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martes, 9 de diciembre de 2008

Poesía y deflación

¡La que nos espera! He leído un post del blog de Marc Vidal sobre la deflación. Os lo recomiendo, aunque no deja de ser un enfoque dentro de la lógica de la economía capitalista. Me gustaría sabe qué piensa el economista alternativo Manfred Max-Neef, premio Nobel alternativo de Economía. 
No sé de economía, pero presiento que no van a venir buenos tiempos. Serán tiempos en que quizás habremos de recurrir a la poesía para capear el temporal y para calentarnos los huesos. Os propongo que juntos hagamos una pequeña antología poética. Os pido, a los que queráis participar, que enviéis vuestros poemas. Poemas que os conmuevan, que os agiten, poemas que os conmocionen u os hagan pensar. Da igual la época del poema aunque preferiría que fueran contemporáneos. Estamos en una crisis de la contemporaneidad. Cómo enfrenta la poesía la crisis del ser, de la historia, del pensamiento... Sin duda la poesía nos aporta humanismo. Deja un poema que te diga algo y explica brevemente por qué. Indica si es posible el libro al que pertenece y el año de publicación. 

Mi elección es el poema de Vicente Gallego, titulado El sueño verdadero perteneciente a su libro Santa deriva (2002) y lo he escogido porque revela mis intuiciones más íntimas sobre lo de que todo lo que vive lo hace muriendo, sin embargo...

En el cenit del día
un derrumbe se escucha silencioso:
es el ínfimo estruendo
de la nube que quiebra su lograda figura
para ser de sí misma sólo un eco en lo alto.
Todo está en su solsticio,
en su plena apariencia mientras el sol lo abrasa.
Y a la herida del hombre su latido le presta
el frágil corazón de la que cree su hora
en la burla del tiempo. 

Todo vive muriendo y, sin embargo,
qué arraigado saberse cierto y hondo
en la misma raíz del desarraigo,
qué morada a cubierto en la brusca intemperie,
qué verdad este sueño
cristalino de agosto. 

35 comentarios :

  1. El Abrazo, de José Lezama Lima.

    Los dos cuerpos
    avanzan, después de romper el espejo
    intermedio, cada cuerpo reproduce
    el que está enfrente, comenzando
    a sudar como los espejos.
    Saben que hay un momento
    en que los pellizcará una sombra
    algo como el rocío, indetenible como el humo.
    La respiración desconocida
    de lo otro, del cielo que se inclina
    y parpadea, se rompe
    muy despacio esa cáscara de huevo.

    La mano puesta en el hombro de la mujer.
    Nace en ellos otro temblor,
    el invisible, el intocable, el que está ahí,
    grande como la casa, que es otro cuerpo
    que contiene y luego se precipita
    en un río invisible, intocable.
    Las piernas tiemblan, afanosas de llegar
    a la tierra descifrada,
    están ahora en el cuerpo sellado.
    Comienza apoyándose enteramente,
    un cuerpo oscuro que penetra
    en la otra luz
    que se va volviendo oscura
    y que es ella ahora la que comienza
    a penetrar.
    Lo oscuro húmedo que desciende
    en nuestro cuerpo.
    Tiemblan como la llama
    rodeada de un oscilante cuerpo oscuro.
    La penetración en lo oscuro,
    pero el punto de apoyo es ligeramente incandescente,
    después luminoso
    como los ojos acabados de nacer,
    cuando comienzan su victoriosa aprobación.

    La mano no está ya en el otro hombro.
    Se establece otro puente
    que respaldan los cuerpos penetrantes.
    Ya los dos cuerpos desaparecen,
    es la gran nebulosa oscura
    que apuntala su aspa de molino.
    Los dos cuerpos giran
    en la rueda de volantes chispas.
    Como después de una lenta y larga nadada,
    reaparecen los cabellos llenos de tritones.
    Miramos hacia atrás separando el oleaje
    Y aparece el desierto con alfombras y dátiles.

    Los dos cuerpos desparecen
    en un punto que abre su boca.
    Lo húmedo, lo blando,
    la esponja infinitamente extensiva,
    responden en la puerta,
    abrillantada con ungüentos
    de potros matinales
    y luces de faisanes con los ojos apenas recordados.

    El dolmen que regala los dones
    en la puerta aceitada,
    suena silenciosamente su madera vieja.
    Los dos cuerpos desaparecen
    y se unen en el borde de una nube.
    La manta, la lechuza marina,
    seca el sudor estrellado
    que los cuerpos exhalan en la crucifixión.
    El árbol y el falo
    no conocen la resurrección,
    nacen y decrecen con la media luna
    y el incendio del azufre solar.
    Los dos cuerpos ceñidos,
    el rabo del canguro
    y la serpiente marina,
    se enredan y crujen en el casquete boreal

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  2. POEMA DE LA DESPEDIDA

    Te digo adiós y acaso te quiero todavía.
    Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós.
    No sé si me quisiste...no sé si te quería...
    O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

    Este cariño triste, y apasionado, y loco
    me lo sembré en el alma para quererte a ti.
    No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
    Pero si sé que nunca volveré amar así.

    Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
    Y el corazón me dice que no te olvidaré:
    Pero al quedarme solo, sabiendo que te pierdo
    tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

    Te digo adiós, y acaso, con ésta despedida
    mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
    Pero te digo adiós, para toda la vida,
    Aunque toda la vida siga pensando en tí.

    José Ángel Buesa

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  3. PALABRAS PARA JULIA

    Tú no puedes volver atrás
    porque la vida ya te empuja
    como un aullido interminable.

    Hija mía es mejor vivir
    con la alegría de los hombres
    que llorar ante el muro ciego.

    Te sentirás acorralada
    te sentirás perdida o sola
    tal vez querrás no haber nacido.

    Yo sé muy bien que te dirán
    que la vida no tiene objeto
    que es un asunto desgraciado.

    Entonces siempre acuérdate
    de lo que un día yo escribí
    pensando en ti como ahora pienso.

    La vida es bella, ya verás
    como a pesar de los pesares
    tendrás amigos, tendrás amor.

    Un hombre solo, una mujer
    así tomados, de uno en uno
    son como polvo, no son nada.

    Pero yo cuando te hablo a ti
    cuando te escribo estas palabras
    pienso también en otra gente.

    Tu destino está en los demás
    tu futuro es tu propia vida
    tu dignidad es la de todos.

    Otros esperan que resistas
    que les ayude tu alegría
    tu canción entre sus canciones.

    Entonces siempre acuérdate
    de lo que un día yo escribí
    pensando en ti
    como ahora pienso.

    Nunca te entregues ni te apartes
    junto al camino, nunca digas
    no puedo más y aquí me quedo.

    La vida es bella, tú verás
    como a pesar de los pesares
    tendrás amor, tendrás amigos.

    Por lo demás no hay elección
    y este mundo tal como es
    será todo tu patrimonio.

    Perdóname no sé decirte
    nada más pero tú comprende
    que yo aún estoy en el camino.

    Y siempre siempre acuérdate
    de lo que un día yo escribí
    pensando en ti como ahora pienso.

    José Agustín Goytisolo

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  4. De Álvaro de Campos, este poema:
    Nunca conhecí quem tivesse levado porrada.
    Todos os meus conhecidos têm sido campeões em tudo.
    E eu, tantas vezes reles, tantas vezes porco, tantas vezes vil,
    Eu tantas vezes irrespondivelmente parasito,
    Indesculpavelmente sujo,
    Eu, que tantas vezes não tenho tido paciência para tomar banho,
    Eu, que tantas vezes tenho sido ridículo, absurdo,
    Que tenho enrolado os pés publicamente nos tapetes das etiquetas,
    Que tenho sido grotesco, mesquinho, submisso e arrogante,
    Que tenho sofrido enxovalhos e calado,
    Que quando não tenho calado, tenho sido mais ridículo ainda;
    Eu, que tenho sido cómico às criadas de hotel,
    Eu, que tenho sentido o piscar de olhos dos moços de fretes,
    Eu, que tenho feito vergonhas financeiras, pedido emprestado sem pagar,
    Eu, que, quando a hora do soco surgiu, me tenho agachado
    Para fora da possibilidade do soco;
    Eu, que tenho sofrido a angústia das pequenas coisas ridículas,
    Eu verifico que não tenho par nisto tudo neste mundo.

    Toda a gente que eu conheço e que fala comigo
    Nunca teve um acto ridículo, nunca sofreu enxovalho,
    Nunca foi senão príncipe —todos eles príncipes— na vida...
    Quem me dera ouvir de alguém a voz humana
    Que confessasse não uni pecado, mas uma infâmia;
    Que contasse, não uma violência, mas uma cobardia!
    Não, são todos o ideal, se os oiço e me falam.
    Quem há neste largo mundo que me confesse que uma vez foi vil?
    Ô príncipes, meus irmãos,
    Arre, estou farto de semideuses!
    Onde é que hà gente no mundo?
    Então sou só eu que é vil e erróneo nesta terra?
    Poderão as mulheres não os terem amado,
    Podem ter sido traídos —mas ridículos nunca!
    E eu, que tenho sido ridículo sem ter sido traído,
    Como posso eu falar com os meus superiores sem titubear?
    Eu, que tenho sido vil, literalmente vil,
    Vil no sentido mesquinho e infame da vileza.

    *

    Nunca conocí a alguien a quien le hubiesen dado de bofetadas.
    Todos mis conocidos son campeones en todo.
    Y yo, tantas veces bajo, tantas veces soez, tantas veces vil,
    yo tantas veces irreplicablemente parásito,
    indisculpablemente sucio,
    yo, que tantas veces no he tenido paciencia para bañarme,
    yo, que tantas veces he sido ridículo, absurdo,
    que he ocultado los pies públicamente debajo de las alfombras para esconder los zapatos,
    que he sido grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
    que he sufrido afrentas y callado,
    que cuando no he callado, he sido más ridículo aún;
    yo, que les he sido cómico a las criadas de hotel,
    yo, que he sentido el guiñar de ojos de los mozos recaderos mientras me miraban,
    yo, que he hecho horrores financieros, pedido prestado sin pagar,
    yo, que, cuando la hora del puñetazo surgió, me he agachado
    hacia afuera de la posibilidad del puñetazo;
    yo, que he sufrido la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
    yo verifico que no tengo par en todo esto en este mundo.

    Toda la gente que yo conozco y que se habla conmigo
    nunca tuvo un acto ridículo, nunca sufrió afrentas,
    nunca fue sino príncipe —todos ellos príncipes— en la vida...
    ¡Ay, quién me diera oír de alguien la voz humana
    que confesase no un pecado, sino una infamia
    que contase, no una violencia, sino una cobardía!
    No, son todos lo ideal, si los escucho y me hablan.
    ¿Quién hay en este ancho mundo que me confiese que una vez fue vil?,
    Oh príncipes, hermanos míos,
    ¡coño, estoy harto de semidioses!
    ¿En dónde hay gente en el mundo?
    ¿Así que soy sólo yo que soy vil y erróneo en esta tierra?
    Podrán las mujeres no haberlos amado,
    pueden haber sido traicionados —¡pero, ridículos nunca!
    Y yo, que he sido ridículo sin haber sido traicionado,
    ¿cómo puedo yo hablar con mis compañeros superiores sin tartamudear?
    Yo, que he sido vil, literalmente vil,
    vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.

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  5. En momentos en los que la muerte golpea -se me acaba de morir una buena amiga- me vienen a la memoria los versos de Miguel Hernández a la muerte de su amigo Ramón Sijé. Hermosos versos, terribles versos:

    ELEGIA A RAMÓN SIJÉ
    (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento
    a las desalentadas amapolas

    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.


    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.

    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.

    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofes y hambrienta.

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte a parte
    a dentelladas secas y calientes.

    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte.

    Volverás a mi huerto y a mi higuera;
    por los altos andamios de las flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y en tu sangre se irán a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.

    A las aladas almas de las rosas
    del almendro de nata le requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.
    (10 de enero de 1936)

    Para Julia desde este invierno de nata.
    (10 de diciembre de 2008)

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  6. Amor, de tarde. De Mario Benedetti.
    Poemas de la oficina [1953-1956]

    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las cuatro
    y acabo la planilla y pienso diez minutos
    y estiro las piernas como todas las tardes
    y hago así con los hombros para aflojar la espalda
    y me doblo los dedos y les saco mentiras.


    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las cinco
    y soy una manija que calcula intereses
    o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
    o un oído que escucha cómo ladra el teléfono
    o un tipo que hace números y les saca verdades.


    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las seis.
    Podrías acercarte de sorpresa
    y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
    yo con la mancha roja de tus labios
    tú con el tizne azul de mi carbónico.


    ------------------


    La manía de esperar que todo vuelva. Incluso, el carmín en los labios.

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  7. En momentos duros, cuando aprendes de los golpes que te da la vida, se me viene a la cabeza el poema de Gil de Biedma "No volveré a ser joven". Me enseña siempre lo insignificantes que somos...

    NO VOLVERE A SER JOVEN
    Jaime Gil de Biedma (1929 - 1991)

    Que la vida iba en serio
    uno lo empieza a comprender más tarde
    -como todos los jóvenes, yo vine
    a llevarme la vida por delante.

    Dejar huella quería
    y marcharme entre aplausos,
    -envejecer, morir, eran tan solo
    las dimensiones del teatro.

    Pero ha pasado el tiempo
    y la verdad desagradable asoma:
    envejecer, morir
    es el único argumento de la obra...

    Os recomiendo que escuchéis la versión cantada de Loquillo:

    http://www.goear.com/listen.php?v=8e18d48

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  8. EL PRESENTE

    el pasado se archiva
    y el presente
    como indica su nombre
    se regala

    Víctor Canicio La fiebre amarilla

    Un saludo.

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  9. Yo añadiría a esa antología un poema que me puso una vez nuestro querido amigo Rodolfo. Es el que he puesto en mi blog.

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  10. ULISES

    Atado al mástil.
    Las garras afiladas
    de las Sirenas.

    Luís Alberto de Cuenca

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  11. El rey de Harlem (fragmento), de Federico G. Lorca

    Con una cuchara
    arrancaba los ojos a los cocodrilos
    y golpeaba el trasero de los monos.
    Con una cuchara.

    Fuego de siempre dormía en los pedernales,
    y los escarabajos borrachos de anís
    olvidaban el musgo de las aldeas.

    Aquel viejo cubierto de setas
    iba al sitio donde lloraban los negros
    mientras crujía la cuchara del rey
    y llegaban los tanques de agua podrida.

    Las rosas huían por los filos
    de las últimas curvas del aire,
    y en los montones de azafrán
    los niños machacaban pequeñas ardillas
    con un rubor de frenesí manchado.

    Es preciso cruzar los puentes
    y llegar al rubor negro
    para que el perfume de pulmón
    nos golpee las sienes con su vestido
    de caliente piña.

    Es preciso matar al rubio vendedor de aguardiente
    a todos los amigos de la manzana y de la arena,
    y es necesario dar con los puños cerrados
    a las pequeñas judías que tiemblan llenas de burbujas,
    para que el rey de Harlem cante con su muchedumbre,
    para que los cocodrilos duerman en largas filas
    bajo el amianto de la luna,
    y para que nadie dude de la infinita belleza
    de los plumeros, los ralladores, los cobres y las cacerolas de las cocinas.

    ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!
    No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
    a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
    a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,
    a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.

    ----------

    El jazz se escucha entre los versos.

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  12. Amigo Joselu, respondo a tu requerimiento poético con un poema de Lorca que siempre me ha impresionado, del libro que más me gusta, "Poeta en Nueva York". Quizás avanza, proféticamente, los efectos de esta crisis, de todas las crisis, del propio sistema inhumano en el que vivimos.

    NUEVA YORK
    (Oficina y denuncia)

    Debajo de las multiplicaciones
    hay una gota de sangre de pato.
    Debajo de las divisiones
    hay una gota de sangre de marinero.
    Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;)
    un río que viene cantando
    por los dormitorios de los arrabales,
    y es plata, cemento o brisa
    en el alba mentida de New York.
    Existen las montañas, lo sé.
    Y los anteojos para la sabiduría.
    Lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo.)
    He venido para ver la turbia sangre,
    la sangre que lleva las máquinas a las cataratas)
    y el espíritu a la lengua de la cobra.
    Todos los días se matan en New York
    cuatro millones de patos,
    cinco millones de cerdos,
    dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
    un millón de vacas,
    un millón de corderos
    y dos millones de gallos
    que dejan los cielos hechos añicos.
    Más vale sollozar afilando la navaja
    o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías)
    que resistir en la madrugada
    los interminables trenes de leche,
    los interminables trenes de sangre,
    y los trenes de rosas maniatadas
    por los comerciantes de perfumes.
    Los patos y las palomas
    y los cerdos y los corderos
    ponen sus gotas de sangre
    debajo de las multiplicaciones;
    y los terribles alaridos de las vacas estrujadas)
    llenan de dolor el valle
    donde el Hudson se emborracha con aceite.)

    Yo denuncio a toda la gente
    que ignora la otra mitad,
    la mitad irredimible
    que levanta sus montes de cemento
    donde laten los corazones
    de los animalitos que se olvidan
    y donde caeremos todos
    en la última fiesta de los taladros.

    Os escupo en la cara.
    La otra mitad me escucha
    devorando, cantando, volando en su pureza)
    como los niños en las porterías
    que llevan frágiles palitos
    a los huecos donde se oxidan
    las antenas de los insectos.
    No es el infierno, es la calle.
    No es la muerte, es la tienda de frutas.)
    Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles)
    en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,)
    y yo oigo el canto de la lombriz
    en el corazón de muchas niñas.
    Óxido, fermento, tierra estremecida.
    Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
    ¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
    ¿Ordenar los amores que luego son fotografías,)
    que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
    No, no; yo denuncio,
    yo denuncio la conjura
    de estas desiertas oficinas
    que no radian las agonías,
    que borran los programas de la selva,
    y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas)
    cuando sus gritos llenan el valle
    donde el Hudson se emborracha con aceite.

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  13. Lo que más me enerva
    es que estamos de paso
    y aun así como necios nos comportamos.
    Y no acariciamos bastante
    atardeceres
    cuerpos
    risas
    manos
    muslos
    senos
    hombros
    brazos
    no acariciamos bastante
    la vida, el vaso,
    sabiendo que estamos de paso.

    GLORIA FUERTES

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  14. "tu pelo habrá crecido"
    canto en mi soledad
    y lo acaricio


    Juan Gelman. Debí decir te amo (1997)


    (Para qué más, Joselu... Para qué gastar más tinta... Gracias).

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  15. Gracias, Yolanda Molina, Anónimo (poema de José Ángel Buesa), Anónimo (Palabras para Julia), Animal de fondo, Marcos Cadenato, Meike, Marian, Antonio, Simalme, Miguel, José (el lanzador de botellas), Clares, Yolanda, Jueves... Vuestros poemas me han hecho pensar y sentir y cada uno es una carta de presentación de cada uno de vosotros. Saludos.

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  16. Joselu, llego tarde a la cita, pero siempre hay un momento en que abandono las tareas de madre y me reúno con la palabra.
    Esta es la justificación del poema elegido:

    LA INVENCION DEL LENGUAJE (Cristina Peri Rossi)

    Ebrias de lenguaje
    como antiguas bacantes
    borrachas de palabras
    que endulzan o hieren
    pronunciamos las palabras amadas
    -carne, voluptuosidad, éxtasis-
    en lenguas diversas –joie, gioia, happiness
    y evocamos el goce y la dulzura
    de las antiguas madres
    cuando balbucearon
    por primera vez
    los nombres más queridos

    Las madres
    que bautizaron los ríos
    los árboles las plantas
    las estrellas y los vientos

    que dijeron ultramar
    y lontananza

    Las madres que inventaron nombres
    para sus hijas y sus hijos

    para los animales que domesticaron

    y para las enfermedades de los niños

    que llamaron cuchara a la cuchara
    y agua al líquido de la lluvia

    dolor a la punzada de la ausencia

    y melancolía a la soledad


    Las madres que nombraron fuego
    a las llamas
    y tormenta a la tempestad


    Ellas abrieron sus carnes para parir
    sonidos que encadenados formaron palabras
    la palabra cadena
    y la palabra niebla

    la palabra amor
    y la palabra olvido

    Saben
    desde el comienzo
    que el lenguaje
    es grito de la voz que se hace
    pensamiento
    pero nace, siempre,
    de la emoción
    y del sentimiento.

    De Habitación de hotel (Plaza&Janés, 2007)

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  17. Joselu, he revisado el poema de Lorca, y me he dado cuenta de esos paréntesis que aparecen, que los he puesto yo a propósito para señalar el fin de los versos cuando no me cabían en una línea, porque no encntraba el corchete que se pone habitualmente. En algunos casos va bien, pero en otros, al subir el comentario, se han quedado a final de verso. Soy tan puntillosa en esto de la tipografía que no me ha quedado más remedio que decirlo. Ha sido un placer presentarme poéticamente. Gracias.

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  18. Joselu,
    Sólo paso a saludarte, he estado perdida por tantísimo trabajo de fin de curso!!!

    No sé si recuerdas pero además del taller de lectura y de colaborar con Botella, tengo un cargo administrativo en una universidad, así que ya te imaginarás cómo estamos cerrando el año escolar y fiscal!

    Además, esta mi madre visitándome desde México!

    Poco tiempo para los placeres, entre ellos leer tu blog!!

    Saludos muy muy afectuosos!

    Lucero

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  19. Quizá es una elección coyuntural, pero la deflación:

    Noche triste de Octubre.

    Definitivamente
    parece confirmarse que este invierno
    que viene, será duro.

    Adelantaron
    las lluvias, y el Gobierno,
    reunido en consejo de ministros,
    no se sabe si estudia a estas horas
    el subsidio de paro
    o el derecho al despido,
    o si sencillamente, aislado en un océano,
    se limita a esperar que la tormenta pase
    y llegue el día, el día en que, por fin,
    las cosas dejen de venir mal dadas.

    En la noche de octubre,
    mientras leo entre líneas el periódico,
    me he parado a escuchar el latido
    del silencio en mi cuarto, las conversaciones
    de los vecinos acostándose,
    todos esos rumores
    que recobran de pronto una vida
    y un significado propio, misterioso.

    Y he pensado en los miles de seres humanos,
    hombres y mujeres que en este mismo instante,
    con el primer escalofrío,
    han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
    por su fatiga anticipada,
    por su ansiedad para este invierno,

    mientras que afuera llueve.
    Por todo el litoral de Cataluña llueve
    con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
    ennegreciendo muros,
    goteando fábricas, filtrándose
    en los talleres mal iluminados.
    Y el agua arrastra hacia la mar semillas
    incipientes, mezcladas en el barro,
    árboles, zapatos cojos, utensilios
    abandonados y revuelto todo
    con las primeras Letras protestadas.

    Jaime Gil de Biedma. Noche triste de Octubre.1959

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  20. Difícil escoger sólo una.

    LA POESIA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO


    Cuando ya nada se espera personalmente exaltante
    mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
    fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
    como un pulso que golpea las tinieblas,

    cuando se miran de frente
    los vertiginosos ojos claros de la muerte,
    se dicen las verdades:
    las bárbaras, terribles, amorosas crueldades:

    Se dicen los poemas
    que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
    piden ser, piden ritmo,
    piden ley para aquello que sienten excesivo.

    Con la velocidad del instinto,
    con el rayo del prodigio,
    como mágica evidencia, lo real se nos convierte
    en lo idéntico a sí mismo.

    Poesía para el pobre, poesía necesaria
    como el pan de cada día,
    como el aire que exigimos trece veces por minuto,
    para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

    Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
    decir que somos quienes somos,
    nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
    Estamos tocando el fondo.

    Maldigo la poesía concebida como un lujo
    cultural por los neutrales
    que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
    Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

    Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
    y canto respirando.
    Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
    personales, me ensancho.

    Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
    y calculo por eso con técnica, qué puedo.
    Me siento un ingeniero del verso y un obrero
    que trabaja con otros a España en sus aceros.

    Tal es mi poesía: Poesía-herramienta
    a la vez que latido de lo unánime y ciego.
    Tal es, arma cargada de futuro expansivo
    con que te apunto al pecho.

    No es una poesía gota a gota pensada.
    No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
    Es algo como el aire que todos respiramos
    y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

    Son palabras que todos repetimos sintiendo
    como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
    Son lo más necesario: Lo que no tiene nombre.
    Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

    GABRIEL CELAYA ("Poesía urgente")

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  21. No pasa nada


    La luz chispea sobre el muro blanco donde se desperezan los rosales.
    El aire es poco más que una intuición que resbala en la piel y huele a pinos.
    La mañana está en paz. No pasa nada.

    Y sin embargo, tú, tan desvalida, tan pálida, tan sucia de tormentas,
    como si un vendaval hubiese, fiero, demolido la almena de tu patio.
    Hongos húmedos cuelgan de tu pelo;
    en tus manos se enredan hojas tristes;
    humo en los ojos, musgo entre los dientes
    y pecho adentro aúlla una jauría
    husmeando los puntos cardinales por oler las cosechas incendiadas.
    Tienes carbón debajo de las uñas, tal fue tu saña al escarbar la noche.
    Traes manchas de liquen en la espalda por haberte acostado en tantas tumbas.

    Cálmate, tú. No hay más que olor a pinos,
    alborada serena, brisa suave, gorriones despertando en los ramajes.

    No hay huracanes destrozando bosques.
    No hay incendio en la mies de tus exilios.
    La mañana está en paz consigo misma.
    Cálmate tú, Marién. No pasa nada.

    Tania Alegría

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  22. Como sé que lees un poco el francés, te envío una de los poemas que más me gustan de Jacque Prévert.


    le miroir brisé de jacque prévert

    Le petit homme qui chantait sans cesse
    le petit homme qui dansait dans ma tête
    le petit homme de la jeunesse
    a cassé son lacet de soulier
    et toutes les baraques de la fête
    tout d'un coup se sont écroulées
    et dans le silence de cette fête
    j'ai entendu ta voix heureuse
    ta voix déchirée et fragile
    enfantine et désolée
    venant de loin et qui m'appelait
    et j'ai mis ma main sur mon coeur
    où remuaient
    ensanglantés
    les sept éclats de glace de ton rire étoilé.
    Le cheval rouge
    Dans les manèges du mensonge
    Le cheval rouge de ton sourire
    Tourne
    Et je suis là debout planté
    Avec le triste fouet de la réalité
    Et je n'ai rien à dire
    Ton sourire est aussi vrai
    Que mes quatre vérités.

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  23. HAGAMOS UN TRATO

    Compañero, tu sabes
    que puedes contar
    conmigo,
    no hasta dos o hasta diez
    sino contar
    conmigo.
    Si alguna vez
    adviertes
    que te miro a los ojos
    y una mancha al amor
    reconoces en ellos
    no alertes los fusiles
    no pienses que deliro
    a pesar de la mancha
    o tal vez porque existe
    tu puedes contar
    conmigo.
    Si otras veces me encuentras
    huraño sin motivo
    no pienses qué es cansancio
    igual puedes contar
    conmigo
    Pero hagamos un trato
    yo quisiera contar
    contigo,
    es tan bello
    saber que existes
    uno se siente vivo
    y cuando digo esto
    quiero decir contar
    aunque sea hasta dos
    aunque sea hasta cinco
    no ya para que acudas
    presuroso en mi auxilio
    sino para saber
    a ciencia cierta
    que tu sabes que puedes
    contar
    conmigo.

    ( Mario Benedetti )

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  24. Gracias, Lu, Clares, Serenus Zeitbloom, Mari Carmen, Botella al mar, Maritza Bueno, Eloi, Miguel, vuestros poemas iluminan la noche y llegan como regalo navideño en medio de la nevada "en el amanecer transparente del mundo".

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  25. Cuando iba ya a quedarse en nuestras manos
    mustio el amor, cansado de los días
    que huyeron lentos como tú querías,
    hechos costumbre al fin los besos vanos,

    al mirarme tus ojos cotidianos
    en el adiós, de pronto no sé, amada,
    cómo te tengo a mí tan abrazada
    que tu pulso y mi pulso van hermanos

    y por fin, masa viva ante mis ojos,
    mis sentidos enciende tu cintura;
    están tus labios más que nunca rojos
    y el beso nos abrasa y dura y dura.

    ¡Oh amor maduro al fin, oh amor maestro,
    que es desear tener lo que ya es nuestro!

    A.G.C.

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  26. Ante la deseperación, Shakespeare.
    De "Henry V."

    "This story shall the good man teach his son;
    And Crispin Crispian shall ne'er go by,
    From this day to the ending of the world,
    But we in it shall be remember'd;
    We few, we happy few, we band of brothers;
    For he to-day that sheds his blood with me
    Shall be my brother; be he ne'er so vile,
    This day shall gentle his condition:
    And gentlemen in England now a-bed
    Shall think themselves accursed they were not here,
    And hold their manhoods cheap whiles any speaks
    That fought with us upon Saint Crispin's day.

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  27. Y qué razón tiene, por cierto, Álvaro de Campos.

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  28. "Este mundo es el camino para el otro,
    que es morada sin pesar,
    mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar.

    Partimos cuando nacemos,
    andamos mientras vivimos,
    y llegamos al tiempo que fenecemos,
    así que cuando morimos, descansamos.

    No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vió,
    pues que todo ha de pasar por tal manera."

    (Jorge Manrique, poeta contemporáneo))

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  29. IDA Y VUELTA

    Has cruzado despacio la ciudad.
    Por una vez, tú no vas a trabajar,
    ni a comprar una medicina,
    ni a entregar una carta:
    has salido a la calle para estar en la noche.

    Tienes suerte esta vez;
    has sabido, esta vez, que se puede vivir
    y sentir reunidas tu existencia y la noche,
    y que es justo y es bello y es real respirar
    en esta libertad oscura hasta las estrellas.

    Y, de pronto,
    has pensado en tu especie y en tu privación
    y en que, todos los días de la vida,
    los que no aman la noche nos ocultan
    esta paz que hay entre nosotros y las cosas del mundo.

    Es entonces
    cuando, más que en la noche, tú vives en la cólera
    y en el amor también. Y te detienes.

    Desandas la ciudad y te reúnes
    a otra profundidad también oscura.

    Antonio Gamoneda.

    He elegido este poema porque espero que la crisis sirva de algún modo para regenerar nuestra forma relacionarnos con el mundo y la vida.
    Y como el poema me ha recordado un fragmento de Las olas, de Virginia Woolf, lo dejo aquí también:

    «Así es mi vida: Mr. Prentice a las cuatro: Mr. Eyres a
    las cuatroy media. Me gusta escuchar el suave rumor del ascensor y el golpe seco con que se detiene en
    mi piso y los pasos firmes de hombres responsables a lo largo de los corredores. Nuestros esfuerzos
    coordinados despachan a los lugares más remotos del mundo barcos cargados con W. C. y gimnasios. El
    peso del mundo descansa sobre nuestros hombros. Así es la vida. Si sigo en este camino, entraré algún
    día en posesión de un sillón en el consejo de administración: tendré una casa en Surrey con invernadero
    y algún raro conífero, algún árbol exótico que mis colegas me envidiarán.
    «Sin embargo, todavía conservo mi pequeña buhardilla. Allí abro cada noche el libro familiar; allí
    observo cómo se desliza la lluvia sobre los tejados hasta hacerlos relucir igual que los impermeables de los policías;
    allí veo las ventanas quebradas de las viviendas de los pobres, los gatos flacos junto a las
    chimeneas y alguna mujerzuela desaliñada que se compone el rostro antes de ir a trotar la acera; allí
    suele ir también Rhoda porque somos amantes.»

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  30. Este blog es un ejercicio de fe en la humanidad, Joselu.

    Me voy a remontar muy lejos, a Omar Khayyam, y lamentablente tendré que traducir (traicionar) del inglés, pero si hablamos de deflación y poesía vienen al caso estos versos:


    Cuando un momento de la vida pasa
    Déjalo pasar en gozo;
    Ten cuidado, porque aquello en que inviertes en el mercado del mundo
    es la vida que compras para ti mismo.

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  31. He vuelto de viaje y me he encontrado varios nuevos regalos no envueltos con papel colorido y lazos sino expuestos a la luz de la tarde como pequeños diamantes. Gracias, Al59, Antonio, Víctor Manuel, Pantagruel, Sorel. Es curioso cómo nos expresamos por persona interpuesta cuando elegimos un poema. Hermoso ejercicio gracias a todos vosotros.

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  32. Como buen profesor, Joselu, siempre con interesantes sugerencias.

    Este se lo atribuyen a Pepe de Espronceda:


    La Desesperación


    Me gusta ver el cielo
    con negros nubarrones
    y oír los aquilones
    horrísonos bramar,
    me gusta ver la noche
    sin luna y sin estrellas,
    y sólo las centellas la tierra iluminar.

    Me agrada un cementerio
    de muertos bien relleno,
    manando sangre y cieno
    que impida el respirar,
    y allí un sepulturero
    de tétrica mirada
    con mano despiadada
    los cráneos machacar.

    Me alegra ver la bomba
    caer mansa del cielo,
    e inmóvil en el suelo,
    sin mecha al parecer,
    y luego embravecida
    que estalla y que se agita
    y rayos mil vomita
    y muertos por doquier.
    Que el trueno me despierte
    con su ronco estampido,
    y al mundo adormecido
    le haga estremecer,
    que rayos cada instante
    caigan sobre él sin cuento,
    que se hunda el firmamento
    me agrada mucho ver.

    La llama de un incendio
    que corra devorando
    y muertos apilando
    quisiera yo encender;
    tostarse allí un anciano,
    volverse todo tea,
    y oír como chirrea
    ¡qué gusto!, ¡qué placer!

    Me gusta una campiña
    de nieve tapizada,
    de flores despojada,
    sin fruto, sin verdor,
    ni pájaros que canten,
    ni sol haya que alumbre
    y sólo se vislumbre
    la muerte en derredor.

    Allá, en sombrío monte,
    solar desmantelado,
    me place en sumo grado
    la luna al reflejar,
    moverse las veletas
    con áspero chirrido
    igual al alarido
    que anuncia el expirar.

    Me gusta que al Averno
    lleven a los mortales
    y allí todos los males
    les hagan padecer;
    les abran las entrañas,
    les rasguen los tendones,
    rompan los corazones
    sin de ayes caso hacer.

    Insólita avenida
    que inunda fértil vega,
    de cumbre en cumbre llega,
    y arrasa por doquier;
    se lleva los ganados
    y las vides sin pausa,
    y estragos miles causa,
    ¡qué gusto!, ¡qué placer!

    Las voces y las risas,
    el juego, las botellas,
    en torno de las bellas
    alegres apurar;
    y en sus lascivas bocas,
    con voluptuoso halago,
    un beso a cada trago
    alegres estampar.

    Romper después las copas,
    los platos, las barajas,
    y abiertas las navajas,
    buscando el corazón;
    oír luego los brindis
    mezclados con quejidos
    que lanzan los heridos
    en llanto y confusión.

    Me alegra oír al uno
    pedir a voces vino,
    mientras que su vecino
    se cae en un rincón;
    y que otros ya borrachos,
    en trino desusado,
    cantan al dios vendado
    impúdica canción.

    Me agradan las queridas
    tendidas en los lechos,
    sin chales en los pechos
    y flojo el cinturón,
    mostrando sus encantos,
    sin orden el cabello,
    al aire el muslo bello...
    ¡Qué gozo!, ¡qué ilusión!

    ResponderEliminar
  33. Precisamente la idea que late en este poema que aporto, la palabra como tabla de salvación, creo que es la que nos lleva ahora, movidos por la invitación de Joselu, a reunir aquí una antología de supervivencia:

    BLAS DE OTERO
    EN EL PRINCIPIO

    Si he perdido la vida, el tiempo, todo
    lo que tiré, como un anillo, al agua,
    si he perdido la voz en la maleza,
    me queda la palabra.

    Si he sufrido la sed, el hambre, todo
    lo que era mío y resultó ser nada,
    si he segado las sombras en silencio,
    me queda la palabra.

    Si abrí los ojos para ver el rostro
    puro y terrible de mi patria,
    si abrí los labios hasta desgarrármelos,
    me queda la palabra.

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  34. No quería dejar pasar la ocasión!
    Mi poema favorito, de mi poeta favorito:

    Los Amorosos, Jaime Sabines

    Los amorosos callan.
    El amor es el silencio más fino,
    el más tembloroso, el más insoportable.
    Los amorosos buscan,
    los amorosos son los que abandonan,
    son los que cambian, los que olvidan.
    Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
    no encuentran, buscan.
    Los amorosos andan como locos
    porque están solos, solos, solos,
    entregándose, dándose a cada rato,
    llorando porque no salvan al amor.
    Les preocupa el amor. Los amorosos
    viven al día, no pueden hacer más, no saben.
    Siempre se están yendo,
    siempre, hacia alguna parte.
    Esperan,
    no esperan nada, pero esperan.
    Saben que nunca han de encontrar.
    El amor es la prórroga perpetua,
    siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
    Los amorosos son los insaciables,
    los que siempre "¡qué bueno!" han de estar solos.

    Los amorosos son la hidra del cuento.
    Tienen serpientes en lugar de brazos.
    Las venas del cuello se les hinchan
    también como serpientes para asfixiarlos.
    Los amorosos no pueden dormir
    porque si se duermen se los comen los gusanos.

    En la obscuridad abren los ojos
    y les cae en ellos el espanto.

    Encuentran alacranes bajo la sábana
    y su cama flota como sobre un lago.

    Los amorosos son locos, sólo locos,
    sin Dios y sin diablo.

    Los amorosos salen de sus cuevas
    temblorosos, hambrientos,
    a cazar fantasmas.
    Se ríen de las gentes que lo saben todo,
    de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
    de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

    Los amorosos juegan a coger el agua,
    a tatuar el humo, a no irse.
    Juegan el largo, el triste juego del amor.
    Nadie ha de resignarse.
    Dicen que nadie ha de resignarse.
    Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

    Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
    la muerte les fermenta detrás de los ojos,
    y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
    en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

    Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
    a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
    a arroyos de agua tierna y a cocinas.
    Los amorosos se ponen a cantar entre labios
    una canción no aprendida
    Y se van llorando, llorando
    la hermosa vida.

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