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martes, 16 de mayo de 2006

Ni uno menos


Primera hora: uno de mis alumnos de mi tutoría va a ser padre. Tiene quince años pero no parece sentirse especialmente acongojado por la situación que a mí me parece una catástrofe. Es ecuatoriano y a principio de curso me manifestó su madre la intención del muchacho de volver a su país, pues no acaba de sentirse cómodo en el sistema educativo español. Supongo que el embarazo que está viviendo le hará replantearse su decisión.

La situación del muchacho y de la familia es altamente inestable. Hoy he llamado a su casa para interesarme por Denis. Lleva dos semanas sin venir a clase. Sus compañeros me dicen que está enfermo o que se ha marchado a Ecuador. Su madre se ha mostrado sorprendida por mi llamada y ha contestado casi con monosílabos. Dice –tras insistir- que le duele la espalda. Le replico que su hijo tiene la obligación de asistir a clase. Ya –me contesta-. Le he preguntado por las posibles consecuencias académicas de la paternidad de Denis. La madre ha negado que su hijo fuera a ser padre. Le he contestado que el muchacho lo ha dicho públicamente a la clase y a la profesora de Experimentales a la que le ha manifestado su deseo de seguir estudiando. Dicho sea de paso, su rendimiento académico es nulo.

Poco después ha venido Denis. Me ha interrogado que por qué voy diciendo que si va a ser padre o no… Me preocupo por tus ausencias –le he contestado- y entiendo que si es verdad lo que has dicho a otras personas, estés actualmente desorientado. Pero tienes que venir a clase…

Siguiente hora: Sandra, la alumna de mi post del otro día. Es absentista. Los lunes no quiere venir a clase, ni por las tardes, amén de muchos otros días. Está repitiendo tercero de ESO. Está enfadada con la vida; con su padre, que la abandonó de pequeña y no ha querido volver a saber nada de ella; con su madre, que es la persona que más quiere junto con su hermana –que fue expulsada del instituto-. En clase no la aprecian ni respetan. Está harta de todo. Hoy su madre la ha puesto en evidencia delante del director y de alumnos del instituto lo que la ha avergonzado. Sandra dice que el director no es su padre para castigarla los miércoles por la tarde y que no piensa venir. Ella chilla –me explica que porque en su casa se chilla-. No sabe hablar de otra manera. Ella lucha contra el mundo, contra los que la atacan. En sus redacciones siempre me habla con tristeza de su padre, del día que las abandonó, el día más terrible de su vida. Se fue de casa con otra mujer y desde entonces no lo ha visto más que en juicios por la separación de sus padres y pleitos por las pensión que no paga.

En la hora del patio. Viene a hablar conmigo Ayoub El Hilali (me autoriza a utilizar su nombre real). Es un muchacho marroquí que hace teatro y cine. Trabaja para dos compañías teatrales: una, el Teatre Lliure de Barcelona; participa en un taller sobre recursos audiovisuales y se dedica a recopilar material para realizar un corto sobre la ciudad en que vivimos. La ciudad, las bandas juveniles, la violencia. Me habla de “La plaza roja”, un lugar en el que los chavales van a pelearse para dirimir enfrentamientos iniciados en el instituto. Ayoub los filma con una cámara de vídeo. Le interesa el cine social y sabe que estas peleas filmadas son un material de primer orden, pero él no las utiliza para colgarlas en internet o para sacar beneficio de ningún tipo. Luego pasa las películas a los que se han pegado y les pregunta que por qué han hecho eso, que qué sentían cuando se estaban peleando e insultando. Me pregunta si he visto la película La ciudad de Dios. Le digo que sí, que es un filme sumamente interesante dirigido por Fernando Meirelles y Katia Lund, que es una película social realizada con actores no profesionales de las favelas de Río de Janeiro. Me doy cuenta de que es esa precisamente la dirección que quiere seguir Ayoub con su cine y su teatro. Teatro y cine como documentos sociales, como taller de agitación social, un arte implicado en la vida y en la realidad social que estamos viviendo…

Reflexiono sobre esta mañana, tan semejante a otras, y advierto que material no falta para una película de tema social ambientada en un barrio como éste, con unos alumnos como estos, con unos conflictos como estos. Me doy cuenta de por qué aspectos académicos de nuestro trabajo pasan tan a segundo plano en nuestras clases; de por qué la escuela “social” devora a la "escuela del conocimiento". Sin duda, ser realizador de cine en un lugar como éste no deja de ser una oportunidad por ser un observatorio de la realidad social de un barrio periférico ácido y fresco. El profesor respira resignado y reconoce que muchos aspectos relativos a la enseñanza están puestos en cuestión porque la realidad social es más fuerte que nuestros proyectos. Sólo algunos alumnos, una ínfima minoría, se salvan de esta debacle y son buenos estudiantes. Pero hemos de trabajar para todos y es difícil conciliar las necesidades de alumnos aplicados con las necesidades sociales de una buena parte de los que asisten a las clases. Otros muchos se columpian y se aprovechan de la situación. De ahí la fascinación del profesor, de ahí su congoja, de ahí sus contradicciones, de ahí su voluntad de dejar constancia en este blog.

Recuerdo la película –extraordinaria- de Zang Yimou Ni uno menos. Es la historia de una maestra sustituta de catorce años que tiene que reemplazar a un profesor rural que debe ausentarse durante un mes de la pobre escuela donde imparte clases. Para poder cobrar, no debe perder a ninguno de sus alumnos. Uno de ellos se marcha a la ciudad y ella lo seguirá hasta el final porque no puede consentir que su escuela pierda ni a uno solo de sus alumnos. Es emocionante y llena de vida.

7 comentarios :

  1. Mi querido amigo:
    Estos testimonios que vas dejando , demostrando la mas virtuosa de las vocaciones, la docencia, ponen de resalto, el porque de la importancia de la educación humanizada .Realmente sorprende tu dedicación y preocupación.
    En nuestro sistema educativo, no es común. Tenemos mucho que aprender.
    Un abrazo.

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  2. La cinta que citas es una buena película pero son otras coordenadas mentales. La China rural frente a la urbana. Un filme cargado de tristeza y a la vez de vitalidad, con una protagonista que no se rinde ante las adversidades.

    Espero que tu labor no deba de ser tan ardua y que cobres a final de mes aunque pierdas alumnos por el camino.

    La película tiene imágenes deliciosas, incluida la de la lata de Coca-Cola. También esa forma oriental tan paciente de afrontar la realidad.

    Nada, estimado amigo, a seguir en la lucha, frente al crudo realismo.

    fmop

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  3. Hacia tiempo que mis ojos no leían tan rápido!

    He escudriñado cada entrada, es interesante.
    Me encanta.

    Son como pequeños relatos muy sentidos, tremendamente interesantes!

    No se lo que siento, siento orgullo de haber podido escuchar una de tus clases. De haber comentado libros.
    A la vez avergonzada, porque siento que he fallado.
    Si. Todavía no termine el libro, profesor.
    Últimamente me siento tan confusa.
    Hecho de menos esas clases de literatura que impartías.
    Recuerdo que en 3r de la ESO, no prestaba atención, la literatura me aburría. Pero tu énfasis me hizo escuchar, a partir de ese momento, no pude parar.

    4r de la ESO.
    Recuerdo mis mejores clases contigo.
    Nuestras redacciones, aquel poema de Pedro Salinas, la generación del 27.

    Recuerdas?

    Yo si..

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  4. Que grata coincidencia encontrar este blog. Como llegar a expresar mi asombro al leer este post sobre mi barrio y asimismo el comentario de un compañero.
    Asombro al buscar información sobre dicho compañero por su actual faceta de actor en una fantástica serie de TVE1 y encontrar no solo los comentarios de uno de los profesores con quien mejor he convivido y al cual a su vez he combatido durante mis años de instituto. A todo ello el comentario de una de mis más queridas amigas a quien de mi debe su sobrenombre...
    No hace mucho que hice una visita por aquellos parajes cada día más exóticos y conflictivos como son las aulas de mi instituto y justamente entre a saludarte...
    Creo realmente que este blog es muy interesante y además un lugar en el que uno puede tambien ver el lado verdadero de un profesor.
    Te felicito "profe", no esperaba encontrarme con esto y la verdad es que me ha sorprendido y a la vez me ha maravillado.
    Des de ahora tienes otro lector mas en tu pequeño mundo.

    Un cordial saludo

    Otro alumno más

    NiKo

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  5. Hola, Niko, hace bastante tiempo que escribí este post, pero los comentarios llegan a mi correo electrónico y el tuyo ha llegado y me ha dado una gran alegría. Gracias por tus palabras. No sabes lo feliz que me hacen. A veces los profesores y los alumnos combaten en el tiempo que les toca compartir, pero el tiempo va sedimentando las cosas y el reencuentro se produce, como éste es el caso. Sigo pensando que Bartleby fue un genial descubrimiento que tuviste, afortunadamente para ti, a los dieciséis años. Espero que algún día te des cuenta de su dimensión. Este es mi pequeño mundo, puedes acceder siempre que quieras a él. La puerta está abierta. Un abrazo muy fuerte.

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  6. Tus clases son el mejor recuerdo que guardo de mis años de instituto.
    Sin duda tenerte como profesor fue un lujo, la lengua castellana y en especial la literatura cobraban otro sentido cuando tu eras el que impartia la clase.
    Espero que futuro estudiantes sepan apreciar todo el cariño que pones en cada una de tus clases, porque es triste pensar que en algún momento cada uno de mis compañeros, en los cuales me incluyo, pudimos mostrar un ápice de indiferencia en nuestro recorrido académico.

    Silvia

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    Respuestas
    1. Gracias, Silvia. No sabes cómo me llegan al corazón tus palabras. A veces no es fácil ser un buen profesor. Lo intento pero la edad, en plena adolescencia, es una turbulencia en que no se perciben bien las cosas. Tal vez luego, como tú, adviertes lo que entonces no habías visto. Hay días duros, como hoy, en que unas palabras desde la distancia llegan profundamente. Intentaré ser digno de ellas.

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