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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Manhattan Blues



Capítulo primero: “Él amaba, idolatraba, su profesión de un modo desproporcionado, desde que entró en un aula ya hace veintantos años. Las miradas llenas de curiosidad de aquellas alumnas de un colegio concertado le encendieron la pasión de enseñar”. No. Demasiado enfático. Mejor: “Era un romántico de la profesión y aquellas avalanchas de adolescentes que bajaban impetuosos y fogosos por las escaleras del viejo edificio le llenaban de gozo y excitación”. No. Demasiado movimiento. “Su pasión le llevaba a llegar por las mañanas, sin haber salido el sol, a las siete y veinte, cuarenta minutos antes de que empezaran las clases con tiempo de organizar el material antes de que llegaran los alumnos”. No. Muy petulante. Parecería que eres un obseso que sólo vives para el trabajo y que no puedes desconectar de él. Mejor: “Cuando en pleno examen comienzas a sonreírte viendo a tus alumnos sudar y sacar lo poco que han estudiado. Algunos se dan cuenta de tu media sonrisa y te preguntan que por qué te ríes”. No. Eso te podría hacer parecer un sádico y lo que quieres es que te lean. “¿Por qué no explicas por qué escribes un blog sobre la Secundaria? ¿Qué te hace publicar cada tres días sistemáticamente si tantas veces has soñado con dejar la profesión?” No. Sería darte un papel demasiado protagonista cuando debes mantener cierta distancia entre ti y lo que narras. Capítulo primero: “Te preguntas sobre qué música le pondrías a tu profesión, qué música le pondrías de fondo a una clase si estuvieras grabándola con una cámara de cine profesional, filmando esos rostros que tomados en conjunto son poco significativos, pero que centrados uno a uno son interesantes y el proyecto de una vida en blanco y negro que se está haciendo”. No. Te metes en demasiadas profundidades y queda algo tópico. Además a estos adolescentes llenos de granos les va mejor el color. Mejor algo que tenga una chispa de humor, algo que haga surgir una sonrisa. Siempre tiendes a hundirte en alusiones existenciales. “¡La educación en su estado actual es una metáfora de la decadencia de la cultura occidental!” Demasiado negativo. Capítulo primero “Adoraba su profesión aunque el estado de las mentes de sus alumnos no presagiaba nada bueno para el porvenir de la cultura occidental” “Las clases, cuando acababa la jornada, parecían campos de batalla, llenas de papeles arrugados, pedacitos de gomas, chicles, mesas desordenadas, persianas rotas, pizarras abandonadas llenas de fórmulas matemáticas que nadie había entendido…” No, demasiado amargo y derrotista. Un profesor debe siempre mostrar el lado positivo de las cosas. Capítulo primero: Él era tan duro y romántico como la profesión a la que amaba rabiosamente. Tras sus gafas de miope se agazapaba el poder sexual de un jaguar”. Esto me encanta. “La enseñanza sería siempre su profesión y siempre lo sería”

12 comentarios :

  1. En la duda y el titubeo de tu lucha por encontrar una definición, entreveo un ejercicio de autoconocimiento bastante inusual en nuestra profesión. Las definiciones descartadas no son tales, unidas forman un retrato ideal, el del docente que hoy es petulante; mañana, derrotista; al otro día, sádico… y, finalmente, apasionado.

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  2. Uno es todo y nada a la vez o la suma de múltiples 'yoes', pero más que nada es la entrega a una pasión. Por eso nos reescribimos a cada momento.

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  3. Capítulo uno: "Buenos días. Cuando acabemos esta clase, vosotros y yo habremos crecido un milímetro de vida" -como nosotros, tus lectores, crecemos con tus posts-.

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  4. No soy maestra, pero trabajo en colegios como bibliotecaria y puedo suscribir que cada día siento cosas diferentes, como vosotros. Petulante un día (tienes la heroica misión de difundir la lectura); derrotista (nadie me apoya en el colegio, algún que otro profesor que está tan loco como yo por los libros; mi profesión no está reconocida por la administración; mi sueldo depende de lo que me pueda pagar el AMPA); sádica (tú, niño, o te callas o lo vas a pagar muy caro sacando el polvo de los libros uno a uno) y apasionada el último porque vale la pena cuando un alumno te dice que le ha encantado el libro que le has recomendado y que por favor le busques otro.

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  5. ¡Duro y romántico jaguar!... ¡Tiene que ser también interesante encontrate en un claustro!
    ¡Arriba, profe profesor!

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  6. Muy interesante, pero tienes a un censor muy fuerte ahí. Mándalo a callarse un rato para que digas lo que quieres decir, y ya después te editas y censuras. :-)

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  7. a lo mejor sería bonito continuar con el capítulo... una vez que hayas encontrado el principio

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  8. Impresionante lo del poder sexual del jaguar (en una selva del sudeste asiático, deberías añadir).
    Todo comenzó cuando alguien se paró, lo miró, lo escuchó y tras esa mirada imaginó la generación instantaea de conexiones neuronales inexistentes hasta aquel entonces. Se dio cuenta de que debía ser profesor, el profesor. En el gesto de su pequeño amigo, tras explicarle cómo se pasaba la pantalla de King Kong en aquella protoconsola marrón supo que debía pelear para que le dejasen enseñar.
    Salud
    Os recomiendo escuchar:
    http://tas-tas.org/castellano/audio/SaraArnaizSinEscuela.mp3

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  9. Fritz Perls solía hablar de nuestra naturaleza escincida entre el perro de arriba y el perro de abajo, el yo y el superyó freudianos, más o menos. El superyó normativo y ordenancista y el yo que va asintiendo a los imperativos éticos del mandamás y después hace lo que le da la gana, entre lo que la pereza y el pasar de responsabilidades son las actitudes favoritas de esa gana, de esa 2real gana" que es la máxima aspiración española, en boca de Bergamín: "hacer lo que nos da la real gana."
    Pero lo que yo he visto, efectivamente, es un homenaje a esa escena de Woody Allen en Manhattan, cuadno se echa en un sofá, coge el magnetofón y comienza a enunciar las razones por las que merece la pena vivir...
    En cualquier caso, el juego de los descartes es, a su vez, un encarte total: ahí están todas las vidas posibles y lo peor es que nunca sabemos cuál es la que hemos escogido, o cuál es en la que nos hemos dejado atrapar o cuál es de la que renegamos, por espíritu de contradicción, aunque seamos moderadamente felices en ella...
    Escribirse la vida no es cosa fácil, como hemos podido comprobar. Yo, como todos: me quedo con el jaguar lascivo, tenga o no barba de chivo...

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  10. Amigos, como Juan Poz se ha dado cuenta -cinéfilo él- el monólogo es un pequeño juego con una escena que da comienzo a Manhattan de Woody Allen. Es una escena soberbia que he intentado parodiar tomando algunas de sus imágenes. Woody Allen es uno de mis cineastas preferidos y no me pierdo una de sus películas.

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  11. Una entrada estupenda, Joselu. Has puesto palabras a las distintas sensaciones que experimentamos cada vez que ponemos el pie en el aula. Es increíble como esta profesión puede ser tan agotadora y apasionante a la vez. Cómo nuestros alumnos pueden darnos vida cuando una clase funciona y hundirnos en una medio "depresión" en otras ocasiones. No deja de asombrarme, aún después de casi 10 años dando clase. Veo que a ti tampoco.

    Un abrazo

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  12. "filmando esos rostros que tomados en conjunto son poco significativos, pero que centrados uno a uno son interesantes y el proyecto de una vida en blanco y negro que se está haciendo"

    Esta me encanta dsd la perspectiva exterior, desde el lado q ve el profesor ^^ xo me ha sorprendido la ultima, xq es la perspectiva interior ^^ creo q no habia llegado a pararme a pensar en esa idea, xo es muy interesante!

    Pero no todos los profesores entrarian ahi, solo los de realmente lo son :)

    Precioso y original post!

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