y la construcción imaginaria de mi vida tal como la recuerdo es literaria. Me creo en cierto sentido un personaje de novela. No puedo aceptar que yo pertenezca al mundo de la realidad real. Entiendo perfectamente la literariedad de Valle Inclán que fue un extraordinario personaje literario.

Mi biblioteca habla de la vida, de la percepción de la vida, de reflexiones extraordinarias acerca de la vida (mis escritores preferidos son genios y me apropio de su genialidad), pero todos ellos murieron. Por grande que fuera su alma todos se encontraron con la restricción absoluta de la muerte.

Llega un momento de la vida en que uno no puede tomarse demasiado en serio su sufrimiento. Esto es para los jóvenes. El pesimismo –alguien me decía- es un signo de juventud. Llega un momento en la vida en que uno ya no puede ser pesimista. Está todo tan claro que sólo queda el humor y la literatura. Y el poder elegir el momento. Nietzsche escribió que la esperanza en esa libertad elegida le dio aliento para soportar la vida.

Mi biblioteca me acompaña. Es mi mayor riqueza (además de mi familia, mis amigos, mis recuerdos, mi blog). No entendería la vida sin los libros que me han dado consistencia, densidad… pero quiero que siga siendo desordenada y atípica como yo mismo, también confusa; no quiero apuntar los libros que he leído cada año dejando que se fundan en mi ser en una amalgama extraña… Pensar que mi biblioteca está formada también por los libros que he perdido, por los que regalé, por los que dejé y no me devolvieron, por los que me robaron, por los que desaparecieron misteriosamente… Mi biblioteca soy yo mismo en estado puro, leyendo hoy a Elías Canetti hablando sistemáticamente sobre la muerte, contra la muerte -El libro de los muertos-: es el último habitante que ha llegado a mi biblioteca.

Pensar la muerte, pensar contra la muerte.

36 comentarios :

  1. Yo hace mucho tiempo que asumí que las estanterías iban a pasar pronto a la historia. No me mal interpretes, no digo que yo no sienta placer al comprar un libro, al leerlo, al releerlo (sobre todo), pero ese formato se acaba. Pronto podrás llevar todos esos libros, igual de desordenados, en una memoria USB, lo cual no te impedirá el placer de hacer una búsqueda al azar y encontrar tesoros perdidos entre los bits.

    ResponderEliminar
  2. Creo que yo no me incorporaré a esa revolución. Temo con cierta base que los formatos electrónicos existentes ahora sean totalmente obsoletos dentro de diez años. He comprado cedés de diccionarios que me han costado muy caros y las nuevas versiones de windows me han impedido acceder a ellos y los he perdido. Si yo me compró las obras completas de Shakespeare en formato electrónico ¿cuánto tiempo existirán? ¿Podré dejárselas a mis hijas como herencia? Temo la fungibilidad de los archivos electrónicos. Mi colección de VHS hoy ya está totalmente perdida pues no me funciona el reproductor y sólo veo DVDs. Del mismo modo mis discos de vinilo tampoco me son accesibles. En cambio, el formato del libro físico me da una seguridad de que existirá durante treinta o cuarenta años según la calidad del papel, tal vez más. No digo que de este agua no beberé, pienso que es una tecnología deslumbrante pero que restará densidad a la obra literaria. El medio es el mensaje como dijo Marshall McLuhan.

    ResponderEliminar
  3. Joselu, dos breves comentarios a este estupendo post. Primero, jamás había leído/oído una justificación tan racional y cuasi-objetiva al desorden de una biblioteca. ¡Me encanta! Te citaré...
    Segundo, últimamente son insistentes tus menciones a la muerte y al desánimo; no desfallezcas -queda poco curso- y cuídate... ¡te necesitamos!

    ResponderEliminar
  4. Envidia de biblioteca. En mí vida los libros son también muy importantes, pero mi biblioteca no le llega a la suela de los zapatos a la tuya.

    Te entiendo en lo del desorden y me parece genial.

    Y también comparto tu temor por los nuevos formatos que indicas, aunque por otro lado también me atraen los aparatitos digitales, más que nada por la comodidad de poder llevarte la biblioteca a cuestas allí donde vayas, aparte claro está, del irresistible instinto que me impulsa a juguetear con cualquier aparatito que tenga luces de colores y teclas.

    Ánimo y un saludo.

    ResponderEliminar
  5. =) JoseLu no te preocupes, no eres el único!! Me he mudado un par de veces y aunque me critican lo mucho que pesan las cajas de libros y me invitan a regalar, deshacerme de uno.. lo pienso tanto tanto que termino volviendolo a leer y pensando..éste quizas le guste a..(mi hijo e hija) ja! no importa si le guste o no.. no puedo botarlo... algunos los he regalado pensando en la construcción que puede hacer a la vida de otro.. pero sabes? si lo vuelvo a ver en alguna libreria o feria de libros, quiere volver conmigo!! jajaja y yo no me rehuso.. añado en mi biblioteca hay muchos cuentos infantiles me fascinan!! Un abrazo. Y viva el vivir joselu con sus complicaciones.

    ResponderEliminar
  6. Me da un montón de envidia tu biblioteca, que lo sepas, pero mucha mucha mucha más -de la mala, por supuesto, que la buena no existe- envidio cómo ves las cosas precisamente porque tienes toda tu biblioteca en tu cabeza a parte de, claro está :) Debe ser la leche estar dentro de tu coco. Lo he pensado venga veces, esto, no te creas... XD!!

    Por lo que leo soy bastante más vaga que tú para el orden, bueno, no sé, pero me da que sí. Yo los libros -y alguna otra cosa- los ordeno por colores. Soy más simple que el mecanismo de un botijo, visto está. Ni por autores, ni por orden alfabético, ni por temática. Nada. Leo un libro rojo, y cuando lo termino, al estante de los rojos. Punto. Queda bonito, eso sí :) Lo malo es si no tienes una buena memoria visual, pero yo con esto tuve bastante suerte (de la buena, claro :D). Y como soy tan sumamente mala para nombres de autores (con los de los directores de las pelis por ejemplo, me pasa lo mismo), bueno, el caso es que así los encuentro en un plis.

    Otra forma tan válida como cualquier otra, supongo.


    Ay, con algunos de vosotros no tengo remedio, está visto XD!

    Besetes.

    p.s. Le doy la vuelta a tu última frase: Pensar en la vida, pensar a favor de la vida :D Será por -o a pesar de?- lo que yo leo, que me gusta más mi versión. Aunque probablemente no sea otra cosa que una mala copia. No importa, a mí, no :D

    ResponderEliminar
  7. Jean-Paul Sartre decía que "el mundo podría existir muy bien sin la literatura e incluso, mejor, sin el hombre". Creo que envidaba en falso para arrastrar con la mayor; puedo estar de acuerdo con lo del hombre, no con lo de la literatura solamente.

    Que la literatura es vida no sé si es apotegma de célebre paternidad o, llanamente, sentencia nacida del sentido común humano; lo que sí sé es que es una verdad como un templo. Así las cosas, mi total aquiescencia con esa expresión, no sé si de tu hermano o tuya pero nada pleonástica, de "realidad real".

    Mi biblioteca sufrió hace un par de años una triste demediación. Cosas del divorcio. No obstante, el buen entendimiento hace que pueda disponer libremente de la mitad perdida. Con todo, el progresivo crecimiento a que se ve obligada la mitad mantenida ha provocado ya un lento pero inexorable proceso de colonización desde el despacho hacia el dormitorio, el comedor...

    Por cierto, ¡qué colorida tu biblioteca! ¿No has pensado en darle un toque atrevido de diseño y organizar los volúmenes según cromatismo: azules, anaranjados, blancos..., y, en el centro, esos dos hermosos tomos que, encuadernados en piel, engalanan su lomo con el relieve de los bramantes que lo. Pero no; acaso se encontraría antes el libro que se busca.

    Te ha quedado un estupendísimo artículo. Felicidades.

    ResponderEliminar
  8. El gran libro andante entre estanterías cambiantes, esta historia continua.
    Vivencias, enigmas, brisas y nuevas palabras se cruzan y nos forman.
    Todos tenemos estantes llenos de libros, imágenes, risas, recuerdos...

    ¿Qué seriamos sin ellos?

    Las experiencias nos forjan, nos ayudan a vivir. Las esperanza se puede leer en cualquier párrafo. La esencia pura que transmite el escritor y que cada uno de nosotros almacena en su terreno nos educa haciéndola nuestra, con un matiz diferente al aportado.

    Que alegría oler las paginas amarillentas de aquel libro gastado y sonreír al recordar que el sentimiento es el mismo.
    (para nada puede ser lo mismo en la pantalla del ordenador... ja!)

    Espero que mi profesor de literatura siga manteniendo ese mismo brillo en sus pupilas al recitar.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Vivir para la muerte.
    Los míos también están desordenados.

    ResponderEliminar
  10. Me ocurre algo semejante con mis libros -no me atrevo a llamar biblioteca a unos pocos centenares de ejemplares porque sería muy presuntuoso-, que una vez leídos no sé qué hacer con ellos. Soy normalmente muy ordenado, pero con los libros no hay manera, se colocan ellos solos donde quieren, tienen vida propia, extraterrestre, presumo. Cuantas veces he intentado organizarlos, clasificarlos y/o etiquetarlos, pasan de mí. Así que sólo me resta conformarme con leerlos, si se dejan...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Si dicen que nosotros somos el continente que utilizan los genes para sobrevivir, pero que, en un momento dado, pueden adquirir otro -¿no es esa la base cientìfica de las Metamorfosis ovidianas?-; con la biblioteca me ha sucedido lo mismo: la veo con vida propia, disponiendo de la mía, obligándome, incluso a cambiar de casa, disponiendo el orden de las habitaciones, etc. ¿Mi desquite? Que leo para olvidar. Me apropio de ello intensamente en el momento de la letura, pero después, deliberadamente, tiendo a olvidar cuanto he leído. Que aparezca de nuevo en mis escritos como reescritura de la tradición y como lección de humildad: es imposible la originalidad.

    ResponderEliminar
  12. Querido Joselu: A pesar de lo distintos que somos, es asombrosa también la cantidad de facetas que compartimos. Donde tú pones "Baroja", yo pongo "Azorín"; donde tú pones "literatura medieval" yo pongo "literatura cubana". Pero todo es tan parecido que tu post lo podría haber escrito yo. A propósito de esto, se me ocurre iniciar uno de los "memes" que estuvieron y pasaron de moda con fotos de nuestras bibliotecas. A ver si lo intento.
    El caso es que, sin ser sospechoso de envidia, también tengo mi nostalgia por lo que hubiéramos sido si en lugar de suplir lo que la vida no nos daba con otra vida vivida en letra y pensamiento, no hubiéramos necesitado leer. Feliz quien ha conocido el talento y la hermandad a través de la literatura, pero más feliz tal vez quien lo haya conocido directamente, sin necesitar leer. Pero eso ya sería en otra sociedad, tal vez imposible.
    Estuve terriblemente apegado a mis libros un día; creo que hoy podría prescindir de ellos. Lo digo porque es mi forma de entender lo que has llamado "pensar la muerte..."
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Has arrancando más de una sonrisa de simplicidad, Joselu, con tu artículo.

    Mi biblioteca no es como la tuya en cantidad, pero sí en disposición, desorden, ubicación... He leído mucho en ocasiones, poco en otras, pero siempre hay un libro en la cabecera de mi cama, en mi bolso (en lugar de maquillaje)... las historias son la vida, se nutren de ella. No entiendo la vida sin la lectura, sin los viajes imaginarios y las pasiones que esos libros han desatado en mi alma.

    En cuanto a los formatos... no digo no de entrada pero pienso que de momento los nuevos formatos distan mucho de igualar a los libros. Ya se verá cómo anda todo en esta sociedad que cada vez lee y piensa menos.

    Con frecuencia recuerdo aquella película: Farenheit, que me tanto me impresionó y que a mayor me hice fui comprendiendo...

    En cambio, a mayor me hago me vuelvo más desprendida con mis libros, si alguien quiere alguno suelo regalarlo. Estoy de paso y lamentablemente no me los voy a poder llevar... antes que a la basura los quiero en manos amantes. Un abrazo, y una vez más, coincidimos :)

    ResponderEliminar
  14. Matizo, Joselu... la sonrisa era de complicidad (no de simplicidad)... y la sonrisa era la mía, mientras iba leyéndote...

    Escribir desde el trabajo no es bueno...

    ResponderEliminar
  15. Que buenas, de verdad Joselu, tus reflexiones. Este post me ha hecho pensar en los libros que yo poseo que son la décima parte de los tuyos. Me encanta compartir y regalo cualquier libro por el que alguien se interese. La verdad es que mi apego por las cosas es casi inexistente, las personas son otro tema. El otro dia perdí un colgante con una perla y me di cuenta de lo poco que me importó.
    Otro tema sobre los libros es que me gusta mas releer que leer. Al hacerlo le saco un jugo al libro de que se trate, que siempre tiene algo de diferente que cuando lo leí por primera vez.
    A mi la muerte no me cogerá leyendo, seguramente será estudiando, investigando, aprendiendo... y esto lo hago más con el ordenador. Será estupendo caer de la silla al suelo haciendo lo que más me gratifica en la vida.
    Un abrazo Lola

    ResponderEliminar
  16. Qué reflexión más borgiana la tuya, y perdona el tópico. Comparto el criterio del desorden ordenado a la hora de almacenar los libros; he propabo de todo y ahora los agrupor por colecciones, colores o tamaños(aunque me parece que mi biblioteca debe de ser la mitad de la tuya o la tercera parte). También tengo libros por toda la casa, así que no tengo un espacio-biblioteca. La biblioteca de mi barrio es mi biblioteca. No tengo demasiado sentimiento de propiedad, así que no me importa compartir libros, es más, me encanta repasar las fechas de préstamos y encontrarme billetes de autobús o tickets de compra (algunos bastante antiguos, por cierto). Y sí, claro que somos lo que leemos...Un abrazo.

    ResponderEliminar
  17. ¡Qué bonita e interesante es tú biblioteca!
    Dentro de tu propio desorden, está tu propio orden. Un orden personal y diferente. Tienes tantos libros y has leído tanto que toda esa riqueza la trasladas a tus alumnos,familia y blog.
    Gracias Joselu..

    Te dejo un abrazo silencioso impregnado con aroma de3 cerezas,


    Naia

    ResponderEliminar
  18. Gracias amigos por vuestros comentarios. He preferido no contestar porque vosotros con vuestras palabras sois suficientemente expresivos y no necesitan ningún complemento. Gracias Basseta, Marcos, Toro sentado, Liliana, V., jnj, Bu, Recuerdos perdidos, Javier, Juan Poz, Animal de fondo, Sarah, Lola, Carlota Bloom, Nahahya...

    ResponderEliminar
  19. Pienso que una biblioteca nos indica el camino recorrido en nuestra jornada existencial.

    Seguramente que en tu biblioteca existen recodos secretos, caminos gastados, nuevos caminos y mas que alguno nuevo libro se sumara a esos estantes.

    Para mi una biblioteca es un mapa... un mapa poetico

    ResponderEliminar
  20. Silvia, un mapa poético. ¡Qué interesante!

    ResponderEliminar
  21. Un post que me llega verdaderamente al alma.Algo así tengo previsto de escribir.La biblioteca personal;esa celda amurallada de libros.
    El otro día me compré el libro de Canetti.
    Cuando redacte mi escrito a tí será dedicado,mi querido Joselu.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  22. Francisco, leeremos a la vez ese espléndido texto de Canetti que me ha inspìrado. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  23. Biblioteca y libros. ¿Tengo tanto? ¿Comparado con qué? Que hermosos los libros que nos llenan, que nos poseen. Los poseesmos nosotros o ellos a nosotros...No sé, es algo curioso. y la modernidad con sus bit y sus formatos...me he acordado cuando te elía de una amiga y vecina que se gastó hace unos años una pasta en una enciclopedia...tropecientos volúmenes actualizados y los "cedes" 10 CD, que generosamente me permitió copiar...hoy tengo que montar mi antiguo pentiun 1 a 100 mgh con el windoes 98 para poder verlos...tengo varios cd con libros ¿? No se si se puden llamar libros... He leido alguno pero hecho en falta el olor a tinta, a papel, a polvo... es más algunos incluso los he impreso y encuadernado, no, por mucho que se empeñen en la pizarras y tablas electrónicas el invento de Pérgamo no tiene sustituto.

    ResponderEliminar
  24. ¿Nos poseen o los poseemos a ellos?

    ResponderEliminar
  25. ¡¡Qué envidia Dios santo, JOSELU!!

    Tú casa, parece ¡¡ una auténtica librería !!
    y... no digas que la tienes desordenada, la tienes, recién usada y los libros son, para eso.

    Nunca he comprendido, como algunas personas colocan e incluso compran los libros, por lo bonito que es el lomo o la portada, sólo para decorar, sin abrirlos jamás.

    Mira, a mi ¡¡me apasionan los libros!!, pero no tengo ni la mitad que tú. Yo tengo una habitación en la que apilo los libros en torres enormes en el suelo, como construcciones..¡¡eso sí que es desorden!! jajaja y sin embargo, no dejo que nadie los toque, porque justamente, las torres suben y bajan en función de lo que voy leyendo. Me encanta verlas subir y bajar, es como mi pequeño paraíso. Lo mismo hago con mis discos de vinilo, cuadros, láminas, recuerdos, todo, ordenadamente desordenado. Como en un bazar, hay de todo y todo, sin valer nada, es lo más valioso para mi y justo, está, donde debe estar. Supongo, que un poco como tú biblioteca, es el reflejo de lo que soy yo.

    Y perdona, pero dudo muchísimo que haya muchas personas, tan completas, literariamente hablando como tú y seguro que en muchísimas más facetas, si tú, te consideras incompleto...¡¡ imagínate el resto!! vamos ¡¡medio rotos que andamos por la vida!!

    No sé que decirte de tu última frase, yo no pienso en ella, no me interesa lo más mínimo.

    Mira, acabo de recordar un poema que seguro conoces, CONTRA LA MUERTE, del chileno Gonzalo Rojas, te dejo el principio, porque es de lo más vivo...

    "..Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.
    No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
    Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
    a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
    a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.

    No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad,
    en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
    la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
    con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo..."

    Se feliz, JOSELU, te lo mereces. ;-)

    Muchos besos y...
    que disfrutes mucho del finde,
    también te lo mereces.

    ResponderEliminar
  26. Me encanta el caos bibliófilo que describes y defiendes con tanta pasión y orgullo. Me siento identificado con ese caos, aunque en mi casa deba restringir la expansión de los libros y mantenerlos cercados (algunos en tristes cajas) para evitar que se adueñen del hogar (como en Casa tomada de Cortàzar).
    Por otro lado, asomarme, aunque sea fugazmente, a tu biblioteca es un gran regalo para quien te admira y sigue con fervor.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  27. Joselu, me encanta cómo describes tu biblioteca. Yo ni siquiera la tengo así, las estanterías (malas y muy desorganizads) están en el sótano. En el salón tengo libros apilados sin orden ni concierto. Me da mucha envidia la biblioteca de Javier Marías, por ejemplo, muchas veces fotografiada. Mi sueño es llegar a tener algún día algo parecido.
    A veces compro algún libro que ya tengo y otros los he recibido por dos vías distintas. De algunos tengo varias ediciones porque algunas, muy antiguas, no han soportado el paso del tiempo (los de Austral, por ejemplo) o tienen una letra casi ilegible. Muchos amarillean, pero guardo tan buen recuerdo de ellos que me resisto a desecharlos. Cada libro encierra dos historias por lo menos, la suya propia y lo que me hicieron sentir y pensar, junto a los recuerdos que me traen: éste lo leí a tal edad, éste lo comenté con Fulano, de éste hice un trabajo estupendo... Los libros son vida, nacen de ella y la transmiten. No sé si alguna vez llegaré a usar el libro electrónico o similar (de momento, ni siquiera tengo móvil), pero creo que me resistiré cuanto pueda. Cierto que en un pequeño cacharro caben cientos de libros, pero no me gusta leer en una pantalla. Necesito sentir las páginas, olerlas, soportar su peso, saber cuánto he leído y cuánto me queda. ¿Cómo firmarán los autores en una máquina? Ahora que ya está en marcha la Feria del Libro (magnífico acontecimiento que no suelo perderme) supongo que alguien se hará la misma pregunta, ¿no?
    Felices lecturas, colega. Nos vemos en los libros. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  28. Creo que el desorden es inherente a los libros. También en las bibliotecas donde debe reinar el orden más absoluto, aparecen libros fuera de lugar o bien no regresan nunca a sus estantes por desaparecidos o robados. Muchas veces he pensado en poner orden a mi biblioteca, que dicho sea de paso, me ha recordado la tuya, pero entonces perdería el placer de recorrer los lomos de los libros en busca de un título. He pasado mucho tiempo ladeando la cabeza de un lado a otro releyendo títulos en busca de aquel párrafo, de aquella cita, de aquel pasaje... que marcó un momento de mi vida. Cuando eso ocurre me pregunto dónde están mis recuerdos si en los álbumes de fotos o en las notas marginales, en las esquinas dobladas, en los papeles amarillentos que habitan otros mundos que están en el mío propio.

    ResponderEliminar
  29. Leo tu post y veo tu biblioteca...veo tu casa siendo una biblioteca..Los libros tienen una riqueza incomparable de alimento sutil que hace crecer el intelecto. Admiro todo lo que has leído, yo no llego ni a la (suela del zapato)... pero algo he leído y mi pequeña biblioteca tiene el mismo desorden que la tuya. Reflejos de nuestros interiores inquietos, nada rígidos y muy creativos. ¡Lo importante es que sepas en que lugar tienes los libros!
    Siento que una buena biblioteca debe tener de todo o casi todo, o por lo menos mucha variedad..y la tuya es exquisita...

    Te dejo un cóctel de aromas de primavera, envolviendo el abrazo que te estoy dando.

    Naia

    ResponderEliminar
  30. Amigos, María, Antonio, Yolanda, Lu, Nahahya he vuelto y me he encontrado vuestros comentarios pero estoy agotado. La noche anterior la he pasado caminando 56 kilómetros. Os agradezco vuestras palabras generosas. Ahora me voy a dormir.

    ResponderEliminar
  31. Joselu, mucho me temo que ellos nos poseen.

    ResponderEliminar
  32. Irse desordenando es ir viviendo. Ir muriendo.
    Claro que, si algo se mantiene ordenado sin esfuerzo, es que ya estaba desordenado; o muerto: Iluminada, inútil, incorruptible, secreta... esto decía Borges más o menos.
    Creo que hay una clave que puede estar en el esfuerzo. Quizá se refiere a esto también Borges con su "fatigar bibliotecas".
    Buen blog.

    ResponderEliminar
  33. Bienvenido, Alejo Urzass, me gustará seguirte en tu blog recién iniciado.

    ResponderEliminar
  34. Hola! que biblioteca la tuya hombre! creo que tienes mas libros que la biblioteca de mi municipio. Te envidicito. Mi biblioteca personal no pasa en realidad de 6 libros pero tengo tan buenos amigos y parientes con tantos libros en su poder que siento que mi biblioteca esta esparcida por toda la ciudad y cuando quiero sobre un tema se en la casa de quien buscarla y sobre otro a que amigo pedir. Ese es mi consuelo, ademas que tb tengo libros propios desperdigados por el tiempo en distintos cariños pasados.
    Saludos abrazos y sonrisas.

    ResponderEliminar
  35. Vavo, una biblioteca abierta la tuya, abierta y ubicua. Saludos, abrazos y sonrisas también.

    ResponderEliminar
  36. Lo único que quiero acumular en esta vida, son libros. Ni dinero, honores, propiedades...libros como almas o amigos que me llenen la mente y el corazón. Y es la herencia que espero dejar a mis hijos, junto con la capacidad de amarlos para poder poseerlos.

    Estupendo blog y magnífica biblioteca. Un saludo.

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...