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jueves, 4 de febrero de 2010

El séptimo sello

Ya no se habla de Haití. Durante semana y media afluyeron a la isla caribeña corresponsales de todo el mundo para ofrecer carnaza informativa cuanto más impactante mejor. Pero tras dos semanas de rastrear entre las desgracias de la isla y ofrecerla en todos los noticiarios, el filón se agota. Es un problema de oferta y demanda. Los telespectadores de todo el mundo asistieron sobrecogidos a las imágenes de la devastación, pero contemplar las desventuras del mundo termina por saturar y el sufrido hombre occidental se cansa. Ya no quiere ver más sufrimiento. Los corresponsales vuelven a sus países de origen y Haití queda fuera del foco informativo. Ahora toca concentrarse en lo nuestro, en nuestra propia crisis. Y el mundo anda revuelto. Hace unas semanas había un cierto optimismo sobre la situación que parecía estar recuperándose tras la inyección de centenares de miles de millones de dólares o euros en los bancos. Pero Estados Unidos, nuestra referencia y factor de estabilidad, no acaba de sentirse recuperado. El déficit americano es colosal. La primera economía del mundo tiene los pies de barro con un aumento considerable del paro (10%) y el declive de las clases medias. Además mantiene dos costosísimas guerras en el exterior que no ofrecen perspectivas halagüeñas y claramente se están perdiendo (Irak y Afghanistán), a la vez que el desafío nuclear iraní cada vez es más amenazador. El poder de Estados Unidos ha entrado en una fase de descenso. Y surge China con un crecimiento económico del 10% anual invadiendo el mundo con sus productos. Además está en manos del gobierno chino buena parte de los pagarés del tesoro americanos. En algún sentido USA está a merced de China. Europa no sabe o no contesta. Ni hay unión política ni política exterior. Somos veintisiete países que no tienen sentimiento de unidad y cada uno vamos a lo nuestro. La idea inicial de Europa ha desaparecido. Ya no hay ningún romanticismo en ella. Sólo una pesada burocracia en Bruselas que no interesa a nadie.

España se hunde más en la crisis pese a los vaticinios optimistas de su presidente que ya no convence a a casi ningún ciudadano. No se sabe cuánto se ahondará la crisis que tiene ya más de cuatro millones de parados y no es impensable que se llegue a cinco millones o más. Miles y miles de hipotecas no podrán pagarse y los bancos ya ni sabrán que hacer con los pisos embargados. De momento las constructoras adeudan a los bancos 300.000 millones de euros que no pueden pagar pues tienen cerca de novecientos mil pisos sin vender. Se construyó en el boom inmobiliario en un año más viviendas que el Reino Unido, Francia y Alemania juntos. Ya saben, la avaricia rompe el saco. Estamos muy jodidos. Ahora es cuando comienza la crisis que pondrá en jaque al estado (no entiendo cómo se puede pagar el desempleo a tantos millones de parados ni cómo la seguridad social se puede mantener con una cobertura sanitaria total). Las pensiones ya lo ven cómo están. Nadie garantiza que podamos cobrarlas y que el fondo de pensiones no se hunda. Tengo la impresión de que tenemos que decir adiós al estado del llamado bienestar. Pintan bastos.

Pero si aquí pintan bastos, en el resto del mundo es mucho peor. Si echamos una ojeada a la situación de África, Sudamérica, Europa del Este y Asia central veremos que la pobreza y la falta de desarrollo está hundiendo a buena parte del planeta que cada vez crece más en habitantes. Si la crisis afecta a Occidente, imagínense lo que pasará en el África subsahariana donde se vive con menos de un dólar al día mientras que la tasa de natalidad es muy elevada para compensar las muertes de niños y adultos.

Por otro lado, el cambio climático hará que se desplacen poblaciones por la desertización y la falta de lluvias, que suba el nivel medio de los océanos por el progresivo deshielo de los polos, que se produzcan con mayor frecuencia huracanes devastadores, que miles de especies animales desaparezcan y por la acción del hombre se destruyan las selvas tropicales…

No sigo, pensarán que soy muy pesimista, pero tal vez no es esa la palabra. Tal vez cabría decir que soy realista. Hemos vivido relativamente bien mientras duró el invento, pero lleva camino de acabarse. Se une el desarrollo de una tecnología punta fascinante con elementos que parecen sugerir el inicio de un nuevo medioevo y la caída del imperio americano (inexorable, puede ser en una década, dos o tres o cuatro, qué más da) dará lugar a un mundo que la ciencia ficción ha intentado imaginar, pero todas las historias que he leído o películas que he visto sobre dicho futuro son altamente inquietantes.

Pero esto había comenzado con unas palabras sobre Haití. Y hace unos días escribí un post titulado “Explosión de esperanza” en el que plasmaba mis expectativas de que aquella isla afligida pudiera cambiar internamente ayudada por el mundo. Pero ¿adónde va este mundo? Tengo la impresión (aunque no soy vidente) de que todo va a cambiar profundamente. El mundo que verán nuestros hijos y nietos será muy diferente del que hemos vivido hasta ahora. No sé por qué me han venido a la cabeza imágenes de una de las películas más lúcidas que he visto: El séptimo sello de Ingmar Bergman. En ella, el realizador sueco recrea la Edad Media, en medio de las epidemias de peste, el recitar de los juglares, la hoguera en que eran quemadas las brujas, los flagelantes, el terror de un mundo frente a la muerte, a la guerra, al dolor y los permanentes interrogantes del ser humano buscando un sentido a su vida e incluso plasmando su búsqueda de Dios que no tiene respuesta y se enfrenta al absurdo de la existencia. Sí, una pregunta eterna ¿adónde vamos? Creo que tendremos que hacernos esta pregunta alguna vez. Los tiempos que van a venir nos harán pensar.

23 comentarios :

  1. La historia y, en especial, la economía, parecen mantener un movimiento pendular que va de épocas de bonanza a etapas de desasosiego. Vamos hacia un mundo superpoblado, con más escasos recursos, mayor acumulación de residuos y peor reparto de la riqueza, no por naciones sino por áreas geográficas. A esa inercia se opondrá otra fuerza, de un mundo con más tecnología y más información, movimientos solidarios y de denuncia, y una mayor conciencia de que esta es una aldea global, para lo bueno o para lo malo. Todo ello si no varía la proporción de oxígeno en la atmósfera, no cae un meteorito a la Tierra o llega una nueva gran extinción promovida por los virus o por el mismo ser humano.

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  2. En uno de mis temas escribía justo esta mañana:

    (...) El progreso alcanzado tiene la doble cara que caracteriza a todas las empresas humanas. Vivimos en una contradicción inquietante de libertad y opresión, hambre y despilfarro de alimentos, explosión demográfica y sangría de población, productividad e ignorancia, crecimiento y regresión, conocimiento y mediocridad, lujo y miseria. Es como si coexistieran la edad de piedra y la era electrónica.

    Sacado de la última edición del temario del Colegio Oficial de Biólogos -año 1995-.


    Esto no es nuevo. La única diferencia es que en la cara de la moneda, ahora somos más conscientes que antes. Y no lo suficiente, porque el hecho de que somos unos egoístas, tampoco es nuevo.
    Personalmente no le veo salida. Nosotros hemos conseguido que así sea. Tristemente constatado una y otra vez.
    Y creyéndolo así... a saber donde terminamos. Yo lo pienso y tampoco me alcanza para ser optimista. Ojalá.

    Besos, Joselu.

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  3. Cuesta sobreponerse al panorama mundial, pues se avista un horizonte muy borroso. Entiendo tu pesimismo (o realismo), pero por más que nos preguntemos adónde vamos, quienes dirigen el timón de la economía y la política son los que escorarán el futuro hacia un lado o hacia otro.

    El progreso siempre ha tenido una doble faz. La industrialización trajo consigo la explotación laboral infantil. Los avances tecnológicos han sofisticado los sistemas de ataque en las guerras. ¿Adónde vamos? Allá donde los intereses de la clase dirigente quiera llevarnos. Aunque siempre nos quedará la resistencia o el activismo.

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  4. Realmente la realidad es muy desafiante. Desde que he empezado hasta que he terminado el texto, me he sentido muy triste. ¡Tienes tanta razón!. No acabo de entender, como los políticos no quieren ver realmente esta situación mundial.

    Justamente lo que dices de Haití, lo pensé ayer o antes de ayer viendo la prensa. Ya no hacen portadas grandes, ni noticias espectaculares.
    Quiero creer que todo se va arreglar, deben finalizar las guerras, que los diálogos no sean tan orgullosos, que todos tomemos conciencia del mundo que estamos y de las personas que más necesitan de nuestra ayuda, dejemos de ser egoístas y avariciosos.
    Creo en la evolución positiva, ¡quizás no lleguemos a verlo!

    Un abrazo sereno
    Naia

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  5. Una reflexión brillante, como todas las tuyas. Yo soy bastante escéptica, pesimista o muy realista, pero no creo que vayamos a cambiar lo más mínimo a pesar de que la situación actual y la futura sean totalmente desoladoras. Ahora que estamos en plena crisis y hay gente que lo está pasando francamente mal, seguimos siendo igual de consumistas, egoístas e insolidarios porque mientras no lo sufra yo en mis carnes, ¿qué más me da?. África, Asia y América Latina llevan siglos en crisis y no movemos un dedo por ello, los seguimos explotando en nuestro beneficio y a los gobiernos de Occidente les importa un pimiento. Con las millonadas que han inyectado a los bancos que han vuelto a las especulaciones de alto riesgo, se podría haber acabado con el hambre en el mundo y ya veis. Los acuerdos que firman en Kyoto, Davos... no los cumplen ni de cerca porque tampoco tienen intención de renunciar a su bienestar.

    Nosotros somos igual de responsables porque les dejamos actuar a sus anchas, no nos rebelamos y entramos al trapo en su propuesta consumista y capitalista. Hay 4 millones de parados en el país y nadie ha hecho nada. Tenía que haber unas movilizaciones sociales y unas huelgas generales como nunca, pero mientras papá estado nos pague subsidios, ¿para qué protestar?

    Tenemos lo que nos merecemos.

    Un saludo. Anda que vaya como empiezo hoy el día.

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  6. ¿Adonde? A tomar por saco de seguro.

    Endispués más que estoy en el curro.
    Buen día

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  7. Lúcida plasmación de la realidad. Predicción de futuro que ya es presente. El hombre siempre ha buscado el sentido de la vida sin reparar en que carece de él, salvo para los creacionistas. Lo que tiene la vida, con una fuerza explosiva, son "sentidos". Con ellos hay que disfrutarla o sufrirla, ahora y en la Edad Media.

    Un abrazo.

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  8. Has hecho un estupendo resumen de las calamidades actuales y futuras, pesimista, y por tanto realista. Yo no soy dada a "futurizar"; ahora nos podemos reír de predicciones anteriores que se dieron en la literatura predictora, pero después de la risa, ay, amigo, después de la risa, empiezas a identificar elementos que coinciden y te das cuenta de que era la gran metáfora del futuro, tal pasa con "Un mundo feliz" o con "Farenheit 451" y otras predicciones. Miedo da, o tendría que dar, y sin embargo, tengo la feliz cualidad de apenas sentir miedo, si no es inmediato. Luchar contra el futuro es luchar contra un fantasma impreciso, así que te puedes ver dando manotadas a diestro y siniestro sin acertar nunca, o acurrucado en un rincón temblando. Lo inmediato siempre. Y Bergman tiene un altar en mi corazón. Es mi amor del cine. Más que ningún otro, sin duda. Me has dado la idea de volver a verlo, dedicarle unas cuantas noches la semana próxima, y empezaré por "El séptimo sello".

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  9. Ante todo no hay dos, sino tres enfoques básicos: el pesimista, del vaso medio vacío; el optimista, del vaso medio lleno; y el racionalista, del vaso que es el doble de grande de lo estrictamente necesario.

    Lamento confesar, al hilo de tu exposición, que me siento pesimista; lo cual, empero, es de un optimismo mayor que si me confesase racionalista.

    Un abrazo.

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  10. Cuando ví "El septimo sello" yo tenía veinticinco años y me encontré perdida con la película. Me acuerdo con horror de un film obscuro y deprimente, con la muerte como principal protagonista y el cruzado queriendo agarrarse a la vida aunque no le gustara nada. Me figuro que hoy la entendería mejor y, sí, si la viera ahora, la compararía con nuestro mundo actual del que has hecho una magnífica reseña.
    Sólo tengo una nieta y cuando me preguntan si me gustaría tener más, mi contestación es siempre la misma: no quiero querer a nadie más de los que ya quiero pues tengo mucho miedo por el futuro y de lo que van a sufrir. Un abrazo Lola

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  11. FMOP, un mundo complejo sin duda, mucho más complejo que todo lo que hemos conocido hasta ahora, sólo que estaremos ante un peligro grave para la supervivencia de la humanidad, al menos como la entendemos ahora.

    V., a veces uno cree que es mejor no pensarlo y que vendrá lo que tenga que venir. Cerrar los ojos y seguir disfrutando. Quizás es la actitud de la mayor parte de la humanidad. Pero esa sensación de estar en el límite merece una reflexión que este blog pesimista (aunque baile por la noche) se permite hacer.

    Lu, la primera vocación de la resistencia es la toma de conciencia, pero lo cierto es que no es plato agradable, porque en realidad no sabemos a qué nos enfrentamos ni quién es realmente el enemigo.

    Nahahya, Krishnamurti pensaba que para cambiar el mundo debíamo cambiar primero nosotros interiormente. Pero creo que él pecó de optimista porque han pasado varias décadas desde que dijo esto y el ser humano no ha cambiado. Y no sé si hay tiempo. Ese es el problema.

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  12. Virginia, bienvenida al foro, gracias por tus palabras. El ser humano es egoísta y no es malo, es garantía y necesidad de supervivencia. Normalmente entre nuestra vida y la de otro elegimos la nuestra. ¿Quién renuncia al bienestar, a la comodidad? Nadie por su propio gusto. Tengo la impresión de que vivimos en Occidente en una caverna (mito de Platón) en que sólo vemos sombras y creemos que es la realidad. Ver más allá, saber cómo está el mundo, es peligroso. Preferimos no saber y aislarnos en nuestra burbuja de cierto bienestar. El problema será cuando nos explote en nuestro mundo y no podamos ya mirar a otro lado. Ha pasado y volverá a pasar.

    Malo, espero tu intervención y tus palabras. Esto se está animando.

    Javier, tienes razón en que el futuro ya es presente, pero vivimos embobados mirándonos el ombligo. Una buena película para ver al hilo de esto es La carretera basada en la espléndida novela de Cormac McCarthy.

    Clares, coincidimos en la devoción por Bergman. He visto prácticamente todas sus películas, pero hay dos que ocupan un lugar especial en mi consideración y son El séptimo sello y Gritos y susurros, pero me gusta prácticamente todo. Y no lo veo triste sino inquisitivo acerca del sentido de la vida y las relaciones humanas. Yo también volveré a ver por cuarto o quinta vez El séptimo sello.

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  13. jnj, no sé por qué pero los pesimistas me resultan mucho más interesantes y divertidos que los optimistas. Al menos te puedes ir de copas con ellos y reírte un poco de todo aunque las cosas sean un desastre y el vaso esté medio lleno (da igual, lo volveremos a llenar y pensaremos que también se vaciará).

    Lola, como habrás podido leer tal vez antes, soy un admirador de Bergman. Yo también vi esta película (El sèptimo sello) cuando era joven y me pareció lenta, oscura y aburrida, pero algo me debió dejar porque hace unos años sabía que necesitaba volverla a ver. Me pareció, a diferencia de la primera vez que la vi, luminosa, alegre, esperanzadora, vital, inquisitiva, densa, provocadora, filosófica y extraordinariamente interesante. Así que si quieres volverla a ver, creo que descubrirás algo que no esperas. Un abrazo, Lola.

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  14. Yo también me uno a la oleada pesimista.

    Cada vez que leo el periódico me deprimo, así que he decidido hacer una entrada también en mi blog inspirada por la tuya Joselu.

    Para mí que se avecina un momento de esos de cambio en la historia, porque el capitalismo este que tenemos ya se ve que hay muchas cosas que no solventa y debería.

    Sin embargo para mí la solución está en el interior del hombre más que en el sistema, mientras el hombre no se arregle... de ahí la importancia de la educación, pero no una educación al servicio de unas ideas como se ha hecho toda la vida sinó al servicio del propio hombre.

    Un saludo.

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  15. Todos los tiempos, los idos, el presente y los futuros, han de hacernos pensar. De hecho, tendemos a pensar más en el pasado, sin que seamos capaces de sacar experiencias positivas para cambiar el rumbo de los acontecimientos, lo cual no nos deja en muy buen lugar, desde luego. ¿Desde cuándo venimos pensando que hay que aprender de los errores y escarmentar en cabeza ajena? ¿Desde cuándo sabemos qué es el bien y en qué ha de consiistir la justicia? Hartos estamos de los buenos ejemplos, las buenas palabras y las inmaculadas intenciones, pero todo sigue igual, y nuestras quejas las podemos retrotraer hasta el siglo XIV y serán actuales en el siglo XXIII. Hemos siido caracterizados como el único animal que tropieza dos veces ciento en la misma piedra. Por algo será. El pesimismo, así pues, es una de nuestras más queridas señas de identidad. La otra es la capacidad de ilusionarnos para mejorar. Y ambas conviven en nosotros. La ciclotimia corre por nuestras venas y vamos saltando de una a otra condición en función de estímulos muy concretos, algunos de ellos de oorigen natural, incluso.
    Sorprende viajar a la Edad Media y hallar en ella, contra todas las teorías, una libertad de costumbres y una tendencia a la ironía y el disfrute de la existencia que está muy lejos de los retratos tradicionales de la época. El propio Libro de buen amor, por ejemplo, prolonga, para el buen entendedor, la vida disipada de la Roma imperial, que le costó a Ovidio el destierro, donde, no hay mal que por bien no venga, escribió esa maravilla que son Las Tristes.

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  16. Y todo crea una mala conciencia en las clases medias, gozosas de un tímido bienestar quizá acumulado en los últimos 20 años (a partir de sangre, sudor y lágrimas), mientras "los de siempre", con ostentación o silencio, acumulan o derrochan a manos llenas, en un ejercicio impúdico de lujo y descontrol. El mundo es una miseria, pero como si estuviésemos en la Edad Media, hay reyecillos que todavía no se han enterado de cómo le va al populacho.

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  17. Más de 4.000.000 de actores,las pensiones hacen mutis por el foro, los recursos naturales agotándose de tanto tirar del telón, medio mundo muere de hambre como temática central y el cambio climático como decorado.
    Esta obra no tendrá éxito ninguno.

    P.D: Ingmar Bergman, me encantó "El manantial de la doncella", no tanto "Los comulgantes".

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  18. Si se detuviera un poco la rueda del consumo,a unos miles de kilómetros de aquí,sonaría el estómago de millones de hombres.
    Todo está montado sobre la explotación.
    Y todos sabemos cómo tendría que ser el mundo para se menos indigno.
    Si , las ideologías han muerto, pero nunca habrá Gestores independientes que gobiernen este planeta.
    No nos queda otra que alegrarnos de estar vivos con el vergonzoso peso de la historia que arrastramos.
    Aunque suene cursi paz y amor es nuestra eternidad.
    Saludos

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  19. El mundo es como una gran propiedad donde los dueños van dando y quitando a sus habitantes. Los dueños siempre tienen. Nunca les falta de nada. Pero a veces, quieren tener más y quitan ración a sus subyugados.
    Es la historia de siempre. La historia no se repite, pero se repite el patrón. Con otros actores y con distinto guión, pero en el fondo es lo mismo. Y ahora, pues los de arriba, los dueños de este mundo moderno, han racionado nuestros bienes. Para que ellos sean más ricos, claro. Y esto es la crisis de occidente y la tragedia del llamado tercer mundo. ¿Qué hacer? No hay nada que hacer. Hay que vivir con lo que tenemos y ya está. No podemos luchar contra gigantes. Contra el poder no se puede luchar. Y eso lo digo porque a lo largo de la historia se ha luchado contra él, y aunque aparentemente se ha avanzado y se han conseguido logros, en el fondo es lo mismo. Siempre hay algien que manda del mundo y que oprime a los demás.

    Un abrazo.

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  20. Joselu, efectivamente eres un optimista muy bien informado, o sea, lo que dicen que es un pesimista. La situación actual no tiene nada que ver con estados de ánimo o de apreciación: estamos muy jodidos, como bien dices. Se saben las causas, nuestra terrible voracidad consumista y nuestro inconsciente abuso de toda clase de recursos naturales, pero nadie sabe cómo salir de esto. Los que se creen más listos dicen que hay que aplicar medidas drásticas cargándose, cómo no, todas las prestaciones sociales, las ayudas de cualquier tipo al cine, teatro, libros, educación, inmigrantes, desfavorecidos, o ea, más de lo mismo: los que menos culpa tienen son siempre los más puteados. Nadie se atreve a hincarle el diente a los poderosos, a los que nos han llevado a la bancarrota. Anoche mismo oí en la radio a un imbécil que proponía doce medidas para salir de la crisis (el más tonto hace relojes, ya se sabe)y la primera era aplicar el cheque escolar, cómo no iban a meterse con nosotros, faltaría más... Luego venía el despido libre, la bajada de los sueldos, la eliminación de subvenciones de todo tipo y burradas por el estilo. Creo que nadie sabe qué hacer y van dando palos de ciego, a ver si por casualidad alguna vez aciertan. ¿Qué se puede hacer? No tengo ni idea, yo sólo soy una maestra que acude a su trabajo ilusionada y que trata de hacerlo lo mejor posible. Gasto más o menos lo de siempre y nunca he vivido por encima de mis posibilidades. Me permito ciertos caprichos, pero muy moderados.
    Me cuenta una colega la pasta gansa que costó mover la estatua de Colón, en pleno Madrid, apenas unos metros por un capricho de Gallardón, y el pedazo palacio de ocho estrellas en que ha convertido Correos como nueva sede del Ayuntamiento. La austeridad, para otros. Hay que joderse...
    En cuanto a Haití, tienes razón: se acabó su cuarto de hora de gloria televisiva, ahora hay que fijarse en otros temas para no cansarnos. El mapa mundial está penoso, lo mires por donde lo mires. ¿Qué pintan los estados europeos, pequeños y desunidos? Nada, seguimos aferrados a nuestro terruño como si fuéramos los reyes del mambo, incapaces de aliarnos con el vecino. Penoso.
    Y yo, con mis Matemáticas. ¡Ahí estamos!
    Un fuerte abrazo, colega.

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  21. Toro sentado, la ilusión de que el hombre podía cambiar en su interior es muy antigua pero nunca ha llegado a materializarse. Uno de los pensadores que respeto, Krishnamurti, dedicó su vida a intentar hacer comprender los mecanismos del ser, sus engaños y sus ilusiones para que cambiáramos globalmente. Es imposible, hay lógicas internas que hacen que el ser humano como especie no aprenda nunca. Un saludo muy cordial.

    Juan Poz, las épocas de crisis e incluso de grandes catástrofes sociales como fue la secuencia de pestes negra y bubónica en el siglo XIV fue la antesala del humanismo y el Renacimiento posterior. En ella se escribieron El libro de buen amor, pero también Los cuentos de Canterbury y el Decameron, libros llenos de goce de vivir y vitalismo apasionado. En cambio, el bienestar continuado parece adormecer a las culturas y dejarlas en la indolencia. Es el caso de la cultura europea.

    Antonio, me temo que, como decía, el estado del bienestar que apenas hemos podido disfrutar, se está desmontando pieza a pieza. Las clases medias a las que te refieres van a notar en sus carnes esta crisis pero los banqueros, las élites financieras, esos no se verán afectados y seguirán viviendo en la abundancia. Menos mal que sabemos por la radio que los ricos también lloran.

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  22. Recuerdos perdidos, me maravillaron de Bergman muchas películas como Fresas salvajes, El manantial de la doncella, Fanny y Alexander, Secretos de un matrimonio, Un verano con Mónica, Sarabanda, Sonata de otoño... Creo que son magníficas. El el director que mejor interpreta mi visión de la vida. En cuanto a tu interpretación, estoy totalmente de acuerdo.

    Rubén, gracias por tus palabras. No tengo ni idea cómo podemos salir de esto. Será largo y complicado y sufrirán más los que más abajo estén.

    Miguel, tu fatalismo es desconsolador, más viniendo de alguien que conoce la historia. Me recuerda el discurso que tantas veces me repetía mi padre sobre que siempre había habido ricos y pobres, siempre había habido poderosos y oprimidos, que era una ley histórica aunque de vez en cuando se hiciera una revolución para cambiar todo pero para volver de nuevo a perpetuar la división en clases. Tremendo. Un cordial saludo.

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  23. Yolanda, me temo que se ha extendido por la conciencia de todos un hartazgo de la clase política de la que desconfiamos totalmente. De los que gobiernan y de los que están en la oposición. Sabemos de sus chanchullos municipales y autonómicos, sus dispendios, su lujo, sus flotas de coches de primera gama, su estilo de vida, sus leyes de jubilación, sus dobles trabajos, la corrupción en que se enfangan, su falta de idealismo y de su presencia en la política para hacer carrera y forrarse. ¡Qué asco! Imagino que todas las soluciones que se sugieran serán contra los que están abajo o en medio. Ellos, los de arriba, seguirán viviendo de vicio. Están protegidos contra cualquier crisis.

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