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lunes, 18 de diciembre de 2006

Expectativas



Una de las funciones del tutor es la de orientar profesionalmente a los alumnos, especialmente en cuarto de la ESO, curso del que soy tutor como sabrán por mis posts anteriores. Mis alumnos son un grupo de lo que hemos venido en llamar de “ritmo lento” en el que se ubican muchachos de perfil no conflictivo pero de nivel académicamente más bajo que los de otros cuartos. Son alumnos que reciben una atención especial y una adaptación de las materias. Algunos de ellos son voluntariosos y tenaces y obtienen unos buenos resultados que en otros cursos serían difíciles o imposibles. Aprobar todas las asignaturas con buenas notas en este curso es equivalente de suspender tres o cuatro en el curso que llamamos heterogéneo donde la materia se imparte a un ritmo más rápido. El ambiente en la clase es bueno y la mayor dificultad estriba es la convivencia entre alumnos del país y alumnos de otras latitudes. El año pasado hubo importantes conflictos que derivaron en enfrentamientos y agresiones verbales y físicas. Este año el clima se ha serenado por la marcha de alumnas especialmente intolerantes y nos encontramos con un ambiente más relajado en ese sentido. Por lo demás es un curso con el que nos encontramos a gusto y no ofrece dificultades. Son buenos chicos y sólo tres parecen descolgados de la marcha del curso.

En cuanto a orientación profesional, se distinguen tres opciones: los que optan por módulos profesionales, una vez acabada la ESO; los que ven inviable esta opción porque saben que no van a aprobar y entonces se orientan a los llamados Programas de Garantía Social, programas que quieren impedir que nuestros alumnos vayan directamente al mercado laboral sin ninguna capacitación profesional; y alumnos que tienen pretensiones de cursar bachillerato y realizar una o incluso dos carreras universitarias.

A veces el profesor, a la vista de los resultados académicos y las orientaciones de la Junta de Evaluación, ha de intentar modificar la perspectiva que tienen de sí mismos: alumnos que creen que valen para el bachillerato y los estudios universitarios pero, en cambio, el profesor estima que ese itinerario será poco práctico y lo único que servirá será para perder tiempo y pegarse contra un muro de piedra por el bajo nivel de comprensión del alumno, pese a que saque buenas notas en este curso de ritmo lento; en otras ocasiones el profesor ha de hacerlos ir más allá de sus expectativas y animarles a cursar bachillerato porque tienen un perfil adecuado y su nivel y decisión es mayor de lo que ellos mismos consideran.

Forma parte de nuestras tareas ayudarles a buscar opciones e itinerarios de formación. Esto lo solemos hacer en clases de tutoría en las que hay una atención y una intensidad formidables. Está en juego su futuro, y ellos son conscientes. Hoy, con delicadeza, he tenido que reconducir el futuro de un alumno que se creía capacitado para ir a la universidad. Con él he tenido una charla afectuosa en la que le he intentado hacer consciente de su capacidad, pese a lo que él crea de sí mismo. Me ha escuchado y luego me ha dicho ante mis observaciones de que el bachillerato no era la mejor opción para él: ¿Se juega algo, profe, a que con trabajo y esfuerzo me saco el bachillerato? Le he respondido que yo no deseo su fracaso, y que él había escuchado mi opinión (la de la Junta de Evaluación) pero que si él deseaba intentarlo después de aprobar la ESO, estaba en su derecho, por supuesto.

Hay muchas dudas. Han de plantearse en un momento decisivo cuál va a ser su futuro. Manejamos sobre todo páginas web de la Generalitat de Catalunya que informan de todas las salidas profesionales. ¿Qué quiero y qué puedo estudiar? Me alegra que alumnas magrebíes se planteen esta pregunta porque esto significa que tienen perspectivas que van más allá de un matrimonio probablemente elegido por la familia y desean una formación profesional más sólida. Tienen en su contra su escaso dominio del idioma, su ritmo más que lento y malos resultados académicos, su aspecto físico (el hiyab o velo), pero tienen a su favor la voluntad de salir adelante y el apoyo del centro. Me dolería que a estas alumnas la única opción que les quedara fuera la de quedarse en casa. Hemos de trabajar para adaptarles mejor el currículum y que tengan alguna probabilidad de éxito en los estudios. He de ejercer de puente con los otros profesores. He de hacerles ver que en el éxito de estas alumnas está implicado en centro. Va más allá de las simples calificaciones académicas.

Una salida de módulos profesionales no es necesariamente inferior a la del bachillerato porque tras cursar un módulo de grado medio, puede optarse por hacer módulos de grado superior tras una prueba de acceso y continuar estudios hasta llegar si se quiere a la universidad, teniendo en tal caso dos títulos profesionales lo que da muchas más opciones profesionales que un bachillerato.

El tutor tiene una interesante tarea por delante, y asume estas clases de orientación académica con ilusión dado el interés que tienen los alumnos en despejar su futuro profesional. Hoy los ordenadores echaban humo y el profesor era reclamado desde todos los lugares del aula. Hemos investigado desde estudios de azafata de vuelos, a técnico en marketing, en imagen y sonido, auxiliar de farmacia, fisioterapia, filología inglesa, logopedia, diversos bachilleratos, programas de garantía social…

Sin duda, cuanto más estudios hay y más definidos, más posibilidades profesionales tienen nuestros alumnos. Me gusta verlos mirar su futuro con inquietud, realismo y esperanza.

6 comentarios :

  1. Amigo:
    Sabes que admiro tu tenacidad y vocaciòn, pero me parece observar muchas rigideces educativas.
    Se me ocurre que se esquematiza mucho.
    Seguramente estaré equivocado.
    Un abrazo

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  2. Un comentario anecdótico. Cada vez que hablas de ti mismo en tercera persona: el profesor, el tutor, ¿por qué será que me viene a la memoria "el viajero", que usa Cela en Viaje a La Alcarria? De hecho, esto de la educación es un gran viaje, por supuesto. Pues sólo eso, que me gusta ver cómo te ves viendo lo que te rodea y lo que a veces no se abarca...

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  3. Animo, yo tambien fuí profesor de secundaria hasta ayer y no supe adaptarme al alumnado de mis últimos años. Muchos años preparando para la Universidad y cuando tuve que enseñar a leer y a escribrir no supe hacerlo.

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  4. Nada más y nada menos que a lo que se dedicarán toda su vida (si tienen suerte)

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  5. Hemos hablado sobre ello en la tutoría de 4º. Son muchos los que dicen: yo me voy a trabajar, de lo que sea, porque estoy harto del instituto. Hemos hecho la comparación horaria estudiante-obrero no cualificado y les he pedido que reflexionasen entre su experiencia pasada de cuatro años con todas las comodidades frente a los cincuenta futuros bajo la espada de Damocles. Algunos se han quedado callados y no han seguido, pero otros, después de unos segundos, han contestado: 'a mi padre no le va mal', y han cambiado de asunto. Pienso que, en el fondo, tanta arrogancia esconde un miedo que no quieren reconocer, el miedo al fracaso o a lo desconocido. Por eso, cuando poseen un modelo (padre, hermano, etc.) no muy bueno, pero tampoco muy malo, se acogen a él como a sagrado. Y nosotros tenemos poco que hacer, pues las expectativas que vendemos, lamentablemente, tampoco son muy fiables.

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  6. A veces, Antonio, los chavales te cierran la boca cuando te dicen o insinúan lo que gana su padre sin tener estudios. A algunos, efectivamente, no les ha ido tan mal y ellos esperan ser como ellos o trabajar con ellos. En mi tutoría son alumnos limitados pero más o menos escolares. En ese sentido uno no puede por menos que sentirse identificado con ellos y lamentar sus fracasos, que son más bien del sistema. Son mayoría de chicas. Los dos chicos que hay son trabajadores. Uno de ellos piensa que puede mucho más de lo que en realidad está capacitado. Hoy me ha pedido una entrevista para que hable con su madre. No acepta que no le aconsejemos el bachillerato. Quiere ser fisioterapeuta. Pocas veces he visto una convicción tan grande, y tan poco acompañada por la capacidad, algo tan aleatorio e injusto como la capacidad con que nacemos cada uno.

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