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domingo, 14 de octubre de 2007

Trilogía de lo invisible


Quiero comentar hoy unos hermosos libros que he leído recientemente y que he recomendado a mis alumnos. Es la trilogía de lo invisible de Eric-Enmanuel Schmitt compuesta por tres títulos: El señor Ibrahim y las flores del Corán, Oscar y Mamie-Rose y Milarepa. Son tres volúmenes que rondan las cien páginas, aunque alguno de ellos, Milarepa, apenas tiene sesenta.

Me atrae esta trilogía porque se centra en el ámbito de lo existencial-religioso. Habitualmente encontramos a las religiones como fuente de conflictos y de enfrentamientos, de intolerancia en su pretensión cada una de ellas de poseer la verdad frente a los infieles o desgraciados que no están dentro del club de los escogidos. Es algo así como el patriotismo, que cuando oigo hablar de él me echo a temblar. Muchas veces las religiones han sido origen de violencia y barbarie aunque todas se proclamen defensoras de la paz y el amor.

¿Qué tal acercarse a las religiones desde una postura abierta y receptiva? Eso es lo que hace Eric-Enmanuel Schmitt, el dramaturgo francés más conocido. El señor Ibrahim y las flores del Corán cuenta la profunda relación entre un musulmán sufí –que no árabe- y un muchacho judío en el Paris de los años sesenta. Es una relación entrañable en la que el tendero Ibrahim hace de mentor de un desorientado Momó que gasta su dinero en putas a las que hay que hacerles un regalo cuando se va a estar con ellas. Los diálogos –es una novela dialógica como también Oscar y Mamie-Rose- en que se vertebran maravillosos intercambios de puntos de vista de los dos personajes.
Me atrae aquel en que Momo –Moisés- sostiene que sonreír es cosa de ricos, que es lo que hace la gente feliz. Ibrahim le contesta:

- Pues ése es justamente tu error. Es el sonreír lo que le hace a uno sentirse feliz.
- ¡Y un huevo!
- Pruébalo (…) Ser bien educado está bien. Pero ser amable es mejor. Intenta sonreír y verás.

O cuando se van los dos de viaje hacia el mar, a la tierra del señor Ibrahim y recalan en Turquía donde ven a los derviches girar, al resonar un tambor, como peonzas:

- ¡Ves, Momó! Giran sobre sí mismos, giran en torno a su corazón, que es el lugar de la presencia de Dios. Es como una oración.
- ¿A eso le llama una oración usted?
- Pues claro, Momó. Pierden toda referencia terrenal, ese lastre al que llamamos equilibrio, y se convierten en unas antorchas que se consumen en un gran fuego. Pruébalo, Momó. Sígueme.
- (...) ¿Qué tal, Momó, has sentido cosas bonitas?
- ¡Sí, era increíble! Me estaba vaciando de odio. Si los tambores no hubieran parado, quizá me habría ocupado del caso de mi madre. Ha molado rezar así, señor Ibrahim, aunque habría preferido rezar con las zapatillas puestas. Cuanto más pesado se vuelve el cuerpo, más ligera se vuelve la mente.

Oscar y Mamie-Rose es una serie de cartas que escribe a Dios un niño de diez años que padece cáncer en fase terminal. Es Mamie-Rose quien le aconseja hacerlo:

- La verdad es que, dicho así, todo cambia. ¿Y para qué me voy a poner a escribirle a Dios, se puede saber?
- Te sentirás menos solo.
- ¿Menos solo con alguien que no existe?
- Haz tú que exista (…) Cada vez que creas en él, existirá un poco más y, si persistes, existirá completamente. Y entonces te ayudará.

Oscar y Mamie-Rose es un cuento sobre el sufrimiento que puede ser trascendido yendo más allá de nuestros límites y una batalla ganada contra la muerte, una delicada fábula llena de sensibilidad y sentido del humor a pesar de la gravedad del tema.

Milarepa es una fábula budista y tibetana algo más críptica y quizás menos indicada para ser leída por nuestros adolescentes.

- Me dio el nombre de Mila, el Destello Diamantino. Me ligó a él con el voto de noviciado y me dio el mandamiento de dedicarme a ayudar a los demás incluso más allá de mi propio sufrimiento y, más tarde, después de la muerte, de regresar a la tierra tantas veces como fuera necesario para proseguir con mi tarea. Quería hacer de mí un verdadero Bodhisatva.

Los tres relatos, de estructura sumamente sencilla, se hayan vertebrados por verdaderas fuentecicas de filosofía e inteligencia para afrontar la vida. No en vano los he recomendado como libros para pensar, pensar para crecer, para interrogarse acerca de ciertas tradiciones místico religiosas y acerca del absoluto o nuestra propia existencia. Creo que en el hecho religioso hay fuentes profundas de conocimiento –incluso desde una postura agnóstica-. Acercarse a las experiencias religiosas puede iluminar aspectos de nuestra propia existencia. Recuerdo que leí a mis veinte años un comentario de uno de los Salmos hecho por un psicoanalista ateo, Erich Fromm, y lograba rastrear en la experiencia religiosa del hundimiento del ser humano en la sima de la depresión un caudal de conocimiento aprovechable para el hombre moderno alejado de lo religioso. En este sentido, estas narraciones que se centran en el islam tolerante, el cristianismo humanista y el budismo esotérico, pueden hacer reflexionar a nuestros adolescentes. Humanismo, amistad, conocimiento de uno mismo… son los ejes de estos tres libros.

8 comentarios :

  1. Humanismo, amistad, conocimiento de uno mismo...

    Son como dices los tres ejes de los libros, pero también son los pilares de nuestra existencia.

    He pasado un fin de semana enfrascada en la lectura de diferentes libros sobre la guerra. Tres, también: El diario de Zlata, El niño del pijama de rayas y el Diario de Ana Frank. Tres propuestas sobre un tema que también interesa a nuestros adolescentes.

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  2. Hola Joselu. Acabo de ver que nos visitaste. Muchas grascias! Si miras en las entradas de "Aulas" verás la maravillosa influencia que habéis ejercido en mi. Este fin de semana el blog tuvo un hermano pequeño para los comentarios que están generando las lecturas entre mi alumnado de 4º de ESO. Espero que me digas qué te parece.
    Un saludo afectuoso

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  3. Esta trilogía parece estupenda para educar en valores a nuestros alumnos, y para hacerles reflexionar sobre ciertos temas. No conozco a este autor, pero me ha recordado a un precioso libro que leí en francés, Le racisme expliqué à ma fille, de Tahar Ben Jealoun (no sé si está traducido), que también me pareció estupendo para trabajar el tema del racismo con los adolescentes.

    Lecturas como estas deberían ser obligatorias en las escuelas. ´

    Un saludo

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  4. En http://complementaria.wordpress.com, chincho a los míos a adivinar en que libro están dos parrafos de "El Señor Ibrahim... De los once libros-once alumnos que eligieron uno, sólo dirigí a uno hacia "su" elección. El que lo eligió tiene dificultades de lectura , cuando descubrir que aun teniendo 15 años su lectura era silábica decidí "dirigirle" hacia este libro y no leer nunca más en alto cuando estuviese él. Muchos piden leer el alto por poder echarse unas risas (y el que dice cuando hay que reirse y por qué soy yo ;).
    Cuando lo compró me dijo "¡cómo la subes sólo tiene 80 páginas!". Desconozco si la subo o no, pero soy consciente de que si lo lee, está por ver, aprenderá mucho. Este mismo chaval en el inicio de curso me sorprendió diciendo "estos moros de mierda" y "¿oye sabes que M. no come hasta las 8 de la tarde y que ha desayunao a las 5? !Que fueeeerte!"
    Con ese último comentario ya estaba ampliando su conocimiento sobre esos """""""""""moros de mierda"""""""""""". Por eso, también, le dirigí hacia Momó. Ahora le toca descubir los dos parrafos que he escrito en el blog de aula por sí mismo.
    Salud compañero, seguimos ganando!!!

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  5. me parece impresionante lo que hacéis hoy en día los profesores, no me cansaré de repetir que me hubiera gustado mucho teneros a vosotros como maestros de esta materia que dáis. Es genial como lo hacéis.

    Por cierto, no sé como será la traducción de El Señor Ibrahim en castellano, pero este libro en francés utiliza un vocabulario y una construcción, tal como tú dicés, tan simple y bien estructurada, que no cansa, te puedes leer el libro de una tacada.

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  6. Ví la película y me resultó algo empalagosa, por lo que dices parece que el libro no es así.

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  7. No conocía ninguna de estas lecturas. Lo más parecido fue un interesante libro de Shafique Keshavjee, El Rey, el Sabio y el Bufón(El Gran Torneo de las religiones), que plantea de manera amena una visión relativista de los dogmas religiosos.
    En fin, otras lecturas para apuntarse.

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  8. Qué interesantes se me hicieron estos títulos, espero poder hallarlos aquí en México.

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