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jueves, 30 de noviembre de 2006

La paradoja del enseñante



Un día cualquiera en el que tienes pocas ganas de hablar y de explicar. Te cansa hacerlo a piñón fijo. Prefieres que sean los alumnos los que trabajen. La disertación es cansina. Ya no crees en ella. Es mejor que sean ellos mismos, tus alumnos, los que busquen los datos, los que saquen consecuencias, los que hagan aportaciones. El profesor que lo sabe todo creo que está pasando a la historia. El profesor se convierte en un coordinador, en un aleccionador, en un conductor de potencias en ciernes.

Les proyectas a primera hora Bodas de sangre. Ya se la has pasado a otros cursos. Tú la has visto docenas de veces desde aquella primera y emocionantísima vez que la viste enamorado en París. Mis alumnos la han visto con atención. Era primera hora de la mañana. El DVD ha trasteado un poco pero al final ha funcionado. Cada vez que la ves es como si fuera la primera. Asistes con detenimiento a cada detalle, a cada imagen, a cada encuadre. Eres como un niño que ve su película infinidad de veces. No has tenido que hablar. ¡Qué maravilla! La película se explica por sí sola tras haber leído la tragedia, la maravillosa tragedia de Federico García Lorca.

Eres tutor. Tienes una entrevista con una madre de una alumna. No es propiamente su madre pero es como si lo fuera. Hay emoción en el encuentro. Hay citas que se cargan de dramatismo e intensidad. Surgen historias terribles e injustas. Intentas que la alumna dé más de sí. No sabes si puede hacerlo. Presionas para conseguirlo. No sabes si has tocado las teclas adecuadas porque has puesto a la alumna en un compromiso delante de su “madre” y esto es un error según Frank McCourt en su libro El profesor. A veces no hay que decir totalmente la verdad a los padres si ésta pone en dificultades a los alumnos. Esto les lleva a perder la confianza que tienen en el profesor. Pensarás sobre ello el resto del día.

Para terminar la mañana un ejercicio de comprensión lectora. Los alumnos te piden ir a internet a “cuidar” sus blogs, pero hoy no toca, aunque la semana que viene hay un tremendo puente o acueducto de cinco días sin clase. Es un puente que desarma lo que queda de trimestre y rompe totalmente el ritmo de las clases. Todo sea en honor de nuestra Constitución –que nadie celebra- y la Inmaculada Concepción -en la que nadie cree-.

Les planteas un texto sugerente que parece gustarles. Es periodístico y cuenta la historia de un subdirector general de investigaciones agrarias que aprendió a leer a los diecinueve años. Haste entonces había sido pastor de cabras. Luego terminó haciendo la carrera de ingeniería y el doctorado. Ha escrito quince libros y ocupa un alto cargo en la dirección general de investigaciones agrarias. Están callados. Tú les vas ayudando individualmente según te plantean sus dudas. No tienes que explicar. El texto es suficientemente elocuente.

Por la noche, atiendes a tu correo electrónico. Entras en los blogs de tus alumnos. Lees lo que van escribiendo. Algunos son sumamente interesantes. Se destapan blogueros de raza que son conscientes de pertenecer a una nueva generación. Kiko anima a sus compañeros a crear sus blogs porque "todo el mundo tiene algo que decir". Es la base de los blogs. Todos tenemos algo que decir y encontramos en la blogosfera a alguien que quiere oírte, alguien a quien tus palabras no le dejan indiferente. Puede que sea uno o veinticinco. Es esa necesidad expresiva la que hace tan contagiosa la experiencia del blog.

Última sorpresa cuando te vas a dormir. Un alumno de cuarto se te ha colado en el blog de Profesor en la Secundaria. Querías evitarlo. Querías mantener tu blog alejado de tus alumnos. En este caso el alumno de forma anónima te anima con tus proyectos, incluido el de ir a ver la película de Al Gore, Una verdad incómoda que habías descartado por lo complejo de la película. El alumno ha leído tus últimos posts. Estás al descubierto. Era un peligro que acaba de concretarse. Esperemos que las consecuencias sean positivas. Al fin y al cabo lo que escribes no puede ofender a nadie. Procuras escribir con respeto sobre tus alumnos y el mundo educativo.

Diderot escribió un magnífico libro titulado La paradoja del comediante. En él planteaba la contradicción del actor que para representar dramáticamente una escena necesitaba estar frío en el aspecto emocional. Es la misma paradoja del enseñante. Cuanto más frío esté, cuanto más se sepa contener, cuanto más sepa reservarse, mejor podrá desempeñar su trabajo. El exceso de pasión no ayuda sino todo lo contrario. Cuanto más sereno voy a clase mejor profesor soy. El problema es que no siempre eso es fácil de conseguir, exactamente igual que a los actores. Hay que saber enfriar la cabeza y tener cálido el corazón.

martes, 28 de noviembre de 2006

Comunicación

Cuando comienzo un curso académico, el propósito principal que persigo es el de establecer una buena comunicación con mis alumnos. No siempre es fácil porque como sabe todo conocedor de la teoría de la comunicación, ésta supone un intercambio de flujos informativos. No basta que yo intente establecer puentes sino que los que actúan como receptores han de ser sensibles a dicho esfuerzo y corresponder a él. Y no todos los grupos humanos responden del mismo modo. Cada curso, cada clase, es un misterio. Nadie sabe cómo y por qué vas a conseguir articular una comunicación efectiva con sus miembros que actúan como colectivo. En efecto, el profesor dice. Voy a cuarto A, o voy a cuarto B, o voy a cuarto C. E, inmediatamente, se abren realidades distintas y complejas.

Con tal curso hay una relación de simpatía, de receptividad, de respuesta positiva a tus iniciativas y propuestas. Y, sin embargo, con la clase que está al lado, no consigues dicha relación teniendo en cuenta que son cursos de niveles muy homogéneos y que no abundan los elementos especialmente conflictivos. Para tu pasmo, oyes que otro profesor te comenta que le pasa exactamente lo contrario. Que es con el curso que tú te llevas regular con el que él consigue una buena comunicación.

Llevo años en la profesión y todavía me estoy sorprendiendo de lo variados que son los grupos humanos, tanto como las personas. El mismo profesor se descubre con dificultades enormes para impartir una clase cuando acaba de darla en el curso de al lado con toda comodidad.

No sé si recuerdan mi propósito de iniciar mis clases con un espacio de escucha activa llamado Rincón poético. Mi objetivo era comenzar la unidad didáctica con la lectura de unos poemas motivadores que crearan un clima de atención y que los hiciera sensibles al lenguaje poético. La idea no era mala. Es importante educar a los adolescentes en su capacidad de recibir el lenguaje de la poesía. Sin embargo, observé rápidamente que en un curso la lectura de poemas era motivo de jolgorio y distracción. No me ayudaba a reconducir la clase sino todo lo contrario. Estuve varias semanas leyéndoles poemas de distintos autores pero al final tuve que desistir. Cualquier verso que les hiciera gracia era ocasión de pérdida de tiempo y de alboroto. En el curso de al lado, he continuado con esta propuesta, y si algún día se me olvida, son los alumnos los que reivindican su derecho a escuchar buena poesía. Sé que cuando llego a dicho curso he de llevar preparada la lectura de tres o cuatro poemas, que antes he tenido que escoger cuidadosamente, lo que me lleva un tiempo precioso pero que doy por bien empleado.

El profesor de literatura es uno pero la recepción de sus enseñanzas es compleja. A veces se consigue una buena comunicación y otras veces esta comunicación no existe en absoluto por mucho que intente entregarse y se prepare las clases.

El profesor es un conductor de personas, una especie de manager de grupo que está expuesto a la diversidad humana y a la sorpresa continua. Sin embargo, hay algo que repugna a la idea de ser un buen profesor: la de ser un domador de personas. Este fin de semana he asistido como espectador a una función de circo. En ella, unos payasos dirigían las cabriolas y evoluciones de distintos tipos de cuadrúpedos, desde ponies, a asnos o caballos grandes. Por otro lado había conejos y palomas. Todos actuaban como esperaba el domador o el prestidigitador. No creaban ningún problema. Todo respondía a un esquema preestablecido. Estaban hábilmente domesticados. Carecían de impulso propio.

Ni nuestra función ni nuestros alumnos son afortunadamente así. No podemos programarlos para conseguir una respuesta determinada de antemano. Cada curso académico es un descubrimiento –los hay afortunados y los hay complicados-; cada clase a la que entras es un problema diferente – las hay cómodas y las hay muy difíciles- ; cada alumno al que te enfrentas es un sujeto distinto que te expone a cuestiones diferentes. El objetivo es que tienes que enseñarles algo, que la experiencia y aprendizajes acumulados en tantos años de estancia en un centro educativo sean fructíferos.

A mitad de curso hay veces que cuando vas a clase lo haces con una alegría incontenible, con unas enormes ganas, y otras veces cuando suena el timbre, respiras hondo varias veces y te dices: allá voy, que no me pase nada.
Somos prestidigitadores de sombras o algo así. Pero en ocasiones nos sale mal el truco y quedamos fatal. Otras veces amas endiabladamente esta profesión tan disparatada, si se me permite el adjetivo.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Corazón kikuyu



He dudado si titular este post tal como le he hecho o de forma diferente: La literatura como desafío. He optado por el primero porque todo el que en google escriba Corazón kikuyu será redirigido a este blog y ello puede ser una experiencia interesante por lo que les contaré a continuación.

Corazón kikuyu de Stefanie Zweig es una espléndida novela autobiográfica ambientada en Kenia en los años anteriores y simultáneos a la Segunda Guerra Mundial. Los protagonistas son Vivian, niña alemana judía que llega a África huyendo con su padre de la persecución nazi, y un muchacho kikuyu de su edad llamado Jogona. Vivian ha crecido en la maravillosa libertad que sólo existe en África y se ha terminado identificando con el sentimiento de la vida de los africanos. Su padre, en cambio, recuerda continuamente Alemania y no logra compartir las emociones de los kikuyu como su hija que se ha formado con sus ritos y costumbres.

El núcleo de la historia es una relación de amistad entre los dos niños que tienen ocho y nueve años cuando comienza la narración. Paralelamente a su sentirse amigos (rafiki), Vivian se siente en todos los sentidos como una más de la tribu de los kikuyu. Su amistad evoluciona y se convierte en otra cosa más intensa, pero la realidad hará que ambos crezcan y se hagan hombre y mujer. Y ese será un momento terrible y lleno de tensión. Probablemente no es la historia más apasionante pero sí es de las más honradas y humanas que han sido escritas en las últimas décadas para todos los públicos y en especial el juvenil.

¿Qué han opinado mis alumos de la novela? Ustedes mismos pueden juzgarlo entrando en el blog de la clase Lengua en movimiento. Allí tienen plasmadas sus impresiones y juicios que constituyen toda una sociología del gusto adolescente en sus propias palabras y modo de expresarse que recomiendo vivamente.

En síntesis puedo rebobinar sus comentarios:

- Por un lado les ha parecido falta de acción, lenta, carente de intriga y monótona. Han juzgado que adolece de falta de emoción y tensión, que le falta "algún problema" que le dé consistencia.

Es aburrida afirman muchos. Sólo habla de los personajes -opinan- , "se enrolla demasiado". Hubieran esperado, sin duda, otro final más de acuerdo con el happy end. En definitiva, el juicio mayoritario es que le falta acción, una chispa de intriga.

- Por otro lado, me he dedicado a espigar en sus comentarios otras notas y colores. Por ejemplo, ha habido los que han estimado positivamente la relación entrañable de amistad entre Vivian y Jogona. Han glosado que la novela muestra cómo viven y piensan los africanos así como sus costumbres. Alguno ha dicho que era intenso y emotivo ver cómo se relacionan dos culturas tan diferentes y cómo Vivian quiere a África como si fuera su país (es que es "su" país diría yo).

"Se ha dado valor al mundo delicado de sus sentimientos" y alguno ha terminado fascinado con el continente africano, un mundo más allá de las convenciones conocidas donde existe la libertad y donde los valores materiales no valen nada.

Da otro punto de vista sobre África -comenta alguno-. Hay sorpresa al final. "Es un libro que hace pensar mucho". "Te hace sentir alegría, tristeza y rabia".

Es un libro en que predominan los sentimientos de los personajes sobre la acción y que presenta una visión del mundo diferente opina sabiamente algún alumno.

¿Qué quieren que les diga? Probablemente había otras lecturas más adecuadas al mundo adolescente, con más emoción e intriga, pero yo considero también que hay que arriesgarse y proponer otros manjares más delicados que les eduquen la sensibilidad y es que entre otras cosas somos eso, educadores de la sensibilidad. Y este libro es un instrumento maravilloso para hacerles sentir el mundo de modo diferente al habitual. Luego además pueden ejercer espléndidamente la crítica literaria como han demostrado en el blog. No se pierdan sus opiniones. Merecen la pena.

domingo, 19 de noviembre de 2006

Navegando

Siguen apuntándose alumnos de cuarto de ESO al taller de blogs que hemos abierto en wordpress. Casi todos están creados en blogguer supongo que porque es el más conocido y sencillo de activar, aunque también wordpress es extremadamente flexible y cómodo.

Esta creación de blogs está abierta a las sorpresas por la temática de los blogs allí inscritos. Son importantes vehículos de expresión de sus inquietudes e intereses, algunos sorprendentes porque no responden a lo que sabes del alumno en el aula. Hay varios de humor absurdo entre los que destaca el blog de Jesús, un alumno que me ha dejado boquiabierto por su verbo desatado e incontenible. No tiene internet en casa y se dedica a escribir los posts con bastante frecuencia en los ciber del barrio. Su humor es disparatado. Se refleja su atracción por el mundo del manga y los relatos hilvanados al modo folletinesco.

En Lycanworld, con estética negra, la autora dejan constancia de su fascinación por el mundo de la licantropía, por los estados de ánimo melancólicos o la crónica de partidos de voleibol, de momento todos perdidos. Es una alumna que repite por segunda vez cuarto de la ESO, pero este año parece que está poniendo más de su parte. Su problema es la pereza y la falta de ganas. Esperemos que esta tercera vez que cursa cuarto, pueda sacárselo e iniciar un bachillerato artístico que es el que le atrae. Es un blog que promete porque refleja una visión personal del mundo.

Et dut ulertzen en un blog nuevo, recién enlazado, en la que la autora arremete contra el el poco o nulo uso que se hace del catalán en una población como la que vivimos. Se queja del desprestigio que tiene la lengua catalana entre sus compañeros y promueve un debate de ideas. El título del blog en euskera sugiere un trasfondo de ideas complejas e interesantes. Esperemos que su propuesta alcance múltiples respuestas porque el tema abierto bien merece una discusión ordenada en un barrio en que la lengua predominante casi al cien por cien es el castellano.

El rincón del Tito Bob plantea un conglomerado de temas desde deportivos a medioambientales o musicales (El mago de Oz, Bob Marley). Combina colores en lo que parece ser una estética rasta. Es un blog que le falta algo de dirección, aunque contiene ideas sugerentes y revela a un alumno preocupado por los temas sociales y ecológicos. En su primer post, que retiró, recogió unas instrucciones sobre el cultivo de la marihuana.

El blog de Sarai, Una parte de la danza, en estética rosa, recoge algunos posts referidos al mundo de la gimnasia rítmica haciendo una semblanza de una campeona de la disciplina citada, aunque sin mencionar su nombre. Todavía no ha recibido ningún comentario quizás por lo minoritario del deporte del que trata. Esperemos que este blog que tiene una dirección clara y definida alcance cierto éxito. Ya sabemos que la vida del bloguero es esforzada. Lograr que te lean es una tarea que implica mucho trabajo y constancia.

De todo un poco es un blog de aire frívolo que plantea minitests semanales sobre los gustos de vestuario de los jóvenes o sobre sus preferencias sobre el sexo opuesto. Es de los blogs menos comprometidos de los presentados y revela el mundo adolescente de la autora.

Un blog de humor ¿inteligente? también es un blog de humor pero que últimamente no ha sido renovado tras un inicio prometedor. El autor tiene destellos buenísimos de humor a partir de situaciones cotidianas.

Otro blog, que todavía no he enlazado, es el de una alumna de estética gótica que se centra en temas dramáticos y duros tales como la violencia machista en el ámbito doméstico, la tortura a los animales y los niños de la guerra en países africanos. Su último post es un vídeo musical de Youtube anarquista y constestatario sobre la prohibición social de la droga y la desigualdad social. Me han impresionado la dureza de los temas y el enfoque de los mismos.

No hay duda de que la realización de un blog necesita de un sentido y una dirección. Todos estos blogs la están buscando. Es por eso que es un ejercicio absorbente si los alumnos son constantes en su empeño. Implica un esfuerzo de definición temática y de elaboración gramatical. El profesor sigue atentamente esta dedicación y espera con gran interés que los alumnos perserveren en la edición y realización de textos o imágenes entendiendo que escribir un blog supone una búsqueda de uno mismo y la creación de un mundo personal que conocemos todos los que nos dedicamos a bloguear con pasión continuamente renovada.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Trabajando con wikis


En mi decidida apuesta por la incorporación de las nuevas tecnologías al aula como intento de aunar progreso tecnológico y aportación intelectual, he creado mi primer wiki para alumnos de primero de Bachillerato en la asignatura de Literatura Universal. El tema que tenían que desarrollar era la Literatura árabe.

Imagino que los que me leen conocen la estructura de un wiki, pero para aquellos que lo desconozcan les pondré como ejemplo de wiki la popular Wikipedia en la que todo aquel que quiera hacer una aportación creadora puede hacerlo. Son páginas libres, son espacios abiertos a la escritura cooperativa. Un wiki es sencillo. No es necesario conocer lenguaje html ni otras complejidades de diseño. Una página está abierta a la creación y aportaciones de distintos usuarios. No es un recinto sagrado. Todo aquel que considere que puede mejorarla, puede hacerlo. Se pueden insertar esquemas, imágenes, vídeos, texto… y éste puede ser modificado para hacerlo más complejo y rico.

Además cada modificación queda registrada. Se puede rastrear el proceso de elaboración de un tema a través de las sucesivas versiones realizadas. Se ve qué se ha añadido y qué se ha eliminado, a qué hora ha sido y quién lo ha hecho porque un wiki puede ser un espacio público, de modo que cualquiera puede modificarlo, o puede ser un espacio restringido para un conjunto de usuarios que son quienes pueden cambiarlo.

Imagínense un antiguo trabajo presentado por escrito pero ahora con la posibilidad de hacerlo online tal como he descrito. Facilita el trabajo cooperativo y el aprendizaje al margen de la autoridad del profesor que se convierte en un coordinador del aula y un proveedor de recursos técnicos e intelectuales.

Mi experiencia ha sido positiva. La propuesta interesó a mis alumnos. Enseguida vieron que aquello entrañaba otra forma de aprender. Distribuí los temas y ellos formaron los grupos que trabajarían en los mismos. Salieron tres parejas y un trío de alumnos. Tuve que explicarles cómo funcionaba el proceso, la base técnica del wiki, pero esto fue sencillo porque nuestros alumnos tienen una enorme facilidad para el lenguaje tecnológico. Les enseñé a insertar texto, hacer esquemas, poner imágenes, vídeos (se registraron en Youtube), y algo muy importante: a incorporar hipervínculos a otras páginas, de modo que el wiki, cada página, se convertía en una red de enlaces.

Mi impresión después de haber visto los trabajos y haber asistido al proceso de elaboración es que es un prodigioso método creativo de elaboración de ideas, pero que según en qué manos se ponga, se convierte en un método de corta y pega inmisericorde, sin entender demasiado lo que se está haciendo; se convierte, cogiendo el rábano por las hojas, en un juego sobre qué vídeo más chulo se enlaza o qué imágenes más llamativas se cuelgan; se convierte en un juego de hipervínculos a páginas lejanas que no se conocen.

En discusiones con mis alumnos posteriores al proceso de elaboración, he comprobado una comprensión elevada de los temas por parte de alumnos destacados, y menor por parte de alumnos más limitados. En este sentido, se puede decir que los resultados son semejantes a cualquier otro método de estudio y organización intelectual. No es la panacea. No vamos a obtener resultados espectaculares que cambien la percepción o calificación del grupo elaborador del proyecto. Supone una herramienta más, en algunos sentidos extraordinaria por las herramientas que se pueden utilizar. El elemento realmente nuevo es la idea del aprendizaje cooperativo, la posibilidad de modificación de la página por los distintos miembros del grupo.

Pueden visitar el espacio Literatura Universal y recorrer las páginas elaboradas por mis alumnos sobre algunos temas propuestos por el profesor. Asimismo en Discussion pueden dejar sus comentarios que serán leídos por los alumnos.

lunes, 13 de noviembre de 2006

La escuela abierta


Nuestros institutos de enseñanza han cambiado profundamente. Se puede decir que hoy día son los centros más cosmopolitas de la sociedad. No es sólo su dinámica interna la que se ha transformado para bien y para mal sino que su perfil humano se ha modificado por completo. La llegada en grandes oleadas de inmigrantes que se suman a la escuela, fundamentalmente pública, crea situaciones nuevas e inesperadas y añaden un colorido sorprendente respecto a unos años atrás.

Hoy, como profesor de guardia, he estado en un primer curso de bachillerato científico técnico al que acaban de incorporarse quince alumnos recién llegados de la República Popular China. Vienen a realizar el bachillerato español en un máximo de tres años. El paisaje del curso ha variado sustancialmente. De quince alumnos que ocupaban media aula, se ha pasado a treinta y la mitad chinos. Para mi sorpresa, la relación entre el colectivo recién llegado y los antiguos alumnos, varios de ellos inmigrantes magrebíes – alguno de los cuales se ha apuntado a la moda de los pantalones caídos- es bastante fluida. Es más, he constatado un interés generalizado por aprender palabras y expresiones chinas. Había un intercambio intenso, lleno de curiosidad mutua, con diccionarios chino-español de por medio, para intentar comunicarse entre los dos grupos de alumnos. Los estudiantes chinos son disciplinados y tranquilos y no han suscitado ningún problema de adaptación al centro. No entienden todavía el contenido de las clases. Imagínense la explicación del mito de la caverna platónico en catalán. Al final de las clases se intenta hacer un resumen sintético del contenido de la misma… Pero demos tiempo al tiempo y veremos a estos alumnos dentro de un año siguiendo perfectamente las clases.

A mi tutoría, que cuenta con catorce alumnos, cinco de ellos bereberes, una muchacha árabe, un boliviano y una ecuatoriana, acaba de llegar una nueva alumna de origen chileno. Se llama Mónica y ha suscitado verdadera expectación entre todos, pues ha arribado procedente de Italia donde ha estado año y medio y tras pasar antes siete años en California, concretamente en la ciudad de San Francisco. La muchacha es extrovertida y simpática e inmediatamente ha sido integrada y solicitada por todos que se han ofrecido a ayudarla. Hoy en hora de tutoría ha salido a explicar su periplo viajero. Veía en mis alumnos caras de curiosidad e interés por sus explicaciones sobre su estancia en Hollywood y su descripción de cómo son los institutos de secundaria en Estados Unidos. Le han preguntado si hay detectores de metales a la entrada como cuentan las películas; si no le cuesta dejar amigos en todas partes y tenerse que cambiar de país continuamente; si no le gustaría volver a Chile donde tiene a buena parte de su familia… Escuchándola, tan fascinado como mis jóvenes pupilos, me he dado cuenta de que la inmigración es tanto un reto como una inmensa oportunidad que te abre a mundos distintos. Había un contraste muy grande entre los alumnos que apenas han salido de su pequeña ciudad y otros que han cambiado de mundo en varias ocasiones. He reflexionado sobre esa cualidad que es la de abrirte a modos distintos de concebir el mundo y la realidad, en este caso, el de Mónica, con alegría y una permanente sonrisa que no le hace asustarse ante la realidad de tener que aprender catalán y seguir las clases en dicha lengua. A su juicio es muy semejante al italiano, lengua en que se expresa con corrección además de ser el inglés su lengua predominante. Su habla ofrece una mezcolanza divertida de acentos americano, chileno e italiano.

Bienvenida, Mónica, igual que hace unas semanas se incorporaron Mohamed y Abdel aunque estos corren un cierto riesgo de marginarse en su grupo bereber. Nuestro curso que comenzó con pocos alumnos y corría el peligro de convertirse en una clase poco animada, se está transformando y llenando de color y acentos distintos. No puedo dejar de pensar que ésta es también una gran riqueza que afecta a la convivencia y a la variedad de la comunicación.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

Prevención del acoso escolar


En nuestro centro existe una coordinación de Mediación escolar que fomenta el diálogo y los acuerdos firmados o pactados como modo de reconducir los conflictos interpersonales. El tema es complicado porque no abunda la concepción de resolución pacífica y consensuada de conflictos. Los alumnos son más partidarios de la acción directa, en la calle, bien en el plano individual o de grupo. Esto de la mediación se ve como “una blandura ineficaz” que no sirve para mucho. Veo a la coordinadora de mediación luchar contra la falta de fe en sus medios y la indiferencia.

Pero es otro el tema del que quiero hablar. Las noticias de los últimos años han puesto de relieve un problema candente que siempre ha existido en la escuela pero que con la aplicación de la Reforma educativa se ha acentuado: es el llamado “acoso escolar”, el célebre bullying que se ha hecho tristemente famoso a partir del suicidio de Jokin hace dos años en Hondarribia, o el caso más reciente de una muchacha de Ponferrada que fue acosada, perseguida y golpeada por compañeras suyas hasta que en una caída se rompió la pierna.

Para prevenir y conocer el estado de la cuestión, en mi centro se ha pasado una encuesta para responder anónimamente en la que se les interroga a los alumnos sobre múltiples ítems que se refieren a los malos tratos físicos y psíquicos. En los resultados de la encuesta se observan algunas constantes.

La mayor parte reconoce no recibir malos tratos físicos, pero sí que son observadores de malos tratos físicos a otros compañeros del instituto como “impedirles ir a algún lado”, “obligarles a hacer cosas que no quieren hacer”, “cogerles cosas” y “darles golpes”. Cuando se trata de señalar a quiénes son los agresores responden que no lo quieren decir, aunque sí que los conocen., o bien responden con algún genérico de que son chicos o chicas que, generalmente, van en grupo.

Sin embargo, el dato más sorprendente es cuando pasamos de la violencia física a la psíquica porque ahí la mayoría se reconocen víctimas. Entendemos por violencia psíquica los insultos, el uso de motes despectivos, burlas o comentarios que ponen en ridículo, humillaciones varias, hablar mal de uno por detrás o también la discriminación con palabras despectivas por ser de otro país, por el aspecto físico o la manera de ser. Sin embargo, nuevamente nos enfrentamos al pudor o prevención ante la denuncia de los agresores. No hay una cultura de la denuncia de la agresión quizás porque se considera ineficaz o contraproducente.

Los lugares de las agresiones son no tanto en clase que es cuando el profesor puede controlar la situación sino preferentemente en el patio, en los pasillos o en el aula cuando no está el profesor y, atención, a la salida del instituto.

Una parte significativa se reconoce como agresor psicológico sobre todo en asuntos como la discriminación por lugar de origen o reírse de alguien al que se considera diferente o inferior.

En todo caso, es aplastante la mayoría que se identifican como testigos de agresiones psíquicas como las que hemos citado arriba (insultos, motes, amenazas, discriminación racial o cultural). El lugar preferentemente es en el patio, en los pasillos o a la salida del instituto.

Como conclusiones podemos extraer, sin cuantificar porcentajes aunque sí tendencias, es que la realidad del acoso escolar es un hecho cotidiano y extendido con predominio en su gran mayoría de la agresión psicológica y en último extremo física.

La escuela es el reflejo de la sociedad en un estado más primario y elemental. Cuando nos hacemos mayores aprendemos en general a reconducir nuestros conflictos por vías más civilizadas (aunque cabría hablar de la violencia psicológica en las empresas o cuando nos ponemos al volante, en las relaciones domésticas o de vecindad…) Nuestros alumnos reproducen esquemas violentos como agresores o como víctimas propiciatorias -hay alumnos que atraen la violencia de modo generalizado-.

Es difícil actuar contra los agresores. Son hábiles o taimados y se saben escudar muy bien. Sólo cuando sucede algo muy llamativo como una agresión física o psíquica incontestable podemos intervenir y sancionar. Entre tanto, la escuela obligatoria es un territorio peligroso y claramente violento. Aprender a navegar en medio de tanta agresividad forma parte del aprendizaje de la vida. Un duro aprendizaje, al que quizás hoy estamos prestando una mayor atención que en otros tiempos, pero que siempre ha existido. La vida está marcada por la crueldad como decía Andrés Hurtado en El árbol de la ciencia de Pío Baroja. Pero es difícil o imposible evitarla en su descarnada realidad. Lo más que podemos hacer es una tarea de prevención o concienciación en los estadios iniciales, y de denuncia y sanción cuando las pruebas son evidentes. También podemos encaminarnos a la búsqueda de un cierto equilibrio en las relaciones sociales mediante la educación y los valores humanos, pero su erradicación es un objetivo improbable de alcanzar. Lo que no significa que no luchemos por ello.

viernes, 3 de noviembre de 2006

¡Qué lástima!



¡Por fin han estrenado en Barcelona la película de Al Gore, Una verdad inconveniente o incómoda como lo han traducido al castellano! He ido a ver la primera sesión matinal a las 11.45 con el objetivo de llevar posteriormente a mis alumnos de cuarto de ESO a verla y pedirles algunas reflexiones ad hoc que serían posteriomente publicadas en el blog de la clase. Me hacía una enorme ilusión. Lo habrán visto por mis comentarios en varios posts que he publicado hasta la fecha.

La idea de la película surgió a partir de las charlas-espectáculo que Al Gore realiza a lo largo y ancho de Estados Unidos y el resto del mundo sobre las consecuencias y realidades del llamado “calentamiento global”. Según él, estamos en estado de “emergencia planetaria” pero las respuestas son demasiado tímidas y los gobiernos no acaban de estar implicados en la resolución de la crisis, la más grave que atraviesa la humanidad, mucho más preocupante que el terrorismo. No nos queda demasiado tiempo para intentar atajar la situación, quizás cinco o diez años. Luego será irreversible. La población se resiste, a pesar de que conoce los fundamentos del análisis, a actuar en consecuencia. Es una verdad incómoda porque si se reconoce que es una verdad, hay que cambiar. Y el cambio puede llegar a ser muy incómodo.

A partir de su conferencia, se ha realizado la película que impresiona por la densidad científica de la misma. No se ha hecho una concesión gratuita al espectáculo. Al Gore conduce de principio a final la presentación de los hechos. Con sus palabras, va desgranando los efectos visibles del “calentamiento global” y el llamado “cambio climático” que está elevando la temperatura media del planeta, incluidos los mares. Los glaciares están desapareciendo y las grandes formaciones de hielo del Ártico, la Antártida y Groenlandia están fundiéndose a una velocidad crecientemente acelerada. Las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera -una capa extraordinariamente fina y delicada- son la principal causa del calentamiento. Los rayos solares que deberían volver al espacio se quedan en la tierra provocando el efecto invernadero.

He visto la película –subtitulada- intentándola ver con los ojos de mis alumnos de dieciséis años, algunos miembros de las llamadas “aulas abiertas” que acogen eufemísticamente a estudiantes con graves dificultades en el aprendizaje. Algunos subtítulos no se veían bien lo que hacía difícil seguir el hilo del discurso de Al Gore. El tono profesoral del conferenciante era apasionante y apasionado, pero para mis alumnos sería demasiado pesado e insoportable. No entenderían la mayor parte de los análisis que allí se exponen, del mismo modo que no comprenderían las referencias a la política norteamericana ni a las elecciones en que Al Gore fue vencido –por maniobras de la familia Bush pero no por los votos-. No entenderían las referencias al protocolo de Kyoto no firmado por los Estados Unidos ni las que hacen alusión a la comunidad científica internacional. En muchas de las palabras de Al Gore se desliza la ironía, que es compartida por el público norteamericano que asiste a la charla, pero no sería captada por mis alumnos que se sentirían distanciados de la película.

Me temo que si no consigo colaboración por parte del seminario de Ciencias Experimentales –y no será fácil porque no hay tantas personas que se tomen este tema suficientemente en serio- sería prematuro e incluso contraproducente llevarles a ver una mañana de otoño una película tan rica en contenido como carente de acción y de espectáculo. Es una película densa de ideas y de razonamientos que fomentan una reflexión moral y que promueve una toma de conciencia no catastrofista, porque entre la negación y el sentirse derrotado aún hay espacio para la “acción eficaz”. Podemos reducir las emisiones de dióxido de carbono, cada uno en el plano individual con acciones adecuadas y podemos también presionar a los gobiernos (España es uno de los países que menos está cumpliendo los compromisos del protocolo de Kyoto de reducción de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera) para que actúen de modo efectivo Son acciones políticas individuales y gubernamentales las que son necesarias.

Aquí entraría la necesidad de alertar a los jóvenes sobre el cambio que se está operando en la Tierra. De aquí mi pasión por despertarlos y hacerles tomar conciencia con esta película, pero mucho me temo que llevarles a verla traería más inconvenientes que éxitos. Podría obtener un resultado claramente adverso si lo que consigo es que se aburran soberanamente.

Sin embargo, habría un diez o veinte por ciento de los alumnos que se sentirían conmovidos por la película. Conmovidos y conmocionados. Pero el noventa por ciento la verían como un “rollo” inaguantable. Es una lástima que ese diez por ciento no pueda tener acceso a las grandes ideas de nuestro tiempo ni a destacadas obras de la literatura. Siempre hemos de pensar antes en el otro noventa por ciento que no está dispuesto a hacer esfuerzos por progresar y por comprometerse. Este es uno de los grandes problemas del sistema educativo actual. Que pesa mucho más ese noventa por ciento, que el diez por ciento que podría ser el fermento de un cambio considerable y que podría extender su radio a otros alumnos intermedios.

miércoles, 1 de noviembre de 2006

Entre los siglos XIX y XXI


Hoy una profesora de mi centro me ha preguntado cómo iba todo. Estábamos los dos cuidando a nuestros alumnos y nos hemos encontrado en el pasillo. Yo estaba con tres muchachos marroquíes, dos de los cuales acaban de aterrizar en España y apenas saben unas palabras de castellano o catalán. Son bereberes, lo que marca una importante diferencia con otros alumnos de origen árabe que se consideran, no sé muy bien por qué, superiores. Los tres alumnos trabajaban con ahínco: dos hacían caligrafía con frases sencillas como “El pájaro se puso una capucha preciosa” y el otro resolvía en un cuaderno multiplicaciones harto complicadas. Los tres conversaban amistosamente y sonreían mientras resolvían sus trabajos. Es esta sonrisa la que me ha cautivado y la que me ha hecho reflexionar cuando la profesora me ha preguntado cómo iba todo.

Me he sentido especialmente útil y me he dado cuenta de que me gusta ayudar a estos muchachos que acaban de llegar del Rif o la Cabilia. Hablan entre ellos uno de los treinta dialectos del Tamazight, y se sienten especialmente agradecidos cuando reciben unas palabras de apoyo. Habitualmente, en las clases normales, te puedes dedicar poco a ellos pero hoy estaban solos puesto que el resto del grupo había ido de excursión.

Otra noticia en mi centro es que acaban de incorporarse quince alumnos chinos recién llegados de la República Popular China. Se han añadido al primero de bachillerato científico-tecnológico. Han estudiado seis meses de castellano en su país, pero su dominio, de momento, es muy elemental. Asistirán a las clases con contenido más tecnológico y tendrán horas especiales de castellano y catalán por las tardes. El grupo de alumnos parecen muy atento y disciplinado y de ellos depende su aprendizaje rápido de los instrumentos lingüísticos básicos para cursar los estudios de bachillerato. Tienen tres años de estancia en España para realizarlos.

En mi clase de Literatura Universal de bachillerato, un grupo reducido de nueve alumnos, tengo alguna estudiante de origen ruso, otro argentino y otro paraguayo. Añaden un plus de internacionalidad, que me gusta, al curso. Estamos empezando a trabajar con wikis la realización de los temas. Algún día hablaremos de ello. Supone un nuevo desafío con la incorporación de las nuevas tecnologías pero en este caso en el ámbito cooperativo.

¿Cómo va todo? Razonablemente bien. Cada vez tiendo a pensar que la enseñanza es un terreno lleno de oportunidades y de desafíos en que no hay nada definitivamente escrito y sí mucho por escribir. Es un terreno gozosamente abierto a la innovación y a la experimentación. Puede ser que no obtengamos de entrada resultados óptimos. El alumnado es muy variado y complejo y está inserto en una sociedad también compleja y poco cohesionada. No hay que medir nuestra acción por el número de fracasos que obtengamos, que serán muchos y serán inevitables. No podemos pensar que nuestros alumnos nos vayan a tener como centro de sus vidas y que nuestras materias sean lo más importante para ellos. Sus carencias son muchas y sus ganas de aprender limitadas. Ello no impide que muchos días, o al menos algunos de ellos, miremos nuestra tarea con especial ilusión y que tengamos unos momentos de gozo esperando ver qué resultados tiene nuestra introducción de las nuevas tecnologías en las aulas, o cómo van adaptándose unos alumnos recién llegados del desierto, sin apenas intrucción previa pero con ganas de sentirse útiles y estimados, como queremos todos.

Y un blog es eso: la posibilidad de contarlo. Cómo un profesor alterna la tecnología del siglo XXI con instrumentos de aprendizaje del siglo XIX como puede ser la destreza de la caligrafía. ¿Cómo va todo? Pues razonablemente bien.

Proyectos: llevar a mis alumnos de cuarto de ESO a ver la película de Al Gore Una verdad molesta o inconveniente que va a ser estrenada por fin en España. Luego escribirán sobre el cambio climático en el blog educativo Lengua en movimiento (que les invito a visitar, especialmente en el área de Comentarios). Espero que mis alumnos se conciencien sobre el mundo que han de intentar conservar. A veces tiendo a pensar que viven todavía en la luna y que no son conscientes, como tantos adultos, de lo que está en juego y el poco tiempo que tenemos para intentar hacer algo al respecto.

Hay que procurar trabajar a gusto. Y pasarlo bien.

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