Páginas vistas desde Diciembre de 2005

sábado, 14 de marzo de 2009

Monólogos en la oscuridad


Este post es pura ficción. Me he inspirado en un compañero bloguero, Eloi, con el que mantengo una  comunicación e intercambios respetuosos desde perspectivas distintas de la vida. He querido recrear sus puntos de vista sobre vida y educación. Él, en el último post, en sus comentarios, aludía a María Montessori. He investigado su vida y obra y he redactado una reflexión que pudiera haber escrito Eloi. No sé qué pensará él, pero los que entráis aquí podrías hilvanar una respuesta a este modo de plantearse el mundo y la educación. Es un ejercicio de argumentación que puede suponer una interesante reflexión sobre educación, libertad, orden, disciplina, solidaridad... 

ELOI: Me temo que no estáis comprendiendo nada. Sois partidarios de la segregación, por sexo, por niveles, por raza después. María Montessori fue una revolucionaria pedagoga y psiquiatra que demostró que los niños, incluso los discapacitados, aprenden motivados por sus propias inquietudes, guiados por el maestro que es una especie de director que consigue un ambiente adecuado para la creación y el autoaprendizaje. Basta de autoritarismo, el niño y el adolescente deben desarrollar por sí mismos sus cualidades basadas en la observación, el juicio y la curiosidad innata. Aprender es un placer y son los métodos rutinarios, autoritarios, los que consiguen que el muchacho desista y desarrolle su rebeldía natural contra el sistema. El ambiente que existe en las aulas es fruto del aburrimiento frente a una pedagogía rígida que no aprovecha lo mejor de los adolescentes y sus ganas de aprender. Hay que crear una atmósfera libre, democrática, sin coacciones y sin notas, en que se aprenda por placer. El profesor es un guía que propone caminos a emprender y a desarrollar que inciten la curiosidad del alumno, que ya no es un alumno sino un colaborador en el aprendizaje. El profesor aprende tanto como él. La disciplina ya no es fruto de la imposición sino de la libertad. No hay mayor placer que aprender en libertad y el orden es el fruto de esa experimentación maravillosa de la libertad. Los hombres y las mujeres deben trabajar juntos, como sucede en la vida real. En la clase deben mezclarse los muchachos de diversas razas, religiones y niveles. El maestro o profesor ha de saber irse adaptando a los ritmos de cada uno, de modo que el muchacho o la muchacha se sientan tratados con respeto y consideración. El profesor ha de crear el clima para que salga lo mejor de cada uno y no penalizar los errores puesto que estos forman parte del aprendizaje de la vida. Sin error no hay aprendizaje. Por eso las notas son una imposición autoritaria. Sería más bien que cada alumno él mismo se autocalificara en relación a lo que ha trabajado o aprendido.

El método de aprendizaje se basaría en la autonomía del alumno de forma que se potenciara su independencia y la posibilidad de formular hipótesis propias que serían sometidas a verificación. El mismo alumno, motivado por sus descubrimientos personales, desarrollaría su propia disciplina, que le saldría de adentro y no sería efecto de la influencia de la autoridad exterior. La voluntad sale reforzada en este método que es el resultado de la libre elección. El fruto de esta metodología es el orden en el aula. Los chavales actualmente se rebelan contra los métodos autoritarios en un mundo en que no es difícil obtener información a través de la tecnología. Se pasan muchas horas inactivos en un entorno cerrado y jerárquico. Ellos son diversos y sienten como una agresión el pasar tantas horas escuchando pasivamente clase tras clase, cuando el mundo explota de vida y de posibilidades de aprender en directo en la naturaleza y la tecnología. La escuela y los institutos no deben segregar sino integrar lo mejor de las potencialidades de cada uno, de modo que esa riqueza interior de cada uno contribuya a mejorar al resto de sus compañeros, a los que hay que tratar con total respeto. Todo lo que diga cada uno es importante y hay que valorarlo como una aportación significativa. Sólo si el alumno se siente respetado, es cuando espontáneamente respeta a los demás, y sus profesores. 

La espontaneidad es fundamental. Todo ser humano es artista si se atreve a crear. Son los moldes autoritarios los que nos dicen que hay unos seres iluminados -llamados artistas- que tienen la prerrogativa de la creación. El ciudadano común, si logra escaparse de los moldes que imponen la vulgaridad a través de la televisión y la sociedad capitalista, es capaz de crear. ¿Quién define qué es el arte? La sociedad de la banalización nos ha hecho creer que Piero Manzoni, que dijo que había enlatado su propia mierda, es un artista. El niño y el adolescente son artistas natos porque tienen la fuerza vital de su lado y no están todavía marcados por el utilitarismo y el pragmatismo de la edad adulta.

En resumen, en defensa de una enseñanza libre que ponga en cuestión los criterios de autoridad y orden que no salgan del interior de cada uno. Cada ser humano, hombre o mujer, es un universo creativo que la rutina y la jerarquía logran convertir en grises, cuando la realidad de nuestras personalidades es múltiple, variada, multicolor y creativa. Sólo así se aprenderá la verdadera solidaridad y generosidad que son fruto de la libertad; sólo así surgirá el verdadero aprendizaje que es consecuencia de nuestras naturales ganas de saber.  

33 comentarios :

  1. Imaginemos que tenemos una enseñanza en la que estudia quien quiere, quien de verdad se siente atraído por el conomiento, la investigación y el saber. Si fuera así, podríamos poner en práctica este discurso. Sería lo ideal en una escuela "libre" y por "libre" entendemos que están solo aquellos que se sienten libres de estar.
    Es inútil y falso creer que todo el mundo tiene interés por aprender y por el conocimiento. No es ni mejor ni peor, es sólo una opción de vida. Mientras que no entendamos eso, mal vamos.
    Un saludo ;)

    ResponderEliminar
  2. Yo creo que nos gusta aquello que entendemos, según lo leído, aquello que se deriva de mis "naturales (?) ganas de saber" lo que se ajusta a mi forma de ver el mundo y la vida, le otorga un sentido para mí, y responde a mis preguntas. Si entendiese la economía, posiblemente me gustase, pero no es el caso. No quiero saber, si es que realmente se pueden tener ganas de no saber. Sólo priorizo.
    No sé si el expuesto sería el mejor modo de aprender, la verdad. Tal vez, pero lo considero utópico, como tantas otras cosas. Un motivo más para el cabreo supongo :/ Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Gracias Joselu por tomar el tiempo de ordenar mis pensamientos y hacer un artículo sobre ellos, de una forma coherente y bien escrita.

    Solo una explicación más, para posibles próximos comentarios (y viendo los que ya se han dejado). Yo parto del principio que la gente es buena y no egoísta. Que es el sistema quines los transforman en "malos" a causa del dinero y la competividad. Parto del principio que la gente quiere aprender. El ser humano existe hoy en día porque en la prehistoria nuestros antepasados aprendían por si solos, estaban ansiosos de conocimientos.

    Gracias de nuevo Joselu, veo que me lees y que me entiendes y que me conoces. Porque en tu artículo se reflejan muchas ideas (como sobre el arte) que vienen de debates anteriores.

    un fuerte abrazo amigo

    ResponderEliminar
  4. “Siempre que el hombre ha querido convertir el mundo en su cielo, lo ha convertido en su infierno.” Algo así decía el poeta Hölderlin.

    En todo ese discurso –muy extendido- hay un elemento que me llama especialmente la atención: la idea del aprendizaje como una tarea común, donde no existe ni enseñante, ni enseñado prefijados; sino que ambos niño y adulto se educan mutuamente. Me pregunto qué significa esta idea, y creo que solo puede ser dos cosas: una evidencia casi tautológica o un disparate. Que en cualquier relación humana todos los miembros se modifican es evidente; quien tiene un hijo y lo educa necesariamente cambia a través de esa relación que establece, no digamos aquel que pasa treinta años entre aulas y se relaciona con miles de adolescentes. Hasta aquí lo evidente. El disparate se inicia cuando a partir de lo anterior comienza un discurso pedagógico que quiere igualar los garabatos de cualquier adolescente con Picasso, un ejercicio de redacción con las creaciones Cervantes o Cernuda, la primera parida que se le ocurre con la profundidad filosófica de Platón; una forma de ver las cosas que acaba por excluir a Picasso, a Cervantes y Platón por ser limitadoras de la creatividad del adolescente. Por este camino llegan a creer – y pretender que los creamos- que las escuelas y universidades se han creado por la necesidad que tiene la sociedad de que los profesores aprendan junto a sus alumnos ( y Reinventen la cultura y la ciencia) y por supuesto sin excluir al conserje, ni al personal de limpieza, vamos lo que comúnmente vienen llamando Comunidad Educativa.

    http://antesdelascenizas.blogspot.com/2007/12/dogmas-de-la-pedagoga-oficial7.html

    PD. Que el hombre es bueno, es una de las peores premisas de las que puede partir una concepción educativa.Falsa en su origen, y nefasta en sus consecuencias. (Perdonen la crudeza -no hay nada personal en ello, Eloi)

    ResponderEliminar
  5. Círculo y Utopía


    De falda en falda se trenza nuestra huida,
    porque la libertad
    se alisa con el miedo,
    y muy contados hombres
    podrían sostenerla entre sus cardos.

    De la madre a la novia,
    de la esposa a la amante,
    de la amiga a la muerte,
    buscamos esa hoguera que nos ata
    todo un enorme siglo hasta el otro derrumbe.

    Círculo y utopía,
    ¿dónde hay mayor oscuridad,
    en la mesa sagrada o en la ciega aventura?
    Ninguna flor nos gusta,
    añoramos una seda inaccesible.

    Nostálgicos, ansiosos,
    no encontraremos nunca la caverna
    -con su llama feliz-
    ni un prado que nos baste
    para saciar los sueños y morirnos.

    Agustin Labrada Aguilera


    Este poema, podría resumir lo que yo siento al leer este post, o la opción que esgrimió Eloi....pero....a menudo lo mas inverosímil, toma forma, con preseverancia y convencimiento...

    Abrazos a todos.

    ResponderEliminar
  6. Hasta el siglo XIX, y desde la búsqueda de la kalokagathía griega -la cualidad ideal de aunar lo bello y lo bueno-, pasando por la humanitas latina, el Humanismo renacentista y llegando, incluso, hasta el ideal “pansófico” de un Comenius, la esencia de todo aprendizaje consiste en la relación vertical entre el maestro o instructor y el alumno que pretende ser instruido. Dicha verticalidad queda establecida por la promesa y esperanza de mejoramiento, de ascensión -intelectual o espiritual- hacia un objetivo que siempre coincide con la areté, virtud que se encarna en un ser humano y lo convierte en paradigma que debe ser imitado. La educación no es posible sin que se ofrezca una imagen del hombre tal como tiene que ser. A pesar de los cambios culturales, sociales, políticos, ideológicos o económicos, la verticalidad se mantiene estructuralmente, si bien lo único que se ve afectado es ese paradigma, ese imperativo de lo humano. Jamás se discute en Occidente el objetivo de hacer a los hombres mejores a partir de la paideia ni, por supuesto, la necesidad de que sea precisamente mediante la superación, la excelencia y el mérito como el ser humano lo logre. Sólo “los mejores” han de conseguir “lo mejor”.

    Con las utopías socialistas del XIX emerge un nuevo punto de vista. La preocupación por la miseria en la que vive la clase surgida de la Revolución Industrial crea dos necesidades imperiosas: la búsqueda de la igualdad social y un nuevo ideal de Estado benefactor -pero todopoderoso- que la procure. En la educación, lo que al principio supone tan sólo una modificación en el paradigma de la areté se tornará, tras el auge de los movimientos sociales, en la destrucción de la verticalidad antes citada, sustituida ahora por una horizontalidad impuesta verticalmente desde esa infalibilidad mesiánica y judeocristiana que, a partir de Lenin, caracteriza los regímenes social-comunistas. El proceso queda definido en la confusión -siempre intencionada- entre lo social y lo político y su posterior homogenización. Puesto que el Estado invade lo social, resulta lógico que, en esta tabula rasa, el sistema de enseñanza corra una suerte parecida. Se recrea en lo educativo el mismo proceso que sacrifica la libertad para salvaguardar la igualdad, supuesto fin de todo grupo humano que se precie. No sólo el paradigma de la areté cambia radicalmente, sino las bases sobre las que su búsqueda se asentaba.

    Paradójicamente, mientras los países comunistas se apartan de esta lógica haciendo de sus universidades auténticos templos “meritocráticos”, Occidente se lanza, tras la década de los sesenta, a la loca carrera de la “comprensividad”. Pero el Occidente que surge entonces bajo los adoquines parisinos debe conjugar su tradición liberal con la renacida tendencia de las mayorías. Las nuevas propuestas pretenden importar las utopías del primer socialismo al ámbito de la escuela.

    En España, hay tres momentos importantes: el krausismo, la Escuela Única de la Segunda República y los daños colaterales del mayo francés, de los que la “Ley Villar Palasí” es el más mortífero. Si los regímenes totalitarios no tienen que esconder sus pretensiones, para la nueva “democracia” española resulta vital la retórica que transforma el sistema de enseñanza en todo un simulacro “baudrillardiano”.

    Porque tanto la verticalidad como el mérito huyen de la retórica del simulacro y abrazan la de la imitación de modelos de conocimiento, y porque han de situarse más allá de cualquier imposición exógena, de cualquier ideología aniquiladora de la libertad de cátedra, el sistema educativo actual, al haber acabado con la esencia de cualquier instrucción, es antinatural y sólo sirve al poder establecido. Nunca en España hubo un control tan férreo de la labor del profesor, que se ha visto obligado a abandonar la esencial búsqueda de la areté para impartir la impostada doctrina de la salut publique.

    ResponderEliminar
  7. el pESO de las mayúsculas

    educación
    Secundaria
    OBLIGATORIA

    ResponderEliminar
  8. Los ideales de María Montessori son buenos y me gustan, pero mi experiencia día a día en la secundaria me lleva a desengaño, y no por falta de empeño.
    Con ánimo de generar debate, planteo algunos de los problemas que veo en la aplicación de este modelo a la secundaria:
    - La falta de tiempo. Son muchísimos los problemas que surgen en un aula de secundaria y no da tiempo a discutir y consensuar todo con los alumnos. Por ejemplo la normativa del centro, problemas de convivencia entre ellos, problemas con los profesores, como sancionar ciertos comportamientos...
    - La falta de madurez de los alumnos. En ocasiones la hora de tutoría se pierde con quejas pueriles y cachondeos varios por parte de los alumnos sin llegar a ninguna conclusión.
    - Los intereses propios de la adolescencia. La mayoría, por no decir todos, están muy interesados en el sexo contrario, en salir por ahí, en las fiestas, en las motos, en el fútbol, en el último vídeo de un tipo ridículo en Youtube, en que ropa se van a poner, en los cotilleos y el morbo de lo que ha pasado o le pasó a tal o cual conocido, en si tal o cual le chuleó y el otro le pegó... Es muy difícil que encuentren interesante algo mínimamente académico o incluso manual
    - La pereza típica de esta edad. Mientras lo que se les pida no les suponga ningún esfuerzo seguro que no habrá problema
    - La visión inmadura y confusa del mundo que tienen. Conocen el mundo a retazos. Esto lleva a que algunos tengan expectativas exageradas sobre sus capacidades, o visiones ideales sobre ciertos trabajos. Esto hace que no acaben de entender la utilidad de las enseñanzas del instituto ¿Para qué sirve la ortografía? ¿Para que sirven los polinomios si voy a llevar la tienda de mi padre? ¿Para qué quiero saber inglés si yo voy a arreglar motos?
    - Las situaciones familiares o sociales de algunos. Aún en el caso de realizar clases prácticas en el taller sin teoría alguna. Hay casos en que la atención de los alumnos está en otro sitio, les cuesta mantener interés durante mucho tiempo en algo laborioso aunque sea de taller. Algunos son verbalmente agresivos y maleducados en extremo, aunque tu seas amable con ellos. Otros no soportan la menor frustración o contradicción. Otros responden con comportamientos disruptivos o molestos simplemente porque no quieren estar ahí, da igual macramé que física cuántica, ellos no quieren estar ahí, aunque tampoco saben donde quieren estar.
    - El carácter rebelde. Les fastidia muchísimo que alguien les diga lo que deben hacer o no, o lo que está bien o no. Es muy difícil pues orientar en lo más mínimo a un adolescente sin que se sienta algo herido, así como intentar convencerlos de lo que sea. En el mejor de los casos te dirán sí, sí a todo para que dejes de darles la brasa, pero seguirán igual de convencidos, en esta etapa toca que su ego se reafirme.
    - Es difícil pedirles un esfuerzo de responsabilidad y autocontrol, son adolescentes. Algunos son impulsivos, otros están confusos respecto a sus propios sentimientos o estados de ánimo, otros actúan para hacerse los graciosos o por demostrar su osadía. Ellos mismos avanzan hasta donde puedan llegar, esperando si hay alguien o algo que les frene.

    Ojalá alguien me convenza de que es posible superar todo esto.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Tal vez diga una ridiculez con esto, pero al leer todo esta belleza idealista me recuerdo del manifiesto comunista y esos ideales que se quedaron en el papel. El papel lo aguanta todo, ¿no?, que no por eso quiero decir no valga la pena que se le formule. Los principios que expones son bellos, pero son un tanto absolutistas, porque aunque sean las excepciones hay buenos resultados también del otro sistema de educar -- no todos los jóvenes se rebelan de una manera inútil. Y el otro asunto, el gran asunto, que me parece ausente de estas filosofías de enseñanza es que no estamos tomando en cuenta la mayor aula escolar de todas: el hogar.

    ResponderEliminar
  10. Zapatera a mis zapatos, simplemente me atrevo a leer atentamente lo que podría haber sido hipotéticamente el planteamiento del señor Eloi.

    Y doy gracias, una vez más, por no tener que decidir en la vida de nadie o en el destino de la sociedad.

    Lo que me gustaba de la educación llamada autoritaria, etc. es que aparentemente al menos no se fomentaba el individualismo. Pero insisto en que no sé nada.

    ResponderEliminar
  11. Yo no estoy en la enseñanza de niños o adolescentes, pero hay alguna hipótesis alternativa a las teorías de la enseñanza de Motessori-Eloi-Joselu? Hay supongo, una praxis disitnta, como respuesta a lo que de utópico hay en esa postura. En el aprendizaje de adultos -de residentes de especialidad médica- es ese el único camino; aprende el que quiere saber, guiado por quien conoce ya el terreno, pero en este caso influyen muchas menos variables, creo yo.

    ResponderEliminar
  12. Entiendo muy bien lo que expone Toro Sentado. Yo soy partidaria de que un profesor sensato, con firmeza pero no autoritario, decida qué margen de libertad puede ofrecer a cada grupo con el que trabaja.

    Una vez tuve un grupo de 2º BUP en el que había un grupillo bastante "follonero", y a veces sentía que me tenía que poner más "mandona" de lo que a mí me gustaba. Los chicos de otro grupo dentro de la misma clase, que eran mucho más tranquilos e intelectuales, me propusieron que hiciera la clase de forma más abierta, que utilizara un sistema menos vertical, digamos. Les propuse que pensaran ellos de qué manera querían que abordase la asignatura, que aceptaba sus propuestas encantada con la condición de que éstas me permitieran trabajar con todos (folloneros incluidos). Estuvieron pensando varias semanas, y al final no me trajeron ninguna propuesta. Y yo, no muy feliz al respecto, seguí siendo más "mandona" en aquella clase de lo que a mí me gustaba.

    Un saludo de una profesora jubilada.

    ResponderEliminar
  13. "el único camino; aprende el que quiere saber, guiado por quien conoce ya el terreno" Pantagruel.

    Exacto. Y con esto se pone fin a todas las monsergas psicodegogógicas.

    Hago mío ese aserto. Y creo que es válido a partir de los 11 -12 años..

    En la escuela infantil quizá sea otra cosa.

    ResponderEliminar
  14. Insistiendo en las ideas del post anterior (Tras incidir en demasía sobre el tema separación-segregación y me incluyo en el exceso) :

    ¿alguna cosa en el tintero sobre el resto de ideas , léase la importancia del amor al conocimiento, del papel heroico del profesor en la sociedad, del 'debate estéril' sobre la escuela pública o privada...

    Saludos.

    ResponderEliminar
  15. A Sereunus Zeitbloom,

    me gustaría que me dijeras en que te basas cuando dices que es falsa y nefasta en sus consecuencias la premisa de que el hombre es bueno. Gracias a mis viajes, yo te podría poner unos cuantos ejemplos que defienden esta concepción y porque el sistema competitivo capitalista transforma a un ser. De todas formas, no mezcles, la pedagogía Montessori no parte de que el hombre (y mujer) sea bueno, sino que es por naturaleza curioso ante el conocimiento y el aprendizaje. Por otra parte, el disparate que apuntas es invención tuya y no sirve como ejemplo de lo que propone la pedagogía (y también estilo de vida) que yo vivo y defiendo, pues está claro que la figura del profesor es importante, creo que deberías leer más atentamente lo que escribe Joselu, más por ser profesor, no quiere decir que tenga la razón absoluta y, sobretodo, su tarea es la de guiar y enseñar, con respeto, no conducir e imponer, sin respeto.

    A carmensabes,

    pues el poema es bonito y tiene razón, pero yo seguiré luchando por buscar la llama y de hecho lo hago. Os invito a todos a pasar por mi blog.

    A toro sentado,

    puede que no hayas leído mi último comentario en el artículo anterior de Joselu. Allí expongo que la pedagogía Montessori se basa en alumnos de primaria (entre los 3 a 9 años), pero que estoy convencido de que estos alumnos después en la secundaria no tendrían los mismos problemas que nos encontramos con los adolescentes hoy en día (puede que no en el 100%). De hecho, hoy en día en Francia, nos encontramos con los primeros alumnos que han tenido una educación de primaria basada en la pedagogía Montessori y que han llegado a CM1 (10 años) en escuelas públicas y se integran facilmente aunque dicen que echan de menos la falta de libertad (he podido hablar con un niño y una niña de estos casos).

    A Victor Manuel,

    no entiendo porque dices que lo que se expone en el artículo es absolutista, es solo una opinión y puedes estar de acuerdo o no. Sin duda en la educación normal hay éxitos como en la pedagogía Montessori hay fracasos. La diferencia es que en la pedagogía Montesorí se hace participé a los padres. De hecho en la escuelas Montessori en Francia se invita a los padres a asistir a las clases, integrándose en la vida del aula, respetando a los alumnos.

    Aaoiue,

    sin duda no has entendido nada pues esta pedagogía y estilo de vida no fomenta el individualismo, sino la participación colectiva en las tareas cuotidianas, con respeto de todas las opiniones. De todas formas, viendo que a ti te va el absolutismo, a lo mejor tendríamos que volver a una dictadura y 0 libertad, no?

    A Pantangruel,

    gracias por tu comentario, pues dices algo que yo no me atrevía a pedir. Muchos aquí habland e utopía, critícan una posible solución al problema de la educación y del sistema incluso, pero nadie propone una hipótesis diferente. La vuestra es la estructura educativa actual? Es lo que propone Inger? Si es así lo respeto. Pero porque no respetáis e intentáis conocer lo que es un estilo de vida autónomo? Yo no hablo por hablar, Joselu sabe bien que lo que yo escribo, lo pongo en práctica. Os invito de nuevo en mis blogs. También os vuelvo a recordar que en Francia hay ya bastantes escuelas que funcionan con la pedagogía Montesorí (en Isère hay 2), que hay profesores que se especializan en esta pedagogía (carrera universitaria no privada) y que incluso, las escuelas están autorizadas por el Ministerio pertinente, es decir, los alumnos de esta escuela salen con el mismo título que cualquier otra.

    A Serenus de nuevo,

    pues si haces tuyo ese enserto, estás de acuerdo con la base de la pedagogía Montessori.

    A Wrailito,

    yo en el único punto que estoy de acuerdo es en el amor al conocimiento, pero solamente, si se deja a cada alumno que lo muestre en el momento que su amor crea necesario comenzar a adquirir y aprender ese conocimiento.

    saludos a todos y respeto ante todo

    ResponderEliminar
  16. Una última cosa,

    puede que lo único que no me gusta del artículo de Joselu, es la primera frase. Por el resto está todo genial y te doy las gracias de nuevo amigo. Puede que comenzaras así porque me conoces y sabes que soy joven e imetuoso en los debates, pero voy aprendiendo poco a poco, con la vida y si estuvieramos todos juntos, en una asamblea, debatiendo sobre educación, nunca hubiera empezado así.

    Me explico, el no comprender nada, en realidad es el principio de un aprendizaje que puede ser largo o corto, pero que si unos quieren aprender de otros siempre será fructífero. No obstante, para aprender hay que escuchar y tener ganas de comprender. Yo me temo que puede que haya mucha gente que no escucha o que simplemente no quiere comprender algo que puede ser una alternativa muy buena al problema de la sociedad y de la educación, pues rompe con los moldes y pide un cambio profundo.

    Seguir poniendo parches a algo que no funciona, no es una buena alternativa, sino es alargar más la agonía.

    No es que no comprendáis nada algunos, es que no queréis comprender, que no es lo mismo.

    saludos

    ResponderEliminar
  17. Eloi

    Respecto de la pedagogía de Montesori no he dicho ni una palabra –por desconocerla y también porque está orientada a niños de 3 a 9 años, me parece haber leído, etapa que desconozco). El disparate del que hablo, no es desgraciadamente de mi invención, lo vivo cotidianamente –y creo que Joselu que es profesor puede servirte de testigo fiable.

    ¿En qué pruebas me baso para decir que es falsa la premisa de que el hombre es bueno?. No sé, espero no padecer un caso grave de extraño daltonismo moral. Pero lo fundo en aquel aserto: “por su obras los conoceréis”.

    Nunca he pretendido decir otra cosa que lo que tan clara y concisamente ha expresado Pantagruel:"el único camino; aprende el que quiere saber, guiado por quien conoce ya el terreno".

    Y para finalizar con un poquito de amistoso picante: prometo leer atentamente a Joselu, a cambio prométeme, Eloi, que reflexionarás sobre la cita de Holderlin.

    Saludos

    ResponderEliminar
  18. Serenus,

    pues puede que no entendiera tu primer comentario y creo no entender este nuevo ¿En el sistema educativo actual se comparan garabatos de adolescentes a cuadros de Picasso? De todas formas, en el discurso, muy extendido, que tu comentas, el aprendizaje no es mutuo y por eso te recomendaba de leer más atentamente a Joselu, sino que el profesor es un guía y como dice Pantangruel, quien tienes los conocimientos. Los alumnos son quienes tienen ganas de aprender.

    Del otro tema, si tu te basas en ese aserto para decir que el hombre no es bueno, solo puedo decirte que es una pena tu forma de ver al vecino. En un viaje a Marruecos, conocí a un hombre que me dijo que "un hombre es bueno cuando se encuentra con buenas personas, si por el contrario, le han hecho un mal detrás de otro, finalmente será malo". Lo mismo más o menos, me lo dijo también un camionero que me cogió en stop cerca de Algeciras en otro momento de mi vida.

    Yo creo que es la sociedad existente la que hace mal a los hombre y mujeres día tras día, por eso tu frase es la adecuada. Por eso yo propongo un cambio total de la sociedad y el sistema, donde haya respeto y no competitividad, así los hombres y mujeres volverán a ser bueno y puede que ese aserto signifique lo contrario.

    Por último, no me cuesta nada prometerte reflexionar un poco sobre la cita que mencionas, pues aunque no la conocía ya la tenía muy presente. Yo intento llegar a mi "cielo", pero tengo muy claro que no es fácil y una vez llegado puede convertirse en lo contrario de lo que quería. En el movimiento anarco-autónomo lo llamamos "esclavos de nuestra propia libertad". Reflexionaré aún más, pero como ya he dicho, no hablo por hablar y lo que escribo lo pongo en práctica.

    saludos

    ResponderEliminar
  19. En el fondo creo que aún no se ha logrado lo que quería María y sin embargo ha sido base para posturas permisivas que no han ido nada bien.

    ResponderEliminar
  20. No sé por qué de pronto se me ha venido a la cabeza la Escuela de Summerhill fundada en 1921 por Alexander Sutherland Neill.

    ResponderEliminar
  21. ¡Caramba con el Sr. Blq! ¿A este señor tan montaraz, cuyos insultos no pueden más que honrarme, se le confía la formación de niños o adolescentes? Qué miedo.

    Sólo la frase "usted no ha entendido nada" seguida de un tuteo incongruente, ya indica mucho de usted mismo. El mejor profesor que he tenido nunca nos sugirió que los que fuéramos para profesores que mejor no dijéramos nunca "no me has entendido", sino en todo caso "no me he explicado bien".

    Lo siento mucho Joselu, pero no sé si es bueno para la reputación de tu blog o para la mía (lo dejamos en tablas) pensar en volver por aquí.

    Un salud para la gente de bien, y para los demás que encuentren tanta paz como la que dejan.

    ResponderEliminar
  22. Hola me gustaría que visitaras este enlace:
    http://www.declase.es/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=20&Itemid=25

    ResponderEliminar
  23. Si la escuela quiere ser un reflejo de la sociedad, sea. Lo que no podemos hacer es crear una isla idílica apartada del mundo real. En la calle los modos que se utilizan (aun en sociedades plenamente democráticas) son sumamente coercitivos. Quien la hace, la paga. El peso de la autoridad cae fría e implacablemente sobre él. Y no le expliques al guardia, que pasaste el semáforo en rojo porque tenías problemas personales... y que te comprenda... Estamos en un mundo atroz donde se nos obliga a levantarnos (aun sin ganas y sin motivación) a las siete de la mañana para acudir al trabajo. ¿Quién se ocupa de mi libertad que se supone tengo de ir o no a trabajar? ¿Qué puedo hacer yo si alguien pretende enseñarme chino y yo no tengo las más mínimas ganas de aprender este idioma? El hecho docente en este último caso falla por la base, uno de los dos implicados en el acto educativo no existe. Por lo tanto, la única manera que tendrá de neseñarme chino será por la fuerza, pero lo veo difícil. Así pasa en clase.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  24. A Miguel,

    por eso yo defiendo que para poder hacer un cambio definitivo en la educación, primero se debe cambiar radicalmente la sociedad.

    saludos

    ResponderEliminar
  25. Eloi, creo que yo estoy más en tu línea.
    Admiro profundamente a la pedagoga Montessori, aunque toda pensadora puede ser matizada.
    Ella no elucubró, lo vivió.
    He visto a magníficos colegas seguir sus premisas con éxito no discutible.
    Suponer de antemano que el ser humano es malo, sobre todo, cuando es un niño o un joven, es, a mi parecer... ¿perverso? No me interpretéis mal. Tomadlo en el sentido etimológico del término.
    Cada día aprendo de mis alumnos, y si algún día dejo de aprender será señal de que ellos tampoco aprenden ya y yo estaré mandada a retirar.
    Por último, recomiendo la lectura de otra espléndida pedagoga, desde otro ámbito: María Zambrano.

    ResponderEliminar
  26. Eloi
    Hay veces que uno no sabe por donde pillar un asunto. Porque a las razones obvias, el tener que enfrentarse a un problema acuciante, se añade la dificultad de encontrarse con planteamientos desubicados. Me explicaré con un ejemplo: supongamos que en una reunión de vecinos, pongamos el caso que con motivo de sanear el patio de luces, además de las dificultades que todos conocemos, se añadiese la que plantease un concurrente que apuntase la belleza renacentista de los patios florentinos y la irrelevancia de cualquier actuación frente a obras tan modélicas. Y que el contertuliano sostuviese, con argumentos plausibles, desde su peculiar percepción de la realidad, la excelencia de tal medida. No se trataría estrictamente de una razón utópica. Más bien de una propuesta delirante. Esto es, de un si éramos pocos parió la abuela.
    Sólo desde un desconocimiento supino de todo lo que se ha pensado en los últimos doscientos años se puede proponer un discurso que hable de una supuesta bondad o maldad de los Hombres, de un supuesto estado de inocencia natural, de una supuesta posibilidad de entender lo individual independientemente de lo social, de una supuesta superación de lo social mediante algo tan social como la educación, del supuesto valor liberador de principios tan asentados en la dogmática occidental como el humanismo pedagógico de Montessori...
    Claro, no nos importaría perder el tiempo explicando estas cosas si la enseñanza en España no sufriese una enfermedad grave que convierte estas disquisiciones en totalmente ociosas, irrelevantes, superfluas. Y es que no se trata en la enseñanza española de que una sociedad imponga autoritariamente sus criterios a los dulces y curiosos infantes, impidiéndoles convertirse en felices y emprendedores ciudadanos de pro. Se trata de que la enseñanza en España no hace nada, porque no es nada. Ha desaparecido. No hay aquí sociedad que enseñe nada, ni sistema que inculque sus principios. Sólo hay una gran pantomima ideológica, rastrera y maloliente que, a duras penas, es capaz de entenderse a sí misma. Y la pantomima es tan desmesurada que ni ellos mismos (el Tribunal Supremo) son capaces de aceptar lo que ellos mismos (el Gobierno) proponen. ¡Ya quisiéramos disfrutar de una enseñanza autoritaria en la que una sociedad sólida y castrante se volcase para imponer y afianzar sus dogmas! Podríamos plantearnos una buena discusión, con barricadas, cócteles Molotov y todo eso. Pero mire usted, don Eloi, lo que tenemos es humo. Sólo humo. No nos podemos permitir ni la más tenue disputa sobre la bondad porque no hay interlocutor. No hay nadie que responda a nada. Un buen amigo lo llama “el triunfo de la entropía”. Y mucho menos se trata, como en una especie de delirio solipsista, de presuponerlo, de parodiar el debate. Porque todavía nos queda el orgullo de que cuanto más nos hacen creer locos, como le ocurre al hidalgo manchego, más nos afanamos en comportarnos como cuerdos. Algunos, sólo algunos, eso sí.

    ResponderEliminar
  27. A Clares,

    De Marí Zambrano me ha hablado un amigo profesor que vive en Francia también, pero confieso que no se mucho de ella, me voy a echar al estudio. Gracias por el apoyo.

    A Desde la cueva de Platón,

    simplmenente una cosa, si como dices, todo es humo, porque no traspasar la cortina y mirar lo que hay detrás?

    ResponderEliminar
  28. Leo y aprendo, y con eso me va bastando.
    Quiero decir que en este tema soy completamente profana y ya me pronuncié como madre en el post anterior (lo más cercano que puedo estar ahora mismo a todo esto, así que os leo a los que sabeis, y aprendo.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  29. A Eloi BLQ , de Maria Zambrano.
    Una pensadora de nuestro tiempo de José Luis Abellán.

    ResponderEliminar
  30. gracias por la info sotano, intentaré buscarlo aunque en Francia dudo encontrarlo.

    ResponderEliminar
  31. No es por ponerme filosófico pero parece que 'desde la caverna de Platón' las cosas se ven y se expresan meridianamente claras ;)
    Chapó.
    Saludos

    ResponderEliminar
  32. Hola Eloi, Joselu.

    Yo empecé leyendo la entrada más reciente que hay en el blog, la de Arcadia, y ahora leí esta entrada.

    La verdad es que me identifico mucho más con esta forma de enseñanza, me parece más democrática, emocionante e interesante.

    Creo que el objetivo de los seres humanos no debe ser simplemente "acumular conocimientos", "ser aptos para la sociedad", "ser competitivos", sino también encontrarnos a nosotros mismos, conocer el mundo, dedicarnos a algo que realmente nos apasione, y por supuesto que ser felices.

    Partiendo de ahí, entonces esta forma de enseñanza se adecúa más con mi manera de pensar.

    Al igual que Eloi yo también creo firmemente que en principio todas las personas son buenas y que es cuando entran en contacto con el mundo, con el medio, cuando esto va cambiando y un individuo puede llegar a actuar de una manera que la sociedad en conjunto considera malvada porque hace daño a los demás.

    Sólo me preocupan dos cosas del monólogo de Eloi que creó Joselu: la primera es que aunque el profesor aprenda junto al estudiante en este proceso, creo que el profesor debe servir también como guía.

    Cuando era pequeña no sabía muchas cosas, pero mi madre (la mujer más maravillosa del mundo, mi mejor amiga) me guiaba de una manera sabia porque me decía lo que pensaba y me hablaba de lo que pensaban otros. No me imponía nada, sólo me decía cómo eran las cosas, para que luego yo fuera forjando mi propia opinión.

    Eso para mí es lo que debe hacer el profesor, esa es la guía que necesitan los estudiantes: una persona que no les imponga sus propios criterior, aunque tampoco los reprima, sino que los comparta y permita que sus estudiantes compartan los suyos y que éstos puedan tener su propia opinión.

    La segunda es que aunque creo que el error no debe penalizarse, tampoco debe obviarse o dejársele sólo al alumno la tarea de aprender del error.

    Ahí debe intervenir nuevamente ese profesor guía, quien debe tomar de la mano al alumno, sentarse con él e invitarlo a reflexionar sobre lo que ha pasado, enseñarle el camino correcto, porque de lo contrario puede que el alumno piense que no ha cometido ningún error y lo siga cometiendo o sencillamente no aprenda nada de la experiencia.

    Y bueno, ahora también recuerdo una parte que me gustó y que quisiera resaltar y es el tema del respeto. Me parece que hoy día la enseñanza es muy vertical y le da al profesor no sólo la facultad de enseñar sino también el poder de domesticar a sus estudiantes, de moldearlos o sencillamente denigrarlos.

    El profesor muchas veces se impone a partir del irrespeto al alumno y con eso estoy totalmente en desacuerdo. Creo que un profesor será más estimado y apreciado por sus estudiantes si le da un trato respetuoso y digno.

    Hay una película que vi hace un tiempo y que recuerdo ahora, que es con este actor que fue el primer negro en ganar un Oscar... Ahhh, ya, Sidney Poitier. En la película él llega a una escuela en donde le toca un salón lleno de estudiantes malcriados e indisciplinados, y él logra ganarse el cariño y enseñarles, no a través de la generación de temor, sino del respeto. Él pide para él lo mismo que le da a sus alumnos. Eso para mí es importante.

    Bueno, tengo otras ideas pero ya he leído que muchas salieron en el debate de los comentarios.

    Muchos saludos.

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...