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domingo, 22 de octubre de 2006

La trilogía de Nueva York (Paul Auster)


Esta es la famosa y popular serie de Paul Auster titulada Trilogía de Nueva York, compuesta por tres novelas cortas: Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada, este último compartiendo titulo con un célebre relato de HP Lovecraft en su serie de cuentos sobre Dunwich y sus horrores.

Tuve ocasión este verano de disfrutar con la citada trilogía durante una semana ociosa de agosto. Era mi primer encuentro con Auster y he de decir que me sorprendió su mundo paranoico y cerrado en que deambulan sus personajes en busca de sentido porque eso es lo que inquieren sus criaturas intensamente dramáticas

Tras tramas de estructura policiaca negra tradicional sus personajes se enfrentan a dramas íntimos paradójicos. Siempre hay una relación de observador-observado, como se da en Ciudad de cristal y en Fantasmas. Un personaje busca u observa a otro para darse cuenta al final de que a quien se está observando es a sí mismo o termina advirtiendo de que está metido en un círculo infinito que carece de sentido pero al que ha sacrificado la totalidad de su existencia.

En Fantasmas, los personajes carecen de nombre. Se llaman Azul (el detective), Blanco (el que lo contrata) y Negro (el observado). Azul ha de observar cuidadosamente todo lo que hace Negro y enviar sistemáticamente informes a Blanco con el que no volverá a tener contacto excepto a través de los cheques que le irá remitiendo por su trabajo. Azul se instala en un apartamento en frente de Negro que se pasa la vida escribiendo o leyendo. La relación de hechos es anodina y la previsibilidad de las acciones de Negro terminan por aburrir a Azul que se dedica a elucubrar acerca del sentido de lo que está haciendo. Está tan harto pero a la vez tan subyugado con su tarea que cuando salga a la calle lo seguirá a pocos pasos. Se identifica totalmente con el perseguido u observado e incluso lo llegará a abordar y le contará su historia, la de que está observando a un tipo que sabe que lo están observando. Un día entrará en el apartamento de Negro y descubrirá sus informes encima de la mesa con lo que se cierra el círculo. Terminará por enfrentarse Negro y no sabemos si lo deja muerto en la habitación. Luego sale de allí y se marchará quizás a China, no sabemos. La incertidumbre es la de la propia existencia en la que la novela se convierte en un símbolo inquietante.

Más sorprendente, si cabe, es el título que remata la trilogía –La habitación cerrada- que mantiene una unidad de estructura y de sentido con los dos primeros. Tal vez los tres libros no sean más que uno solo. El protagonista, víctima del relato y a la vez su agonista, recibe un día una llamada de una tal Sophie Fanshawe. Está casada con un antiguo amigo del personaje del que no sabemos el nombre. Fanshawe ha desaparecido hace unos meses. Se habían conocido él y Sophie hacía tres años y su desaparición sólo puede significar que ha sucedido algo terrible. El desarrollo de la novela es altamente intrigante y no lo voy a revelar porque merece la pena leerla con la convicción de que el relato se reconducirá por situaciones inverosímiles pero profundamente reales. Nadie sabe muy bien por qué actúa y la vida es concebida como una especie de drama interesante cuyas claves desconocemos.

Las novela de la trilogía mantienen, como hemos dicho, una unidad de sentido pero no es menos relevante la intertextualidad con otras obras literarias a las que el autor muestra su admiración y reconocimiento. Así sucede con Don Quijote de la Mancha, al que se hace un espléndido homenaje en las reflexiones de Auster-personaje, ya que el autor Paul Auster se introduce, al modo cervantino, dentro de la narración primera, Ciudad de cristal. Admiración asimismo hacia John Milton y su Paraíso perdido, Melville y Mobby Dick, Henry David Thoreau y Walden o La vida en los bosques, Edgar Allan Poe

Nueva York es aparentemente el territorio de la novela, pero no lo es menos la propia existencia humana y la misma literatura sobre la que se dan agudas reflexiones. Son tres novelas de intriga policiaca y metaliterarias porque versan sobre la propia esencia de la literatura y la relación fascinante entre escritor y lector, la pieza sustancial que falta a la obra escrita por Paul Auster.

Dejo constancia de una entrevista hecha por Lou Reed a Paul Auster que es muy interesante.

5 comentarios :

  1. He migrado a blogger beta y no sabes la de vueltas que he dado para entrar aqui, resulta increible.
    No he leido a Paul Auster, así que me viene bien la reseña literaria de su triología. Un poco....uf., casi que no me atrae su lado paranoico...por lo que pueda pegarse. Es broma, un saludo

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  2. Bueno qué decir de uno de los autores de moda a quién sus lectores veneran. Lo mejor es acercarse a su obra.

    http://elsexodelasmoscas.bitacoras.com

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  3. ¿Por qué las trilogías y no los binomios o cuatrenios? Qué se yo...

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  4. Hola, soy una alumna de Bachillerato, de Cuenca, y acabo de terminar 'La trilogía de Nueva York'. Me ha parecido bastante interesante, todas las historias me han gustado; la tercera quizá es la que menos me ha llamado la atención, porque se centra mucho en la búsqueda de información del narrador del libro, y el final creo que es un poco precipitado, además yo me esperaba algo más fuerte. La primera y la segunda me han gustado bastante más, porque al final todo da un giro y no te esperas para nada que acabe así, que al final una persona se pueda consumir de esa forma, como le pasa a Quinn. Lo recomiendo sin duda. Mañana tengo examen de este libro, a ver qué tal.

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