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sábado, 31 de octubre de 2009

En la pista de hielo


Fin de semana. Una detención en el proceso. Desconectar de la ilación de historias referentes al instituto tras una jornada de fiesta –la Castañada- que fuimos a celebrar a la pista de hielo del F.C. Barcelona. Ambiente barcelonista. Había que llevar guantes para coger los patines. Fotos en la pista, escenas de afecto entre profesores y alumnos. Ser profesor es mostrar la capacidad de empatizar con adolescentes. A veces ello se acercan a ti, pero otras veces hay que buscar la forma de acercarte a ellos, de tenderles un puente hasta ti. No siempre es fácil. En ocasiones la relación entre alumno y profesor es conflictiva, difícil, dramática. Pero un puente tendido a tiempo en una salida extraescolar puede ser un buen punto de encuentro. Una relación escolar es una relación profundamente humana. No todos los alumnos están hechos de buena pasta, pero la mayoría sí. Son sensibles al acercamiento, al afecto, a las buenas maneras.

Me pregunto si algunas relaciones difíciles, complicadas o dramáticas no son a veces un encubrimiento de una intensa llamada de atención. Pienso en si un alumno de tercero de ESO, de corta talla y diminuto, pero de poderosa personalidad; con una historia personal trágica; de buen nivel pero de formas ariscas, irrespetuosas, a veces insultantes, con el cual no es difícil chocar, no encubre bajo sus actitudes una clamorosa petición de ayuda. Quizás él se comporte de forma hiriente, tal como le han tratado en su vida repleta de dolor. El profesor sabe algo de su historia personal y se estremece íntimamente. El profesor sabe algo de lo que significa el dolor y la agresión en la infancia inicial, en la infancia y en la adolescencia. No todo el mundo tiene la suerte de contar con una familia normal. Hay quienes viven demoledores dramas desde que nacen. Y estos dramas los hacen esquinados, difíciles, extraños, desquiciados pero a la vez deseosos de equilibrio, hundidos muchas veces en un complicado cenagal emocional.

El profesor, si ha vivido un drama semejante en sus días de niño, puede empatizar con él y a la vez chocar intensamente. No hay una solución fácil. Le gustaría poder vivir con buenas vibraciones este encuentro que se contemplaría desde la seguridad de un saber estar en el plató, desde la seguridad de tener un terreno firme al que asirse. Sin embargo, en otras ocasiones, los mundos disimétricos o simétricos se buscan, se atraen a la vez que se repelen. Este alumno al que me refiero es muy diferente en el encuentro personal -en la intimidad- al encuentro en medio de la clase. En el primer ambiente es razonable, humano, dulce, pero en la clase es terrible, agresivo, contestón, con la misma persona que momentos antes ha demostrado su simpatía y sus ganas de encuentro en un lugar aparte. El profesor sabe que ha de llamarle la atención, de contestar socialmente a su desafío, ha de reprobarle y sancionarle. No queda otra opción. Pero en su fuero íntimo y más profundo siente una fuerte atracción personal por el drama de este muchacho que se encuentra desnortado y con ganas de un guía personal que lo acerque a unos instantes de equilibrio y serenidad. ¡Ah, la serenidad! Un estado que algunas personas felices son capaces de desarrollar, de experimentar, de vivir. Mucho me temo que este muchacho de corta talla -lo que debe acentuar su necesidad de imponerse frente a un mundo agresivo- sufre profundamente y su risa es una mueca dramática que muestra su anhelo de felicidad.

¡Cómo me hubiera gustado habérmelo encontrado en la salida! ¿Cómo manifestarle mi afecto y mi confianza en él sabiendo que a la vez he de sancionarle por su comportamiento totalmente inadecuado? ¿Cómo encontrarme con él cuando todo nos lleva a chocar en la superficie. Él lo necesita porque ve en mí un doble de su situación, pero a la vez necesita mi réplica, mi respuesta, mi afecto, la seguridad que yo le pueda dar, seguridad que yo he de conseguir para poderle orientar aunque nuestra relación sea un auténtico calvario. A veces los padres o los profesores hemos de ser el frontón donde choquen violentamente las pelotas que lanzan dramáticamente adolescentes buscando perdón, expiación, ayuda, necesidad de cambio o felicidad en suma.

En los carteles gigantes del F.C. Barcelona, a la entrada del Skating, figuraban fotos de Iniesta o Messi con unos textos de origen budista, textos que me reclamaron, y me hicieron saber que el espíritu sopla en cualquier parte, y que cualquier lugar es propicio para encontrar sabiduría, la sabiduría del enfrentamiento que no tiene lugar, que no ha de tener lugar fuera del escenario inevitable porque detrás entre bambalinas los contrincantes nos abrazamos fraternalmente. Quiero pensarlo así.

16 comentarios :

  1. Joselu, qué bien que hayas podido compartir un rato con tus alumnos en un ambiente tan diferente al instituto. Esas actividades facilitan el entendimiento entre unos y otros, no hay horarios, pupitres ni libros y podemos reír juntos, sudar, jugar, hablar... La docencia es fundamentalmente tratar con personas, personas de una edad distinta a la nuestra, a menudo desorientadas y perdidas, quizá con historias personales terribles (cada vez más), necesitadas de apoyo y comprensión, y durante las clases no podemos dedicarnos a esas cosas. Hay quien pasa de puntillas o mira para otro lado en esas circunstancias, otros nos implicamos más, a costa de meter la pata o llevarnos más de un sofocón. Yo procuro estar al tanto de la situación personal de mis alumnos para entenderles mejor. Esta semana ha sido especialmente intensa en ese aspecto, quizá luego lo cuente en el blog.
    Nosotros hacemos muchas actividades fuera del colegio, quizá demasiadas, pero siempre procuro sacarles partido. Mis alumnos saben que casi todas conllevan un trabajo y a veces premio los mejores. Es curioso compartir bocadillos bajo la lluvia, como ocurrió en la visita a El Escorial, o echar una carrera de piraguas,o arrastrarse por el barro en una cueva, o improvisar una sesión de relajación en mitad de los Pirineos. Esos marcos propician el acercamiento natural y distendido, todos nos vemos de otra manera. Cuando la actividad sale bien todos salimos ganando. A veces se complican, es cierto, por eso muchos no quieren hacerlas. Yo sigo animada a realizarlas, claro que con los pequeños suelen ser más fáciles. Tú vives con intensidad la relación con tus alumnos y seguro que acabas consiguiendo acercarte a ese muchacho algo hosco y retraído que tiene mucho que contar.
    Un abrazo, colega.

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  2. En esencia todos necesitamos lo mismo. La cuestión supongo, es cómo salvar las distancias muchas veces. Si encima uno se ha puesto una coraza sobre el vacío y para que no sea mayor, pues más difícil. Pero qué suerte llegar al fondo de alguien que ha hecho eso. Pero si se llega, qué suerte. Para los dos.

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  3. No es "hilación", sino ilación. Un cordial saludo; me encanta tu blog.

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  4. Anónimo, gracias por la corrección. Parece que ninguno estamos libres de cometer errores. Un cordial saludo.

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  5. Si no fuera por ratos como estos se nos escapaba la vocación ¿?

    Saludos.

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  6. Me ha llamado la atención, Joselu, el comportamiento de ese alumno. Parece que en lo privado se muestra como es; en lo público me has transmitido como si necesitara ser revoltoso como mensaje que envía a sus compañeros de rebeldía y autoafirmación. Si esto es así, sería como un mecanismo de defensa que necesita utilizar. Y Ya pasando a lo especulativo, ¿no sería posible acordar con él, como con un guiño, los momentos y las actitudes de su disidencia? Me imagino que no; al menos en un cuento, podría haber un profesor que secretamente manejara estas tramas mediante acuerdos particulares. En la realidad, claro, todo es muchísimo más difícil.
    Un abrazo.

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  7. Acabo de volver de la feria de Todos los Santos y, cómo no, me he encontrado con muchos alumnos, algunos de hace varios años. Todos sonríen y se acercan a saludar, aunque algunos de ellos no sean o hayan sido modélicos. A pesar de todo lo que soportamos, pienso que entre profesor y alumnado hay una especie de reglas del juego tácitas en las que el aula es un tablero de batalla circunstancial. Y he notado que apenas hay rencor en ellos, a diferencia de lo que suele ocurrir con los adultos.
    En fin, que me ha gustado tu reflexión porque vuelve una vez más la mirada hacia el interior de nosotros mismos.

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  8. Las salidas permiten el acercamiento personal (alumno-profesor / profesor-alumno). No es siempre así en las aulas.
    En las aulas, el grupo anula la posibilidad de acercarse a un alumno y preguntarle por su desánimo o su rebeldía. En las salidas, es fácil aproximarse y abrir puentes al diálogo.
    Hay algo de socrático en ellas.

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  9. Adolescentes, Dios.. no quiero imaginar ni lo que debe suponer ahora ser adolescente, y eso que no hace tanto que yo lo fui..

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  10. Trabajamos con seres humanos, aunque a veces nos olvidemos de ello. Abrazos Joselu

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  11. Todos necesitamos oídos dispuestos a escuchar. Muchas son las orejas que nos oyen y muy pocas las que nos escuchan de verdad. Pocas veces nos detenemos a "escuchar entre líneas" y ser capaces de ver más allá de un gesto, una palabra o un grito de ayuda emitido a través del silencio y la rebeldía más arisca. En estos días yo me he sentido como ese alumno tuyo y te aseguro que estoy muy agradecida a esa persona, también docente, que se ha detenido un momento.
    Gracias por tus reflexiones, nunca me dejan indiferente.
    Un abrazo.

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  12. Acabo de topar con tu blog buscando paginas sobre educacion para un trabajo de la uni (estudio magisterio educacion primaria), y me he quedado fascinado con esta primera entrada. Enhorabuena por el blog y ya tienes un subscriptor mas! ^0^
    PD:Perdona, pero este teclado de la uni no me deja poner tildes o_O!

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  13. Joselu: ayer me dió por ver una peli en la tele, cosa que no hago con frecuencia, y me encontré "enganchada" a ella y pensando en vosotros los profesores.
    Se llama "The Empero´s club". La ponian en AXN de Ono y en castellano.Es inglesa y está protagonizada por un gran actor que se llama Kevin Kline.
    Se basa en la vida de un profesor en un colegio de élite en Inglaterra, su vocación hacia los chicos, y sus desengaños y alegrías.
    Ya se que el entorno no tiene nada que ver con el tuyo pero el fondo me recordó mucho a todo lo que dices en tu blog.
    Me recordó en algunos aspectos a la maravilla de "El Club de los Poetas Muertos" pero aquí pasan cosas distintas y además el profesor, después de veinte años, se reencuentra con ellos y entonces ve de que ha servido el haberse volcado sobre todo en uno de sus alumnos.
    No podía dejar pasar este comentario porque, Joselu, yo se lo que estás haciendo por una juventud mejor y ese hacer seguro que deja una semilla en algunos de ellos. En otros, como en la película, no habrá semilla, pero al final, con sólo uno habrá valido la pena. Un abrazo Lola

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  14. Esa empatía y generosidad que tú muestras es la necesaria para educar jóvenes. Siempre me parece que no los miramos lo suficiente como lo que son, en su verdad más profunda. No es fácil, lo reconozco. Lo de amonestarlos y sancionarlos si es preciso es imprescindible, y si se habla con ellos de buena manera, a la salida de clase o en un ambiente propicio, siempre terminan comprendiendo. Sé de institutos donde funciona muy bien la llamada "aula de convivencia", con profesores que hacen voluntariamente la labor de mediadores en estos conflictos. Lo que se descubre en el cara a cara es que no son lobos, sino corderos asustados. Sólo que hay que buscar un poco más dentro. No digo que no haya gente perdida para siempre, un dos por ciento más o menos, pero el resto es como tú dices que es este chaval.

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  15. Me ha gustado la reflexión que has llevado a cabo en el post. Yo, muchas veces, me pregunto el porqué de esta doble personalidad del alumnado, en clase y fuera de clase. No sé si, como apuntaba Antonio en su comentario, "el aula es un tablero de batalla circunstancial" y por eso en ella priman los sentimientos duros, y fuera de ella, uno se abre más y se deja llevar por sentimientos más cercanos y menos beligerantes. De todas maneras, se nota en el post que eres un profesor que va más allá de la literatura y las oraciones yuxtapuestas. Un profesor que da importancia a lo humano, de ahí tus desvelos. Ese es el camino del buen profesor.

    Un abrazo

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  16. Felicidades por este texto. Me quito el sombrero por tu sensibilidad y tu inteligencia.

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